Luego de algunos
minutos se dejó llevar, pasando por alto el hecho de que Tom le había rechazado
deliberadamente y echando aún lado el dolor y permitiéndose disfrutar de su
cercanía.
-¿Ya te sientes
mejor? —Inquirió tiempo después, sin dejar de sostenerla entre sus brazos.
Jane asintió y se
separó de él. Sin querer continuar con su ataque de histeria se sentó en la
banca con la mirada fija en sus zapatos. Tom se colocó a su lado al poco rato.
-Siento haber
intentado… —Musitó la rubia finalmente.
Jane suspiró
profundamente.
-Lo que sucede es
que ahora estoy con Any y no quiero echarlo a perder. Quiero hacer las cosas
bien con ella.
-No como conmigo —Replicó
Jane sin proponérselo.
-Yo no fui quien
echó a perder todo en lo nuestro —Murmuró Tom — Pero da igual, esto no tiene
nada que ver contigo.
Jane continuó con
su mirada baja y se inundó de más tristeza al escucharlo. Cada cosa que hacía
sólo servía para estropear lo poco bueno que quedaba entre ellos.
El móvil en la
bolsa de la rubia comenzó a cantar una melodía de rock pesado. Jane reconoció
el timbre, era una llamada.
Cuando miró la
pantalla arrugó la frente muy extrañada y con la misma expresión se llevó el
aparato al oído.
-¿Diga? —Respondió
pero sólo pudo escuchar un par de pitidos que le informaron que la otra persona
había finalizado la llamada. El móvil volvió a sonar antes de que lo metiera
dentro de la bolsa y Jane repitió la acción , el resultado fue exactamente el
mismo.
-¿Qué querrá
Edgar? —Cuestionó para sí misma. Esperó a que el móvil volviera a sonar pero no
lo hizo, asi que decidió devolverle la llamada, sin embargo no contestó.
-No crees que ya
hemos esperado demasiado —Inquirió ella sin querer sonar demasiado preocupada,
dejó el móvil dentro de la bolsa y se volvió para ver a su amigo.
-Lo sé ¿No creerás
que les pasó algo…? —Dijo Tom.
Ni bien había terminado
de hablar cuando otra melodía irrumpió en la tranquilidad de la plaza y la
ansiedad que les recorría enteros.
Ahora se trataba
del móvil de Tom.
-¡Ya sé dónde está
Shane! —Gritó Jaime sin darle oportunidad a Kaulitz de contestar.
-¿¡Dónde!?
-En la clínica —Respondió
Jaime como pudo.
-¿Qué? —Cuestionó
atónito.
-Nosotros ya vamos
en camino ¿Tienen modo de llegar?
-No, pero ya
veremos cómo le hacemos. Ustedes vayan adelantándose. —Propuso Tom — ¿Sabes lo que
están haciendo ahí? —Cuestionó luego con pánico.
-No, pero estoy
seguro que no debe ser nada bueno. —Y al terminar de decir eso, colgó.
El móvil se le resbaló
de las manos que le temblaban sin poder evitarlo. El aparato cayó sobre la
banca y comenzó a sonar una vez más, lo
alzó y miró la pantalla. Era un número desconocido, que en cualquier otro
momento no hubiese atendido.
-¿Sí? —Respondió con
el corazón latiéndole a mil por hora.
-To-tom —Dijo una
voz rota en llanto. Tom supo quién era al instante, era su novia, su dulce Any.
-¿¡Any!? ¿¡Qué
sucedió!?
-¡Tom! —Chilló de
nuevo.
-¿Qué sucede?
-Es Shane —Alcanzó
a escuchar la voz de la pelirroja, la cual perdió intensidad como si alguien la
hubiese alejado del aparato.
-Kaulitz, viejo
amigo —Dijo la voz de Shane, a cambio de la dulce voz de su novia.
-¡Any! ¡Qué le has
hecho a Any! —Vociferó fuera de sus casillas. Shane rio estrepitosamente,
seguramente disfrutando a más no poder del resultado tan satisfactorio que
había obtenido — ¡Si le has hecho algo juro que te mato!
-Uy, que miedo
Kaulitz. Tenía razón Lamb, la pelirroja significa mucho para ti, digamos que es
bastante similar al interés que tienes por mi Jane.
Tom comenzó a
respirar con bocanadas de aire y sintió como la rubia, que estaba a un lado de
él, lo sujetaba del brazo tratando de tranquilizarlo.
-¡Deja a Any en
paz!
-A ver Kaulitz,
déjame preguntarte una cosa ¿Te creías tan listo como para ir por el pueblo
buscándome con tus idiotas amigos? ¡Por dios! ¡Eres un estúpido! Sabía que no
debía confiar en tu palabra cuando dijiste que te unirías a nosotros. Era una
vil treta y sabes querido amigo, conmigo no se juega.
-¿Qué es lo que
quieres Shane?
-Ya lo sabes —Indicó
con obviedad —Añadiéndole el que Jaime, Jane y el güerito, hermano de tu novia,
dejen de buscarme como si pudieran hacerme algo —Tom apretó el puño deseando
con todas sus fuerzas tenerlo frente para romperle la cara a golpes. —Tengo
ojos en todas partes, Kaulitz.
Shane guardó
silencio esperando que respondiera algo.
-Tienes que dejar
a Any…
-¿Sana y salva?
Claro, sólo tienes que cumplir tu parte y todo será algodones de azúcar y
flores de colores —Culminó con voz sonriente, y fue eso lo último que escuchó
de esa llamada.
-Tenemos que ir a
la clínica —Dijo alterado.
-¿Qué ha pasado? —Cuestionó
Jane, había alcanzado a escuchar pedazos de la conversación pero necesitaba
comprender todo con claridad.
-Shane está en la
clínica, tiene a Any. Estoy seguro que le está haciendo daño —Dijo rápidamente.
—Tenemos que llegar a ayudarla —Jane asintió repetidas veces.
…
Cuando llegaron a
la clínica ésta estaba rodeada por dos camionetas lujosas negras, las cuales
pertenecían a Shane; por la camioneta de Jaime, donde habían recorrido la ciudad; así
como por el auto de Elena, estacionado donde mismo.
Las gotas de sudor
descendieron por su rostro bajando por su cuello hasta colarse dentro de su
camiseta. Su pecho subía y bajaba, no sólo por la llamada que había recibido de
Shane en la plaza, ahora también jadeaba por la carrera que había hecho hasta
ahí, junto con Jane.
-Juré que ya no
estarían aquí cuando llegáramos —Murmuró ella detrás de él.
Tom se apresuró a
dirigirse a la entrada de la clínica imaginándose que lo peor estaba ocurriendo
ahí dentro. El corazón quería salirse de su pecho y sentía la furia recorrerle
por casa centímetro de su cuerpo y más que nada quería golpear, desgarrar,
apretar, lo que sea que se le pusiera enfrente y que tuviera que ver con Shane .
Cuando entró lo
primero que vio fue a Shane tirado en el suelo con Jaime encima de él dándole
puñetazos en la cara; también estaba Lamb, quien era sujetado por uno de los
primos de Lina y un muchacho corpulento amigo de Jaime, impidiendo que el
perrillo faldero de Shane intentara proteger a su gran amigo.
-¡Te dije que si
te volvías a meter con mi hermano te iba a ir muy mal! —Exclamaba Jaime sin
dejar de golpear su rostro, cuerpo y todo lo que podía de Shane. Este se
retorcía de dolor sin poder hacer nada para evitar los embates que estaba
recibiendo. Tom observó iracundo la escena, deseando estar en el lugar de
Jaime, pero lo cierto que en esos momentos tenía cosas más importantes qué
hacer y contuvo el impulso de apartar a Jaime y echarse encima de su peor
pesadilla.
-¿¡Dónde está Any!?
—Fue lo único que pudo pronunciar Tom cuando reaccionó.
-¡Está en la
habitación, con Faber! —Exclamó Edgar quien estaba delante de la puerta que
daba acceso al cuarto, con el rostro rojo y la nariz y la boca sangrando
escandalosamente. Tom no tuvo ni tiempo de asociar el hecho de que él estaba
ahí, y que las llamadas que había recibido Jane era para advertirle lo que
estaba pasando, y que al ser descubierto había recibido una gran paliza.
Tom fue directamente hacia allá sacándole la
vuelta a Jaime y a Shane que yacían sobre el piso, justo en medio del pasillo.
Tuvo curiosidad de saber cómo es que las cosas habían terminado de aquel modo
pero se contuvo, lo que más deseaba era saber cómo estaban Any, Faber y Elena.
Entró a la
habitación y Any exclamó su nombre en un chillido ahogado, acto seguido se
abalanzó sobre él para abrazarlo con todas sus fuerzas y llorar
desconsoladamente aferrándose a su cuerpo.
Tom se sumergió un instante en el alivio de
saberla a salvo y en el abrazo apretado que le daba, pero después se dedicó a
mirar a Faber y a Elena. Ambos estaban en perfectas condiciones. Su amigo
seguía acostado en la camilla y Elena estaba sentada en el banquillo junto a él,
con una expresión de pánico en el rostro.
-¡Ah, suéltame! —La
voz se Jane se coló entre sus oídos.
Soltó de un solo
movimiento a Any y corrió de regreso por donde había llegado. Lamb tenía
sujetada a Jane de los cabellos y ella tenía una mueca de dolor espantosa en el
rostro, y tanto el primo de Lina como el corpulento amigo de Jaime, estaban en
el suelo intentando recomponerse, seguramente Lamb los había golpeado y para
así conseguir liberarse.
Tom sin esperarse a que alguien más se
decidiera hacer algo se acercó a ellos como un endemoniado.
-No te acerques
Kaulitz… —Advirtió Lamb en tono amenazante pensado que Tom se detendría, pero
este en lugar de detenerse se abalanzó sobre él y le dio un golpe en el ojo
izquierdo mientras empujaba a Jane hacia un lado.
Lamb se
reincorporó con el ojo entrecerrado y aventó un golpe hacia Tom, éste
hábilmente lo esquivó y aprovechó para recibirlo con un contundente puñetazo en
el estómago que lo dejó sin aire y que lo obligó a retorcerse hasta caer el
suelo. Para ese momento los dos que lo sostenían antes ya estaban de pie y lo
volvieron a sujetar para evitar que atacara a alguien de nuevo
-¿Estas bien? —Inquirió
Tom volviéndose hacia Jane.
-Sí —-masculló
asintiendo con lágrimas en los ojos y el cabello totalmente desparramado.
-¡Tenemos que
terminar con esto! —Dijo Tom elevando la voz.
Todos guardaron
silencio e incluso Jaime dejó de golpear a Shane quien tenía el rostro lleno de
sangre y estaba completamente hinchado.
-Es evidente Shane,
que la gente se ha puesto en tu contra, lo que significa que no tienes las
probabilidades de ganar una pelea, como lo tenías antes. —Continuó hablando —Te
sugiero que retires y nos dejes en paz a todos de una buena vez.
Shane gruñó debajo
del cuerpo de Jaime, éste lo aprovechó de pretexto para propinarle otro golpe
más en la nariz.
-¡Jane! —Exclamó
Stefan entrado a la clínica en ese mismo instante.
El sitio para esos momentos estaba a tu máxima
capacidad, la mayoría de los presentes eran conocidos de Jaime que
anteriormente había sido cómplices y amigos de Shane, pero que habían terminado
odiándolo por su manera prepotente y egoísta de ser. También estaba unos
cuantos York´s entre ellos Edgar y dos primos de los más cercanos a él y a Lina.
-¡Shane, es
momento que aceptes tu derrota y nos dejes en paz! —Prosiguió Tom con voz
firme.
-He llamado a la
madre de Jaime y me ha dicho que la policía no tardará en llegar —Interrumpió
Stefan hablando apresuradamente. Tom sintió el alivio recorrerle el cuerpo como
el antídoto para un veneno mortal y miró a Jane, está le dedicó una mirada
intensa.
-No me hagas reír,
viejo estúpido —Carcajeó Shane a duras penas.
-Sí te hace reír,
idiota —Contrarrestó Tom —No son la clase de policía que está coludida con
todos los de tu clase, son los estatales —Shane no dejó de sonreír, estaba
seguro de la protección de que le brindaba la policía. Así fueran o no estatales
o del mismo pueblo.
-Personas que
sienten aprecio por la familia de Faber y Jaime y que están dispuestos a
ayudarlos —A completó Stefan.
-Esta vez has
cometido un gran error, te has metido con la persona menos indicada, en el
momento menos indicado —Anunció Jaime con una sonrisa amplia. Shane abrió los
ojos como platos al darse cuenta de lo que eso significaba.
Los minutos
pasaron rápidos dentro de aquel edificio. Jaime y Tom sujetaban a Shane,
esperando a que el amigo de la familia de Jaime y los demás policías llegaran.
Todo permaneció
bajo de control hasta que finalmente se escucharon las estridentes sirenas a lo
lejos.
-¡Se van
arrepentir de esto! —Vociferó Shane — ¡Te vas arrepentir Jane por haberte unido
a ellos! ¡Ya verán! ¡Estaré libre tan pronto que ni siquiera tendrán oportunidad
de sonreír! —Continuó, mientras dos encapuchados lo sostenían y le colocaban
las manos hacia atrás para atrapar sus muñecas entre las esposas.
Jaime, Jane y Tom
contemplaron la escena con el corazón latiéndoles aprisa. Vieron cómo subían entre
jalones a Lamb y a Shane a una de las patrullas y como todos los demás policías
comenzaban abordar las tres camionetas puck up y dos patrullas para después
marcharse. La única camioneta que permaneció donde mismo fue la del comandante.
-Bueno, chicos —Dijo
Jaime finalmente cuando la quinta camioneta desapareció a lo lejos —Gracias por
su cooperación, de verdad no creí que fueran a participar en la detención de
Shane…
-Estábamos hartos
de él —Masculló un joven pelirrojo entre el grupo de los York´s.
-Gracias a ti por
avisarnos de esto —Dijo el muchacho corpulento que había estado sosteniendo a
Lamb, Tom recordó en ese momento cómo se llamaba. Era Erick, el hijo de una
mujer sola que trabajaba en el mismo lugar que la madre Tom. Recordaba que ese
muchacho estuvo varios años junto a Shane, incluso llegó a sujetarlo de los
brazos en una ocasión cuando lo atraparon en uno de los callejones obscuros de
la ciudad, pero después de eso no lo volvió a ver. Supuso entonces, que él había
decidió alejarse de esos pandilleros, y también se imaginó lo difícil que debió
ser para Erick separarse de Shane, tan difícil como lo era para Jane.
-Afortunadamente
todo salió mejor de lo que esperábamos —Dijo Jaime. Varios de los presentes
asintieron, entre ellos Tom y Jane —Bien, voy a saludar al comandante, pueden
marcharse. Y cualquier cosa, ya saben dónde buscarme —Culminó mientras se dirigía
al hombre que estaba mirando desde lejos.
…
-Bueno, listo —Anunció
Jaime entrando a la habitación de Faber después de haber estado hablando con el
comandante, su madre y Stefan.
Dentro del cuarto
estaban Faber, Any, Miguel, Elena, Jane, Edgar, Tom; los tres último habían
preferido entrar a la clínica, dejando que Jaime platicara con el comandante.
-La policía se
llevará a Shane a la ciudad.
El silencio inundó
la habitación, nadie fue capaz de hablar durante unos minutos.
-No puedo creerlo —Murmuró
Edgar finalmente — ¿Es en serio?
-Sí, estuve
hablando con el comándate y dijo que lo iban a trasladar a la ciudad. A partir
de aquí se inicia una investigación, al parecer ya existían denuncias de otras
personas, jóvenes a quienes Shane solía amenazar y atacar como lo hacía con
Tom. Pero nadie había hecho nada…
-¿Y tú crees que
lo detengan? —Cuestionó Jane con duda.
Le parecía
increíble que de esa manera tan fácil y rápida Shane hubiese sido enviado a la
cárcel, cuando ella vio a gente luchar contra él durante años. Vio a madres que
lo denunciaban por el daño que le había hecho a sus hijos por las drogas, los ataques
y las amenazas. Incluso recordaba a un tal Jonas, un joven al cual dejó
paralitico después de una paliza. Pero jamás se hizo justicia y Jane aún dudaba
que eso pudiera suceder.
-Sí —respondió
Jaime seguro —Esa gente que vino son amigos de mis padres, y también míos. El comadante en jefe acaba de ser elevado a ese puesto por su excelente trabajo
como supervisor de cuadrillas de policías. Quitaron al que estaba para ponerlo
a él hace menos de dos semanas, el anterior era amigo de la familia de Shane
pero eso se acabó. La suerte de Shane ha terminado.
-Entonces no hay
posibilidad de que salga libre —Inquirió Miguel.
-Sí, pero digamos
que son menos que antes. —Contestó Jaime.
-Espero que nunca
salga —Dijo Faber apretando los dientes.
-Continuará.
Lo más probable es que este sea el penúltimo capítulo. Como verán, a la historia le queda bastante de donde seguirle asi que por eso considero que lo mejor es hacer una segunda parte.
En lo personal tengo mis dudas respecto a este capítulo (ya sabes, soy demasiado exigente conmigo misma, pero well) pero espero que les guste. Sé que se alegraran por lo de Shane, yo también me alegré.
Hasta luego, hasta el próximo.


