sábado, 23 de marzo de 2013

Capítulo 83: Su suerte ha terminado




Luego de algunos minutos se dejó llevar, pasando por alto el hecho de que Tom le había rechazado deliberadamente y echando aún lado el dolor y permitiéndose disfrutar de su cercanía.
-¿Ya te sientes mejor? —Inquirió tiempo después, sin dejar de sostenerla entre sus brazos.
Jane asintió y se separó de él. Sin querer continuar con su ataque de histeria se sentó en la banca con la mirada fija en sus zapatos. Tom se colocó a su lado al poco rato.
-Siento haber intentado… —Musitó la rubia finalmente.
-No te preocupes ya no importa —Murmuró.
Jane suspiró profundamente.
-Lo que sucede es que ahora estoy con Any y no quiero echarlo a perder. Quiero hacer las cosas bien con ella.
-No como conmigo —Replicó Jane sin proponérselo.
-Yo no fui quien echó a perder todo en lo nuestro —Murmuró Tom — Pero da igual, esto no tiene nada que ver contigo.
Jane continuó con su mirada baja y se inundó de más tristeza al escucharlo. Cada cosa que hacía sólo servía para estropear lo poco bueno que quedaba entre ellos.


El móvil en la bolsa de la rubia comenzó a cantar una melodía de rock pesado. Jane reconoció el timbre, era una llamada.
Cuando miró la pantalla arrugó la frente muy extrañada y con la misma expresión se llevó el aparato al oído.
-¿Diga? —Respondió pero sólo pudo escuchar un par de pitidos que le informaron que la otra persona había finalizado la llamada. El móvil volvió a sonar antes de que lo metiera dentro de la bolsa y Jane repitió la acción , el resultado fue exactamente el mismo.
-¿Qué querrá Edgar? —Cuestionó para sí misma. Esperó a que el móvil volviera a sonar pero no lo hizo, asi que decidió devolverle la llamada, sin embargo no contestó.
-No crees que ya hemos esperado demasiado —Inquirió ella sin querer sonar demasiado preocupada, dejó el móvil dentro de la bolsa y se volvió para ver a su amigo.
-Lo sé ¿No creerás que les pasó algo…? —Dijo Tom.
Ni bien había terminado de hablar cuando otra melodía irrumpió en la tranquilidad de la plaza y la ansiedad que les recorría enteros.
Ahora se trataba del móvil de Tom.

-¡Ya sé dónde está Shane! —Gritó Jaime sin darle oportunidad a Kaulitz de contestar.
-¿¡Dónde!?
-En la clínica —Respondió Jaime como pudo.
-¿Qué? —Cuestionó atónito.
-Nosotros ya vamos en camino ¿Tienen modo de llegar?
-No, pero ya veremos cómo le hacemos. Ustedes vayan adelantándose. —Propuso Tom — ¿Sabes lo que están haciendo ahí? —Cuestionó luego con pánico.
-No, pero estoy seguro que no debe ser nada bueno. —Y al terminar de decir eso, colgó.
El móvil se le resbaló de las manos que le temblaban sin poder evitarlo. El aparato cayó sobre la banca y comenzó a  sonar una vez más, lo alzó y miró la pantalla. Era un número desconocido, que en cualquier otro momento no hubiese atendido.
-¿Sí? —Respondió con el corazón latiéndole a mil por hora.
-To-tom —Dijo una voz rota en llanto. Tom supo quién era al instante, era su novia, su dulce Any.
-¿¡Any!? ¿¡Qué sucedió!?
-¡Tom! —Chilló de nuevo.
-¿Qué sucede?
-Es Shane —Alcanzó a escuchar la voz de la pelirroja, la cual perdió intensidad como si alguien la hubiese alejado del aparato.

-Kaulitz, viejo amigo —Dijo la voz de Shane, a cambio de la dulce voz de su novia.
-¡Any! ¡Qué le has hecho a Any! —Vociferó fuera de sus casillas. Shane rio estrepitosamente, seguramente disfrutando a más no poder del resultado tan satisfactorio que había obtenido — ¡Si le has hecho algo juro que te mato!
-Uy, que miedo Kaulitz. Tenía razón Lamb, la pelirroja significa mucho para ti, digamos que es bastante similar al interés que tienes por mi Jane.
Tom comenzó a respirar con bocanadas de aire y sintió como la rubia, que estaba a un lado de él, lo sujetaba del brazo tratando de tranquilizarlo.
-¡Deja a Any en paz!
-A ver Kaulitz, déjame preguntarte una cosa ¿Te creías tan listo como para ir por el pueblo buscándome con tus idiotas amigos? ¡Por dios! ¡Eres un estúpido! Sabía que no debía confiar en tu palabra cuando dijiste que te unirías a nosotros. Era una vil treta y sabes querido amigo, conmigo no se juega.
-¿Qué es lo que quieres Shane?
-Ya lo sabes —Indicó con obviedad —Añadiéndole el que Jaime, Jane y el güerito, hermano de tu novia, dejen de buscarme como si pudieran hacerme algo —Tom apretó el puño deseando con todas sus fuerzas tenerlo frente para romperle la cara a golpes. —Tengo ojos en todas partes, Kaulitz.
Shane guardó silencio esperando que respondiera algo.
-Tienes que dejar a Any…
-¿Sana y salva? Claro, sólo tienes que cumplir tu parte y todo será algodones de azúcar y flores de colores —Culminó con voz sonriente, y fue eso lo último que escuchó de esa llamada.
-Tenemos que ir a la clínica —Dijo alterado.
-¿Qué ha pasado? —Cuestionó Jane, había alcanzado a escuchar pedazos de la conversación pero necesitaba comprender todo con claridad.
-Shane está en la clínica, tiene a Any. Estoy seguro que le está haciendo daño —Dijo rápidamente. —Tenemos que llegar a ayudarla —Jane asintió repetidas veces.



…
Cuando llegaron a la clínica ésta estaba rodeada por dos camionetas lujosas negras, las cuales pertenecían a Shane; por la camioneta de Jaime, donde habían recorrido la ciudad; así como por el auto de Elena, estacionado donde mismo.
Las gotas de sudor descendieron por su rostro bajando por su cuello hasta colarse dentro de su camiseta. Su pecho subía y bajaba, no sólo por la llamada que había recibido de Shane en la plaza, ahora también jadeaba por la carrera que había hecho hasta ahí, junto con Jane.
-Juré que ya no estarían aquí cuando llegáramos —Murmuró ella detrás de él.

Tom se apresuró a dirigirse a la entrada de la clínica imaginándose que lo peor estaba ocurriendo ahí dentro. El corazón quería salirse de su pecho y sentía la furia recorrerle por casa centímetro de su cuerpo y más que nada quería golpear, desgarrar, apretar, lo que sea que se le pusiera enfrente y que tuviera que ver con Shane .

Cuando entró lo primero que vio fue a Shane tirado en el suelo con Jaime encima de él dándole puñetazos en la cara; también estaba Lamb, quien era sujetado por uno de los primos de Lina y un muchacho corpulento amigo de Jaime, impidiendo que el perrillo faldero de Shane intentara proteger a su gran amigo.
-¡Te dije que si te volvías a meter con mi hermano te iba a ir muy mal! —Exclamaba Jaime sin dejar de golpear su rostro, cuerpo y todo lo que podía de Shane. Este se retorcía de dolor sin poder hacer nada para evitar los embates que estaba recibiendo. Tom observó iracundo la escena, deseando estar en el lugar de Jaime, pero lo cierto que en esos momentos tenía cosas más importantes qué hacer y contuvo el impulso de apartar a Jaime y echarse encima de su peor pesadilla.
-¿¡Dónde está Any!? —Fue lo único que pudo pronunciar Tom cuando reaccionó.
-¡Está en la habitación, con Faber! —Exclamó Edgar quien estaba delante de la puerta que daba acceso al cuarto, con el rostro rojo y la nariz y la boca sangrando escandalosamente. Tom no tuvo ni tiempo de asociar el hecho de que él estaba ahí, y que las llamadas que había recibido Jane era para advertirle lo que estaba pasando, y que al ser descubierto había recibido una gran paliza.


 Tom fue directamente hacia allá sacándole la vuelta a Jaime y a Shane que yacían sobre el piso, justo en medio del pasillo. Tuvo curiosidad de saber cómo es que las cosas habían terminado de aquel modo pero se contuvo, lo que más deseaba era saber cómo estaban Any, Faber y Elena.
Entró a la habitación y Any exclamó su nombre en un chillido ahogado, acto seguido se abalanzó sobre él para abrazarlo con todas sus fuerzas y llorar desconsoladamente aferrándose a su cuerpo. 
 Tom se sumergió un instante en el alivio de saberla a salvo y en el abrazo apretado que le daba, pero después se dedicó a mirar a Faber y a Elena. Ambos estaban en perfectas condiciones. Su amigo seguía acostado en la camilla y Elena estaba sentada en el banquillo junto a él, con una expresión de pánico en el rostro.

-¡Ah, suéltame! —La voz se Jane se coló entre sus oídos.
Soltó de un solo movimiento a Any y corrió de regreso por donde había llegado. Lamb tenía sujetada a Jane de los cabellos y ella tenía una mueca de dolor espantosa en el rostro, y tanto el primo de Lina como el corpulento amigo de Jaime, estaban en el suelo intentando recomponerse, seguramente Lamb los había golpeado y para así conseguir liberarse.
 Tom sin esperarse a que alguien más se decidiera hacer algo se acercó a ellos como un endemoniado.

-No te acerques Kaulitz… —Advirtió Lamb en tono amenazante pensado que Tom se detendría, pero este en lugar de detenerse se abalanzó sobre él y le dio un golpe en el ojo izquierdo mientras empujaba a Jane hacia un lado.
Lamb se reincorporó con el ojo entrecerrado y aventó un golpe hacia Tom, éste hábilmente lo esquivó y aprovechó para recibirlo con un contundente puñetazo en el estómago que lo dejó sin aire y que lo obligó a retorcerse hasta caer el suelo. Para ese momento los dos que lo sostenían antes ya estaban de pie y lo volvieron a sujetar para evitar que atacara a alguien de nuevo
-¿Estas bien? —Inquirió Tom volviéndose hacia Jane.
-Sí —-masculló asintiendo con lágrimas en los ojos y el cabello totalmente desparramado.

-¡Tenemos que terminar con esto! —Dijo Tom elevando la voz.
Todos guardaron silencio e incluso Jaime dejó de golpear a Shane quien tenía el rostro lleno de sangre y estaba completamente hinchado.
-Es evidente Shane, que la gente se ha puesto en tu contra, lo que significa que no tienes las probabilidades de ganar una pelea, como lo tenías antes. —Continuó hablando —Te sugiero que retires y nos dejes en paz a todos de una buena vez.
Shane gruñó debajo del cuerpo de Jaime, éste lo aprovechó de pretexto para propinarle otro golpe más en la nariz.
-¡Jane! —Exclamó Stefan entrado a la clínica en ese mismo instante.

 El sitio para esos momentos estaba a tu máxima capacidad, la mayoría de los presentes eran conocidos de Jaime que anteriormente había sido cómplices y amigos de Shane, pero que habían terminado odiándolo por su manera prepotente y egoísta de ser. También estaba unos cuantos York´s entre ellos Edgar y dos primos de los más cercanos a él y a Lina.

-¡Shane, es momento que aceptes tu derrota y nos dejes en paz! —Prosiguió Tom con voz firme.
-He llamado a la madre de Jaime y me ha dicho que la policía no tardará en llegar —Interrumpió Stefan hablando apresuradamente. Tom sintió el alivio recorrerle el cuerpo como el antídoto para un veneno mortal y miró a Jane, está le dedicó una mirada intensa. 

-No me hagas reír, viejo estúpido —Carcajeó Shane a duras penas.
-Sí te hace reír, idiota —Contrarrestó Tom —No son la clase de policía que está coludida con todos los de tu clase, son los estatales —Shane no dejó de sonreír, estaba seguro de la protección de que le brindaba la policía. Así fueran o no estatales o del mismo pueblo.
-Personas que sienten aprecio por la familia de Faber y Jaime y que están dispuestos a ayudarlos —A completó Stefan.
-Esta vez has cometido un gran error, te has metido con la persona menos indicada, en el momento menos indicado —Anunció Jaime con una sonrisa amplia. Shane abrió los ojos como platos al darse cuenta de lo que eso significaba.


Los minutos pasaron rápidos dentro de aquel edificio. Jaime y Tom sujetaban a Shane, esperando a que el amigo de la familia de Jaime y los demás policías llegaran.
Todo permaneció bajo de control hasta que finalmente se escucharon las estridentes sirenas a lo lejos.

-¡Se van arrepentir de esto! —Vociferó Shane — ¡Te vas arrepentir Jane por haberte unido a ellos! ¡Ya verán! ¡Estaré libre tan pronto que ni siquiera tendrán oportunidad de sonreír! —Continuó, mientras dos encapuchados lo sostenían y le colocaban las manos hacia atrás para atrapar sus muñecas entre las esposas.
Jaime, Jane y Tom contemplaron la escena con el corazón latiéndoles aprisa. Vieron cómo subían entre jalones a Lamb y a Shane a una de las patrullas y como todos los demás policías comenzaban abordar las tres camionetas puck up y dos patrullas para después marcharse. La única camioneta que permaneció donde mismo fue la del comandante.
-Bueno, chicos —Dijo Jaime finalmente cuando la quinta camioneta desapareció a lo lejos —Gracias por su cooperación, de verdad no creí que fueran a participar en la detención de Shane…
-Estábamos hartos de él —Masculló un joven pelirrojo entre el grupo de los York´s.
-Gracias a ti por avisarnos de esto —Dijo el muchacho corpulento que había estado sosteniendo a Lamb, Tom recordó en ese momento cómo se llamaba. Era Erick, el hijo de una mujer sola que trabajaba en el mismo lugar que la madre Tom. Recordaba que ese muchacho estuvo varios años junto a Shane, incluso llegó a sujetarlo de los brazos en una ocasión cuando lo atraparon en uno de los callejones obscuros de la ciudad, pero después de eso no lo volvió a ver. Supuso entonces, que él había decidió alejarse de esos pandilleros, y también se imaginó lo difícil que debió ser para Erick separarse de Shane, tan difícil como lo era para Jane.
-Afortunadamente todo salió mejor de lo que esperábamos —Dijo Jaime. Varios de los presentes asintieron, entre ellos Tom y Jane —Bien, voy a saludar al comandante, pueden marcharse. Y cualquier cosa, ya saben dónde buscarme —Culminó mientras se dirigía al hombre que estaba mirando desde lejos.  

…
-Bueno, listo —Anunció Jaime entrando a la habitación de Faber después de haber estado hablando con el comandante, su madre y Stefan.
Dentro del cuarto estaban Faber, Any, Miguel, Elena, Jane, Edgar, Tom; los tres último habían preferido entrar a la clínica, dejando que Jaime platicara con el comandante.
-La policía se llevará a Shane a la ciudad.
El silencio inundó la habitación, nadie fue capaz de hablar durante unos minutos.
-No puedo creerlo —Murmuró Edgar finalmente — ¿Es en serio?
-Sí, estuve hablando con el comándate y dijo que lo iban a trasladar a la ciudad. A partir de aquí se inicia una investigación, al parecer ya existían denuncias de otras personas, jóvenes a quienes Shane solía amenazar y atacar como lo hacía con Tom.  Pero nadie había hecho nada…
-¿Y tú crees que lo detengan? —Cuestionó Jane con duda.
Le parecía increíble que de esa manera tan fácil y rápida Shane hubiese sido enviado a la cárcel, cuando ella vio a gente luchar contra él durante años. Vio a madres que lo denunciaban por el daño que le había hecho a sus hijos por las drogas, los ataques y las amenazas. Incluso recordaba a un tal Jonas, un joven al cual dejó paralitico después de una paliza. Pero jamás se hizo justicia y Jane aún dudaba que eso pudiera suceder.
-Sí —respondió Jaime seguro —Esa gente que vino son amigos de mis padres, y también míos. El comadante en jefe acaba de ser elevado a ese puesto por su excelente trabajo como supervisor de cuadrillas de policías. Quitaron al que estaba para ponerlo a él hace menos de dos semanas, el anterior era amigo de la familia de Shane pero eso se acabó. La suerte de Shane ha terminado.
-Entonces no hay posibilidad de que salga libre —Inquirió Miguel.
-Sí, pero digamos que son menos que antes. —Contestó Jaime.
-Espero que nunca salga —Dijo Faber apretando los dientes.


 -Continuará.
Lo más probable es que este sea el penúltimo capítulo. Como verán, a la historia le queda bastante de donde seguirle asi que por eso considero que lo mejor es hacer una segunda parte. 
 En lo personal tengo mis dudas respecto a este capítulo (ya sabes, soy demasiado exigente conmigo misma, pero well) pero espero que les guste. Sé que se alegraran por lo de Shane, yo también me alegré. 

Hasta luego, hasta el próximo.