sábado, 11 de febrero de 2012

Capitulo 47:



-No fui capaz de decirle la verdad —Confesó luego de varios minutos aún con la vista baja.
-¿Cuál verdad?
-Que… que no estuve con él por gusto propio… —Las palabras se habían atorado en su garganta.
Los músculos de su cuerpo se tensaron al escuchar aquella confesión. Tom se aproximó a ella y la estrechó en sus abrazos…

…

-Tom, hijo, se te hará tarde para clases —Dijo Simone del otro lado de la habitación.
Kaulitz se removió entre las sabanas hasta que abrió los ojos. Sintió entonces un cuerpo a un lado de él, recordó que era Jane quien estaba a su lado y que se habían desvelando conversando.
-¡Ya voy! —Respondió con voz ronca. Miró a jane quien seguía plácidamente dormida. — Ey Jane… —Susurró delicadamente para que no se exaltara. Ella suspiró profundamente y se removió entre las sabanas —Tenemos que bajar a desayunar —Jane abrió los ojos y lo miró directamente. Sonrió de medio lado al encontrarse con él.
-Bueno días… —Murmuró apenas. Tom se quedó ensimismado al verla tan preciosa. Cautivado por su belleza, ternura y esos ojos azulados se aproximó a ella con toda la intensión en el rostro y con el corazón latiendo intensamente.—Tom… —Murmuró Jane mirando hacia otro lado. Estaba confundida pero no podía negar que moría por besarlo otra vez.
Tom se hizo hacia atrás ante la reacción de Jane y se levantó.

…

-¿En qué piensas? —Preguntó Tom. Jane aterrizó sus pensamientos y volteó a verlo sin saber qué decir.
-En lo amable que fue tu madre conmigo —Dijo por decir algo. Sus pensamientos no tenían nada que ver con ella, estaban relacionados con cosas mucho más importantes en este momento.
-Se está acostumbrando a ti —Le dijo él con una sonrisa —Aunque de seguro cuando regrese me dará plática de sexualidad —Jane soltó una sonora carcajada —Siempre lo hace… —Murmuró Tom sin ocultar su vergüenza. —Lina antes se quedaba seguido también… y siempre que se iba me daba una larga plática sobre eso —Suspiró cansando.
-Ahh… —Dijo Jane. Sintió una ligera irritación al imaginárselo con ella.
-Aunque supiera que entre nosotros no habia nada… —Agregó.
-A lo mejor tu madre cree en la teoría de que entre un hombre y una mujer es imposible que exista solamente una amistad.
-Empiezo a creer en esa teoría… —Agregó Tom en un murmullo. Ella intento reprimir su sonrisa disimulando no haber escuchado sus palabras. Ella tampoco creía que pudiera haber una amistad con un hombre y posiblemente Tom era la prueba de ello.

….

-Hubiéramos venido el carro —Dijo Kaulitz tiempo después. El camino hacia la escuela se había hecho más largo que de costumbre puesto que cada paso que daban se cuidaban de no ser vistos por Shane o alguno de sus amigos. Si él la veía seguramente se la iba a llevar otra vez.
-Es más peligroso en carro, conocen muy bien el auto de tu madre…
-¿Y si vuelve a buscarte en la escuela? —Hizo el intento de no sonar alarmado al plantear la pregunta pero no le resultó muy bien. Jane sintió una ráfaga de inseguridad azotarla.
No sé, pero no voy a dejar de hacer mi vida por miedo a él.
-Yo estaré contigo, te cuidaré —Jane sonrió y volteó a verlo. Siempre encontraba la forma de sorprenderla.
-Ya lo sé, siempre lo haces —Dijo ella muy agradecida.

…

Entraron al salón donde les tocaba clase en completo silencio. Jane por su parte pensaba en todo lo que habia sucedido un día antes y Tom no podía dejar de preocuparse por su buen amigo.

Tom alzó la vista cuando sintió que alguien entraba al salón. Lina atravesó el umbral de puerta e inmediatamente lo buscó con la mirada. Su rostro denotaba la furia que llevaba dentro, su mirada era capaz de aniquilar a cualquiera.
-Yo no sé cómo lo logras pero me das asco —Escupió con gran rencor cuando se halló enfrente de donde estaba sentada Jane. Está alzó las cejas con cinismo en el rostro, no daba crédito a la forma en que “esa” le habia hablado. —Hacer que mis amigos se metan en problemas ¡Joder! ¡Esta vez si te has superado! —Jane negó repetidas veces e hizo un gesto con la mano ignorándola. La furia de Lina aumentó gracias a eso.
-¿No has visto cómo está Faber o mi hermano? Es una suerte que ambos aún sigan vivos —Habló apretando los dientes.
-¿Cómo están? —Preguntó Tom alarmado. Se imaginaba lo peor y se sentía muy culpable.
-¡Ahora si te importan! Deja de ser tan hipócrita —Lo acusó con la mirada
-Claro que me importan y no soy hipócrita como tú lo juras —Replicó él.
-Vete a la mierda Thomas —Pronunció con furia, acto seguido dio la vuelta buscando un lugar donde sentarse, el más lejano de ellos dos. Lina se sentía asqueada y frustrada por lo que estaba sucediendo.

La clase transcurrió lenta, eterna para Tom. Faber no cogía el teléfono, no era capaz de responder ni un solo mensaje o una llamada y eso solo lograba inquietarlo más de lo que ya estaba.
Se levantó de un brinco de su lugar cuando el timbre anunció el final de la clase. Caminó a toda prisa para alcanzar a Lina.
-Hey Lina —Le habló con voz suplicante.
-No me hables… —Respondió ella de manera indiferente y continuó caminando para salir del salón y sobre todo para no estar serca de él.
-Lina por favor… —Suplicó Tom de nuevo. Lina suspiró profundamente y giró. Su rostro se encendió cuando se dio cuenta de la presencia de Jane, ella estaba detrás de Tom.
-¡Eres una jodida zorra hija de puta! —Gritó Lina expulsando lo que habia estado reteniendo con tanta fuerza. Todos se detuvieron y el salón, de un momento a otro, quedó en completo silencio. — Por tu culpa casi matan a mi hermano ¡Te odio! ¡Eres la maldición de este pueblucho de mierda! —Escupió con gran rencor.
-Lina… —Susurró Tom tratando de tranquilizarla.
-Tú ni me toques. Eres un idiota por ir detrás de esta que te ofrece lo mismo que le da a los demás —Jane rechinó los dientes mientras respiraba profundamente para no irse sobre ella.
-Tranquilízate ella no…
-NO la defiendas, sabes que es una puta zorra que solo te trae problemas —Su indignación era mayúscula y ni Tom ni nadie iba a poder controlarla.

Jane tragó en secó sintiéndose humillada, era como una gota más de limón a la herida. Pasó por en medio de los dos con la mirada en alto clavada en algún lugar lejano. Salió del salón de clases con mucho esfuerzo, luchando por no devolverse y tirarla a golpes pero no lo hacía porque en el fondo ella sentía que Lina tenía razón.

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