martes, 28 de febrero de 2012
Capítulo 62: En decadencia
-Es el hermano de Tom… Bill —Elena abrió la boca y sin querer se le escapó una carcajada — Estas bromeando, ese no puede ser Bill Kaulitz
-Pues lo es —Murmuró Jane mientras que Elena seguía con la boca abierta sin salir de su asombro.
…
-¿Qué vas a pedir tú? —Preguntó Bill mientras releía el menú en la pared. Al no escuchar respuesta de Tom se volvió hacia él — ¿Qué tienes? —Cuestionó al ver la expresión en su rostro.
-Nada… ¿Qué vas querer? —Bill entrecerró los ojos y volvió la vista al letrero.
-Un cappuccino…
-¿No viste quien estaba afuera? —Dijo cuando Bill volvió a fijar la mirada en su rostro.
-No ¿quién?
-Jane —Murmuró costosamente —Don Cesar, quiero un café americano
-Claro, ahora te lo doy —Respondió el señor y se puso a hacer su trabajo.
-¿Por qué no la saludaste? —Inquirió Bill, Tom dirigió su mirada hacia otro lugar entonces pudo ver en los ojos de su hermano la posible respuesta — ¿sucedió algo entre ustedes? —él asintió — ¡Por qué no me lo habías contado! —Tom fijó su mirada en Don Cesar para escaparse de los reclamos de su hermano.
-Aquí tienen chicos —Dijo Don Cesar colocando el pedido sobre el mostrador, Bill sacó de la bolsa de su pantalón y le dio un billete y en cuanto recibió el cambio volvió hacia su hermano exigiendo explicaciones.
-¿Pretendes que te lo cuente… ahora? —Bill alzó las cejas con un gesto obvio en el rostro. Tom comenzó a caminar hacia la salida —mejor en otro momento…
…
-Elena No —Advirtió Jane como si su amiga le fuera hacer caso. En cuando vio salir a los hermanos del local se puso de pie.
-¡Ey Tom! —Exclamó para llamar su atención. En cuando sus ojos voltearon a verla, Elena sacudió la mano llamándolo — Vengan… —Dijo. Tom dudó un momento y volteó a ver a su hermano, este simplemente se encogió de hombros dándole a entender que haría lo que él quisiera.
-Vete a la mierda Elena —Murmuró Jane mientras veía como los chicos se acercaban a paso lento.
-Hola —Saludó Tom con voz fina en cuando estuvieron frente a la mesa de las chicas. Elena se aproximó a él y lo saludó con un beso en la mejilla, acto que lo dejó desconcertado pues Elena casi siempre carecía de ese tipo de modales.
-Hola, tú debes ser Bill ¿Verdad? —Dijo pasando de Tom.
Jane se levantó también y con nerviosismo se acercó a Tom.
-Hola Tom —Dijo tratando de sonar normal pero habia algo en su tono de voz la delataba.
-Hola —Respondió él utilizando un tono distinto al que habia utilizado al saludar.
-¿Cómo estás? —Cuestionó Jane al chocar sus mejillas en saludo. Él le dedicó una sonrisa de medio lado, esa pregunta simple sonaba tan irónica y burda en estos momentos.
-Feliz de que mi hermano esté aquí —Respondió sin agregar más, pero a Jane no le importaba lo cortante que sonaba. Estaba aturdida, no creía que él le estuviera dirigiendo la palabra otra vez.
-Me imagino —Agregó ella fijando la mirada en aquel chico alto y guapo que conversaba animadamente con Elena. —Hola Bill —Se atrevió a pronunciar cuando esté la miró directo a la cara.
-Hola Jane —Extendió sus labios y le mostró su perfecta sonrisa. Otra sorpresa más para ella. Bill no mostraba rechazo, al menos no hasta ahora.
-Me alegra verte por aquí, le hacías falta —Dijo refiriéndose a Tom.
-A mi también —Respondió él.
-Oigan, no quieren sentarse con nosotras, sirve que platicamos un poco y te conocemos mejor Bill. —Este volteó a ver a Tom.
-Gracias, pero estamos esperando a mis amigos —Dijo Tom cortésmente. Volteó hacia la calle deseando que ocurriera un milagro y que Faber y Lina aparecieran por arte de magia, y como si el cielo lo hubiera escuchado así sucedió —De hecho, ahí vienen.
La camioneta negra del padre de Fab se detuvo detrás de la moto de Tom, las puertas se abrieron y dejaron a ver a Lina, Faber, Any y Miguel.
-¡Hola Tom! —Saludó An desde lejos con una enorme sonrisa llega de felicidad.
Los cuatro se aproximaron a paso rápido. Jane permanecía impávida viendo como su prima se acercaba a paso rápido mirando solamente a hacia donde estaba él. Su estomago se contrajo a pesar de a verse regañado así misma por estar sintiendo celos, pero era inevitable, podía leer en el rostro de ella la palabra amor.
-Hola Any —Interfirió Jane tratando de romper el momento pero eso no sucedió para su desgracia.
El corazón se le aceleró, él sol de repente dejó de brillar como cómplice de la tristeza que ella experimentaba. Inevitable y dolorosamente pudo ser testigo del roce de sus labios y de ese abrazo conmovedor.
Jane miró a Elena y a Bill intermitentemente, no quería dañar más a su corazón con esa escena.
-¡Jane! –exclamó Miguel ajeno a todo. El cuerpo de jane experimentó un gran alivio. Se aproximó a él y le dio un fuerte abrazo mientras las risas detrás de ella le taladraban los oídos y se metían dentro de su cabeza —Cuánto tiempo sin verte
-Lo sé, no he tenido oportunidad de ir a visitarte —Se excusó. Miguel sonrió.
-Ni yo –Jane aprovechó el momento en que Tom presentaba a Bill con sus amigos para volver la vista hacia donde estaban ellos. Elena permanecía un tanto alejada de la situación, obviamente no tenía nada que hacer ahí.
-Vámonos –Gesticuló su amiga, Jane asintió inmediatamente pues lo que más deseaba en ese momento era desaparecer.
-Tom —Articuló la rubia a duras penas. Todos dejaron de hablar y enfocaron su atención en ella —Nos vemos luego —Agregó con dificultad. Se sintió estúpida por su comportamiento, pero más estúpida se sintió cuando Tom pasó de ella y continuó platicando como si nada con sus amigos.
La sangre comenzó a fluir por sus venas a mil por hora elevando el ritmo de su corazón, estaba furiosa y no era para menos. Tom había sido capaz de humillarla una vez más sólo que ahora tenía testigos.
-Adiós miguel… —Murmuró Elena cuando Jane comenzó a alejarse.
-No jane, esperen —Dijo él y volvió hacia donde estaba su hermana —An, mas tarde nos vemos
-¿A dónde vas? Creí que te quedarías con nosotros —Miguel se encogió de hombros.
-Más tarde los veré
-Cuídate, nos vemos luego —Canturrió Faber, los demás se despidieron diciendo adiós con la mano.
Todos le habían prestado atención, no como había sucedido con Jane.
…
-¿Has visto eso? —Inquirió Jane con voz sumamente seria. Miguel y Elena iban caminando a cada lado de ella.
-Sí, lo he visto —Respondió Ele.
-No puedo creerlo…
-Oye Miguel —Comenzó Elena. Este hizo el cuerpo un poco hacia adelante para poder verla, Jane le impedía hacerlo a la perfección. — ¿Tu hermana está saliendo con Tom?
-Eso parece —Respondió con una mueca. —El otro día la fue a dejar a la casa y no sé, había algo extraño entre ellos. Además que An está más alegre que de costumbre.
-Valla —Agregó Ele.
-La veo ilusionada… demasiado…
-¿De verdad?
Sí, pero estoy seguro que Tom no lo está… —Elena cruzó mirada con Jane y esta en respuesta se encogió de hombros.
Jane lo sabia mejor que nadie, Tom la quería a ella no Any y estaba convencida que toda esa escenita era producto de la venganza sutil que él tenía para ella o al menos eso quería creer.
Su vida loca y glamurosa comenzaba ir en decadencia, nadie le habla a excepción de Elena y Miguel, los amigos que antes estaban a su lado ahora le sacaban la vuelta, su celular no sonaba en todo el día, no tenía dinero en la bolsa y lo único que le quedaba era la escuela. Lo demás de alguna u otra manera lo habia perdido; para bien o para mal pero lo habia perdido.
domingo, 12 de febrero de 2012
Capítulo 61: “Estas estúpidamente enamorada de él”
Luego de estar sentada unos minutos en aquella banca, se levantó y caminó por la plaza, quería distraerse un poco pero irremediablemente sus pensamientos caían en Kaulitz casi sin darse cuenta, era un tanto torturante. La culpa se apoderaba de ella y le recordaba lo cobarde y desgraciada que había actuado con él. Kaulitz no se merecía eso, no se merecía su traición y menos una tan vil y rastrera como la del sábado. Si él no hubiera aparecido en ese momento seguramente se lo hubieran montado en algún lugar del bar.
Jane sabía perfectamente que lo que existía –o existió – entre ellos era muy fuerte e increíble, y lo que provocó que fuera al bar esa noche no fue otra cosa más que a eso que comenzaba a crecer en su corazón. Ese sentimiento que fuerte y a la vez confuso, pero ante todo maravilloso.
Ella lo sabía, tenía mucho miedo a amar de esa manera que le proponía él, miedo a no ser lo suficientemente buena, de lastimarlo o salir lastimada, y miedo de equivocarse otra vez.
…
En el centro de la plaza estaba reunido un grupo de chicas las cuales conversaban muy animadamente, Jane las reconoció al instante. Eran amigas de Shane y siempre estaban en las fiestas y reuniones que organizaban en el pueblo, de alguna manera eran amigas de ellas también.
Jane se acercó y vio que entre ellas estaba Elena, y también Kenya, con la que Shane la había engañado tan infamemente, tal y como ella lo había hecho Tom.
-Hola —Saludó en cuanto estuvo a una distancia considerable. Las miradas de las chicas se enfocaron en ella, algunas alzaron las cejas, otras tantas la miraron con superioridad y otras ni siquiera mostraron interés y volvieron a lo que estaban.
-¿Pasa algo? —Cuestionó totalmente extrañada por la actitud que tenían, generalmente eran ellas las que la buscaban.
-Pasa que no queremos que estés cerca de nosotras —Respondió su ex amiga. Jane sonrió, era increíble cómo le hablaba, en otro momento no se hubiera atrevido si quiera a mirarla. —Sin Shane no eres nadie —Algunas chicas asintieron otras permanecieron con expresión sumamente seria.
-¿No soy nada sin él? —Cuestionó realmente impresionada.
-No, lamentablemente… bueno afortunadamente, ya no eres nadie. —Jane mantuvo la sonrisa.
-Sí, Jane has perdido tu estatus —Contestó otra, una rubia operada.
-Por fin estas pagando todo lo que nos hiciste —Dijo una más con voz temerosa. Sabía que Jane era capaz de muchas cosas.
-Yo te deseo suerte, chao —Le dijo Kenya mientras sacudía la mano para que se marchara, estaba disfrutando del momento.
-Miren zorritas de m|erda —Comenzó Jane, unas cuantas chicas retrocedieron con temor.
-Jane no tiene caso —Interrumpió Elena.
-Tú ni me hables —Replicó furiosa. Tomó aire profundamente y se pensó lo que iba a decir. —No tiene caso —Dijo — no me hablen si no quieren, siempre supe que estaban ahí por interés, sólo hacía falta que hicieran esto para comprobarlo. Y tú —Apuntó a Kenya —gracias por haberte metido con Shane, sino los hubiera descubierto aquella noche seguramente ahorita seguiría con ‘ese’ perdiendo mi tiempo —si no fuera por eso no hubiera sido amiga de Tom.
Les dedicó una sonrisa sin ganas y dio la vuelta para marcharse.
No se creía lo que acababa de suceder, era increíble como las personas actuaban por conveniencia.
-Olvídalas, Jane —Dijo Elena detrás de ella. Jane no respondió nada, está muy molesta. —Oh vamos Jane —Suplicó.
-Estabas con esas y me odian…
-Pues que querías, has estado estudiando toda la semana, no tuve más remedio.
-Elena —Dijo con voz pausada —Tengo que sacar el semestre sino no me gradúo.
-Ya lo sé… —Jane suspiró.
-Ya no importa —Dijo — ¿Mejor cuéntame que fue eso? —Señaló hacia atrás, donde estaban las chicas.
-Pues se enteraron que cortaste a Shane y como la mayoría te tiene envidia… pues ya sabrás, las muy zorras están felices porque creen que será tu ruina, de hecho todos lo dicen… y estoy segura que quieren tener tu lugar
- Que irónico, antes se desvivían por mí… jane esto, jane aquello…
-Hipócritas, eso es lo que son —La rubia asintió — No les hagas caso, mejor compremos un café — dijo con una sonrisa, tratando de animar a su amiga.
No tardaron mucho en llegar a la cafetería pues el local estaba pasando la calle.
-¿Qué vas a querer? —Preguntó Don cesar, el dueño del café.
-Mmm… quiero un café americano con vainilla y crema —Dijo Elena sonriendo. El hombre asintió.
-Y yo quiero —Dijo Jane mirando el letrero que estaba pegado en la pared donde estaba el menú y los preciosos. — un cappuccino con leche deslactosada — El hombre asintió y se puso hacer su trabajo.
-Aquí tienen señoritas —Puso los vasos sobre el mostrador pocos minutos después, Don Cesar era realmente rápido.
-Gracias Don Cesar — dijeron al unísono después de pagarle.
Cada una tomo su pedido y Elena tomó una canastita con galletas cortesía de la casa.
-Hay que sentarnos aquí —Le dijo Elena saliendo del local, había tres mesitas con soleras especiales para los clientes de la cafetería. Jane aceptó sin realizar ningún comentario.
-A esas zorras sólo hay que ignóralas, no tienen importancia. Claro! Ahora que saben lo que está pasando, que saben que ya no estás con Shane quieren verte en el suelo. ¡Ilusas!
-¿Sabes? Me tiene sin cuidado.
-¿Entonces por qué tienes esa cara?
-No sé si quieres escucharlo… —Suspiró —Vas a pensar que soy un fastidio, que estoy loca, que no debería estar pensando en esto…
-No me digas —Ironizó — Kaulitz —Adivinó sin demasiado esfuerzo. Jane asintió rápidamente.
-Sigo pensando en que me pasé…
-Te portaste como una P —Dijo Elena muy sinceramente.
-¡No te pases! —Reclamó Jane indignada — Bueno… un poco… —Elena alzó las cejas — Vale, mucho. Me porté como una real puta. —Elena sonrió safisfecha.
-Tu estas estúpidamente enamorada de él ¿Verdad? —Los ojos de Jane brillaron intensamente al recibir aquel azotador cuestionamiento.
-No lo llamaría de esa manera…
-Puedes engañarte a ti, pero a mí no me puedes engañar —Sentenció Elena.
-Creo que lo que pasó en el bar fue lo mejor —Comenzó Jane pasando de largo el tema —Fue la única manera en la que él se alejó de mí —Elena asintió — Si lo hubiera planeado no me hubiera salido tan bien…
-Sí, estoy de acuerdo. Fue lo mejor para él pero ahora que te veo dudo que sea lo mejor para ti Jane —Ella bajó la mirada.
-Yo estoy muy bien —Aseguró.
-Mentira —Confrontó Elena — No me gustaba que estuvieras con él, que fueras su amiga, lo admito, pero la realidad es que jamás en vida, y mira que te conozco desde siempre, te habia visto sonreír como lo hacías cuando estabas a su lado, o como cuando me hablabas de él… —El corazón de Jane se aceleró. No necesitaba que su amiga se lo dijera, ella lo sabía muy bien — ¿Realmente quieres estar lejos de él? —Jane negó rotundamente mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos.
-No pero… —Se aclaró la garganta mientras se tragaba las lágrimas — no sé si pueda ser todo lo que él espera de mi… —Inhaló y exhaló —No quiero hacerle daño y sinceramente dudo mucho que pueda cambiar sólo por él…
El motor de una moto interrumpió el hilo de pensamientos en la cabeza de Jane, ambas mantuvieron la mirada fija en el vehículo esperando reconocerlo, sin embargo ninguna lo habia visto antes.
La moto se detuvo frente a la cafetería y para cuando lo hizo Jane ya habia reconocido al conductor. Echó el cuerpo hacia atrás lanzando un suspiro inaudible.
-¿Tom? —Cuestionó Elena.
Jane vio como el acompañante bajó rápidamente y cómo la mirada de Tom se centró en ella, vio la suplica en sus ojos cuando miró a su hermano pero este no le hizo caso, al contrario corrió hacia dentro del local.
Tom bajó lentamente y siguió a Bill sin volver la mirada a Jane.
-¿Quién es? —Cuestionó Elena con la boca abierta. Miró a Jane exigiendo respuesta, quería saber quién era aquel chico alto y delgado, músculos y apuesto. —¡Dime! —Jane sacudió la cabeza y miró a Elena.
-Es el hermano de Tom… Bill —Elena abrió la boca y sin querer se le escapó una carcajada
-Estas bromeando, ese no puede ser Bill Kaulitz
-Pues lo es —Murmuró Jane mientras que Elena seguía con la boca abierta sin salir de su asombro.
…
-¿Qué vas a pedir tú? —Preguntó Bill mientras miraba releía el letrero en la pared. Al no escuchar respuesta de Tom se volvió hacia él — ¿Qué tienes?
-Nada… ¿Qué vas querer? —Bill entrecerró los ojos y volvió la vista al letrero.
-Un cappuccino…
Capitulo 60: Responsable e independiente
Se separó de él con una sonrisa amplia, tomó su mano y lo jaló llevándoselo con ella. Lo guío hasta las escaleras y comenzaron a subir a paso desesperado. Rápidamente llegaron hasta una puerta blanca que estaba al costado derecho del pasillo.
Antes de abrir, la pelirroja volvió hacia Kaulitz, este aprovechó el momento para volver a unir sus bocas, un beso intenso que le dio toda la seguridad que necesitaba.
Sus sentimientos flotando en el aire libremente, danzando, yendo y viniendo, disfrutando de la falta de razón. Sus cuerpos se encontraron entre caricias temerosas pero a la vez apasionadas, besos salvajes que robaban la respiración del otro hacían pensar que el momento era perfecto y mágico y que jamás debía terminar.
Se tumbaron en la cama ambos ligeramente desnudos, habían arrojado la camisa del otro en algún lado.
Tom estaba poseído por la pasión, Any era hermosa en todos los sentidos de la palabra. Tenía un bonito cuerpo, su piel era clara y suave, y sus cafés claros brillantes, su sonrisa perfecta y su carácter como el de un verdadero ángel, jamás la había visto furiosa. Era naturalmente sexi pues usaba muy poco maquillaje y no gastaba su tiempo arreglándose, además esos rizos cobrizos hacían ver la mujer sensual que llevaba en el fondo.
Él bajó sus besos hasta su cuello desbordando aún más las emociones de la chica, quien a pesar de sus esfuerzos no podía controlar sus jadeos.
-¡Any! ¿¡Estas en casa!? —Se escuchó a lo lejos. Ella empujó a Tom hacia a un lado y se levantó de un solo movimiento.
-¿Dónde está mi blusa? —Murmuró mirando hacia todos lados.
-Allá —Señaló Tom hacia la puerta. Any corrió hacia la puerta, recogió la blusa y se la colocó rápidamente. Se acomodó el cabello y trató de relajarse, una vez que lo consiguió salió de la habitación.
-Sí, acá estoy —Respondió ella en un grito.
Kaulitz salió detrás de ella luego de colocarse la camisa. Bajó las escaleras a paso rápido y vio como Any abrazaba con fuerza a su hermano.
-Te extrañé demasiado hermanita —Le dijo él al separarse.
-Yo también tonto —Le dijo ella. —Tom vino a dejarme—le contó
-Si ya veo —Dijo él viendo detrás de ella. Any giró y encontró con Tom, este dio unos cuantos pasos para estrechar su mano con la de Miguel.
-¿Qué tal?
-Bien y tu
-Bien también, vine a dejar a Any, dijo que vendría en camión…
-Gracias por traerla
-No fue nada— Any sonrió —Emm bueno creo que debo irme
-¿Por qué tan rápido? —Cuestionó Miguel.
-Debo ir a trabajar —Volvió a estrechar su mano con él y seguidamente se despidió con un beso de Any.
Arrancó el auto y partió de regreso al pueblo. Su mente no podía dejar de pensar en lo que había sucedido o más bien, en lo que había estado a punto de suceder. ¿Era real lo que había experimentado con sus besos o sólo era un espejismo producto del dolor que Jane había provocado en él? No estaba seguro de la respuesta, pero estaba convencido de que en parte no fue lo mejor. Any tenia dulces sentimientos, lo que menos quería era hacerle daño.
Su móvil comenzó a sonar en ese mismo instante y como pudo, sosteniendo el volante con una mano, lo sacó de la bolsa del pantalón, miró la pantalla y vio en ella el nombre de Any.
-¿Any?
-Emm si, Tom soy yo…
-¿Qué pasó?
-Amm nada... —Dijo con voz apagada.
-¿Nada?
-Emm…. sólo quería de decirte que no quiero que te sientas comprometido conmigo por lo que sucedió, yo sólo me deje llevar por el momento y…
-Any yo… —Trató de decir pero ella le cortó.
-No digas nada ¿Vale? Yo entiendo… —Dijo para después colgar.
…
Cuando llegó a la ciudad lo primero que hizo fue visitar a Jaime, había quedado con él y hasta ahora tenía oportunidad de ir a verlo.
Estacionó el auto fuera de su casa y bajó, divisó a Jaime debajo de una camioneta roja, estaba trabajando.
-Hola Jaime —Saludó. Este asomó la cabeza.
-Ey Tom, creí no vendrías jamás —Dijo sonriendo mientras se deslizaba en el suelo pasa salir. Se levantó sacudiéndose los pantalones.
-¿De quién es la camioneta? — Preguntó mientras estrechaba las manos.
-Es de Felipe uno de los amigos de Shane… —Respondió Jaime —Me pidió que lo revisara, al parecer es algo sencillo…
-Oye… y qué ha sido de Shane, últimamente he sabido muy poco de él… —Aprovechó el momento para preguntar.
-Pues según sé está la ciudad pero viene de vez en cuando, creo que le pegó mucho que Jane lo dejara pero ya sabes ese tipo sigue trabajando en lo mismo —Tom se encogió de hombros —La verdad es que no sé demasiado, ya sabes… yo he estado con ellos pero no me tienen mucha confianza —Relató —Todos ellos me hablan porque soy el único en todo pueblo que repara autos. —Dijo sin darle mucha importancia — Oye por cierto qué fue lo qué pasó ¿Por qué no viniste? —Tom suspiró antes de responder.
-Ya iba saliendo de mi casa cuando me encontré con Jane, estaba tomada y demás. No quise dejarla sola en ese estado —Jaime sonrió.
-Ojalá algún día me hagas caso, esa chica sólo trae problemas
-Sí, ya no importa —Dijo él bajando la mirada.
-En fin, tengo algo para ti, ven acompáñame —Dijo guiándolo hacia el patio trasero.
Tom siguió de cerca los pasos de Jaime, llegaron al patio de atrás donde había dos cachorros de color negros con manchas blancas. Tom inmediatamente acercó a uno de ellos y lo tomó en brazos. Con el cachorro en brazos echó un vistazo a su alrededor, había piezas viejas de carros, llantas, rines, escombros y dos motos negras.
-Mira Tom —Dijo Jaime acercándose a la moto, la que estaba en mejor estado —Es para ti —Le dijo. Tom volteó a verlo un tanto impresionado.
-¿Es en serio?
-Claro, la compré hace mucho, era para mi hermano pero ya sabes como es Faber, nunca se interesa demasiado por algo y dijo que no le gustaba. Lleva años aquí así que pensé que tú le podrías dar un mejor uso
-Gracias en serio —Dijo sonriendo.
…
Kaulitz pasó el resto de la tarde ayudando a Jaime con su trabajo, cuando terminó se regresó a casa en el auto de su madre con el cachorro de compañero. Le había robado el corazón al instante y Jaime no dudó en regalárselo.
-¡Tom! —Exclamó ella en cuando entró a casa. Kaulitz pegó un brinco sobresaltado — ¡Bill viene este fin de semana!
-¿Que? ¡No puede ser! —Exclamó emocionado. Colgó las llaves y tomó el teléfono que estaba sobre una mesita junto al sillón.
-¿Bueno? —Contestó Bill del otro lado de la línea.
-¡Que vienes el fin de semana!
-¡Aush! ¡No grites que me reventaras los tímpanos¡
-Contesta nenaza de mierda —Bill rio con ganas al escuchar su insulto. De verdad que se extrañaban mucho.
-Se supone que era una sorpresa —Murmuró un tanto molesto, su madre no era buena guardando secretos como ese.
-¡Es estupendo Bill!
-Que bien me hará verte —Dijo Bill con voz triste.
-Venga Bill, no te pongas a llorar que ya sabes que no me gusta —Él rió.
-Hay mucho que contarte
-Lo sé —Coincidió Tom.
…
La semana pasó como un rayo. Para cuando Tom se dio cuenta ya era sábado por la mañana. Sin darse oportunidad para dormir hasta tarde, a las ocho en punto se puso de pie y acomodó un poco su habitación pues sabia que a Bill le daría un ataque al ver todo tirado.
Su hermano había sido el pretexto indicado para mantener su cabeza ocupada toda la semana. Sólo se dedicaba a pensar en cuándo llegaría, en todo lo que tenia por contarle, en las cosas que harían juntos y es que tenia que reconocer que era un buen método para no pensar en Jane. Aunque de vez en cuando perdía la batalla y terminaba recordándolo todo pero un segundo después se regañaba así mismo y se obligaba a pensar en lo que había sucedido con An, eso de alguna manera callaba los latidos de su corazón.
Cuando terminó de asear se sentó a ver televisión en la sala junto a su madre, ambos esperaban ansiosos la llegada del pequeño Bill. No pasaron más de quince minutos cuando la puerta se abrió de golpe.
-¡Ya llegué familia! —Exclamó con una enorme sonrisa en los labios. Simone y Tom se pusieron de pie al mismo tiempo, ella corrió y los abrazó con fuerza adelantándosele a Tom. En cuanto su madre lo dejó de abrazar él se echó sobre su hermano abrazándolo con fuerza.
-Te extrañé tanto —Dijo Bill con voz llorosa. Él jamás cambiaria.
…
-Venga Jane, deja eso ya —Replicó Elena realmente enfadada,
-Ya te dije que si gustas puedes marcharte
-Si pero es que llevas casi cuatro horas estudiando
-Más las que me faltan — respondió sin despegar la vista de su cuaderno.
Elena, molesta por ese hecho, se levantó y se marchó en busca de diversión.
Jane pasó repasando y tratando de comprender lo poco que había escrito en clases.
La tarde llegó y con ella el deseo de salir a pasar, recordó entonces que había quedado de verse con Nicolás, a este no lo había podido ver en toda la semana por habérsela pasado estudiando.
Cuando estuvo lista salió de casa y caminó hacia la plaza que era donde habían quedado.
-¿Qué te pasa? —Cuestionó el rubio sin perder tiempo al verla tan abrumada y callada, tenían minutos sentados en aquella banca y ella no había abierto la boca si acaso para saludarlo y nada más. Jane negó, un tanto indecisa —No le des tantas vueltas, no tiene caso, sé que hay algo. No has querido verme en toda la semana —Hizo una pausa para analizar su expresión — ¿Es Shane?
-No, no es eso.
-¿Entonces? —Insistió con impaciencia.
-Creo que es mejor que te regreses a la ciudad… —Se detuvo para pensar bien lo que iba a decir —necesito espacio para mi
-¿Espacio? —Inquirió sin comprender — ¿Jane, te sientes bien?
-Si, siento hacer hecho las cosas de esta manera
-Claro, ahora que ya no me necesitas, ahora que Shane ya no te molesta me corres.. ¡Ja!
-Si te necesito, eso sólo que quiero hacerme responsable de mis asuntos de aquí en adelante… —Nico suspiró.
-Bien, como tú quieras, pero ya sabes dónde buscarme si ocupas algo —Jane asintió con una sonrisa, sus palabras le daban tranquilidad.
Nicolás se puso de pie y se marchó a paso lento, Jane encendió un cigarro mientras veía como se alejaba. Había considerado muchas cosas después de lo que había sucedido en el bar la noche del sábado, reflexionó un poco sobre su vida y se dio cuenta que iba por el mundo dependiendo de la gente. Primero Shane, luego Nico y Kaulitz, dependía también de las drogas, del alcohol y de las fiestas para olvidarse de su vida ¿Por qué no podía hacerse responsable de sus problemas sin huir de ellos?
Capítulo 59: De vuelta a casa
-Le dije todo lo que había pasado por mi mente el sábado, y le expliqué las razones de eso —Le contó Jane a Elena, esta la miró con desconfianza y sin llegar a comprender mucho. Elena no sabia muy bien porqué Jane había besado aquel tipo.
-Y cuáles fueron esas razones…
-Quería olvidarme de él, sacármelo de la puta cabeza — dijo desesperada, en esos momentos deseaba olvidarse de Tom más que nunca. —Quiero volver a ser la Jane de antes…
-Uy por fin escucho algo realmente razonable —Exclamó Elena — realmente extraño a la Jane de antes. La que se apasionaba por las fiestas y por la bebida, la que pedía una noche loca mientras acababa de salir de otra, la que no tenia moral y culpa por lo que hacia, la que no pensaba en Kaulitz —Jane sonrió amargamente. Las probabilidades de que volviera a ser esa Jane eran casi nulas y ella lo sabia. En el fondo nunca había querido ser de esa manera, ni ser tratada como puta ni refugiarse en el alcohol o en las fiestas. Y ahora comprendía eso gracias a él. Tom le había mostrado la otra cara de la moneda.
Suspiró.
-Él me respondió con un impresionante beso —acarició sus labios con las yemas de los dedos reviviendo aquel mágico momento. —Aun tengo el sabor en mi boca. Pero ese beso sólo fue para vengarse de mi…
Elena desaprobó aquel acto negando un par de veces mientras tomaba de su cerveza.
-¿En serio besa tan bien? —Jane volteó a verla. Elena tenía una fuga de ideas y un cambio de tema tan repentino y desquiciante.
-Como nadie… —Suspiró. Elena alzó las cejas sonriendo. Tuvo la certeza de que Jane no mentía, ella había probado millones de labios, había disfrutado de casi todos los chicos del pueblo, debía saberlo mejor que nadie.
-Interesante… —Dijo Elena. — Esta mañana, mientras tú estabas con Kaulitz, salí con las chicas —Las que alguna vez Jane consideró como amigas —Y no dejaban de hablar de él, todas coincidieron, excepto yo claro, que Kaulitz —Pronunció con cierto desprecio su apellido —siempre se les había hecho guapo… —Jane endureció la expresión en su rostro.
-Y te dijeron que ninguna de ellas se le acercó jamás por miedo a Shane o alguno de sus estúpidos amigos — escupió la rubia muy enojada.
-No tenían que decirlo… pero me pareció curioso que ahora todas hablen de él —Terminó de decir Elena con cierto tonillo burlesco. Jane apretó la mandíbula sin creérsela. Claro, ahora que por fin Shane había dejado en paz a Tom todas se deban cuenta de lo hermoso que él era. ¡Patéticas y putas! Nada era peor que eso para Jane.
…
-Llegó tan tomada y luego se puso a llorar, que no pude dejarla ahí. De verdad hubiera querido hacerlo Any pero algo dentro de mí me lo impidió —Ella lo escuchaba con mucha atención sin decir demasiado, solamente asentía e incitaba que siguiera hablando de vez en cuando. —Se quedó a dormir… no sé cómo pude controlarme —La pelirroja sonrió —pero toda la noche estuve pensando en que la tenia aun lado de mí…
-¿Y qué mas pasó?
-En la mañana me explicó lo que había pasado
-¿Qué fue lo que te dijo?
-Me dijo que esa noche quería volver a ser la de antes para no hacerme más daño, que quería olvidarse de mí y que por eso se estaba besando con el tipo ese…
-Woh, valla manera de querer olvidarte —Agregó An sonriendo irónicamente. — debería saber que eso no funciona…—él también sonrió.
-¿Tú crees que sea verdad lo que me dijo?
-Mmm… ¿Qué crees tú?
-Creo que fue muy sincera, creo que es verdad pero no sé si quiero seguir viéndola ¿Me entiendes? —Any asintió rápidamente — No sé cómo reaccionar. No éramos novios pero lo que yo sentía… — sientes hacia ella le corrigió una voz en su mente— era muy fuerte…
-Comprendo. Yo también creo que dice la verdad, me mataré por decirte eso —murmuró eso ultimo y Tom asintió comprendiendo a lo que se refería. Estaba ayudando a su rival. —Amm… nunca vi a Jane tan interesada en alguien como en ti, pero creo que necesita pensar las cosas, esta muy confundía. Mediar entre su mundo loco y entre querer estar en el tuyo, los cuales son totalmente diferentes, no debe ser nada sencillo.
-Bien ya no quiero pensar en esto —Dijo él rascándose la cabeza.
-Bueno, para que te olvides te aviso que en aproximadamente… media hora regreso a mi casa
-¿Te vas?
-Ajá, tengo que arreglar mis maletas, puedes ayudarme, marcharte o hacer lo que tú quieras…
-¿Te vas en serio?
-Que sí joder, mi hermano está allá sólo, quiero ver si sabe algo de mis padres y quiero estar con él…
-No te vallas —Le pidió sinceramente.
-Quiero irme —Tom bajó la mirada.
-Te puedo ir a dejar
-Claro, tenia pensado ir a comprar un boleto en camión
(Apartir de aquí puedes escuchar el resto del capítulo con I don't love you de My chemical Romance)…
-When you go, don't ever think I'll make you try to stay —Comenzó a cantar Any, faltaba poco para que llegaran a su casa.—Me encanta esa canción—Dijo sonriendo.
-¿Mychemical romance?
-Si, no te gusta?
-Si, bastante, mi hermano los escucha todo el tiempo, en especial esa canción — Any sonrió abriendo los ojos y continuó cantando al compas de la música.
-¿Cuando volverás al pueblo?—Cuestionó Tom.
-Hay no sé, quizás dentro de dos semanas, si puedo antes pero no creo —Tom resopló, le gustaba tanto la compañía de Any que lo que menos quería era estar alejado de ella.—Ey mira es Fifi—Apuntó hacia adelante a lo lejos se veía la casa. Fifi, la perrita de Any, venia corriendo para recibir el auto.
-¡Fifi amor mio! —Exclamó abriendo la puerta una vez que el auto se detuvo. La perrita saltó hacia sus brazos —¿Dónde está mi hermano eh? —le preguntó como si ella le fuera a responder.
-Voy a bajar tus maletas
-Oh si, deja que te ayude… — dijo a Fifi en el suelo y fue con Tom.
…
-Bueno ya esta… —dijo él cuando dejó las maletas en la sala
-Siempre me voy con una pequeña maleta y llegó con el triple de equipaje — se río de si misma, él asintió.
-Emmm… creo que debo regresar… — dijo Tom. Any dejó de sonreír
-No quieres tomar algo… no sé, esperar a mi hermano. Seguramente anda trabajando en los cultivos del huerto
-No… me gustaría pero…
-Vale… —Cortó resignada.
-Gracias por todo Any —le dijo mientras la abrazaba. Ella rodeó su cintura y se aferró a ese momento.
Cuando se separaron la distancia de sus cuerpos no fue demasiada; Any, guiada por el florecimiento de un sinfín de emociones acercó su rostro al de él. Tom vio las intenciones reflejadas en sus ojos y su corazón se aceleró. Unieron sus labios sin planearlo, las manos de An fueron a dar al rostro del chico juntándolo con ella. La danza de sus bocas comenzó lenta y tímida, queriendo reconocer el rumbo que llevaba el beso.
El movimiento de sus labios poco a poco fue elevando la intensidad hasta que sus lenguas se rozaron.
Kaulitz sujetó su nuca previniendo cualquier interrupción de parte de ella. Descubrió en sus labios un sabor cálido y atrayente que le encendía de manera distinta claro, pero era una sensación deleitable. Llevó la otra mano a su cintura y la atrajo más a su cuerpo, no tardó mucho en querer ir por más y en cuanto pudo levantó su blusa para tocar su suave y dulce piel.
El ambiente de la sala se comenzaba a encender como una colilla de cigarro prendida en medio de un bosque seco.
-Vamos a tu habitación… —Susurró Kaulitz separándose de sus labios. Los ojos de Any se iluminaron al encontrarse con sus pupilas cafés, su respiración era agitada y sus mejillas estaban pintadas de rosa pálido, sus ojos reflejaban el deseo que le recorría entera.
CAPÍTULO 58: Quería olvidarse de ti
-Jane, toma, ponte esto —Dijo quitándose la chaqueta. Jane, al escuchar su voz de vuelta, alzó la mirada y su rostro se iluminó entre tanto llanto al verlo inclinado justo enfrente a ella ofreciéndole tiernamente su abrigo.
-Tom… —Susurró y se tiró sobre él para abrazarlo fuertemente.
Se estremeció y sintió el calor de su cuerpo, se dio el lujo de respirar el aroma que emanaba de su cabello, era delicioso.
-Ven, vamos a adentro —Le dijo cuando pudo volver a la realidad, Jane asintió separándose de él.Pasó su brazo alrededor de su cintura y la sujetó para que no se cayera. En el estado que estaba y después de haberse sentado ya no podía permanecer ni un segundo en pie.
-Me da vueltas todo —Decía mientras entraban a la casa.
Caminaron hasta llegar a la habitación de Tom, ella estaba a punto de desplomarse pero no paraba de murmurar lo mucho que sentía lo que había pasado.
-Venga, recuéstate —Le dijo una vez que estuvieron al pie de la cama.
-No, no quiero dormir —Dijo sonriendo. Comenzó a jugar con su cabello en un intento de seducirlo,
-Ey, recuéstate —La tomó de los hombros y la empujó un poco hacia la cama.
-Vaaaale, va-aale me acuesto pero sólo si tú te pones a mi lado —Se subió finalmente ala cama y gateó sobre el colchón hasta llegar a la cabecera, pegó la cabeza en almohada y la rodeó con sus brazos. — Me gusta —Tom la contemplaba al pie de la cama — huele a ti…
-Duérmete
-¿Sigues enojado conmigo? —Separó la cabeza de la almohada para mirarlo directamente a los ojos. Tom negó lentamente respondiendo su pregunta. —No mientas, lo veo en tus ojos —Dijo triste. Luego de algunos minutos de silencio sacó la cajetilla de cigarros y lo colocó en su boca.
-No me gusta que fumen en mi habitación…
-Me vale… —Tardó más en responder que en encender el cigarro.
-Duérmete, yo estaré en la sala
-¡No! No te vallas, si quieres tiro esto —Tomó el cigarro y lo tiró en el piso. Como pudo se levantó y lo pisó para asegurarse de que se apagara, luego volvió a la cama. — Ven recuéstate aquí —Golpeó aun lado de ella.
Tom suspiró profundamente antes de comenzar a andar hacia ella, su corazón latía acelerado, Jane alborotaba sus emociones. La observó, seguía aprensando su almohada mirándolo tan fijamente con él la miraba a ella.Se veía increíblemente bonita y sensual a pesar de tener los ojos rojos. Su diminuto vestido se subía dejando ver con más detalle sus largas piernas cubriendo sólo lo necesario. Tragó saliva sólo de imaginarse,
Sacudió la cabeza un par de veces antes de recostarse a su lado, y cuando lo hizo Jane se acomodó de lado, para continuar mirándolo de esa manera.
-Ahora si descansa — Jane sonrió de medio lado y se acercó a él, recostó su cabeza en su hombro y rodeó su cintura con un brazo. Tom solamente pudo cerrar los ojos disfrutando del momento, tenerla así de cerca siempre era maravilloso, a pesar de todo.
-No dejo de sentirme mal, tu me cuidas y haces un montón de cosas por mí —Susurró sin despegarse de él —sólo espero que puedas olvidar mi terrible equivocación.
…
Tomó aire una y otra vez, abrió los ojos y contempló hacia su alrededor, se reincorporó de pronto al darse cuenta donde estaba, los muebles, la computadora, la puerta….
-Mierda —Escupió tratando de recordar algo, pero su mente estaba en blanco —Cómo llegué aquí —Se cuestionó así misma. Salió de la cama mirando alrededor, ubicó las zapatillas y se las colocó mientras avanzaba hacia la puerta. Su corazón latía acelerado, desbocado. No podía asimilar que había despertado en la habitación de él, en su cama. Inhaló y exhaló profundamente repetidas veces intentando calmarse.Tenía miedo, eso era seguro. No quería ni imaginarse la expresión en el rostro de Kaulitz cuando la viera.
Llegó a la sala y lo vio sentado en el sillón frente a la tv, viendo un programa de carreras de motos. Jane se acomodó el cabello y se armó de valor para llegar con él.
-Hola — dijo con voz débilcuando estuvo aun lado del sillón, tenia la garganta cerrada por el nudo que la estaba ahorcando.
Tom levantó la mirada con una expresión de excesiva seriedad, el pánico se apoderó de ella a pesar de que quiso evitarlo.
-Hola —Respondió él para después volver la vista al televisor. Al jane le pareció que el sólo fingía estar viendo el programa y era cierto.
-Emm… yo… he…. — trató de decir Jane pero las palabras simplemente no salían. — Lo siento, no recuerdo cómo llegué aquí — Tom bufó. Tomó el control de la tv y presionó el botón rojo, apagándola.
-Estabas ebria —Respondió secamente.
-Lo sé… —Hubo unos minutos de silencio eterno —Mira Tom… — comenzó, él continuó con la mirada pegada al televisor y a pesar que a Jane le molestaba mucho eso, no le dijo nada. Era más fácil hablar sin tener sus ojos fijos — Sé que no me vas a perdonar o si lo haces las cosas ya no serán lo mismo entre nosotros —Tom movió la cabeza, parecía que apoyaba aquellas palabras —Ayer no tenia la intención de venir acá, quería hacerlo pero no podía porque no deseaba ver tu mirada llena de desprecio —Por primera vez, desde que ella había comenzado a explicar, Kaulitz volteó a verla —Pero el alcohol me hizo llegar aquí… —rio irónicamente —Lo que pasó en el bar el sábado fue lo peor que he hecho —Él continuaba mirándola fijamente —pero quiero que sepas que lo único que quería en el fondo de mí esa noche era volver a ser quien era antes de conocerte — Su voz se volvía cada vez mas seca, las ganas de llorar se estaban intensificando — quería ver si podía olvidarme de ti, quería saber si lo que estaba siento aquí — señaló su corazón — era real… y besé a ese tipo porque patéticamente creí que con sus besos iba a poder olvidar los tuyos… —hizo una pausa para tomar aire — Creí que todo iba a volver a ser como antes y que por fin iba a poder dejarte, iba a poder ignorarte para que siguieras con ti vida sin preocuparte de mi…
La expresión en el rostro de Kaulitz era indefinible, sus ojos tenían ahora un matiz de desconfianza, no creía en todas sus palabras a pesar de que sonaban bastante reales y si las creía no sabia qué hacer con ellas. No sabia como reaccionar o más bien que decir porque la herida aún era muy reciente.
Jane vio como él se levantaba y caminaba hacia ella, una luz de esperanza creció dentro de ella. Se acercó sin decir nada, paso a paso, lento pero a la vez decidido con su mirad afija en ella; no la despegó ni un segundo mientras que Jane perdía el aliento con cada acercamiento.
Ya no pudo controlar las emociones que renacían en su corazón y dejó que salieran, dejó que sus piernas flaquearan y temblaran débilmente.
Suspiró cuando él estuvo realmente cerca, hasta el grado de sentir su aliento.
Fue testigo de un inminente estremecimiento cuando acarició su rostro dulcemente, pensó que desfallecería ahí mismo.
Tom pegó su rostro al de ella he hizo el ademan de besarla pero no lo hizo, sólo rozó su nariz en su rostro como si quiera robarle el aroma, Jane sólo pudo cerrar los ojos por un momento.
Abrió la boca para soltar un jadeó cuando sintió sus labios rozarle el cuello, y seguidamente dejarle un beso.
-Ahhh… —Soltó cuando él repitió aquel acto. Dejó un beso húmedo más en aquella zona y subió por la mandíbula hasta llegar a sus labios. Jane abrió los ojos y se encontró con sus ojos fijos y una débil sonrisa dibujada en sus labios. Jane no supo identificar el significado que llevaba esa sonrisa —¿Por qué te ríes? —Cuestionó en un susurro. Tom no respondió con palabras como ella esperaba, acambio de eso la sujetó de la nunca y unió sus labios de un solo movimiento. La besó con ímpetu, tal y como ella lo esperaba, incluso mejor de lo que recordaba. Sin separar sus bocas bajó sus manos por su cuerpo hasta sujetar su cintura, la empujó y Jane como fiel sabueso obedeció hasta que sintió su espalda estampar con la pared más cercana. — Tom… —Jadeó su nombre cuando este acarició sus piernas.
El beso acalorado terminó sin que Jane lo deseara, abrió los ojos aturdida y fascinada, pero todas aquellas dulces emociones terminaron cuando se encontró con esa mirada fría distante.
-Ve por tus cosas y vete.
-¿He? —Cuestionó Jane impresionada. Tom se alejó de ella sin decir nada más y entonces comprendió — Vale, me voy —Agregó confundida y humillada. Caminó hacia la habitación, tomó su bolso y volvió a la sala. — No tenias que hacerme esto — Le dijo de frente, sus ojos estaban llenos de lagrimas. Tom se encogió de hombros con una media sonrisa en sus labios, pero sus ojos también estaban tristes.
Le dedicó una mirada fija mientras negaba repetidas veces, después de eso se marchó sin saber qué decir pero con mucha rabia dentro.
-Tom… —Susurró y se tiró sobre él para abrazarlo fuertemente.
Se estremeció y sintió el calor de su cuerpo, se dio el lujo de respirar el aroma que emanaba de su cabello, era delicioso.
-Ven, vamos a adentro —Le dijo cuando pudo volver a la realidad, Jane asintió separándose de él.Pasó su brazo alrededor de su cintura y la sujetó para que no se cayera. En el estado que estaba y después de haberse sentado ya no podía permanecer ni un segundo en pie.
-Me da vueltas todo —Decía mientras entraban a la casa.
Caminaron hasta llegar a la habitación de Tom, ella estaba a punto de desplomarse pero no paraba de murmurar lo mucho que sentía lo que había pasado.
-Venga, recuéstate —Le dijo una vez que estuvieron al pie de la cama.
-No, no quiero dormir —Dijo sonriendo. Comenzó a jugar con su cabello en un intento de seducirlo,
-Ey, recuéstate —La tomó de los hombros y la empujó un poco hacia la cama.
-Vaaaale, va-aale me acuesto pero sólo si tú te pones a mi lado —Se subió finalmente ala cama y gateó sobre el colchón hasta llegar a la cabecera, pegó la cabeza en almohada y la rodeó con sus brazos. — Me gusta —Tom la contemplaba al pie de la cama — huele a ti…
-Duérmete
-¿Sigues enojado conmigo? —Separó la cabeza de la almohada para mirarlo directamente a los ojos. Tom negó lentamente respondiendo su pregunta. —No mientas, lo veo en tus ojos —Dijo triste. Luego de algunos minutos de silencio sacó la cajetilla de cigarros y lo colocó en su boca.
-No me gusta que fumen en mi habitación…
-Me vale… —Tardó más en responder que en encender el cigarro.
-Duérmete, yo estaré en la sala
-¡No! No te vallas, si quieres tiro esto —Tomó el cigarro y lo tiró en el piso. Como pudo se levantó y lo pisó para asegurarse de que se apagara, luego volvió a la cama. — Ven recuéstate aquí —Golpeó aun lado de ella.
Tom suspiró profundamente antes de comenzar a andar hacia ella, su corazón latía acelerado, Jane alborotaba sus emociones. La observó, seguía aprensando su almohada mirándolo tan fijamente con él la miraba a ella.Se veía increíblemente bonita y sensual a pesar de tener los ojos rojos. Su diminuto vestido se subía dejando ver con más detalle sus largas piernas cubriendo sólo lo necesario. Tragó saliva sólo de imaginarse,
Sacudió la cabeza un par de veces antes de recostarse a su lado, y cuando lo hizo Jane se acomodó de lado, para continuar mirándolo de esa manera.
-Ahora si descansa — Jane sonrió de medio lado y se acercó a él, recostó su cabeza en su hombro y rodeó su cintura con un brazo. Tom solamente pudo cerrar los ojos disfrutando del momento, tenerla así de cerca siempre era maravilloso, a pesar de todo.
-No dejo de sentirme mal, tu me cuidas y haces un montón de cosas por mí —Susurró sin despegarse de él —sólo espero que puedas olvidar mi terrible equivocación.
…
Tomó aire una y otra vez, abrió los ojos y contempló hacia su alrededor, se reincorporó de pronto al darse cuenta donde estaba, los muebles, la computadora, la puerta….
-Mierda —Escupió tratando de recordar algo, pero su mente estaba en blanco —Cómo llegué aquí —Se cuestionó así misma. Salió de la cama mirando alrededor, ubicó las zapatillas y se las colocó mientras avanzaba hacia la puerta. Su corazón latía acelerado, desbocado. No podía asimilar que había despertado en la habitación de él, en su cama. Inhaló y exhaló profundamente repetidas veces intentando calmarse.Tenía miedo, eso era seguro. No quería ni imaginarse la expresión en el rostro de Kaulitz cuando la viera.
Llegó a la sala y lo vio sentado en el sillón frente a la tv, viendo un programa de carreras de motos. Jane se acomodó el cabello y se armó de valor para llegar con él.
-Hola — dijo con voz débilcuando estuvo aun lado del sillón, tenia la garganta cerrada por el nudo que la estaba ahorcando.
Tom levantó la mirada con una expresión de excesiva seriedad, el pánico se apoderó de ella a pesar de que quiso evitarlo.
-Hola —Respondió él para después volver la vista al televisor. Al jane le pareció que el sólo fingía estar viendo el programa y era cierto.
-Emm… yo… he…. — trató de decir Jane pero las palabras simplemente no salían. — Lo siento, no recuerdo cómo llegué aquí — Tom bufó. Tomó el control de la tv y presionó el botón rojo, apagándola.
-Estabas ebria —Respondió secamente.
-Lo sé… —Hubo unos minutos de silencio eterno —Mira Tom… — comenzó, él continuó con la mirada pegada al televisor y a pesar que a Jane le molestaba mucho eso, no le dijo nada. Era más fácil hablar sin tener sus ojos fijos — Sé que no me vas a perdonar o si lo haces las cosas ya no serán lo mismo entre nosotros —Tom movió la cabeza, parecía que apoyaba aquellas palabras —Ayer no tenia la intención de venir acá, quería hacerlo pero no podía porque no deseaba ver tu mirada llena de desprecio —Por primera vez, desde que ella había comenzado a explicar, Kaulitz volteó a verla —Pero el alcohol me hizo llegar aquí… —rio irónicamente —Lo que pasó en el bar el sábado fue lo peor que he hecho —Él continuaba mirándola fijamente —pero quiero que sepas que lo único que quería en el fondo de mí esa noche era volver a ser quien era antes de conocerte — Su voz se volvía cada vez mas seca, las ganas de llorar se estaban intensificando — quería ver si podía olvidarme de ti, quería saber si lo que estaba siento aquí — señaló su corazón — era real… y besé a ese tipo porque patéticamente creí que con sus besos iba a poder olvidar los tuyos… —hizo una pausa para tomar aire — Creí que todo iba a volver a ser como antes y que por fin iba a poder dejarte, iba a poder ignorarte para que siguieras con ti vida sin preocuparte de mi…
La expresión en el rostro de Kaulitz era indefinible, sus ojos tenían ahora un matiz de desconfianza, no creía en todas sus palabras a pesar de que sonaban bastante reales y si las creía no sabia qué hacer con ellas. No sabia como reaccionar o más bien que decir porque la herida aún era muy reciente.
Jane vio como él se levantaba y caminaba hacia ella, una luz de esperanza creció dentro de ella. Se acercó sin decir nada, paso a paso, lento pero a la vez decidido con su mirad afija en ella; no la despegó ni un segundo mientras que Jane perdía el aliento con cada acercamiento.
Ya no pudo controlar las emociones que renacían en su corazón y dejó que salieran, dejó que sus piernas flaquearan y temblaran débilmente.
Suspiró cuando él estuvo realmente cerca, hasta el grado de sentir su aliento.
Fue testigo de un inminente estremecimiento cuando acarició su rostro dulcemente, pensó que desfallecería ahí mismo.
Tom pegó su rostro al de ella he hizo el ademan de besarla pero no lo hizo, sólo rozó su nariz en su rostro como si quiera robarle el aroma, Jane sólo pudo cerrar los ojos por un momento.
Abrió la boca para soltar un jadeó cuando sintió sus labios rozarle el cuello, y seguidamente dejarle un beso.
-Ahhh… —Soltó cuando él repitió aquel acto. Dejó un beso húmedo más en aquella zona y subió por la mandíbula hasta llegar a sus labios. Jane abrió los ojos y se encontró con sus ojos fijos y una débil sonrisa dibujada en sus labios. Jane no supo identificar el significado que llevaba esa sonrisa —¿Por qué te ríes? —Cuestionó en un susurro. Tom no respondió con palabras como ella esperaba, acambio de eso la sujetó de la nunca y unió sus labios de un solo movimiento. La besó con ímpetu, tal y como ella lo esperaba, incluso mejor de lo que recordaba. Sin separar sus bocas bajó sus manos por su cuerpo hasta sujetar su cintura, la empujó y Jane como fiel sabueso obedeció hasta que sintió su espalda estampar con la pared más cercana. — Tom… —Jadeó su nombre cuando este acarició sus piernas.
El beso acalorado terminó sin que Jane lo deseara, abrió los ojos aturdida y fascinada, pero todas aquellas dulces emociones terminaron cuando se encontró con esa mirada fría distante.
-Ve por tus cosas y vete.
-¿He? —Cuestionó Jane impresionada. Tom se alejó de ella sin decir nada más y entonces comprendió — Vale, me voy —Agregó confundida y humillada. Caminó hacia la habitación, tomó su bolso y volvió a la sala. — No tenias que hacerme esto — Le dijo de frente, sus ojos estaban llenos de lagrimas. Tom se encogió de hombros con una media sonrisa en sus labios, pero sus ojos también estaban tristes.
Le dedicó una mirada fija mientras negaba repetidas veces, después de eso se marchó sin saber qué decir pero con mucha rabia dentro.
CAPÍTULO 57: ¿Qué vas a hacer, Kaulitz?
-¡Mierda Elena!
-Quieres dejar de repetir eso —Dijo su amiga con mucho fastidio. Se encontraban en la habitación de Jane recostadas en la cama. Era de madrugada, hacia dos horas que había llegado del bar después de que Tom le había escupido su dolor en la cara a Jane, luego de eso no quiso saber nada más de ese sitio.
-La cagué —Dijo luego de varios minutos.
-Si lo hiciste, no creo que te quiera volver a ver —Jane volteó a ver a su amiga con miedo en los ojos.
-No quería hacerle daño
-Sabias que en algún momento lo ibas hacer… —Dijo Elena. Jane cerró los ojos, sí, lo sabia.
…
El lunes llegó y sol brilló débilmente entre los nubarrones que se paseaban por el cielo, Kaulitz había pasado todo el domingo en casa de Jaime ayudándole con la mecánica de los autos de sus clientes, no quiso hablar nada referente a Jane y por lo tanto se mantuvo alejado de Lina, Faber y especialmente de Any, que era quien más sabia del tema. Se podía ver desde lejos su tristeza y a pesar de los tantos intentos de Jaime por hacerlo sonreír no lo logró ni una sola vez, al menos no sinceramente.
Luego de desayunar salió de casa para dirigirse a la escuela. Al llegar a la banqueta se dio cuenta que había una persona sentada en el borde, esperando por él.
-Hola —Dijo Any con voz débil al mirarlo. Se levantó y se sacudió los pantalones.
-¿Por qué estas tan temprano fuera de mi casa? —Ella sonrió de medio lado ante el cuestionamiento, estaba un poco apenada.
-Emm… es que quería verte y como vas a ir a clases, sino hubiera venido habría tenido que esperar seis horas para verte… —Se explicó — ¿Quieres que te acompañe?
-Sí, como tú quieras —Any asintió y comenzaron a caminar en dirección a donde se encontraba la escuela. Pasaron varios minutos en completo silencio, Tom iba bastante abrumado por todo lo que había sucedido el sábado, no podía pensar en nada más.
-¿Cómo estas? —Preguntó Any tratando de no sonar inoportuna pero no se le había ocurrido una mejor pregunta.
-Bien —Respondió él.
-Puedes decírmelo… —Incitó ella al ver que no decía la verdad.
-No sé cómo me siento. A veces realmente me siento furioso, otras veces estúpido o decepcionado.
-¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor? —Tom suspiró.
-Nada, no puedes hacer nada. —El silencio se apoderó de nuevo de ellos y perduró por más tiempo.
…
-¿Dónde te metiste todo el domingo? —Cuestionó Faber recibiendo a Tom, iba llegando al salón.
-Estuve con tu hermano ayudándole en el taller
-¿Con Jaime?
-Tienes acaso otro hermano que se dedique a eso —Faber rodó los ojos notando el mal humor que él traía. -¿Qué fue lo que pasó? —Preguntó Faber yendo detrás de Tom. — No entendí nada… ¿Fue algo con Jane? —Tom dejó su mochila sobre la mesa y se sentó. Faber lo imitó y esperó pacientemente a que Kaulitz le dijera lo que pasaba.
-La vi con otro en el bar, Faber —Masculló con rabia.Faber abrió los ojos un tanto impresionado y negó con la cabeza. Se quedó en silencio durante varios minutos procesando la información, no podía creerlo. ¡Cómo le habia echo eso a Tom! ¡A él que tanto ha hecho por ella!
-¡Puta! —Exclamó molesto —Mujeres como esa no valen la pena —Agregó tratando de que Kaulitz cambiara su ánimo, tratando de hacerlo sentir mejor— Olvídala —Tom tragó mientras se masajeaba la frente — Any es linda —Agregó con voz sugerente. Tom volteó a verlo con una sonrisa.
-¿Qué tiene que ver? Te estoy diciendo que me han visto la cara de idiota y tu sales con eso —Dijo riendo.
-Bueno, es que puedes concentrarte en Any en lugar de Jane –Tom suspiró, como si eso fuera tan fácil.
-Podría pero no… ya sé que voy a hacer…
-¿Vas a rogarle? –Tom volteó a verlo sacado de onda.—Vale, vale… no es una buena idea.
…
Las clases comenzaron y Jane no se presentó a ninguna de ella. Tom presentía que era porque no quería verlo. Claro, cómo iba querer verlo después de lo que le habia hecho. De hecho, ni él quería que se pareciera delante de sus ojos.
-Faber, oye — Faber volteó a verlo después de decirle a la morena con la que conversaba que lo esperara.
-Dime que tienes una buena razón para esto, sino no te perdono por haberme interrumpido con Candy, esta buenísima —Dijo comiéndosela con la mirada mientras la chica no se deba cuenta.
-Es importante —Dijo haciendo una pausa. Faber comenzó a mover el pie impaciente —Ya no voy a poder seguir ayudándote en el restaurant —Dijo despacio pero muy seguro.
-¿Qué? ¿Por qué no?—cuestionó extrañado.
-Necesito más dinero —comenzó —y la verdad no me es suficiente con lo que gano trabajando con tus padres —Faber asintió —Y bueno… tu hermano me ofreció trabajo en su taller, me pagará un poco más…
-Vale, que bueno. Así puedes ahorrar para la universidad —Tom asintió.
-Emmm bueno, ya me voy porque debe estar esperándome.
-Dale mis saludos, pronto los iré a visitar… — dijo volviendo con la chica.
Tom dejó que su amigo continuara entreteniéndose con su nueva amiguita y se marchó. Las clases ya habían terminado así que no era el único que caminada de regreso a casa.
Atravesó varias calles con la vista baja, sumido en sus pensamientos. Qué hacia lamentándose por una chica como Jane, que estúpido era, eso era seguro.
-¡Kaulitz! —Gritó alguien. Tom se detuvo y volteó hacia atras pero nadie venia — ¡Acá!—Volvió a escuchar entonces miró hacia la derecha. En la entrada de una casa estaba Jaime —¡Ven! —Le dijo moviendo las manos para que se acercara.
-¿Qué pasó?
-¿Pensaste acerca de mi oferta? —Tom sonrió antes de responder.
-Ya le dije a Faber que no podría ir más a trabajar al restaurante
-¡Eso es todo! —Exclamó Jaime alzando la mano para estrecharla con la de él.
-Gracias
-No, gracias a ti, necesitaba la ayuda de alguien, pero ya sabes todos los vagos de este pueblo ultimo que quieren es trabajar.
-Sí, lo sé…
-Bueno, necesito que vallas mas tarde al taller, te tengo una sorpresita —Tom entrecerró los ojos. Vio salir de la casa a una morena de cabello largo, iba en la misma escuela que Kaulitz solo que en primero.
-Bueno, ahí estaré.
…
La noche llegó rápidamente. Estuvo adelantando trabajos finales, solo quedaban unas cuantas semanas para que la escuela terminara y todos los maestros habían dejado proyectosfinales. También estuvo hablando mucho tiempo con Bill por teléfono y este le contó infinidad de cosas que estaba viviendo en la ciudad, le insistió un millón de veces que se fuera para allá y Tom comenzó a plantearse la idea con más detenimiento.
Dieron las siete en el reloj de pared, dejó los cuadernos de lado, apagó la televisión y tomó su chaqueta, iría con Jaime como este se lo había pedido.
Luego de cerrar la puerta con seguro, ya que su mamá tendría turno en la noche, metió las llaves en la bolsa del pantalón.
Suspiró profundamente y observó como los últimos rayos del sol daban la despedida al día. Con el corazón aprensado comenzó a caminar por la banqueta pero antes de que pudiera avanzar más escuchó un sollozo detrás de él. Extrañado, pensando en que quizás había sido Any como en la mañana, dio la vuelta.
-Tom… —Dijo Jane antes de Kaulitz dijera algo —Tom… —Repitió con voz lastimera para volver a sollozar.
-¿Jane? —Inquirió sorprendido al verla llorando delante de él, las lagrimas le habían corrido todo el maquillaje y su aspecto era conmovedor — ¿Qué haces aquí? ¿Estás tomada?—Preguntó frunciendo el ceño. Jane abrió los ojos de golpe.
-No-o… —Negó repetidas veces. Tom tomó una profunda bocanada de oxigeno y miró hacia otro lugar.
-¿Qué es lo que quieres?—Cuestionó con un dejo de reclamo.
-N-eecesito que ha-abl-emossss— dijo costosamente, la lengua se le trababa. Él vio como sus ojos comenzaban a llenarse de lagrimas —Lo que te hice… —Lloró —Se-e qu-e no… no… no merezc-o que que me mehabl-les… pero yo no, no puedo est-ar así contigo…
-Jane por favor —No quería escuchar sus falsas palabras.
-P-erdo-oname
-¡Estas borracha, joder! —Jane volvió a llorar con más ganas. — ¡Por qué tomas! ¡Por qué me buscas después de lo que sucedió! ¡POR UNA M|ERDA, QUIÉN TE ENTIENDE! —Jane bajó la cabeza y continuó llorando. Su cuerpo se movía de un lado a otro, como si flotara.
-Por favo-or… no hables así —Suplicó ella entre sollozos.
-Vete.
-Tom…
-VETE—Repitió despacio y con firmeza. Jane le dedicó una mirada suplicante.
-No me vo-y a ir de-e aquí ha-asta que me-e perdo-ones
-Bien —Dijo Tom. Entonces dio la vuelta dispuesto a marcharse.
Jane se llevó las manos al cabello y lo echó hacia atrás. Las lágrimas se acentuaron y cansada decidió sentarse en el suelo.
-Mierda, mierda —Se decía Tom una y otra vez en su mente. Quería alejarse para siempre de ella, quería salir corriendo y olvidar que la había visto pero no podia, no podía dejarla en ese estado. No podía, no podía… pero quería.
Respiró profundamente y sacó el móvil, con agilidad escribió un mensaje para Jaime diciéndole que no iba a poder ir hoy, que le había surgido algo importante. Al terminar volvió con Jane quien continuaba sentada en el suelo con lagrimas en los ojos y titiritando de frio.
-Jane, toma, ponte esto—Dijo quitándose la chaqueta. Jane, al escuchar su voz de vuelta alzó la mirada y su rostro se iluminó entre tanto llanto al verlo inclinado justo enfrente a ella ofreciéndole tiernamente su abrigo.
-Tom… —Susurró y se tiró sobre él para abrazarlo fuertemente.
-Quieres dejar de repetir eso —Dijo su amiga con mucho fastidio. Se encontraban en la habitación de Jane recostadas en la cama. Era de madrugada, hacia dos horas que había llegado del bar después de que Tom le había escupido su dolor en la cara a Jane, luego de eso no quiso saber nada más de ese sitio.
-La cagué —Dijo luego de varios minutos.
-Si lo hiciste, no creo que te quiera volver a ver —Jane volteó a ver a su amiga con miedo en los ojos.
-No quería hacerle daño
-Sabias que en algún momento lo ibas hacer… —Dijo Elena. Jane cerró los ojos, sí, lo sabia.
…
El lunes llegó y sol brilló débilmente entre los nubarrones que se paseaban por el cielo, Kaulitz había pasado todo el domingo en casa de Jaime ayudándole con la mecánica de los autos de sus clientes, no quiso hablar nada referente a Jane y por lo tanto se mantuvo alejado de Lina, Faber y especialmente de Any, que era quien más sabia del tema. Se podía ver desde lejos su tristeza y a pesar de los tantos intentos de Jaime por hacerlo sonreír no lo logró ni una sola vez, al menos no sinceramente.
Luego de desayunar salió de casa para dirigirse a la escuela. Al llegar a la banqueta se dio cuenta que había una persona sentada en el borde, esperando por él.
-Hola —Dijo Any con voz débil al mirarlo. Se levantó y se sacudió los pantalones.
-¿Por qué estas tan temprano fuera de mi casa? —Ella sonrió de medio lado ante el cuestionamiento, estaba un poco apenada.
-Emm… es que quería verte y como vas a ir a clases, sino hubiera venido habría tenido que esperar seis horas para verte… —Se explicó — ¿Quieres que te acompañe?
-Sí, como tú quieras —Any asintió y comenzaron a caminar en dirección a donde se encontraba la escuela. Pasaron varios minutos en completo silencio, Tom iba bastante abrumado por todo lo que había sucedido el sábado, no podía pensar en nada más.
-¿Cómo estas? —Preguntó Any tratando de no sonar inoportuna pero no se le había ocurrido una mejor pregunta.
-Bien —Respondió él.
-Puedes decírmelo… —Incitó ella al ver que no decía la verdad.
-No sé cómo me siento. A veces realmente me siento furioso, otras veces estúpido o decepcionado.
-¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor? —Tom suspiró.
-Nada, no puedes hacer nada. —El silencio se apoderó de nuevo de ellos y perduró por más tiempo.
…
-¿Dónde te metiste todo el domingo? —Cuestionó Faber recibiendo a Tom, iba llegando al salón.
-Estuve con tu hermano ayudándole en el taller
-¿Con Jaime?
-Tienes acaso otro hermano que se dedique a eso —Faber rodó los ojos notando el mal humor que él traía. -¿Qué fue lo que pasó? —Preguntó Faber yendo detrás de Tom. — No entendí nada… ¿Fue algo con Jane? —Tom dejó su mochila sobre la mesa y se sentó. Faber lo imitó y esperó pacientemente a que Kaulitz le dijera lo que pasaba.
-La vi con otro en el bar, Faber —Masculló con rabia.Faber abrió los ojos un tanto impresionado y negó con la cabeza. Se quedó en silencio durante varios minutos procesando la información, no podía creerlo. ¡Cómo le habia echo eso a Tom! ¡A él que tanto ha hecho por ella!
-¡Puta! —Exclamó molesto —Mujeres como esa no valen la pena —Agregó tratando de que Kaulitz cambiara su ánimo, tratando de hacerlo sentir mejor— Olvídala —Tom tragó mientras se masajeaba la frente — Any es linda —Agregó con voz sugerente. Tom volteó a verlo con una sonrisa.
-¿Qué tiene que ver? Te estoy diciendo que me han visto la cara de idiota y tu sales con eso —Dijo riendo.
-Bueno, es que puedes concentrarte en Any en lugar de Jane –Tom suspiró, como si eso fuera tan fácil.
-Podría pero no… ya sé que voy a hacer…
-¿Vas a rogarle? –Tom volteó a verlo sacado de onda.—Vale, vale… no es una buena idea.
…
Las clases comenzaron y Jane no se presentó a ninguna de ella. Tom presentía que era porque no quería verlo. Claro, cómo iba querer verlo después de lo que le habia hecho. De hecho, ni él quería que se pareciera delante de sus ojos.
-Faber, oye — Faber volteó a verlo después de decirle a la morena con la que conversaba que lo esperara.
-Dime que tienes una buena razón para esto, sino no te perdono por haberme interrumpido con Candy, esta buenísima —Dijo comiéndosela con la mirada mientras la chica no se deba cuenta.
-Es importante —Dijo haciendo una pausa. Faber comenzó a mover el pie impaciente —Ya no voy a poder seguir ayudándote en el restaurant —Dijo despacio pero muy seguro.
-¿Qué? ¿Por qué no?—cuestionó extrañado.
-Necesito más dinero —comenzó —y la verdad no me es suficiente con lo que gano trabajando con tus padres —Faber asintió —Y bueno… tu hermano me ofreció trabajo en su taller, me pagará un poco más…
-Vale, que bueno. Así puedes ahorrar para la universidad —Tom asintió.
-Emmm bueno, ya me voy porque debe estar esperándome.
-Dale mis saludos, pronto los iré a visitar… — dijo volviendo con la chica.
Tom dejó que su amigo continuara entreteniéndose con su nueva amiguita y se marchó. Las clases ya habían terminado así que no era el único que caminada de regreso a casa.
Atravesó varias calles con la vista baja, sumido en sus pensamientos. Qué hacia lamentándose por una chica como Jane, que estúpido era, eso era seguro.
-¡Kaulitz! —Gritó alguien. Tom se detuvo y volteó hacia atras pero nadie venia — ¡Acá!—Volvió a escuchar entonces miró hacia la derecha. En la entrada de una casa estaba Jaime —¡Ven! —Le dijo moviendo las manos para que se acercara.
-¿Qué pasó?
-¿Pensaste acerca de mi oferta? —Tom sonrió antes de responder.
-Ya le dije a Faber que no podría ir más a trabajar al restaurante
-¡Eso es todo! —Exclamó Jaime alzando la mano para estrecharla con la de él.
-Gracias
-No, gracias a ti, necesitaba la ayuda de alguien, pero ya sabes todos los vagos de este pueblo ultimo que quieren es trabajar.
-Sí, lo sé…
-Bueno, necesito que vallas mas tarde al taller, te tengo una sorpresita —Tom entrecerró los ojos. Vio salir de la casa a una morena de cabello largo, iba en la misma escuela que Kaulitz solo que en primero.
-Bueno, ahí estaré.
…
La noche llegó rápidamente. Estuvo adelantando trabajos finales, solo quedaban unas cuantas semanas para que la escuela terminara y todos los maestros habían dejado proyectosfinales. También estuvo hablando mucho tiempo con Bill por teléfono y este le contó infinidad de cosas que estaba viviendo en la ciudad, le insistió un millón de veces que se fuera para allá y Tom comenzó a plantearse la idea con más detenimiento.
Dieron las siete en el reloj de pared, dejó los cuadernos de lado, apagó la televisión y tomó su chaqueta, iría con Jaime como este se lo había pedido.
Luego de cerrar la puerta con seguro, ya que su mamá tendría turno en la noche, metió las llaves en la bolsa del pantalón.
Suspiró profundamente y observó como los últimos rayos del sol daban la despedida al día. Con el corazón aprensado comenzó a caminar por la banqueta pero antes de que pudiera avanzar más escuchó un sollozo detrás de él. Extrañado, pensando en que quizás había sido Any como en la mañana, dio la vuelta.
-Tom… —Dijo Jane antes de Kaulitz dijera algo —Tom… —Repitió con voz lastimera para volver a sollozar.
-¿Jane? —Inquirió sorprendido al verla llorando delante de él, las lagrimas le habían corrido todo el maquillaje y su aspecto era conmovedor — ¿Qué haces aquí? ¿Estás tomada?—Preguntó frunciendo el ceño. Jane abrió los ojos de golpe.
-No-o… —Negó repetidas veces. Tom tomó una profunda bocanada de oxigeno y miró hacia otro lugar.
-¿Qué es lo que quieres?—Cuestionó con un dejo de reclamo.
-N-eecesito que ha-abl-emossss— dijo costosamente, la lengua se le trababa. Él vio como sus ojos comenzaban a llenarse de lagrimas —Lo que te hice… —Lloró —Se-e qu-e no… no… no merezc-o que que me mehabl-les… pero yo no, no puedo est-ar así contigo…
-Jane por favor —No quería escuchar sus falsas palabras.
-P-erdo-oname
-¡Estas borracha, joder! —Jane volvió a llorar con más ganas. — ¡Por qué tomas! ¡Por qué me buscas después de lo que sucedió! ¡POR UNA M|ERDA, QUIÉN TE ENTIENDE! —Jane bajó la cabeza y continuó llorando. Su cuerpo se movía de un lado a otro, como si flotara.
-Por favo-or… no hables así —Suplicó ella entre sollozos.
-Vete.
-Tom…
-VETE—Repitió despacio y con firmeza. Jane le dedicó una mirada suplicante.
-No me vo-y a ir de-e aquí ha-asta que me-e perdo-ones
-Bien —Dijo Tom. Entonces dio la vuelta dispuesto a marcharse.
Jane se llevó las manos al cabello y lo echó hacia atrás. Las lágrimas se acentuaron y cansada decidió sentarse en el suelo.
-Mierda, mierda —Se decía Tom una y otra vez en su mente. Quería alejarse para siempre de ella, quería salir corriendo y olvidar que la había visto pero no podia, no podía dejarla en ese estado. No podía, no podía… pero quería.
Respiró profundamente y sacó el móvil, con agilidad escribió un mensaje para Jaime diciéndole que no iba a poder ir hoy, que le había surgido algo importante. Al terminar volvió con Jane quien continuaba sentada en el suelo con lagrimas en los ojos y titiritando de frio.
-Jane, toma, ponte esto—Dijo quitándose la chaqueta. Jane, al escuchar su voz de vuelta alzó la mirada y su rostro se iluminó entre tanto llanto al verlo inclinado justo enfrente a ella ofreciéndole tiernamente su abrigo.
-Tom… —Susurró y se tiró sobre él para abrazarlo fuertemente.
Capítulo 56: ¿Te has equivocado Kaulitz?
¿Por qué el amor tiene que ser tan retorcido?
¿Por qué siempre tienes que enamorarte de la persona menos indicada?
¿Por qué no puedes decirle al corazón: enamórate de ella, es perfecta para ti?
Luego de haber terminado de fumar un cigarrillo se dirigió al bar, llevaba la imagen de Any en la mente; sus ojos tristes y su sonrisa desvanecida le golpeaban el corazón. Ella era una chica perfecta y estaba convencido que si la hubiera conocido primero las cosas serian diferentes, todo sería más sencillo.
-¡Kaulitz! —Le gritaron. Era Jaime, estaba con Lamb y los demás amigos se Shane. Sintió un escalofrío al tiempo de encontrase con la mirada de cada uno de ellos.
Jaime alzó la mano y lo saludó a lo lejos. Era extraño que Jaime hiciera eso cuando estaba con ellos.
-¡Que hay! —Respondió Tom devolviendo el saludo con la mano y se acercó a la puerta.
…
Desde que había llegado donde estaban los chicos Any no le había dirigido ni siquiera una mirada de odio y eso no lo hacía sentir mejor. Se aproximó a ella, sin que se diera cuenta y susurró en su oído.
-¿Quieres bailar? —Any giró al momento y bajó la mirada al instante de encontrarse con sus ojos.
-Emm —Dijo — No, es que… estoy platicando… —Se excusó estúpidamente. Tom vio su nerviosismo. No era buena mintiendo, ella quería bailar con él.
-Sólo… sólo una canción si quieres —Insistió sonriendo de medio lado y poniendo ojitos tiernos, lo cual obviamente la conmovió y convenció de inmediato.
-Bueno está bien, sólo una y ya ¿Vale? —Dijo resignada. Tom asintió entusiasmado.
…
Tom sujetó su cintura de la manera más cuidadosa y delicada que pudo y comenzaron a bailar.
-Si no seré tu novia… ¿Qué seré para ti? —Tom se alejó unos cuantos centímetros para ver su rostro, sin dejar de bailar. — ¡Ni se te ocurra decir que tu amiga porque bien sabes que no somos amigos! —Dijo cuando él estaba a punto de hablar.
-No lo sé Any… sólo sé que lo último que quiero es dejar de verte… —La pelirroja sonrió de medio lado y continuó bailando.
Carcajadas estrepitosas y gritos ensordecedores comenzaron a arreciar capturando la atención de todos incluso de Tom y Any. Ambos voltearon en busca de la causa del alboroto pero luego de algunos minutos esté disminuyó y los jóvenes comenzaron a esparcirse continuando con la fiesta.
Any volvió la vista a Kaulitz, pero él no volteó a verla, seguía con la mirada fija en aquella dirección.
A lo lejos, más allá de la pista, muy cerca de las escaleras que conducían a la segunda y privada planta estaba una chica de cabellera rubia.
Tom dejó de moverse, hasta dejó de sujetar el cuerpo de Ann.
-¿Qué sucede? —Le preguntó ella sin comprender y sin haber identificado la presencia de su prima.
Él, sin responderle sin siquiera escucharla, comenzó andar hacia allá. Conforme avanzaba entre los jóvenes podía apreciar con mayor claridad la escena y cuando estuvo lo suficientemente cerca abrió los ojos descolocado. No pudo moverse ni un centímetro más al ver como un tipo con pinta de maleante le estrujaba vulgarmente el cuerpo metiendo sus asquerosas manos por debajo de su vestido, y como se comían la boca con pasión desmedida el uno al otro. Sintió inmensas ganas de vomitar pero sintió más cómo la sangre le hervía y se le subía a la cabeza. El impulso de golpear a alguien apareció.
-¿Qué pas… —Escuchó detrás de él, era la voz de Any. Sintió como ella lo sujetaba del brazo al darse cuenta de lo que sucedía. Que se diera cuenta ella, lo hacía sentir más humillado de lo que ya estaba. Se soltó de su agarré de un tirón agresivo y se aproximó a ellos. — ¡Tom detente! —Gritó Any y entonces sus labios se separaron. Jane volteó a verlo y fue fulminada por aquella mirada de dolor. Henry, el amigo de Jane, se sobresaltó al encontrarse de frente con Kaulitz. Este sin perder más tiempo lo sujetó de la camisa.
-¿¡Qué te pasa!? —Exclamó asustado. Pero Tom estaba tan enfurecido por lo que acababa de ver, que la cordura se habia esfumado de sus sentidos.
-Para Tom, por favor —Le dijo Jane entre dientes pero este no la escuchó y estampó su puño contra el rostro del tipo. Este inmediatamente le respondió con un golpe fallido, Tom aprovechó para tomarlo de nuevo de la camiseta y estamparlo con todas sus fuerzas contra una pequeña mesa que estaba cerca de ello.
Henry cayó al suelo haciendo pedazos el hermoso florero que combinaba con la pintura de la pared. Las chicas comenzaron a gritar y los amigos de ambos llegaron a la escena, Faber y Jaime se situaron a un lado de Tom y los amigos del chico le ayudaban a ponerse de pie.
-Venga vámonos —Le dijo Jaime.
-¡Estás loco! —Le gritó Henry realmente enojado. Tom dio la vuelta para marcharse. —¡Jaime! —Gritó el tipo de nuevo —No quiero volver a verlo aquí— sentenció.
-¡Mierda que si estás loco! —Decía Faber aún lado de él —¿Qué te hizo? ¿Cómo se te ocurre pelearte con ese?
-No lo pude evitar —Masculló. De repente se detuvo y con él Faber, Jaime, Lina y Any —Necesito volver
-No, tú no vas a volver. Nos vamos a ir de aquí ahora mismo —Le dijo Any con voz autoritaria. Por un momento fijó sus ojos perturbados en ella, quería hacerle caso pero sentía que las cosas no debían quedar así.
-Necesito hablar con ella —Any negó realmente indignada.
-¿Con Jane? —Intervino Faber —Por qué no hablas con ella mañana, no crees que este no es el momento meeenos apropiado —Dijo con voz musical. Any y Kaulitz voltearon a verlo sumamente serios. Él no comprendía lo que sucedía. — ¿Qué? ¿Qué pasó?— Tom resopló y continuó caminado.
Salieron del bar y anduvieron en silencio hacia el auto de Jaime, el primo de Any no se iba a marchar aún.
-Yo me puedo ir con Charles —Dijo Any luego de algunos minutos de silencio.
-Yo los llevaré a todos, no te preocupes —Jaime no tenia problemas con hacer aquello, además teniendo en cuenta que su pequeño y loco hermano estaba presente era mejor llevarse a todos.
-Yo no me voy a ir —Declaró Tom.
-¿Quieres seguir peleando? —Cuestionó Lina —Es más… ¿Qué fue lo que pasó exactamente? —Tom mantuvo el ceño fruncido y la mirada fija en la entrada al local. No pasaron más de cinco minutos cuando su figura atravesó el umbral de la puerta, iba sola... sin la compañía del chico con el que estaba antes.
-No vallas —Le dijo Any con voz baja y suplicante, pero no le hizo caso.
Jane se detuvo al verlo caminar hacia ella.
-Que bueno que no te has ido —Murmuró ella ni saber qué era exactamente lo que tenía que decir. Tom entrecerró los ojos esperando que dijera algo que realmente valiera la pena — No debiste pelear con el —Reclamó ella, estaba asustada y no sabía como pedirle perdón por lo que le habia hecho.
-Creí que teníamos algo importante—Dijo él con los ojos fijos en los de ella, por un momento sus piernas flaquearon. Lo que vio en sus ojos le arrugó el corazón y la hizo sentir más culpable.
-Nunca dije que quería ser tu novia—Replicó.
-Pero parecía algo obvio
-Sí, pero te prefiero como amigo que como novio, no puedo con la formalidad… —Se excusó patéticamente.
-¡Podías habérmelo dicho antes! —Pronunció frustrado.
-Lo siento, perdóname por haberte echo sentir así, de verdad que no creí que estuvieras aquí.
-Y si no hubiera venido mañana hubieras ido detrás de mí aparentando que nada paso —Jane se encogió de hombros y no encontró nada razonable para responder. No estaba segura de cómo hubiera actuado si las cosas hubieran sido así—Sé cómo eres y en parte tengo la culpa de estar aquí, pero de verdad nunca creí que iba a presenciar algo tan asqueroso… —Jane bajó la mirada, un pinchazo directo al corazón.
-Tenias razón era mejor como estábamos antes, de haberlo sabido no hubiera insistido tanto…
-¿Estas terminando todo? —Kaulitz se mordió los labios y encogió los hombros con un gesto de“no sé”. El dolor que reflejaban sus ojos la estremecía, no brillaban; ella habia apagado esa luz.
-Me siento traicionado, humillado y me doy cuenta que no vale la pena. —Bajó vista a sus zapatos, su corazón comenzaba a sentir frio.
-No vamos a ser amigos —Afirmó ella con cierta tristeza.
-Mañana no sé, ahorita no quiero volver a verte —Dicho eso dio la vuelta y caminó en dirección contraria a la que estaban sus amigos. No quería ver a nadie, sólo que quería recapitular una y otra vez hasta encontrar el momento exacto donde se había equivocado.
Capítulo 55: Ella te quiere.
Jane se rascó la cabeza con fuerza debido a la desesperación que sentía recorrerle todo el cuerpo. Era torturante, un sábado torturante. Vámonos juntos, esas dos sencillas palabras revoloteaban en su mente provocándole un sinfín de emociones.
¿Irse con él? ¿Era, ese, el camino correcto? ¿Podía llegar a arriesgarse de esa manera?
¿Y si salía perdiendo, y si no era la mejor opción? ¿Y si no podía deshacerse de todo lo que era?
Agobiada decidió salir a caminar, en momentos como este su casa se convertía en una cabina cerrada y sin ventilación, además tenía mucho tiempo sin pasear sola por las calles ya que generalmente estaba rodeada de gente que no la dejaba sola ni unos minutos, y luego con lo que había sucedido con Shane no salía ni ala esquina por miedo a encontrárselo.
Repasando una y otra vez las alternativas que tenia para el futuro, lo que era mejor o peor así caminó durante varios minutos.
-¡Eh Jane! —Escuchó detrás de ella. Se detuvo pensando en quién era, la voz le parecía familiar. No tuvo más remedio que girar hacia el chico. — ¿Cómo estas hermosa? —Le dijo él mientras se aproximaba a paso rápido. En cuanto llegó a ella le estampó un estruendoso beso en la mejilla.
-Hola, muy bien… ¿Rigo?
-Abel —Corrigió el chico. Jane sonrió sin muchas ganas.
-¿Cómo estas tú?
-Bien, ya sabes —sonrió —no te he visto últimamente ¿Dónde se han metido? Ni siquiera a Shane
-Bueno… yo… he estado por ahí, ocupada con cosas —Contestó intentando mantener la sonrisa.
-entiendo… oye, hoy hay una fiesta en el bar. No puedes faltar
-Mmm… no sé si…
-No puedes faltar, prometí que irías, todos mueren por verte —Jane sonrió sinceramente por primera vez. La verdad era que extrañaba mucho el bar, nunca había pasado tanto tiempo sin ir a bailar.—Habrá de todo —Jane entornó los ojos —Y por ser tú será cortesía de la casa —La oferta era realmente tentadora. No pasaron muchos segundos para que ella pudiera tener la respuesta.
-Claro, ahí estaré, me hace falta un poco de distracción… —Abel sonrió complacido.
-Bueno hermosa nos veremos más tarde entonces —Jane fue la que se acercó a él y le dejó un beso en la mejilla el cual lo atontó un poco, acto seguido continuó por su camino.
…
-Oigan —Dijo Tom acercándose se a sus amigos. Lina se encontraba sentada en la banqueta, mientras que Faber estaba de pie frente a ella, ambos esperaban a que Kaulitz saliera de su casa con las cervezas que les había prometido. Era sábado y lo único que querían era distraerse un poco. —Aquí están, no se pueden quejar.
-Gracias, tan lindo —Dijo Lina con voz chillona.
- ¿No está tu mamá? —Cuestionó Faber.
-No, salió con su novio
-Perfecto, tenemos tu casa para nosotros solos —Dijo entusiasmado.
Luego de algunos minutos de estar conversando entraron por más cervezas, dos horas pasaron rápidamente entre risas y conversaciones locas.
-Jajajaja—rió Lina —Recuerdo tu cara Faber, de ¡oh por dios no me jodas, esa chica quiere que lo hagamos aquí mismo! —Se burló Lina respecto a una ocasión cuando habían asistido a una fiesta y una chica bastante tomada se había acercado a él y le había dicho que quería intimar con él en ese mismo instante, un segundo después la chica había vomitado sobre su chaqueta.
-Wacala, no me recuerdes ese episodio —Dijo con una mueca de asco mientras Tom se descojonaba de la risa en el sillón pequeño.
-Tengo que admitirlo Faber, sólo a ti te suceden ese tipo de cosas…
-¡Ja! Claro, lo dices porque tú solo has ido detrás Jane en este tiempo, yo busco variedad…
-No necesito la variedad —Recalcó.
-Ya, pero es aburrido ir sobre la misma todo el tiempo…
-Ya, ya, da igual… mejor hay que hacer algo porque me empiezo a aburrir —Propuso Lina.
-Mmm… no se me ocurre nada —Dijo Faber. Los tres se quedaron en silencio pensando en qué hacer para no tener una noche aburrida como cualquier otra.
-Escucho algo —Dijo Lina luego de algunos minutos. Todos se pusieron alertas y entonces Faber y Tom lograron escuchar un tono de música que se apreciaba muy a lo lejos.
-Es mi móvil —Informó Kaulitz al reconocer la canción. Se puso de pie y salió de la sala para después correr hacia su habitación con la esperanza de no perder la llamada, obviamente esperaba que fuera Jane.
-¿Bueno? —Respondió tan rápido que ni tiempo tuvo de mirar la pantalla.
-Hola Tom, habla Any
-Any, hola qué tal?—cuestionó un poco desilusionado. Realmente esperaba que fuera Jane.
-Pues nada… aquí con mi primo haciendo planes ¿Qué vas hacer hoy en la noche?
-Mis amigos están en casa, no hemos pensado en nada
-Los invito a una fiesta ¿Qué dices? —Preguntó con entusiasmo.
-Deja les pregunto —Caminó de regreso a la sala —Ey chicos —Dijo —Any nos invita a una fiesta…
-¡Una fiesta! —Exclamó Faber —Dile que si —Dijo sin darle oportunidad a Lina de opinar.
-¿Qué dices tu Lina?
-Me parece bien, es lo que necesitábamos —Agregó sonriendo. Faber le pasó el brazo por encima del hombro y la apretó a él.
-Tan linda mi amiga —Decía Faber haciéndole cariñitos.
-Basta, déjame Fab—Gruñía ella.
-Ahí estaremos Any—Respondió Tom mientras se reía de sus amigos.
-Vale, si quieren vengan a la casa de Charles y de aquí nos vamos… —le propuso.
-Okay, nos vemos en un rato.
-Si, los estaremos esperando. Bye.
Solo bastaron unos quince minutos para que los chicos llegaran a la casa de Charles. Al llegar Any los recibió con entusiasmo, era bastante evidente para todos que ella tenia un interés especial en Tom. Después de saludarse y de que Any los presentara con su primo se marcharon rumbo al bar. Kaulitz iba tranquilo, últimamente las cosas para él había mejorado, los amigos de Shane ya no estaban interesados en molestarlo, o almenos eso parecía.
-Bien, dejaré el auto aquí. No hay lugar donde estacionar, así que tendremos que caminar unos cuantos metros —Dijo Charles.
-Debe haber una muy buena fiesta — dijo Lina — Nunca está tan lleno.
-Cierto, eso solo quiere decir una cosa — Dijo Faber con voz sumamente serio, todos excepto Tom lo voltearon a ver con intriga— ¡Nos divertiremos mucho! — Exclamó riendo, los demás rodaron los ojos, pues creyeron que diría algo importante.
Charles, Lina y Faber comenzaron andar a un paso más rápido mientras que Tom caminaba a un paso lento y tranquilo. Any comenzó a caminar a su ritmo para ir a su lado.
Unos cuantos metros antes de llegar al bar Any se detuvo.
-Tom —Lo llamó — ¿Podemos hablar? —Tom se detuvo y volteó a verla con extrañez en el rostro. Dio unos cuantos pasos hasta situarse delante de ella.
-Sí, dime… —la incitó a hablar.
Any bajó la mirada intimidada por sus ojos claros y comenzó a mover las manos nerviosa.
-Ehhh—Dijo y sintió como la garganta se le sacaba.
-¿Qué pasa? —Le preguntó preocupada al ver como le daba vueltas al asunto.
-Yo sólo quiero decirte que… —Hizo una pausa y enfrentó su mirada finalmente — Que me la paso muy bien contigo, que me gusta estar a tu lado y que jamás me había sentido de esta manera por ningún otro chico… —Dijo con voz entre cortada y apunto estuvo de cerrársele la garganta. Kaulitz continuó mirándola fijamente sin saber a dónde iba Any, y en qué podía responder él. — Cuando no te veo pienso constantemente en ti, en qué estarás haciendo. Recuerdo a cada momento tus ojos, tu mirada, tu sonrisa y no puedo evitarlo — se calló un momento y tomó una bocanada de aire — Tom yo… te quiero… —Le dijo sinceramente. Dio un paso para reducir la distancia, llevaba toda la intención de besarlo.
-Any no… —La detuvo cuando estuvo lo suficientemente cerca para sentir su respiración.
-¿Por qué no? —Cuestionó en un débil y decepcionado susurro.
-Any… —Dijo Tom con una expresión llena de angustia —Jane y yo… —El rostro de ella se volvió sombrío al momento de escuchar su nombre y dedujo lo que quería decir —Estamos en algo… —Terminó la frase confirmando sus sospechas y su expresión obscureció aún más. Dio un paso certero hacia atrás con los ojos brillosos.
-Mierda —Exclamó consternada — Hay no… —Jadeó avergonzada. —Yo-o no de-ebí… — es que realmente creí… —Intentó explicarse pero terminó enredándose con sus propias palabras.
-Lo siento—Dijo él realmente apenado.
-No… yo no… —Tomó una bocanada de aire —Mejor vamos a dentro… —Dicho eso comenzó a caminar rumbo al bar donde sus amigos habían entrado.
Inhaló y exhaló varias veces para disminuir los latidos acelerados de su corazón y tranquilizarse. Se sentía mal por haberla rechazado de esa manera, por no poder corresponder a sus sentimientos; sabía que Any era una gran chica, dulce y cariñosa, además de comprensiva pero no sentía ni la mitad del cariño que le tenía a Jane.
Capítulo 54: De mejor amigo a algo más
No pudo resistirlo más y abrazó los labios de ella con los suyos.
-Tom no… —Trató de decir pero estaba poseída por su boca y no podía resistirlo.
-Shhh… —La calló y continuó besándola. —No me voy alejar de ti, aunque lo supliques —Le aseguró firmemente entre el beso.
-Bien, bien… encontraremos la manera… —respondió ella rendida a sus pies.
-Jajaja vengan chicos, la banda aún no termina de tocar —Escucharon voces pasar muy cerca, Jane se despegó de él un poco espantada.
-Shhh… —Dijo Jane cuando vio que Tom quería hablar —Hay que ir para allá…
Tom sujetó su mano y caminaron unos cuantos pasos entre los frondosos árboles hasta que Jane comenzó a deshacer el agarre, tenía miedo de que alguien pudiera verlos. Ahora no sólo temía por Shane sino no también por Nicolás, él no sabía de la existencia de Tom y de lo importante que era para ella.
A lo lejos se observaba como la banda seguía tocando, Jane se detuvo y volteó a ver a Tom.
-Me iré por acá —Dijo señalando hacia una fuente en forma de corcel que estaba del lado izquierdo.
-¿Cuándo nos veremos? —Se atrevió a preguntar Tom, había algo dentro de él que le obligaba a realizar aquella pregunta, sentía como si no la fuera a ver otra vez.
-Mmm… —Jane bajó la mirada buscando la respuesta —Yo te llamaré ¿Está bien? — Kaulitz asintió nada convencido y Jane emprendió camino.
-¡Jane! —Le gritó y Jane regresó a paso rápido.
-¿Qué?
-Toma… —Le dijo él mostrándole un sobre. Jane lo tomó dudosa —Es mi respuesta —le dijo, Jane le dedicó una sonrisa de medio lado y se marchó con la carta en la mano.
Tom permaneció ahí, sin moverse, viendo como Jane se alejaba poco a poco.
Luego de unos minutos suspiró profundamente. Era extraño, había conseguido parte de que lo siempre había soñado pero ¿por qué no le sabia como siempre imaginó? Había una sensación muy extraña revoloteando dentro de su estómago y no le gustaba.
Finalmente desechó todas esas extrañas ideas y acabó sonriendo recordando el beso que le acababa de dar y el cual le había correspondido, se encaminó feliz buscando con la mirada a Any quien seguramente seguía cantando con su primo.
-¡Ey! —Exclamó Tom cuando sus ojos fueron cubiertos en un momento donde se había detenido para buscar a Any.
-¡Adivina quién soy! —Dijo una voz grave, fingida obviamente.
-Mmm… no sé quizás sea un chica de risos cobrizos —Respondió riendo. Any dejó de cubrir sus ojos y se adelantó para aparecer frente a él.
-¿Dónde estabas? —Preguntó sonriendo.
-Eh… —Tragó —Estaba… es que… me faltó el aire entre tanta gente así que salí a respirar con más tranquilidad —Any apartó la sonrisa de pronto.
-¿Pero estas bien? —Inquirió preocupada.
-Sí, no fue nada —Any se quedó mirando fijamente sus ojos, quería comprobar si decía la verdad.
-Bueno, te creo —Sonrió. Volteó a ver a la gente que estaba a su alrededor. —¿No es Jane? —Preguntó al reconocerla a lo lejos. Jane iba caminado entre las personas tratando de esconderse de su prima.—¡JANE! —Gritó con todas sus fuerzas y al ver que ni siquiera se inmutó comenzó a andar hacia ella —Ven —Dijo tomando a Tom de la muñeca —Quiero saludarla…
Jane no tuvo más remedio que detenerse cuando escuchó los gritos de su prima muy de cerca.
-Hola Jane —Saludó Any cuando Jane volteó a verla. Esta no pudo ignorar el hecho de que iban tomados de la mano. Al darse cuenta de la reacción en su rostro, Tom deshizo el agarre disimuladamente.
-Hola Any ¿Cómo estás? —cuestionó mientras recibía un abrazo y un beso de prima.
-Bien, vine con Tom a ver a Charles con su banda, ha estado muy bueno el espectáculo.
-Sí, lo estuve viendo poco… —Jane volteó a ver Kaulitz. Una mirada y una sonrisa silenciosa y cómplice se dedicaron ambos.
-¿Ya te vas?
-Sí, tengo que ir con Nico… —Murmuró apenas, bastante incómoda por tener que mencionar su nombre delante de él.
-¿Por qué no vienes con nosotros? Vamos a ir a casa de Charles con sus amigos, ya sabes… será divertido. Invita a Nicolás —Jane negó rápidamente.
-¡No! No-o le gustan esas cosas ysi no los conoce, menos…
-Bueno, entonces llámale y dile que vendrás conmigo y Tom —Maldición dijo Jane para sí misma, no se iba a poder quitar a Any de encima.
Suspiró resignada y respondió.
-Vale, iré pero llevaré a Elena
-Okay… Nosotros nos vamos a ir adelantando —Tomó de nuevo la mano de Tom.
Jane se cruzó de brazos ante el atrevimiento de su prima. ¡Cómo era capaz de llevárselo! como si fuera su novio o algo parecido.
-No puedes estar celosa de ella —Resopló indignada.Apartó rápidamente aquellos sentimientos y miró su mano la cual sujetaba el sobre que Tom le había dado. Sin esperar nada más lo abrió y sacó de él lo que ya esperaba: una carta.
Jane…
En cuanto leí tu carta sentí un vacío enorme en mi pecho, claramente no podía asimilar lo que me estabas pidiendo, aún no puedo hacerlo. No puedo dejar de lado nuestra amistad así como así, porque para mí es lo mejor que me ha pasado.
Todos estos días sin verte han sido tan largos y sólo me la he pasado pensando en ti, en volver a verte. Pídeme lo que quieras excepto que me aleje de ti.
Te quiero, Tom.
Suspiró profundamente al terminar de leer, su corazón latía apresurado, Tom lograba alborotar emociones irreconocibles, le inyectaba felicidad a cada instante, con cada sonrisa, con cada mirada, con cada palabra y ahora esta carta sólo la hacía sentir más viva, como jamás lo había estado antes.
-Ay Kaulitz… ¿Por qué eres tan necio? —Cuestionó en un susurro casi inaudible.
No lo entendía, jamás podría hacerlo. Él estaba muy enamorado de ella, eso se veía a kilómetros pero Jane no comprendía por qué alguien como él había logrado fijarse en alguien como ella. Los separaba un abismo, Tom tan dulce y con un enorme corazón y ella, tan loca, rebelde, liberal y sin muchos valores.
-¿Por qué te has enamorado de mí?—Se preguntó en silencio con un dejo de tristeza.
…
-¿Estás segura que quieres entrar? —Cuestionó Elena. Jane se relamió los labios estaba un poco nerviosa.
-Sí.Si no voy Any me va a buscar y no podré manejar la situación si está Nico cerca.
-Vale, como quieras —Respondió sin comprender mucho, Jane no le habíacontado lo que acababa de suceder con Tom.
Elena bajó del auto y esperó a que Jane lo hiciera, cuando esta llegó a su lado se encaminaron a la puerta. — ¿Crees que esté Jaime? —Preguntó Elena después de tocar la puerta.
-¿Te gusta Jaime? —Indagó Jane sin dar crédito. — ¿Y Lamb? —Agregó al silencio delatador de su amiga.
-Es un idiota, no está más en mi lista —Jane asintió totalmente de acuerdo con aquello.
-Mmm… no creo que esté, mi primo Charles no se junta con ellos pero quién sabe—Elena hizo una mueca decepcionada.
La puerta se abrió luego de algunos minutos dejando ver a Any, que sin perder tiempo las recibió con un abrazo fuerte, ella era realmente cariñosa.
-Pasen… está muy bueno el ambiente acá adentro —Elena se apresuró a entrar mientras que Jane se tomó su tiempo dando pasos casi a fuerzas. Al entrar lo primero que vio fue como Kaulitz platicaba animadamente con su amigo Faber, Jaime y otro chico más del cual desconocía su nombre, pero eso no era relevante, lo importante era que al ver a Tom se había quedado embobada por la sonrisa que él llevaba en el rostro.
-¿Quieres algo de tomar? —Cuestionó Any sacándola de su ensoñación.
-Sí, una cerveza o lo que sea —Respondió rápidamente.
-Vale, ahorita la traigo… —Dijo —Ah, y por allá —Señaló hacia la sala —Está el primo —Dijo sonriendo, Jane asintió un poco abrumada.
-¿Qué pasa Jane? —Escudriñó Elena con astucia. Sabía que algo raro andaba en el comportamiento de su amiga.
-Nada… —Elena no le creyó. — ¿Ya viste a Jaime? —Dijo más que nada para dejar el tema aún lado, Elena podía ser muy persistente en ocasiones y lo peor era que la conocía a la perfección.
-¡No! ¿Dónde? —Cuestionó rápidamente, Jane apuntó disimuladamente hacia su dirección, hacia donde también estaba Kaulitz. — ¡Oh! ¡Ahí está! —Exclamó emocionada.
-Sí, sí… al rato lo saludas, ahora acompáñame a saludar a Charles, hace mucho que no lo veo…
Llegaron hasta la sala donde estaba Charles con los chicos de la banda y varios amigos más. La atención se centró de inmediato en Jane y ella no dejó de sentirse incomoda lo siguientes diez minutos que permaneció a su lado, la situación se relajó bastante cuando Any llegó con la bebida y se puso a conversar con ellos.
-Voy por algo de beber —le susurró sutilmente a Elena esta asintió sin prestarle mucha atención, se encontraba realmente ocupada conversando con Jaime.
Jane se levantó y fue directo a la cocina, abrió el refrigerador y una botella de líquido transparente apareció tentadoramente ante sus ojos, ella sin dudarlo un segundo la tomó y llenó el vaso donde anteriormente había estado tomando cerveza. Con la mente ocupada en otro sitio, en todas aquellas cosas que la aquejaban –como Tom, Shane, su padre, Nico, decidir sobre su destino… entre muchas más– devolvió la botella a su lugar y al cerrar la puerta le pegó un largo sorbo.
-Aquí estas —susurró una voz detrás de ella, la respiración se le detuvo por un segundo al reconocer ese timbre tan encantador.
Jane dio la vuelta lentamente y se encontró con esos ojos que estaban dedicándole una brillante mirada.
-¿Quieres? —Le mostró el vaso con vodka, el que acababa de llenar.
-No es eso lo que quiero —Dijo él seriamente. Jane miró con sigilo hacia la puerta, afortunadamente nadie se acercaba.
-Será mejor que valla con los chicos… —Dijo luego de algunos minutos de silencio incómodo. Kaulitz suspiró.
-¿Por qué si puedes estar con ellos y conmigo no?
-Si puedo pero lo prefiero así ¿Vale? —Replicó molesta —Tú ya sabes las razones
-Si las sé y sinceramente me tienen sin cuidado…
De un momento a otro se aproximó a Jane logrando deshacer la distancia que los separaba—Quiero estar cerca de ti… —Jane hizo el cuerpo hacia atrás. No quería que alguien los viera en esa situación tan comprometedora pero el fregadero la dejó sin escapatoria permitiendo que sus ojos permanecieran conectados durante varios minutos con los de Kaulitz.
El corazón de ambos latía acelerado pero para mala fortuna de Kaulitz sus sentimientos y emociones se reflejaban en su rostro, especialmente en sus ojos claros. La mirada que le dedicó a sus labios lo dejó al descubierto, moría por besarla otra vez, por volver a probar ese sabor embriagante que tanto lo volvía loco.
-Que cursi eres… —Susurró ella con una sonrisa reprimida.
-¿No te gusta?
-No me gustan los hombres cursis —Agregó después de negar con la cabeza.
-Puedo ser rudo, rebelde… lo que tú quieras —Aseguró con presunción, la sonrisa de Jane se reveló dejando mostrar una expresión llena de ternura, él era una verdadera ternura.
-Shhh… —Lo calló y se acercó un poco más–si es que era posible– para provocarlo deliberadamente—No me gustan los hombres cursis es cierto, pero gusta cómo eres tú —Dijo muy firmemente.
Ruidos y gritos provenientes de la sala y del pasillo rompieron el momento romántico.
-Será mejor que me valla para la sala —Dijo con cierto nerviosismo, uno no muy notorio.
…
Al día siguiente las clases habían iniciado a las ocho en punto como siempre. Se suponía que para ese momento todos deberían estar sentados y con su libro de ejercicios sobre el mesabanco para la clase de estadística básica pero no era así, alguien no había llegado a la primera clase y no había cosa que pusiera más furioso al profesor que la falta de puntualidad.
-¿Puedo pasar? —Preguntó Jane con voz despreocupada. El maestro no hizo más que fulminarla con la mirada.
-Pase —Respondió a fuerzas. Jane avanzó rápidamente buscando un sitio dónde sentarse y al no ver más lugar libre que el que estaba junto a Tom, no tuvo másremedio que ponerse con él.
-Quien no traiga su libro de ejercicio tendrá un gran castigo, además que le bajaré dos puntos en su calificación final.—Repitió el mismo discurso de siempre —A ver jane Drake ¿Trae usted su libro? —Jane alzó la mirada de repente y abrió un poco los ojos, había dejado el libro sobre el comedor, gracias a que se enfrascó en una acalorada discusión con su madre ahora iba a tener un castigo por su culpa.
Jane abrió la boca para confesar que lo había olvidado cuando vio aparecer un libro en su parte de escritorio, impresionada volteó a ver a Kaulitz quien le hizo un gesto para que se quedara con él.
-No —Murmuró.
-¿Y bien? —Cuestionó el maestro sin mucha paciencia y se puso de pie y pudo observar el libro. —¿Usted Kaulitz no lo trajo? —Tom negó lentamente y Jane gruñó en su asiento.
…
-No quiero que vuelvas a hacer eso —Sentenció Jane muy enojada. Estaban en el salón de computación porque era el único lugar por donde no circulaba gente a menos que tuviera clase.
-Lo volveré a hacer si es necesario —Le dijo. Jane negó lentamente pero al final le dedicó una sonrisa de agradecimiento. Tom se sentó en el piso, en la esquina del salón y jane lo siguió y se sentó a su lado.
-¿Por qué llegaste tarde? —Le preguntó con voz suave.
-Mi mamá que se le ocurrió regañarme por haber llegado tarde anoche. Ahora que sabe que terminé con Shane se pone en ese plan pesado cuando antes, cuando estaba con él, había ocasiones que no llegaba a dormir —le contó mientras recargaba la cabeza en su rostro.
-¿Y si supiera que estás conmigo?
-No sé, creo que conoce a tu mamá pero no creo que sepa de ti.
-Podrías quedarte a dormir en mi casa un día… —Sonrió. Jane le pegó en el hombro por el atrevimiento. —Vale, vale… sólo era una broma —Rió con ganas.
-Quizá algún día —Concedió con una media sonrisa, pero esta rápidamente se esfumó.
-¿En qué piensas? —Cuestionó dándole un pequeño beso en el cabello, beso que la estremeció de pies a cabeza.
-En que solo falta un mes para que nos graduemos… —Suspiró —Ni siquiera me he puesto a pensar en eso, en qué voy a hacer…
-Estamos igual, pero he estado pensando en la opción de irme con mi papá y mi hermano a la ciudad, mi madre está saliendo con un compañero de su trabajo hace algunas semanas y parece que va muy enserio, es su amigo desde que entró a trabajar, así que si me voy no me preocuparé por ella tanto como si estuviera sola. —Jane sonrió a ver cómo se preocupaba por ella
-Mmm… no sé qué voy a hacer —Dijo ella frustrada.
-Vámonos, vámonos juntos —Jane alzó la cabeza y lo miró a los ojos.
Jane no respondió nada, tenía miedo de realizar planes, siempre los había tenido porque sentía que si planeaba algo esto no iba a salir, o bien sentía que no tenía futuro como si no pudiera ver más allá del día en que estaba.
-Tom no… —Trató de decir pero estaba poseída por su boca y no podía resistirlo.
-Shhh… —La calló y continuó besándola. —No me voy alejar de ti, aunque lo supliques —Le aseguró firmemente entre el beso.
-Bien, bien… encontraremos la manera… —respondió ella rendida a sus pies.
-Jajaja vengan chicos, la banda aún no termina de tocar —Escucharon voces pasar muy cerca, Jane se despegó de él un poco espantada.
-Shhh… —Dijo Jane cuando vio que Tom quería hablar —Hay que ir para allá…
Tom sujetó su mano y caminaron unos cuantos pasos entre los frondosos árboles hasta que Jane comenzó a deshacer el agarre, tenía miedo de que alguien pudiera verlos. Ahora no sólo temía por Shane sino no también por Nicolás, él no sabía de la existencia de Tom y de lo importante que era para ella.
A lo lejos se observaba como la banda seguía tocando, Jane se detuvo y volteó a ver a Tom.
-Me iré por acá —Dijo señalando hacia una fuente en forma de corcel que estaba del lado izquierdo.
-¿Cuándo nos veremos? —Se atrevió a preguntar Tom, había algo dentro de él que le obligaba a realizar aquella pregunta, sentía como si no la fuera a ver otra vez.
-Mmm… —Jane bajó la mirada buscando la respuesta —Yo te llamaré ¿Está bien? — Kaulitz asintió nada convencido y Jane emprendió camino.
-¡Jane! —Le gritó y Jane regresó a paso rápido.
-¿Qué?
-Toma… —Le dijo él mostrándole un sobre. Jane lo tomó dudosa —Es mi respuesta —le dijo, Jane le dedicó una sonrisa de medio lado y se marchó con la carta en la mano.
Tom permaneció ahí, sin moverse, viendo como Jane se alejaba poco a poco.
Luego de unos minutos suspiró profundamente. Era extraño, había conseguido parte de que lo siempre había soñado pero ¿por qué no le sabia como siempre imaginó? Había una sensación muy extraña revoloteando dentro de su estómago y no le gustaba.
Finalmente desechó todas esas extrañas ideas y acabó sonriendo recordando el beso que le acababa de dar y el cual le había correspondido, se encaminó feliz buscando con la mirada a Any quien seguramente seguía cantando con su primo.
-¡Ey! —Exclamó Tom cuando sus ojos fueron cubiertos en un momento donde se había detenido para buscar a Any.
-¡Adivina quién soy! —Dijo una voz grave, fingida obviamente.
-Mmm… no sé quizás sea un chica de risos cobrizos —Respondió riendo. Any dejó de cubrir sus ojos y se adelantó para aparecer frente a él.
-¿Dónde estabas? —Preguntó sonriendo.
-Eh… —Tragó —Estaba… es que… me faltó el aire entre tanta gente así que salí a respirar con más tranquilidad —Any apartó la sonrisa de pronto.
-¿Pero estas bien? —Inquirió preocupada.
-Sí, no fue nada —Any se quedó mirando fijamente sus ojos, quería comprobar si decía la verdad.
-Bueno, te creo —Sonrió. Volteó a ver a la gente que estaba a su alrededor. —¿No es Jane? —Preguntó al reconocerla a lo lejos. Jane iba caminado entre las personas tratando de esconderse de su prima.—¡JANE! —Gritó con todas sus fuerzas y al ver que ni siquiera se inmutó comenzó a andar hacia ella —Ven —Dijo tomando a Tom de la muñeca —Quiero saludarla…
Jane no tuvo más remedio que detenerse cuando escuchó los gritos de su prima muy de cerca.
-Hola Jane —Saludó Any cuando Jane volteó a verla. Esta no pudo ignorar el hecho de que iban tomados de la mano. Al darse cuenta de la reacción en su rostro, Tom deshizo el agarre disimuladamente.
-Hola Any ¿Cómo estás? —cuestionó mientras recibía un abrazo y un beso de prima.
-Bien, vine con Tom a ver a Charles con su banda, ha estado muy bueno el espectáculo.
-Sí, lo estuve viendo poco… —Jane volteó a ver Kaulitz. Una mirada y una sonrisa silenciosa y cómplice se dedicaron ambos.
-¿Ya te vas?
-Sí, tengo que ir con Nico… —Murmuró apenas, bastante incómoda por tener que mencionar su nombre delante de él.
-¿Por qué no vienes con nosotros? Vamos a ir a casa de Charles con sus amigos, ya sabes… será divertido. Invita a Nicolás —Jane negó rápidamente.
-¡No! No-o le gustan esas cosas ysi no los conoce, menos…
-Bueno, entonces llámale y dile que vendrás conmigo y Tom —Maldición dijo Jane para sí misma, no se iba a poder quitar a Any de encima.
Suspiró resignada y respondió.
-Vale, iré pero llevaré a Elena
-Okay… Nosotros nos vamos a ir adelantando —Tomó de nuevo la mano de Tom.
Jane se cruzó de brazos ante el atrevimiento de su prima. ¡Cómo era capaz de llevárselo! como si fuera su novio o algo parecido.
-No puedes estar celosa de ella —Resopló indignada.Apartó rápidamente aquellos sentimientos y miró su mano la cual sujetaba el sobre que Tom le había dado. Sin esperar nada más lo abrió y sacó de él lo que ya esperaba: una carta.
Jane…
En cuanto leí tu carta sentí un vacío enorme en mi pecho, claramente no podía asimilar lo que me estabas pidiendo, aún no puedo hacerlo. No puedo dejar de lado nuestra amistad así como así, porque para mí es lo mejor que me ha pasado.
Todos estos días sin verte han sido tan largos y sólo me la he pasado pensando en ti, en volver a verte. Pídeme lo que quieras excepto que me aleje de ti.
Te quiero, Tom.
Suspiró profundamente al terminar de leer, su corazón latía apresurado, Tom lograba alborotar emociones irreconocibles, le inyectaba felicidad a cada instante, con cada sonrisa, con cada mirada, con cada palabra y ahora esta carta sólo la hacía sentir más viva, como jamás lo había estado antes.
-Ay Kaulitz… ¿Por qué eres tan necio? —Cuestionó en un susurro casi inaudible.
No lo entendía, jamás podría hacerlo. Él estaba muy enamorado de ella, eso se veía a kilómetros pero Jane no comprendía por qué alguien como él había logrado fijarse en alguien como ella. Los separaba un abismo, Tom tan dulce y con un enorme corazón y ella, tan loca, rebelde, liberal y sin muchos valores.
-¿Por qué te has enamorado de mí?—Se preguntó en silencio con un dejo de tristeza.
…
-¿Estás segura que quieres entrar? —Cuestionó Elena. Jane se relamió los labios estaba un poco nerviosa.
-Sí.Si no voy Any me va a buscar y no podré manejar la situación si está Nico cerca.
-Vale, como quieras —Respondió sin comprender mucho, Jane no le habíacontado lo que acababa de suceder con Tom.
Elena bajó del auto y esperó a que Jane lo hiciera, cuando esta llegó a su lado se encaminaron a la puerta. — ¿Crees que esté Jaime? —Preguntó Elena después de tocar la puerta.
-¿Te gusta Jaime? —Indagó Jane sin dar crédito. — ¿Y Lamb? —Agregó al silencio delatador de su amiga.
-Es un idiota, no está más en mi lista —Jane asintió totalmente de acuerdo con aquello.
-Mmm… no creo que esté, mi primo Charles no se junta con ellos pero quién sabe—Elena hizo una mueca decepcionada.
La puerta se abrió luego de algunos minutos dejando ver a Any, que sin perder tiempo las recibió con un abrazo fuerte, ella era realmente cariñosa.
-Pasen… está muy bueno el ambiente acá adentro —Elena se apresuró a entrar mientras que Jane se tomó su tiempo dando pasos casi a fuerzas. Al entrar lo primero que vio fue como Kaulitz platicaba animadamente con su amigo Faber, Jaime y otro chico más del cual desconocía su nombre, pero eso no era relevante, lo importante era que al ver a Tom se había quedado embobada por la sonrisa que él llevaba en el rostro.
-¿Quieres algo de tomar? —Cuestionó Any sacándola de su ensoñación.
-Sí, una cerveza o lo que sea —Respondió rápidamente.
-Vale, ahorita la traigo… —Dijo —Ah, y por allá —Señaló hacia la sala —Está el primo —Dijo sonriendo, Jane asintió un poco abrumada.
-¿Qué pasa Jane? —Escudriñó Elena con astucia. Sabía que algo raro andaba en el comportamiento de su amiga.
-Nada… —Elena no le creyó. — ¿Ya viste a Jaime? —Dijo más que nada para dejar el tema aún lado, Elena podía ser muy persistente en ocasiones y lo peor era que la conocía a la perfección.
-¡No! ¿Dónde? —Cuestionó rápidamente, Jane apuntó disimuladamente hacia su dirección, hacia donde también estaba Kaulitz. — ¡Oh! ¡Ahí está! —Exclamó emocionada.
-Sí, sí… al rato lo saludas, ahora acompáñame a saludar a Charles, hace mucho que no lo veo…
Llegaron hasta la sala donde estaba Charles con los chicos de la banda y varios amigos más. La atención se centró de inmediato en Jane y ella no dejó de sentirse incomoda lo siguientes diez minutos que permaneció a su lado, la situación se relajó bastante cuando Any llegó con la bebida y se puso a conversar con ellos.
-Voy por algo de beber —le susurró sutilmente a Elena esta asintió sin prestarle mucha atención, se encontraba realmente ocupada conversando con Jaime.
Jane se levantó y fue directo a la cocina, abrió el refrigerador y una botella de líquido transparente apareció tentadoramente ante sus ojos, ella sin dudarlo un segundo la tomó y llenó el vaso donde anteriormente había estado tomando cerveza. Con la mente ocupada en otro sitio, en todas aquellas cosas que la aquejaban –como Tom, Shane, su padre, Nico, decidir sobre su destino… entre muchas más– devolvió la botella a su lugar y al cerrar la puerta le pegó un largo sorbo.
-Aquí estas —susurró una voz detrás de ella, la respiración se le detuvo por un segundo al reconocer ese timbre tan encantador.
Jane dio la vuelta lentamente y se encontró con esos ojos que estaban dedicándole una brillante mirada.
-¿Quieres? —Le mostró el vaso con vodka, el que acababa de llenar.
-No es eso lo que quiero —Dijo él seriamente. Jane miró con sigilo hacia la puerta, afortunadamente nadie se acercaba.
-Será mejor que valla con los chicos… —Dijo luego de algunos minutos de silencio incómodo. Kaulitz suspiró.
-¿Por qué si puedes estar con ellos y conmigo no?
-Si puedo pero lo prefiero así ¿Vale? —Replicó molesta —Tú ya sabes las razones
-Si las sé y sinceramente me tienen sin cuidado…
De un momento a otro se aproximó a Jane logrando deshacer la distancia que los separaba—Quiero estar cerca de ti… —Jane hizo el cuerpo hacia atrás. No quería que alguien los viera en esa situación tan comprometedora pero el fregadero la dejó sin escapatoria permitiendo que sus ojos permanecieran conectados durante varios minutos con los de Kaulitz.
El corazón de ambos latía acelerado pero para mala fortuna de Kaulitz sus sentimientos y emociones se reflejaban en su rostro, especialmente en sus ojos claros. La mirada que le dedicó a sus labios lo dejó al descubierto, moría por besarla otra vez, por volver a probar ese sabor embriagante que tanto lo volvía loco.
-Que cursi eres… —Susurró ella con una sonrisa reprimida.
-¿No te gusta?
-No me gustan los hombres cursis —Agregó después de negar con la cabeza.
-Puedo ser rudo, rebelde… lo que tú quieras —Aseguró con presunción, la sonrisa de Jane se reveló dejando mostrar una expresión llena de ternura, él era una verdadera ternura.
-Shhh… —Lo calló y se acercó un poco más–si es que era posible– para provocarlo deliberadamente—No me gustan los hombres cursis es cierto, pero gusta cómo eres tú —Dijo muy firmemente.
Ruidos y gritos provenientes de la sala y del pasillo rompieron el momento romántico.
-Será mejor que me valla para la sala —Dijo con cierto nerviosismo, uno no muy notorio.
…
Al día siguiente las clases habían iniciado a las ocho en punto como siempre. Se suponía que para ese momento todos deberían estar sentados y con su libro de ejercicios sobre el mesabanco para la clase de estadística básica pero no era así, alguien no había llegado a la primera clase y no había cosa que pusiera más furioso al profesor que la falta de puntualidad.
-¿Puedo pasar? —Preguntó Jane con voz despreocupada. El maestro no hizo más que fulminarla con la mirada.
-Pase —Respondió a fuerzas. Jane avanzó rápidamente buscando un sitio dónde sentarse y al no ver más lugar libre que el que estaba junto a Tom, no tuvo másremedio que ponerse con él.
-Quien no traiga su libro de ejercicio tendrá un gran castigo, además que le bajaré dos puntos en su calificación final.—Repitió el mismo discurso de siempre —A ver jane Drake ¿Trae usted su libro? —Jane alzó la mirada de repente y abrió un poco los ojos, había dejado el libro sobre el comedor, gracias a que se enfrascó en una acalorada discusión con su madre ahora iba a tener un castigo por su culpa.
Jane abrió la boca para confesar que lo había olvidado cuando vio aparecer un libro en su parte de escritorio, impresionada volteó a ver a Kaulitz quien le hizo un gesto para que se quedara con él.
-No —Murmuró.
-¿Y bien? —Cuestionó el maestro sin mucha paciencia y se puso de pie y pudo observar el libro. —¿Usted Kaulitz no lo trajo? —Tom negó lentamente y Jane gruñó en su asiento.
…
-No quiero que vuelvas a hacer eso —Sentenció Jane muy enojada. Estaban en el salón de computación porque era el único lugar por donde no circulaba gente a menos que tuviera clase.
-Lo volveré a hacer si es necesario —Le dijo. Jane negó lentamente pero al final le dedicó una sonrisa de agradecimiento. Tom se sentó en el piso, en la esquina del salón y jane lo siguió y se sentó a su lado.
-¿Por qué llegaste tarde? —Le preguntó con voz suave.
-Mi mamá que se le ocurrió regañarme por haber llegado tarde anoche. Ahora que sabe que terminé con Shane se pone en ese plan pesado cuando antes, cuando estaba con él, había ocasiones que no llegaba a dormir —le contó mientras recargaba la cabeza en su rostro.
-¿Y si supiera que estás conmigo?
-No sé, creo que conoce a tu mamá pero no creo que sepa de ti.
-Podrías quedarte a dormir en mi casa un día… —Sonrió. Jane le pegó en el hombro por el atrevimiento. —Vale, vale… sólo era una broma —Rió con ganas.
-Quizá algún día —Concedió con una media sonrisa, pero esta rápidamente se esfumó.
-¿En qué piensas? —Cuestionó dándole un pequeño beso en el cabello, beso que la estremeció de pies a cabeza.
-En que solo falta un mes para que nos graduemos… —Suspiró —Ni siquiera me he puesto a pensar en eso, en qué voy a hacer…
-Estamos igual, pero he estado pensando en la opción de irme con mi papá y mi hermano a la ciudad, mi madre está saliendo con un compañero de su trabajo hace algunas semanas y parece que va muy enserio, es su amigo desde que entró a trabajar, así que si me voy no me preocuparé por ella tanto como si estuviera sola. —Jane sonrió a ver cómo se preocupaba por ella
-Mmm… no sé qué voy a hacer —Dijo ella frustrada.
-Vámonos, vámonos juntos —Jane alzó la cabeza y lo miró a los ojos.
Jane no respondió nada, tenía miedo de realizar planes, siempre los había tenido porque sentía que si planeaba algo esto no iba a salir, o bien sentía que no tenía futuro como si no pudiera ver más allá del día en que estaba.
Capítulo 53: no puedes estar lejos de ella.
Un lápiz y una hoja blanca lo habían acompañado toda la mañana. Tenía muchas cosas para escribir pero simplemente no lograba organizar las ideas.
-¿Qué haces? —Le preguntó Faber, Tom no respondió sólo continuó escribiendo y borrando. — ¿Es una carta? —Insistió.
-Ahora no Faber, necesito concentrarme…
-Vale, nos vemos al rato —Dijo Faber mientras se alejaba buscando a alguien más a quien molestar.
Y así pasó la mañana entre letras y tallones, hasta que consiguió escribir algo decente. Ahora sólo tenía que encontrar la forma de enviársela. Tenía la firme esperanza de que las cosas que había escrito en esa carta fueran entendidas de la manera en que él las había querido decir.
…
La tarde llegó rápidamente, Tom había terminado pronto su trabajo en el restaurante pues había quedado de pasar por Any a casa de un primo. Sentía gran alivio de que no se quedara a dormir en casa de Jane, lo que menos quería era encontrársela de frente, aunque quería darle la carta sabía que era mejor idea enviársela con alguien, sería menos doloroso para él porque si lo hacía de esa manera ella seguramente le respondería lo que menos quería oír.
Caminó despacio hasta que llegó a la dirección que ella le había indicado, no le fue complicado ya que conocía el lugar, el chico había sido su compañero de clase alguna vez.
Tocó dos veces la puerta y se alejó un poco esperando que esta se abriera.
-¡Ya voy! —Respondió Any en un grito. Escuchó los pasos rápidos aproximarse hasta que su rostro iluminado apareció. —Hola, cómo estas —Le preguntó mientras le daba un beso en la mejilla.
-Bien bien ¿Y tú?
-Bien, tengo frio pero estoy muy bien —Volvió a sonreír. Si se cobrara por sonreír seguramente Any sería millonaria pensó Kaulitz.
-¿Entonces se va a presentar la banda de tu primo en la plaza? —Preguntó él mientras comenzaban a andar rumbo al centro.
-Sí, hace un montón que se fue, el muy malvado no me quiso llevar temprano porque sus amigos son muy pasados…
-Me alegro que no te llevara —Inquirió él con voz seria pero después sonrió.
-Sí, yo también.
Platicaron mientras anduvieron hacia la plaza la cual no estaba a más de tres cuadras.
Cuando llegaron el espectáculo ya había comenzado. Charles, el primo de Any, estaba sobre el improvisado escenario tocando y cantando una canción de rock.
Any aplaudió con entusiasmo y Charles la saludó a lo lejos. La banda era querida por los jóvenes del pueblo, eran de los pocos que se atrevían a hacer algo fuera de lo común.
Las notas comenzaron a entonar la siguiente canción y entonces el estómago de Tom se encogió. Esa canción la había estado escuchando mucho últimamente y ahora parecía como una verdadera tortura. Suspiró aturdido, la letra de la canción le llegaba hasta lo más profundo de su alma; de repente se sintió sofocado, no podía respirar normalmente.Volteó a ver a Any para decirle que salieran de ahí pero al verla tan atenta al espectáculo desechó la idea rápidamente. Dio la vuelta y caminó varios pasos hasta salir del pequeño tumulto que lo había sofocado, tomó una bocanada y antes de que pudiera llenar sus pulmones de aire elevó la mirada encontrándose de frente con ella. El tiempo se congeló.Ahí estaba Jane mirándole con esos hermosos ojos que tanto lo volvían loco.
-Odio esa canción —Murmuró Jane con una sonrisa de medio lado. Tom tragó en seco al escuchar su voz. Joder.
-Lo mismo pensaba yo —Logró articular Kaulitz con dificultad. Jane permaneció mirándolo fijamente durante varios minutos, hasta que Kaulitz dibujó una sonrisa irónica en sus labios.
-¿De qué te ríes? —Cuestionó ella.
-De nada, es solo que me sorprende que aún sigas aquí, cerca de mí —El rostro de Jane se volvió sombrío.
-¿Vienes con tus amigos? —Preguntó por preguntar. No sabía qué hacer y se preguntaba por qué tenía que haberse cruzado él esta noche.
-No.Vengo con Any —Jane parpadeó un par de veces.
-¿Any está aquí? —Cuestionó sorprendida. Aunque le sorprendía más el hecho que estuviera acompañada de él —Tengo muchas ganas de verla —Agregó falsamente mientras la buscaba con la mirada entre los chicos que estaban frente al escenario. —Iré a saludarla —Dijo sonriendo. Sólo quería huir para calmar los latidos acelerados de su corazón.
-Jane, espera… —Murmuró Kaulitz, rosó su antebrazo y ella detuvo el ademan de irse al instante de sentir el contacto. No dijo nada, sólo volvió a mirarlo a los ojos; unos segundos después comenzó a caminar alejándose del sonido de la música y de los jóvenes que cantaban junto con la banda, Tom la siguió a paso rápido sin dudarlo. Llegaron hasta una zona rodeada de frondosos árboles donde podían estar perfectamente ocultos como quería Jane.
- ¿No tienes algo que decirme? —Dijo Kaulitz con un dejo de reclamo cuando se dio cuenta que ella no tenía intenciones de hablar.
-Ya todo lo he dicho, creí que te había quedado claro —Contestó bajando la mirada.
-¿Crees que una carta de unos cuantos renglones es suficiente?
-Me da igual —Dijo acomodándose el cabello, fingiendo que nada le importaba.
-¡Yo sé que no! —Jane dio un paso anunciando su partida, era un error hablar con él — ¡Espera no te vayas! —Le exigió sujetándola del brazo, Jane miró la mano que la detenía bastante ofendida.
-Estoy muy bien ahora y no quiero problemas, Tom. Suéltame —Le dijo con voz suave. Él la dejó libre al instante.
-Bien, no seremos amigos, no nos hablaremos nunca más…—Dijo con voz apagada. Jane iba amacharse —Sólo dime cómo olvido todo lo que hemos pasado juntos. —Jane se detuvo otra vez y volvió a mirarlo —cómo olvido el beso que nos dimos
-Sólo olvídalo —Tom sonrió con tristeza en los ojos.
-¿Por qué para ti es tan fácil? Es que por qué no dices que me detestas en lugar de poner tus putas escusas de “no quiero que te suceda nada…”
-¡No son escusas! —Jadeó sintiendo la sangre hervirle.
-A mi me parece que sí, o bueno entonces eres una cobarde que se esconde detrás de su máscara de hipocresía…
-Eres un idiota, no entiendes nada…
-Tú eres la que no entiende nada —la canción que los acompañaba de fondo y sólo lograba aflorar más los sentimientos —No entiendes que puedo ni quiero estar lejos de ti —Jane se estremeció: “No puedo ni quiero estar lejos de ti”. Joder, él había roto el record; era el primero -después de chicos y más chicos- que le decía cosas tan bonitas, y lo que más la descolocaba era la sinceridad con la que pronunciaba aquellas palabras.
Tom negó repetidas veces, estaba cansado de su resistencia y sentía que ya no había más que hacer, ya no iba a suplicarle. Le dedicó una mirada con la esperanza que dijera algo, que le pidiera que las cosas fueran como antes; pero no lo hizo. Tom pasó por un lado de Jane sin mirarla, dispuesto a no volver a buscarla nunca.
-Odio que hagas salir mi lado cursi —Murmuró ella. Odiaba que la convenciera tan rápido, ahora la carta se habia desvanecido con todo y su despedida.
Tom detuvo su andar al escucharla. Su corazón comenzó a latir acelerado cuando escuchó los pasos de Jane aproximarse a él, como si le hubieran inyectado una droga que lo hacía revivir.
De repente sintió como ella se recargaba en su espalda y como sus brazos lo rodeaban tiernamente, no pudo moverse sólo pudo escuchar como los bombeos de su corazón se acentuaban. — Perdóname, no quiero hacerte sentir mal pero analicé la situación y llegué a la conclusión que así es mejor… —Kaulitz respiró profundamente sintiéndose en las nubes, era un sueño lo que estaba sucediendo.
Giró para verla de frente, quería que esos ojos azules lo hipnotizaran otra vez.
-Jane yo te… —Ella negó rápidamente.
-No lo digas por favor —Interrumpió antes de que la asesinara con aquellas palabras. Tom acortó la distancia que los separaba.
-No es mejor así y tú lo sabes mejor que nadie —susurró serca de sus labios, Jane cerró los ojos por un momento atrapada por su aliento cálido. Sus labios se rosaron, él sonrió sobre su boca fascinado por el hecho de que Jane no se alejaba.
No pudo resistirlo más y abrazó los labios de ella con los suyos.
-Tom no… —Trató de decir pero estaba poseída por su boca y no podía resistirlo.
-Shhh… —La calló y continuó besándola. —No me voy alejar de ti, aunque lo supliques —Le aseguró firmemente entre el beso.
-Bien, bien… encontraremos la manera… —respondió ella rendida a sus pies.
Capítulo 52:¿Si Él lo tiene todo, entonces por qué no es suficiente?
-Respóndele —Dijo ella luego de varios minutos. Tom volteó a verla otra vez sin comprender, se le complicaba seguir el hilo de sus pensamientos. — Toda carta merece su respuesta.
-Ey Tom me puedes llevar contigo a la ciudad, es que tengo algunas cosas que hacer allá.
-Claro que si —Respondió.
Luego de estar conversando un rato más se levantaron y volvieron a casa. Any hizo su pequeña maleta y tomó su bolso.
-¡Ya estoy lista!
-¿Visitaras a Jane? —Le preguntó de repente. Any dejó de sonreír, le había tomado por sorpresa la pregunta.
-Sí, supongo. Siempre que voy para allá la visito, además que tenemos un montón sin vernos —Dijo después. Descolgó las llaves y su suéter del perchero. —¿Nos vamos? —Tom asintió y se encaminó hacia la puerta.
-Oye por cierto… —Dijo Tom mientras Any cerraba la puerta y colocaba el candado —¿Y tus padres? —Any suspiró.
-No sé, mi mamá se fue a la ciudad hace unos días pero no dijo si volvería, trae broncas con mi papá y como mi hermano y yo hemos sido muy independientes siempre, supongo que no volverá pronto.
-¿Tu papá vive en la ciudad?
-Sí, lleva mucho allá… “trabajando” —Dijo con voz irritada y gesticuló con las manos. Tom pudo darse cuenta por primera vez de sus sentimientos. Any empujó la puerta un par de veces para cerciorarse si la había cerrado bien y comenzó a caminar hacia el auto. Tom la siguió con pasos lentos.
Los primero minutos de camino fueron en completo silencio.
-Mi papá y mi hermano viven allá también… —Dijo Tom. Se había quedado con el tema en la cabeza, Any volteó a verlo.
-¿Bill verdad?
-¿Lo conocías? —Preguntó con cierta curiosidad, la miró un momento y Any se puso roja de repente.
-No, no lo conocía pero si sabía quién era. Los amigos de Jane siempre hablaban de él, cuando visitaba a Jane llegué a ver como lo molestaban y me lo llegué a encontrar muchas veces en la calle, a ti también, pero él me parecía muy lindo.
-¿Te gustaba?
-Algo así… —Murmuró no muy convencida.
-Se hubiera vuelto loco…
-¿Loco por qué?
-Porque ni una chica estuvo interesada en él, al menos que él supiera —Any sonrió.
…
-Jane… —Le llamó Nicolás. Estaban sentados en una banca en el centro de la ciudad, el sol les brindaba los últimos rayos de justo de frente. Estaba a punto de anochecer.
-¿Qué? —Cuestionó distraída.
-¿Has estado escuchándome? —Reclamó él con cierto enfado. Jane levantó la cabeza la cual habia permanecido recargada en su hombro durante mucho tiempo. Sus ojos se encontraron.
-Oh, lo siento. Estaba pensado en cosas —Se disculpó sin mucho esmero, en realidad no le importaba si él se enojaba o no. Nico relajó la frente, Jane era así y nadie más que él para saberlo.
-Da igual ¿En qué pensabas? —indagó dándole un tierno beso en la mejilla a lo que Jane respondió con un remedo de sonrisa que al final no fue más que una fea mueca. La causaba fastidio que él fuera tan propiamente dulce.
-En nada en realidad —Nico permaneció en silencio dando pie para que ella se sincerara y expresara realmente lo que estaba pensando. —Bueno no, estaba pensando que tengo que ver a Elena. Quedé con ella pero no me acordaba si era hoy o mañana, pero ya sé que es hoy
-¿Quieres que te lleve? —Ella asintió —Sirve que la invites a la fiesta el sábado.
…
-Uy ¿por qué traes esa cara? —Cuestionó Elena en cuanto Jane puso un pie en su casa — ¿Qué te pasó?
-¿Nada? —Respondió Jane de mala gana.
-Cuando una persona responde nada quiere decir que realmente le pasó de todo —Jane resopló — ¿Es que ha pasado algo con Shane? ¿Te has encontrado con él? —Preguntó sin poder evitar el tono de alarma
-¡No! ¡Para nada! —Exclamó —De hecho no he sabido nada de él en todos estos días, pero estoy segura de que algo está planeando. Lo conozco.
-Bueno pero si no es Shane, entonces ¿Qué pasa…? ¿Te peleaste con Nico? —Jane negó y la incertidumbre en Elena creció —Joder porque no evitas que te esté adivinando y me cuentas de una vez todo.
-Es que… no he dejado de pensar en la… la carta —Le costó soltar aquello.
-Oh, es Kaulitz —Murmuró —debí saberlo, últimamente él es tú único problema —Murmuró Elena con enfado.
-Pues si y no puedo evitarlo.
-Mira tienes dos opciones respecto a la carta: Una que te deje de hablar de por vida, ya que se lo dejaste bien claro en la carta; o dos, que te busque por una explicación. Por ambas situaciones tienes que esperar, así que no sirve de nada que te preocupes de esa manera…
-Lo sé —Musitó Jane. Sus ojos se volvieron tristes al pensar en la primera opción, no quería que eso sucediera pero estaba consciente que era lo mejor para los dos.
-¿Quieres verlo? —Preguntó Elena con mucha seriedad
-Si —Respondió sin pensarlo. Muero por verlo. Lo que más deseaba en ese momento era tenerlo serca aunque fuera solo para verlo, aunque ni siquiera pudiera hablar con él. Pero era algo increíble como cuando estaba a su lado su corazón comenzaba a latir intensamente, como si Tom la hiciera revivir con una sola sonrisa, con su sola presencia, con su sola imagen.
-Hay Jane…
-Lo sé, lo sé —Apretó los ojos.
-¿Por qué no me dices claramente lo que te sucede con él? —Jane permaneció con los ojos abiertos sin saber qué responder — ¡Caramba Jane! —Renegó su amiga. Quería hacerla entender que Kaulitz no le hacía falta. —Tienes a Nicolás. Él te quiere y te trata muy bien, como nadie, no como una puta como lo hacía Shane. Nico haría cualquier cosa por ti —Tom también pensó Jane y recordó las veces que se lo habia demostrado —A ver dime ¿Qué tiene de bueno Kaulitz? —Jane suspiró profundamente.
-Todo Elena, él lo tiene todo —Volvió a suspirar. Él es simplemente perfecto agregó para sí misma…
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