sábado, 13 de octubre de 2012

Capítulo 73: MBF



Cuando salió de la habitación eran cerca de las nueve de la mañana. Su hermano seguía dormido plácidamente, su rostro de porcelana estaba más hinchado que antes, los golpes ahora estaban bien marcados en sus mejillas y en el ojo izquierdo era evidente el color morado y seguramente no iba a poder abrirlo como se debía por días. Su madre, por su parte, se había marchado a primera ahora, debía cambiarse para ir al trabajo, al cual no podía faltar porque le descontaban buena parte de la paga. 

Con un vaso de corcho relleno de café, Tom se sentó en la pequeña sala de estar de la clínica, contempló el vapor que salía de su bebida y recordó el ultimo mensaje recibido de parte de Jane; cuando sintió que la tristeza iba a apoderarse de su cuerpo sacudió la cabeza y suspiró. 

Luego de algunos minutos de pensamientos sin sentido alzó la mirada hacia la puerta de cristal de entrada y vio aparecer a una silueta, al momento la puerta se abrió y pudo ver de quién se trataba. Su cabello rojizo y rizado se movió armoniosamente al compás de sus pasos, su rostro centelló felicidad y sus ojos brillaron con tal intensidad que él se pudo hacer una idea de cuan ilusionada estaba de verlo. Pero lo que más llamó su atención en ella fue el matiz rosado que cubría finamente sus mejillas y la esplendida sonrisa que apreció en sus labios al momento de saludarlo con un movimiento de cabeza. 
-¡Hola…! —Exclamó con dulzura mientras Tom se levantaba para recibirla. Any se apresuró a dejarle un efusivo beso en la mejilla y un abrazo lleno de cariño. —¿Qué fue lo que sucedió? —Preguntó inmediatamente al notar las condiciones en que se encontraba, lo más llamativo era la venda que llevaba sobre la ceja y los moretones en el rostro. 
-Shane y eso estúpidos con los que se junta… —Respondió con dificultad. 
Acto seguido, se sentó de golpe en la banca donde estaba anteriormente, apretó los puños y la quijada reviviendo la rabia que aún seguía estancada dentro de su cuerpo. 
-¿Fue por Jane? —Se aventuró a preguntar la pelirroja con un dejo de reclamo en la voz. Tom bajó la mirada tensando aún más su expresión. — ¿Cómo es posible? 
-Any por favor no me digas nada… que cuando mis amigos se enteren de la verdad y cuando Bill se recupere, me van a atacar con eso y mucho más. 
-¿Y no crees que tendrían razón? —Cuestionó sentándose a su lado. 
-Any, yo la quiero y no me arrepiento de ello… —Jadeó frustrado — ¿O qué se supone que debo de hacer? ¿Dejarla? —Escupió enfadado —¿Ignorar mis sentimientos? —Hizo una pausa esperando que ella le respondiera algo razonable pero al no escucharla continuó — ¿Qué hago para sacarme su imagen de la cabeza? ¿Cómo le hago para dejar de pensar en ella las veinticuatro horas del día? —Any tragó en seco y su expresión entristeció al escucharlo hablar con tanta certeza. 
-No sé como puedes desenamorarte de alguien, a mi a veces también me gustaría hacerlo. —Hizo una pausa —Pero yo no te estoy diciendo que termines con ella —Suspiró. En el fondo lo pedía a gritos pero sabia de sobra que él no lo iba hacer solamente porque ella lo quisiera —Yo solo… no quiero ver que les hagan daño otra vez… 
-Any… 
-¿Por qué no te puedes figar en alguien más? —Agregó perdiendo los estribos y escupiendo un poco del nudo que había en su garganta — ¿Por qué no te enamoras de mí? 
Aquella mirada lo estremeció completo, tanta dulzura y tanto amor le impresionaban, sus ojos eran cristalinos, puros, llenos de esperanza y alegría.
El momento en que unió sus labios a los de él fue completamente inesperado, pero no se alejó; necesitaba del confort de unos labios tibios como los de ella, necesitaba sentir que alguien lo amaba realmente, porque en el fondo sabia que podía darse el lujo de estar seguro de Any tanto como Jane lo estaba de él. Algo en ese dulce beso, en esos movimientos suaves y sin prisa le hizo alborotar las emociones en su corazón. 
-Yo tampoco quiero verte sufrir —Susurró cuando Any se separó soltando un débil suspiro de placer. 
-No lo haces —Aseguró rápidamente —Yo sólo te pido que me dejes estar a tu lado. 

… 

Any se marchó luego de media hora de estar conversando con Tom, le prometió que regresaría más tarde y que ayudaría a cuidar a Bill si era necesario. Estar cerca de ella le hacía sentir un poco culpable, pues Jane seguía ocupando cada rincón de su corazón, aunque sabía que había un espacio pequeño para Any, aun así no quería hacerla sufrir, no quería que se ilusionara como él se ilusionó con Jane. 
Luego de algunos minutos de estarse replanteando lo sucedido recordó que aún estaba el problema de Stefan. Miró el celular y buscó entre ellos alguien que pudiera informarle de la situación, luego de recorrer dos veces la agenda se detuvo en el nombre de Jaime, era la única persona que conocía que podía estar al tanto de algo. 
Escuchó como el celular de su amigo sonaba insistentemente, hasta que finalmente respondió su llamado. 
-Ey Tom ¿Qué pasó? —Preguntó con voz alegre. 
-Nada… solo… es que hoy no podré ir a trabajar… 
-¡Ni que lo digas! ¡No te preocupes! Tomate el tiempo que sea necesario, ya sabes. 
-Gracias… —Agregó. —Oye Jaime —Pronunció con voz distinta. 
-Sí, dime. ¿Qué pasó? 
-Has sabido algo del padre de Jane… 
-En realidad no mucho… —Respondió pero guardó silencio como si estuviera recordando algo nuevo… —La verdad es que ayer en la noche me enteré que dejaron la fianza a la mitad, pero aun así las Drake’s no cuentan con el dinero, ya sabes que Jennifer no quiere vender la casa, como intentó hacerlo Jane. —Tom tomó aire ante la nueva información. 
-Joder —Murmuró. 
-¿Qué sucede? —Indagó notando algo en el joven que le había llamado. 
-Quiero ayudarla, pero no tengo el dinero. 
-Tom, no puedes hacer nada… yo te lo prestaría si lo tuviera pero ya sabes con lo que saco en el taller apenas consigo para sostenerme a mi mismo y un poco más…. 
-Lo sé, lo sé Jaime, no estaba pensando en eso —Respondió al recordar a Sam, en que había quedado mal a la cita y en que probablemente ya no iban a querer que se les uniera en el próximo atraco. 
-¿Qué estas planeando Tom? 
-Nada Jaime, gracias por la información —Le dijo lo más rápido que pudo y colgó para evitar más cuestionamientos. 

Antes de que fuera a cambiar de idea o de replantearse con sensatez la situación marcó el número de su buen amigo Sam. 
-Kaulitz… —Saludó con voz un tanto irónica —Tanto sin saber de ti. 
-Ey Sam, no pude llegar, tuve algunos problemas con Shane… 
-Sí, estoy enterado de algo… 
-Bueno pues… quería saber si aún sigue en pie… —Inquirió dejando la duda en el aire. Sam rio del otro lado de la línea con una risa estrepitosa.

-¿Lo ven? Les dije que nuestro buen amigo Kaulitz no se echaría para atrás tan fácilmente —Dijo a lo lejos, seguramente dirigiéndose a sus compañeros de robo. —Bien Kaulitz, me alegra escuchar eso porque precisamente Valente ha caído enfermo y bueno es él quien nos hacia la guardia… 
-Yo podría hacerlo, incluso entrar con ustedes —Dijo sumamente seguro. Sam volvió a sonreír, sólo que ahora con mucha más satisfacción. 
-Eso me gusta Tom, me parece perfecto… sólo espero que esta vez llegues cuando te lo pido. 
-Claro, ahí estaré. 
-Bueno, vente en la tarde, cuando ya esté obscureciendo y veremos que hacemos, a todos nos urge sacar un poco de dinero y no podemos esperar un día más. 
-Ok. —Respondió Tom y la llamada terminó.