viernes, 15 de febrero de 2013

Capítulo 80: Inoportuno.




Estaban en la sala, platicando unos con otros. Any estaba sentada a un lado de Tom y este apoyaba su cabeza sobre la de ella. Miguel, por su parte, hablaba sobre la universidad a la que se iría a estudiar en dos meses y su hermana le retaba diciéndole que se volvería estúpido y que seguramente se convertiría en el mayor friki de todo el campus.
-¡Seré único! —Exclamó cuando Any dijo que nadie le hablaría por ser de pueblo.
-Sí, claro —ironizó ella. Tom rio.
-Obviamente ser friki es lo de hoy, hasta los más populares quieren serlo… a diferencia que yo siempre lo he sido.
-¡Oh por dios! —Exclamo Elena melodramáticamente — ¡Tengo un novio Friki y no lo sabía! —Todos rieron, incluido Miguel. Pasó su brazo por encima del hombro de Elena y la atrajo hacia él para darle un beso en la boca.
Any gruñó en su lugar y Tom volvió a verla.
-¿Quieres que lo haga yo también? —Dijo él, refiriéndose al beso. Any enrojeció olvidando por completo a la parejita que estaba enfrente de ellos y  a los celos que momentáneamente había experimentado al verlos.
-No es necesario —Murmuró apenada y fingió que le entretenía mirar la forma que tenían sus uñas.
-¿Jane? —La forma en que Elena pronunció su nombre llamó la atención de ambos, alzaron la mirada hacia la chica que se removía nerviosamente a un lado de Miguel, con el celular pegado a la oreja — ¿¡Estas borracha!? —Cuestionó indignada. Tom entornó los ojos esperando comprender un poco lo que la rubia le decía. —Sí, estoy con Miguel por qué… —Hizo una pausa y miró directamente a Tom, luego por un momento a Any, después bajó la mirada hasta sus zapatos — Jane… —Replicó con voz cansada y a la vez angustiada —Emm… —Hizo una breve pausa —Sí —Respondió casi a fuerza. Una mueca se dibujó en sus labios y retiró el aparato mirándolo con impresión. — Idiota, por qué tienes que colgar. —Masculló en voz sumamente baja, apenas audible por los presentes.
-¿Está todo bien? —Cuestionó Miguel.
-No es nada, ya sabes —Se encogió de hombros mientras pintaba una sonrisa en sus labios, pero algo le dijo a Kaulitz que era falsa.
-¿Tienen hambre? —Cuestionó Miguel para cambiar de ambiente, pues todos se habían quedado completamente callados.
-Yo muero de hambre —Elena fue la primera en responder.
-Y yo —Dijo Tom.
-La verdad es  que yo también —Agregó Any.
-Vale, como todos tenemos hambre voy a preparar algo rápido.
-Yo te ayudo —Se apuntó Elena sin perder tiempo.
-Anden, vallan… seguro que quieren privacidad —Dijo Any rodando los ojos, reprimiendo su risa.
-Ya, claro; nosotros. Teóricamente ustedes tienen más deseos de estar solas que nosotros, llevan apenas unas cuantas horas de ser novios. Miguel y yo llevamos tres días.
-Uy que mucho —Ironizó Any.
-Pues es más, ya hemos estado solos en un par de ocasiones —Le giñó el ojo y la pelirroja puso mala cara.

-Tardaré demasiado en acostumbrarme en que mi hermano tiene novia —Murmuró Any cuando comenzaron a ir hacía la cocina.
-¿Es la primera que le conoces? —Cuestionó Tom.
-Que se la pasa mucho en casa, sí —Hizo un puchero — ¿Sabes lo unidos que somos mi hermano y yo? —Él asintió. Los había visto, siempre iban juntos a todos lados. Entre ellos se apoyaban, se consultaban cosas; si alguno tenía un problema acudía rápidamente al otro. Se reían de todo, se peleaba a cada momento pero a la vez siempre se demostraban el cariño que se tenían. Para Tom era exactamente igual a la confianza que le tenía a su hermano Bill.
-Bueno, digamos que Miguel también tendrá que aguantarse el hecho de que su hermosa hermana tiene alguien a su lado —Any le miró fijamente y luego sonrió.
-¡Eh! Tienes razón, no es el único que por fin logró capturar el corazón de la persona que lleva queriendo por meses.
-Siento haber tardado tanto en corresponderte —Dijo él realmente afligido.
-¡No lo sientas! Al contrario. Creí que jamás serías capaz de responderme —Bajó la mirada —Sé que lo que sientes por Jane es algo difícil de superar.
Tom quiso decirle que ya no sentía nada por Jane, que era pasado, que ahora sólo tenía ojos para ella pero no tuvo el valor de hacerlo. No le gustaba mentir y sentía que si pronunciaba aquellas palabras sonrían realmente falsas.
Ella se inclinó vacilante hacia Tom; sus rostros quedaron a centímetros hasta que sus labios se rosaron. Fue él quien notó como la respiración de la chica se aceleraba y cómo se estremecía al comenzar el beso. Un beso mágico como el anterior.

Una melodía irrumpió en silencio de sus besos y Any le dedicó a Tom una mirada acusadora. Éste sacó el móvil de la bolsa de su pantalón y miró la pantalla.
-Es el inoportuno de Faber —Musitó, dejó el móvil a un lado y se volvió a Any con la intención de continuar con lo que estaba.
El aparato comenzó a sonar antes de que sus labios se volvieran a unir.
-Definitivamente es muy inoportuno.
-Debe ser algo importante —Dijo Tom —Él nunca suele marcarme dos veces a menos que sea algo que lo merezca. —Tomó el teléfono mirándolo con extrañez y descolgó. —¿Qué pasó Faber? —respondió. Escuchó la respiración acelerada y a continuación la voz angustiada de su amigo.
-Jane… —Pronunció con dificultad debido a los jadeos.
-¿Qué sucede con ella? —Tom se puso de pie inmediatamente.
-Ha-a perdido el conocimiento, Tom.
-¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué sucedió? —Preguntó tratando de permanecer calmado, pero no lo estaba, inclusive Any comenzaba a angustiarse.
-Está inconsciente, está herida y golpeada, ha perdido muchas sangre… creo… —Murmuró. Tom sintió que se le movía el suelo. —La encontré en el bar de su padre y… —Hizo una pausa para tomar aíre, hablaba demasiado rápido —no se me ocurrió a quién más acudir.
-Está bien, Faber. Mantén la calma, ya voy para allá. —Dijo y colgó. Comenzó a andar hacia la puerta.
-¿Qué pasó Tom? —Cuestionó Any con un chillido en la voz. Miguel y Elena salieron de la cocina al escucharla.
-Es Jane, algo le sucedió. Tengo que irme —Dijo y antes de que ella pudiera replicar o decirle que iba con él, Tom había salido corriendo en dirección del auto.



 Continuará.

Fue cortito, lo sé pero qué remedio, así me quedó. 

El siguiente será interesante, lo prometo. 
Pienso acabar con esto pronto, pero no puedo decir cuándo, no va a ser tan inmediatamente, pero al menos ya tengo la idea. En fin... estaba pensado hacer una segunda temporada ¿qué piensan? espero que alguien me responda que opina, igual y me motivo a hacerla, lo cual creo no le vendría nada mal a la historia. 

viernes, 1 de febrero de 2013

Capítulo 79: ¿Qué es lo que le ha cambiado?

Hola! traigo capítulo y bueno hago esta introducción 
porque va con video, y no sé... me gustaría que lo pusieran a reproducir puesto que es perfecto para el momento.. 

Gracias :D



(Denle play al video antes de comenzar :D)

-¿Si no lo eres porqué sigues con él cuando ni siquiera soportas estar a su lado? —Habló detrás de ella, entonces se detuvo.
-¿¡Tú qué sabes!? —Gritó realmente furiosa — ¿Cómo puedes estar tan seguro que no puedo estar a su lado? ¿A caso debo grabarnos en las noches para que nos creas? —Escupió con ironía. El rostro de Tom perdió color e incluso el poco brillo que quedaba en sus ojos cafés desapareció como por arte de magia.
Jane cerró los ojos con fuerza, se había pasado de la raya.
-Tom… yo… —Intentó decir mientras alargaba el brazo hasta que su mano llegó a tocar la de él. Tom inmediatamente se apartó como si su contacto quemara como un fierro enrojecido por las llamas.
-Era todo lo que necesitaba —Dijo con la voz llena de dolor.
-Perdóname —Susurró, pero la palabra quedó flotando en el aire hasta que se desvaneció.
-A puesto que ni siquiera sabes por qué estuve en la cárcel… —Jane mantuvo la mirada en sus zapatos.
-Porque entraste a robar con Sam y sus amigos —Respondió a duras penas.
-Con que sepas eso, es suficiente.
-¿Lo hiciste para ayudar a mi padre? —Cuestionó, había pensado en esa posibilidad pero no estaba segura.
-Sí, aunque Bill nunca te entregó el dinero… —Jane levantó el rostro para verlo a la cara. Su rostro estaba increíblemente pálido y sin vida, tanto que quiso acariciarlo una y otra vez hasta que entrara en calor —Igual, después me enteré que aunque Bill te lo hubiese dado, no lo hubieras necesitado… tu padre ya estaba en libertad para ese momento.
-Yo tenía que hacer las cosas a mi manera…
-¿Y tu manera es aceptar la ayuda de Shane y no la mía?
-No quería que te metieras en problemas por mí. Nunca he querido eso para ti.
-¿Por qué nunca has podido entender mis razones? Yo tampoco quiero que estés en problemas, que sufras, que tengas esa coraza llena de hostilidad, que seas tan infeliz.
Jane no quiso responder nada a ello, a cambio de eso dijo:
-He regresado con Shane.
-Eso ya lo sé… ¿Cuánto se supone que debo esperar?
-Nada, no lo hagas, no creo que pueda volver a ti —Musitó con voz débil.
-Tienes razón, justo en este momento no creo poder esperarte —Escupió con voz tan fría como dolorosa.

…

-¿Algo más que desee señor? —Cuestionó mirando un hombre de mediana edad, con piel blanca como la leche y ojos cafés, casi negros, que había permanecido delante de ella mirándola fijamente.
-No, rubia, muchas gracias —Le dijo y le giñó un ojo.
Jane sonrió al ver al hombre marcharse con la botella de vino que acababa de comprar pegada a su regazo. Luego volvió la vista a la pantalla plana colocada en lo alto de la pared, frente a ella, donde estaban pasando un especial de Nirvana.
-¡Jane! ¡Jane! —Una voz se alzó al tiempo que la puerta de cristal se abría. Era Elena.
-¿¡Qué sucede!?
-He comenzado a salir con… —Hizo una pausa dejando intrigada a  la rubia quien rodó los ojos exasperada.
-¿Lamb? — Elena Resopló haciendo una mueca.
-No, he aceptado salir con Miguel, tu primo. —Jane abrió los ojos mientras sonreía.
-¡Eso es estupendo! —Exclamó lo más sincera que pudo. En realidad le molestaba un poco saber de parejitas y todo que tuviera que ver con eso.
-Lo sé, lo sé… esta tarde me invitó a ir a su casa, le dije te invitaría ¿quieres venir? —Jane tragó en seco.
-No-o —Dijo costosamente —Tengo que atender el bar, ya sabes que si no lo hago mi padre me mata y luego tengo ir con Shane a una fiesta en la noche.
-Mmm…
-Vale, tampoco quiero ver a Any —Admitió.
-Pero es tu prima, algún día la veras… y por Tom…
-Él no quiere verme y yo tampoco a él.
-Y de seguro estará con Any ¿verdad? —Musitó Elena, Jane no respondió — ¿Crees que estén ya saliendo formalmente?
-No sé y no me interesa Elena.
-Les preguntaré si los veo —Jane resopló enfadada —Llevan meses paseándose juntos por el todo el pueblo, aunque jamás les he visto tomados de la mano o darse un beso —Comentó Elena casi más para sí misma que para Jane.
-¿Quieres sólo dejarme en paz? estaba viendo tranquilamente la televisión hasta que tu llegaste.
-Uy, lo siento. Olvidaba que cada día estas de peor humor —Dijo. —Bueno, nos vemos entonces, deséame una buena noche —Jane permaneció con la mirada clavada en la pantalla con el ceño fruncido. Elena decidió marcharse sin agregar nada más.

En cuanto Elena se marchó tomó el control de la tv y la apagó. Se volvió hacia la estantería llena de botellas de vino, vodka y tequila. Sacó una botella transparente con vodka dentro, se sirvió un poco en un vaso alargado añadiéndole jugo de arándanos, cubitos de hielo, y después lo bebió con calma.
Algo dentro no estaba igual que antes, aunque quisiera. Todos los días amanecía con dolor en el pecho, pero ella sabía que más que ser provocado por una enfermedad, lo que sentía era mucho más complicado que eso. Era un dolor agudo en su corazón que no se marchaba con nada de lo que tenía actualmente y eso lo hacía aumentar más la intensidad.
Los meses había pasado tan rápido, ahora trabajaba en un bar que su padre había conseguido abrir hacía apenas unas semanas con un préstamo que le concedió uno de los hombres poderosos del pueblo; también, salía con Shane y le ayudaba en los negocios como siempre lo había hecho, aunque ahora él pasaba muchísimo más tiempo en la ciudad que el pueblo. Shane seguía tan obsesionado en ella como en un principio y la verdad era que para Jane nada, que tuviera que ver con él, le agradaba. De hecho, sentía repulsión sólo de recibir una llamada suya, de escuchar su voz manipuladora, de pensar en sus besos y caricias; las cuales se sentían como si le estuviesen pasando un cepillo de cerda de alambre en los lugares que le besaba o tocaba. Aunque últimamente casi podía decir que no sentía nada.
La relación con Shane había marchado ‘bien’ por dos razones; una, porque hacía casi todo lo que le pedía y evitaba a toda costa las discusiones; y dos, porque no había visto a Tom en todo este tiempo, al menos no de cerca. Lo cual era realmente difícil, más que soportar a Shane. No ver a Tom le ocasionaba ese dolor inmenso en el pecho, sobre todo porque su recuerdo seguía intacto como si hubiese ocurrido ayer. Incluso, en ocasiones, se despertaba con la sensación de que el tiempo no había pasado y que iría a la escuela y se sentaría junto a él. Pero ya no era así, y jamás lo volvería a ser.

                       Incluso Tom había cambiado para estas fechas. La última vez que lo había visto, hacia dos semanas exactamente, se veía totalmente distinto. En aquella ocasión iba con Any, quien sonreía por cada cosa que él decía o hacía. Jane los había estado observando desde el otro lado de la calle deseando con toda el alma ocupar el lugar de la pelirroja. 

Pero, lo diferente en él, además de la vestimenta que constaba de chamarra negra de cuero, con camisa obscura ajustada al cuerpo tipo resaque y pantalones apenas dos tallas más que la de él; era que Tom lucia distinto, de una manera perturbante. Un aire de confianza e incluso felicidad le rodeaban con tal intensidad que en aquel momento Jane sintió un poco de envidia. Pero además de sentir envidia sintió algo más; dejó escapar un jadeo al reconocer que le ponía demasiado, más que antes, porque ahora además se lucir guapo, tierno y amigable, ahora también resultaba increíblemente sexy.


...
-¿Le has invitado a venir? —Cuestionó él en cuanto la chica de risos rojizos estuvo lo suficientemente cerca para escucharle.
-No, bueno sí… lo que pasa es que Elena llegó y bueno, ya sabes… como que querían privacidad —Dijo mientras se sentaba a su lado, donde había estado anteriormente.
Tom no dijo nada, simplemente se dedicó a mantener la mirada fija en el lago, en el cual se reflejaban claramente las nubes que paseaban en el cielo azul intenso, así como los árboles que había a la orilla del agua.
-Te traje esto —Dijo alzando una botella delgada, la cual contenía alcohol y era de sabor durazno.
-Gracias —Respondió él pensativo. Sus recuerdos seguían poblados de imágenes de Jane, pero cuando estaba con Any su mente parecía estar en blanco y cada minuto que pasaba a su lado se convertía en un pincelazo lleno de nuevos recuerdos.
Cuando volvió el rostro hacia Any esta tenía la cabeza agachada con una expresión en el rostro como las que solía poner al principio cuando hablaban de Jane, hacía mucho tiempo que no veía aquel rostro bonito tan decepcionado.
-An…
Ella tardó en levantar mirada y cuando lo hizo trató de sonreír, porque sabía que no debía tener esa reacción; Tom nunca le había prometido nada.
-¿Crees que deberíamos ir con ellos..? Así platicamos y nos reímos de las tontadas que dice mi hermano —Dijo rápidamente como pudo advirtiendo que Tom estaba por hablar.
Se iba a poner de pie con aquella nueva expresión despreocupada y sumamente falsa, pero Tom la sostuvo y ella volvió a sentarse al perder el equilibrio.
-Any, escúchame —Ella tragó al escuchar su voz seria, como pocas veces. Sus ojos cafés le miraron tan fijamente que creyó desfallecer; e incluso esa sensación aumentó cuando Tom se acercó a ella, reduciendo escandalosamente la distancia que los separaba. Any alzó las cejas con sus ojos vidriosos y su rostro pasmado al mismo tiempo que contenía la respiración.
-Cuando estoy contigo —Dijo él después de un rato con voz extraordinariamente suave — me siento demasiado bien. Hablar contigo sobre cosas sin sentido, reír hasta que nos duela el estómago, venir al lago cuando estamos tristes o felices y beber tranquilamente... —El pecho de Any comenzó a bajar y a subir a un ritmo rápido que Tom pudo notar — Estoy cansado de ver esa expresión en tu cara cuando Jane sale a flote y quiero que sepas que cuando estoy contigo no pienso en nadie más que en ti.
-¿Qué es lo que estás diciendo? —Logró pronunciar ella.
-Que ya no quiero andar por ahí como si fuésemos novios sin serlo; sabiendo que no somos amigos, nunca lo fuimos y nunca lo seremos.
Any iba a replicar, seguramente con un buen argumento pensó Tom; pero cuando se dio cuenta de lo que iba hacer se calló y esperó ansiosamente.
Unió su boca con la de él recibiendo un beso calmo y dulce.  


-Continuará...
Gracias por leer y esperar tanto a esta irresponsable chica.