martes, 18 de septiembre de 2012

Capitulo 72: No hagas promesas que no podrás cumplir.

-Nada va a separarme de ti, ni siquiera Shane y todos sus amigos —Jane parpadeó al ver como esos ojos la traspasaban y como sus palabras sonaban como una armadura de plomo que los protegería de cualquier peligro. No había duda, él iba a luchar por cumplir sus palabras. 

A Jane no dejaba de impresionarle esa manera tan dulce hablar, de mirarla; como le temblaban hasta las piernas y como el corazón se le agitaba enloquecedoramente, e incluso como todas sus penas y preocupaciones desaparecían mágicamente, cuando estaba con él. 
Sus labios frágiles se aproximaron a los de ella, hubo una chispa que estremeció a ambos al momento de rosarse. Jane abrió los labios temerosa por tanto carga que había en su mente, pero al instante se permitió disfrutar del mágico momento dejándose llevar sin miedos. Rodeó su cuello y lo abrazó con fuerza, mientras sentía como las manos tibias de él se colaban por debajo de su blusa. Al momento de sentir el fuego arder dentro de ella disminuyó la intensidad del beso. 
-Debo irme lo sé —Murmuró Tom sin querer separarse, y continuó adueñándose de sus labios hasta que supo que era el momento de marcharse. — ¿Vas a ir a clases mañana? —Le preguntó, Jane asintió pesadamente. 
-Sí, porque de cualquier manera mañana me será difícil verte. 
-No importa ve a la clínica, yo no le tengo miedo a nadie —Jane suspiró cansada. 
-Mira, no voy a hacer nada que vuelva a provocar a Shane a hacerte daño o a tu hermano así que ni me supliques. 
-¿Y entonces? —Jane se quedó callada durante mucho tiempo. ¿Qué hacer? ¿Qué era lo mejor? ¿Cuál era la mejor salida? ¿Existía realmente? 
-No lo sé, veré que puedo hacer… —Hizo una pausa —Creo que iré a hablar con él… —Confesó en un murmullo. 
-¿Qué? 
-Sí.
-No Jane, no puedes. No lo hagas por favor. 
-Tengo que aclararle las cosas… 
-¿Aclararle qué? ¿Que estamos saliendo? ¿Qué nos queremos? 
-¡No Tom! ¡Tengo que decirle que lo que vieron fue una equivocación, que no pasó… que estaba borracha…! ¡No sé! —Replicó con desesperación. 
-¿Quieres que sigamos fingiendo que somos amigos? —Cuestionó alterado, ella negó lentamente — ¿Entonces quieres que todos se enteren que estamos juntos? —Jane volvió a negar, Tom jadeó desesperado —Es eso Jane o daré por hecho que hemos terminado… —Jane endureció su expresión ante la idea y la desesperación que sentía recorrerle el cuerpo aumentó. 

-¡Quiero que estemos juntos tanto como tú, pero joder! ¿Cómo lo hacemos sin que te hagan daño? 
-¡Deja de preocuparte por mi! —Gritó y Jane se sobresaltó, era la primera vez que lo veía tan furioso. 
-¡Es imposible, conozco los alcances de Shane! ¿No recuerdas que fui su novia por años? ¿Qué fui parte de ellos? 

Tom se levantó y guardó silencio. Su pecho subía y bajaba a un ritmo acelerado, lo que le decía Jane le parecía algo inconcebible y no estaba dispuesto permitirlo de ninguna manera. 
-Me voy —Dijo muy seriamente. 
-Vale —Respondió Jane. Tom dio un paso vacilante hacia la salida pero volvió el rostro hacia a la rubia antes de marcharse. 
-¿Iras a ver a Shane? —Preguntó y Jane asintió sin dudarlo. Tom negó repetidas veces para después marcharse. No soportaba la idea de que se viera con Shane, sólo de pensar en que le podría hacer daño o de que convencería de alguna manera a volver con él, se le retorcía el estomago. 


(Darle play al video para acompañar lo que resta del capítulo).


… 

Mientras caminaba de regreso a la clínica reflexionó lo sucedido con calma. Recordó que él también quería hablar con ella pero por qué no lo hizo ¿Qué era lo que le iba a decir? ¿Acaso era muy diferente a lo que Jane había propuesto? Recordó el rostro de dolor de Bill, las condiciones en que había quedado, así la idea de separarse de Jane no parecía tan descabellada, de hecho viéndolo desde ese punto era la mejor solución. Sin embargo no quería permitirlo, no podía. Era frustrante, Shane controlaba su vida y la de ella, pero si se enfrentaba a él probablemente perdería y las personas que más quería en la vida saldrían heridas, Tom sabía que era un riesgo que tenía que tomar si quería estar con ella. 

Ese latir en tu corazón, ese estremecimiento en tu cuerpo, 
esa sonrisa dibujada en tu rostro cuando ves a esa persona… 
¿Es suficiente? ¿Rompe cadenas? ¿Abre candados? ¿Te proporciona libertad? 
¿Estás completamente seguro? 

Cuando entró a la habitación donde estaba su hermano encontró a su madre dormida sobre su regado, ella seguía sentada en la silla pero el cansancio había vencido incluso el impulso de irse a recostar al pequeño sillón que estaba pegado a la pared. 
-Tom, has llegado… —Musitó Bill abriendo los ojos al percibir su presencia. Tom asintió y se acercó a donde estaba su madre, movió su hombro con sutileza hasta que ella se despertó. 
-Recuéstate en el sillón, yo me sentaré aquí —Le dijo en un susurro, su madre apenas obedeció, se puso de pie y caminó aturdida hacia el sillón, donde se recostó y quedó dormida de nuevo. 
-¿Cómo estás? —Preguntó Tom acomodándose en la silla e inclinándose un poco hacia el cuerpo de Bill. 

-Bien, me duele todo pero estoy bien —Dijo con voz rota, Tom descubrió en sus ojos cristalinos las ganas de llorar. —Me asusté demasiado… —Dijo, Tom asintió mirándolo con tristeza y sintiendo la rabia recorrerle el cuerpo. 
-No dejaré que esto vuelva suceder. 
-Estas con ella, esto sucederá hasta que Shane se canse, y sinceramente no creo que eso vaya a pasar algún día. 
-Te juro que no dejaré que pase otra vez —Reiteró apretando los puños. 
-¿Llevaste a Jane a su casa? —Preguntó poco después para disminuir el enojo de su hermano. Tom asintió pensadamente y su expresión ensombreció. — ¿Qué pasó? —Preguntó al notar el cambio en su rostro. 
-Ella quiere hacer las cosas a su modo, irá a ver a Shane y le dirá que no tenemos nada, que fue una equivocación —Suspiró — Yo le dije que si lo hacía era como si dijera que hemos terminemos. 
-¿Estás seguro de ello? —Tom asintió abrumado. 
-Pero no quiero terminar, no por Shane, no por todo esto. Pero ahora que lo pienso esa es la única manera de mantenernos a salvo, a ti, a ella, a todos. 
-No debiste haberte fijado en ella —Le recordó Bill. Tom resopló rodando los ojos.
-Demasiado tarde —Susurró enfadado.
Recostó la cabeza en el borde de la cama y cerró los ojos, estaba a punto de quedarse dormido cuando sintió vibrar el móvil en el bolso de su pantalón. Lo sacó rápidamente y vio en la pantalla que era un mensaje de Jane:


-¿Qué nada nos va a separar? ¿Ni siquiera Shane…? No deberías prometer nada, ya lo está haciendo  —Tom sonrió débilmente al sentir como si ella le estuviera diciendo personalmente esas palabras con su voz firme y sarcástica. Y sí, al parecer ella tenía razón, ni siquiera había visto a Shane y este ya los estaba separando.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Capítulo 71: "Nos vieron".




Jane intentaba inhalar y exhalar con calma pero era imposible, sólo podía cuestionarse sobre lo que había sucedido, sobre la razón por la que Shane los había golpeado de esa manera pero no encontraba respuestas claras a nada. Quería que Tom apareciera cuanto antes y que le dijera exactamente qué había pasado. 

Observó a Jaime y a Faber quienes se encontraban sentados en la banquilla azul que estaba enfrente de ella, ellos habían ayudado a llevar a Bill a la clínica del pueblo y sino hubiese sido por ellos lo más seguro es que aún seguirían en aquel callejón. 
-Lina ya viene en camino —Comentó Edgar después de revisar el mensaje que le acababa de llegar. 
Jane se limitó a observar la puerta blanca por la que Tom había desaparecido en compañía del doctor y continuó preguntándose qué pudía haber sucedido. 

… 

-¿¡Cómo está Tom!? —Exclamó Lina al entrar a la clínica. 
-Está bien, ahorita fue a hablar con el doctor —Dijo Faber. Lina respiró profundamente y observó a los demás, inmediatamente captó la presencia de Jane. 
-¿¡Tú que haces aquí!? —Escupió con furia. Jane no respondió nada, sólo le dedicó una corta e inexpresiva mirada. 
-Baja la voz —Regañó Faber. —Estas en una clínica niñita —Lina ignoró el comentario de Faber y se dirigió a Jane. 
-Seguro que tu tienes la culpa de lo que le pasó a Tom y a su hermano, claro igual como pasó con el mio y Faber, que estuvieron internados por tu culpa después de la golpiza que recibieron por estar ayudándote. 
-Cállate Lina —Interfirió Edgar. 
-¡No! Esta tiene la culpa ¿No te da vergüenza estar aquí? —Replicó realmente enojada. 

-Déjala en paz —Insistió su hermano, Lina le dedicó una mirada fulminante, mientras que Jane gruñía en su lugar. No soportaba a Lina y sus estúpidos reclamos y mucho menos soportaba a Edgar y su intento de ser amable. 
-Agradezco lo que hiciste hoy pero no necesito que me defiendas más, Okay —Replicó la rubia, lo que menos deseaba era tener que deberle favores precisamente a él, ya había tenido suficiente y no podía olvidar que la chantajeó alguna vez; lo peor de todo era que sabía que hacia todas cosas buenas sólo para calmar sus sentimientos de culpa. 
Edgar asintió pesadamente después de escucharla y bajó la cabeza. 

… 

-¡Tom! ¡Tom! ¿Qué te dijo el doctor? ¿Cómo está Bill? —Comenzaron a bombardear todos en cuanto lo vieron salir del consultorio principal. Todos se acercaron a él menos Jane quien permaneció de pie en su lugar sin moverse, esperando que fuera él le permitiera estar a su lado. Luego de unos cuantos minutos de explicaciones a sus amigos Tom se acercó a ella. 
-¿Cómo estas? —Preguntó a pesar de haber escuchado a sus amigos preguntarle eso mismo un millón de veces. Tom negó lentamente. No se sentía bien y cómo iba a hacerlo después de todo lo que había sucedido, después de ser testigo de cómo Shane y sus amigos golpeaban a su hermano, de como lo golpeaban a él. 
Tom buscó en sus brazos el confort que necesitaba en esos momentos y que nadie, salvo ella, le podía dar. 
-Está bien, está bien —Susurraba Jane con voz apenas audible para él. 


… 

-El doctor dijo que Bill sufrió muchos golpes internos pero que estará bien… —Informó Kaulitz a sus amigos. 
-Me alegro —Dijo Jane en un murmullo, ya que estaba sentada aún lado de él. 
-Ey Tom —Dijo Jaime — ¿Cómo fue que comenzó todo? 
-La verdad no lo sé, Lamb fue a la escuela a buscarme y me dijo que tenían a Bill, al principio no le creí pero lo decía de una manera… —Apretó los puños y Jane acarició su brazo tratando de tranquilizarlo. 
-¿Por qué crees que lo hicieron? —Preguntó Faber. Jane fijó su mirada en el rostro de Tom con especial atención, esperando con ansias la respuesta. 
-No sé, por molestar como siempre —Dijo, todos asintieron convencidos sin embargo Jane continuó mirándolo fijamente, algo le decía que eso no era totalmente cierto. 

Al comenzar la noche solamente quedaba Jane y Tom en la clínica, el resto se había marchado al escuchar al doctor decir que Bill podría recibir visitas hasta la mañana siguiente. Lina fue quien más insistió en quedarse ya que no quería ver a Jane cerca de su amigo, sin embargo terminó por marcharse al comprender que él necesitaba más la presencia de la rubia que la de ella. 
La madre de Tom llegó poco después de que todos se marcharan, Tom le insistió que no pidiera permiso de salir temprano del trabajo ya que Bill se encontraba en buen estado. A pesar de las palabras tranquilizadoras de su hijo ella no paró de llorar en cuando vio el rostro de Tom y continuó haciéndolo cuando entró a la habitación donde tenían al menor de sus hijos. 
-Te deberías ir a dormir… —Dijo Tom cuando sintió a Jane cabecear sobre su hombro. Ella levantó la mirada y asintió pesadamente —Espera aquí, le diré a mi madre que voy a acompañarte a casa. 
-Vale… —Respondió con voz ronca. Tom se levantó y caminó por el pasillo hasta llegar a la puerta de la habitación donde se encontraba Bill. Luego de algunos minutos volvió con una expresión más tranquila que la que había tenido en todo el rato. 
-Ya está más calmada —Comentó Tom mientras salían de la clínica. 
-Que bueno, la pobre se ha llevado un buen susto. 
-Quiere que los denuncie. 
-¿Y lo harás? 
-No, ya sabes… no serviría de nada. —Jane asintió estando de acuerdo con él, denunciarlo no serviría de nada con toda la gente que controlaba la familia de Shane. 

De camino a casa de Jane hablaron relativamente poco, Jane no quería atormentarlo con preguntas en medio de la calle además que estaba más pendiente de que nadie los viera andando juntos. Afortunadamente su casa no quedaba a más dos cuadras de la clínica así que esperó impacientemente por llegar. 
-¿Quieres pasar? —Le dijo cuando se detuvieron delante del portón de la entrada. 
-No, debo regresar además es mejor que no nos vean juntos… 

-No hay nadie cerca, no te preocupes… —Dijo la rubia estando totalmente segura, la calle estaba vacía y parecía que el alboroto había acabado con el ataque a los Kaulitz —Sé que no es un buen momento pero necesito que hablemos hoy… 
-¿Sobre qué? —Cuestionó él sin comprender, aunque algo en el fondo le decía que estaba relacionado con Shane y la golpiza. 
-Tu sabes sobre qué —Murmuró Jane empezando a molestarse. 
-No lo sé Jane, pero yo también quiero hablar contigo —Jane abrió el portón y Tom no tuvo más remedio que aceptar ya que él también deseaba aclarar todo. 
-¿Quieres algo de cenar? —Preguntó Jane en cuanto estuvieron dentro de la casa. Tom negó lentamente, no podría pasar bocado ni aunque quisiera. Él se sentó en la sala mientras Jane iba a avisarle a su madre que ya había regresado. 
-¿Me vas a decir porqué les hicieron esto? —Cuestionó luego de varios minutos de silencio. Tom permaneció callado. 
Al no ver respuesta Jane se levantó exasperada, estaba convencida de que algo muy malo debía haber pasado para que Tom no le dijera. 
-Es algo muy grave ¿Verdad? Por eso no quieres decirme nada… 
-No, sólo querían molestarnos —Reiteró Tom. 
-¡No es cierto! ¡Sé que es algo grave, sino me lo hubieras dicho desde el principio! ¿Es algo que tiene que ver conmigo? —Tom guardó silencio rotundo ante la pregunta. Vio en sus ojos azules la angustia, ella era demasiado astuta para creerle, además que Tom era realmente malo mintiendo. 
-Nos vieron besándonos en la escuela —Confesó finalmente hablando muy despacio, rendido ante el poder de esa penetrante mirada. 
-¿Qué? —Logró articular con dificultad. Por un momento sintió como todo le daba vueltas, la sangre dejó de fluir por sus venas e incluso creyó que su corazón se había detenido. —¿Cómo, quién? No entiendo… —Dijo respirando entrecortadamente, en ese momento optó por volverse a sentar. 
-Él me lo dijo… que nos habían visto, que sabía que estamos juntos… —Jane comenzó a negar repetidas veces asimilando lo que significaba. 
-No puede ser… joder… —Pronunció con la voz quebrada —Mira como te han dejado… todo ha sido mi culpa… 
-¡No es culpa tuya! —Exclamó molesto —Esto iba a pasar en algún momento. 
-No. 
-¡Jane! ¡Tarde o temprano se iba a saber! —Habló con casi gritando —Es estar juntos y que todos se enteren o terminar y seguir siendo mejores amigos para siempre.  —Jane suspiró abrumada.
-Estoy de acuerdo que se iba a saber pero no era el momento, no con todo lo que está pasando con mi padre… 
-¿Y yo que podía hacer ante eso? Yo no les dije que nos vieran besándonos, joder Jane. 
-Yo sé que no pero… ¡No debimos habernos besado! ¡Joder! ¡Ni siquiera debí creer que esto iba a funcionar! —Se tomó la cabeza con ambas manos. 
-Jane… —Ella continuó con el rostro oculto entre sus manos. — No te pongas así —Suplicó. Jane alzó la mirada y lo contempló con dolor, después notó como la gasa que tenía en la ceja estaba manchada de sangre, seguramente por el esfuerzo. 
-Voy por el botiquín, tu herida está sangrando —Tom asintió pesadamente echando su cuerpo hacia atrás. No sabía que hacer, tenía miedo eso era claro, tanto como lo tenía ella pero no quería rendirse tan fácilmente. No quería perderla ni por Shane ni por nadie en el mundo, aunque eso significaba poner en peligro a su hermano, a ella e incluso a él mismo. 
Jane volvió con una bolsa blanca y se sentó más cerca de Tom de lo que estaba antes. Quitó con cuidado la gasa que cubría herida y sintió pánico al ver la cantidad de sangre. Llenó un algodón con agua alcohol y lo pasó con cuidado sobre la herida. Tom se quejó inmediatamente. 
-Tom quédate quieto —Lo regañó tratando de sonar enérgica pero sonó más como un chillido desgarrado por el dolor. 
-¿No has terminado? —Le preguntó al ver que le echaba un poco más de solución al algodón. 
-Es agua oxigenada, no te arderá —Le dijo sonriendo débilmente al ver su rostro contraído por el miedo. Pasó de nuevo el algodón por las heridas con cuidado, cada centímetro que limpiaba la hacia sentir más y más culpable. Si sólo hubiera sido más consciente del peligro que significaba estar junto a él nunca se habría arriesgado. Y estaba segura qie Tenía que encontrar le mejor forma de solucionarlo, sin tener que dañarlo otra vez. 
-¿Ya está? —Preguntó Tom con cierta impaciencia. 
-No quiero que te hagan esto otra vez Tom… —Musitó con voz rota fijando sus ojos azules en los de él. El tiempo se detuvo al menos un instante cuando sus ojos se clisaron y fue como si todos los problemas hubieran desaparecido al menos por ese instante. 
Jane hizo el intento de levantarse llevando consigo el botiquín pero Tom la sujetó del brazo con fuerza, la poca que quedaba en su cuerpo. 
-Nada va a separarme de ti, ni siquiera Shane ni todos sus amigos —Jane parpadeó al ver como esos ojos la traspasaban y como sus palabras sonaban como una armadura de hierro que los protegería de cualquier peligro.




Quédate a su lado siempre 
Él será capaz de sujetarte muy fuerte, 
Jamás te hará llorar, 
No tengas miedo, puede ser lo que siempre soñaste...




- Continuará...