-Nada va a separarme de ti, ni siquiera Shane y todos sus amigos —Jane parpadeó al ver como esos ojos la traspasaban y como sus palabras sonaban como una armadura de plomo que los protegería de cualquier peligro. No había duda, él iba a luchar por cumplir sus palabras.
A Jane no dejaba de impresionarle esa manera tan dulce hablar, de mirarla; como le temblaban hasta las piernas y como el corazón se le agitaba enloquecedoramente, e incluso como todas sus penas y preocupaciones desaparecían mágicamente, cuando estaba con él.
Sus labios frágiles se aproximaron a los de ella, hubo una chispa que estremeció a ambos al momento de rosarse. Jane abrió los labios temerosa por tanto carga que había en su mente, pero al instante se permitió disfrutar del mágico momento dejándose llevar sin miedos. Rodeó su cuello y lo abrazó con fuerza, mientras sentía como las manos tibias de él se colaban por debajo de su blusa. Al momento de sentir el fuego arder dentro de ella disminuyó la intensidad del beso.
-Debo irme lo sé —Murmuró Tom sin querer separarse, y continuó adueñándose de sus labios hasta que supo que era el momento de marcharse. — ¿Vas a ir a clases mañana? —Le preguntó, Jane asintió pesadamente.
-Sí, porque de cualquier manera mañana me será difícil verte.
-No importa ve a la clínica, yo no le tengo miedo a nadie —Jane suspiró cansada.
-Mira, no voy a hacer nada que vuelva a provocar a Shane a hacerte daño o a tu hermano así que ni me supliques.
-¿Y entonces? —Jane se quedó callada durante mucho tiempo. ¿Qué hacer? ¿Qué era lo mejor? ¿Cuál era la mejor salida? ¿Existía realmente?
-No lo sé, veré que puedo hacer… —Hizo una pausa —Creo que iré a hablar con él… —Confesó en un murmullo.
-¿Qué?
-Sí.
-Tengo que aclararle las cosas…
-¿Aclararle qué? ¿Que estamos saliendo? ¿Qué nos queremos?
-¡No Tom! ¡Tengo que decirle que lo que vieron fue una equivocación, que no pasó… que estaba borracha…! ¡No sé! —Replicó con desesperación.
-¿Quieres que sigamos fingiendo que somos amigos? —Cuestionó alterado, ella negó lentamente — ¿Entonces quieres que todos se enteren que estamos juntos? —Jane volvió a negar, Tom jadeó desesperado —Es eso Jane o daré por hecho que hemos terminado… —Jane endureció su expresión ante la idea y la desesperación que sentía recorrerle el cuerpo aumentó.
-¡Quiero que estemos juntos tanto como tú, pero joder! ¿Cómo lo hacemos sin que te hagan daño?
-¡Deja de preocuparte por mi! —Gritó y Jane se sobresaltó, era la primera vez que lo veía tan furioso.
-¡Es imposible, conozco los alcances de Shane! ¿No recuerdas que fui su novia por años? ¿Qué fui parte de ellos?
Tom se levantó y guardó silencio. Su pecho subía y bajaba a un ritmo acelerado, lo que le decía Jane le parecía algo inconcebible y no estaba dispuesto permitirlo de ninguna manera.
-Me voy —Dijo muy seriamente.
-Vale —Respondió Jane. Tom dio un paso vacilante hacia la salida pero volvió el rostro hacia a la rubia antes de marcharse.
-¿Iras a ver a Shane? —Preguntó y Jane asintió sin dudarlo. Tom negó repetidas veces para después marcharse. No soportaba la idea de que se viera con Shane, sólo de pensar en que le podría hacer daño o de que convencería de alguna manera a volver con él, se le retorcía el estomago.
(Darle play al video para acompañar lo que resta del capítulo).
…
Mientras caminaba de regreso a la clínica reflexionó lo sucedido con calma. Recordó que él también quería hablar con ella pero por qué no lo hizo ¿Qué era lo que le iba a decir? ¿Acaso era muy diferente a lo que Jane había propuesto? Recordó el rostro de dolor de Bill, las condiciones en que había quedado, así la idea de separarse de Jane no parecía tan descabellada, de hecho viéndolo desde ese punto era la mejor solución. Sin embargo no quería permitirlo, no podía. Era frustrante, Shane controlaba su vida y la de ella, pero si se enfrentaba a él probablemente perdería y las personas que más quería en la vida saldrían heridas, Tom sabía que era un riesgo que tenía que tomar si quería estar con ella.
Ese latir en tu corazón, ese estremecimiento en tu cuerpo,
esa sonrisa dibujada en tu rostro cuando ves a esa persona…
¿Es suficiente? ¿Rompe cadenas? ¿Abre candados? ¿Te proporciona libertad?
¿Estás completamente seguro?
Cuando entró a la habitación donde estaba su hermano encontró a su madre dormida sobre su regado, ella seguía sentada en la silla pero el cansancio había vencido incluso el impulso de irse a recostar al pequeño sillón que estaba pegado a la pared.
-Tom, has llegado… —Musitó Bill abriendo los ojos al percibir su presencia. Tom asintió y se acercó a donde estaba su madre, movió su hombro con sutileza hasta que ella se despertó.
-Recuéstate en el sillón, yo me sentaré aquí —Le dijo en un susurro, su madre apenas obedeció, se puso de pie y caminó aturdida hacia el sillón, donde se recostó y quedó dormida de nuevo.
-¿Cómo estás? —Preguntó Tom acomodándose en la silla e inclinándose un poco hacia el cuerpo de Bill.
-Bien, me duele todo pero estoy bien —Dijo con voz rota, Tom descubrió en sus ojos cristalinos las ganas de llorar. —Me asusté demasiado… —Dijo, Tom asintió mirándolo con tristeza y sintiendo la rabia recorrerle el cuerpo.
-No dejaré que esto vuelva suceder.
-Estas con ella, esto sucederá hasta que Shane se canse, y sinceramente no creo que eso vaya a pasar algún día.
-Te juro que no dejaré que pase otra vez —Reiteró apretando los puños.
-¿Llevaste a Jane a su casa? —Preguntó poco después para disminuir el enojo de su hermano. Tom asintió pensadamente y su expresión ensombreció. — ¿Qué pasó? —Preguntó al notar el cambio en su rostro.
-Ella quiere hacer las cosas a su modo, irá a ver a Shane y le dirá que no tenemos nada, que fue una equivocación —Suspiró — Yo le dije que si lo hacía era como si dijera que hemos terminemos.
-¿Estás seguro de ello? —Tom asintió abrumado.
-Pero no quiero terminar, no por Shane, no por todo esto. Pero ahora que lo pienso esa es la única manera de mantenernos a salvo, a ti, a ella, a todos.
-No debiste haberte fijado en ella —Le recordó Bill. Tom resopló rodando los ojos.
-Demasiado tarde —Susurró enfadado.
Recostó la cabeza en el borde de la cama y cerró los ojos, estaba a punto de quedarse dormido cuando sintió vibrar el móvil en el bolso de su pantalón. Lo sacó rápidamente y vio en la pantalla que era un mensaje de Jane:
-¿Qué nada nos va a separar? ¿Ni siquiera Shane…? No deberías prometer nada, ya lo está haciendo
—Tom sonrió débilmente al sentir como si ella le estuviera diciendo personalmente esas palabras con su voz firme y sarcástica. Y sí, al parecer ella tenía razón, ni siquiera había visto a Shane y este ya los estaba separando.











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