Lina iba caminando apoyada en Tom. Llevaba un aspecto fatal, a pesar de que se había saltado las clases quedándose detrás de los salones esperando que la hinchazón de su labio y mejilla disminuyeran, para la hora de la salida eso no había sucedido ni siquiera un poco, incluso se veía peor que antes.
-Le quiero sacar los ojos —Murmuraba Lina realmente furiosa. Tom ya estaba fastidiado de escuchar esa frase durante las últimas cinco cuadras que habían caminado, por suerte su casa ya estaba muy cerca. —Ojala la expulsen —Murmuró.
-Emm… —Dijo Tom finalmente, casado de oír las repetidas quejas. Aun no le decía a su amiga que había ayudado a Jane. — No creo que la expulsen —Trató de medir sus palabras pero salieron más drásticas de lo que hubiera querido.
-¿Qué? —Se separó de golpe de él. — ¿Cómo que no? ¿No le dijiste al director lo que pasó?
-No bueno… —Trató de explicarse pero no encontró palabras para justificarse, puesto que ni él sabía por qué había hecho eso.
-No dijiste nada ¿verdad? ¿¡Ayudaste a la zorra esa!? —Preguntó realmente indignada. — ¿Sabes de quien es novia? —Tom no respondió. Lo sabía, era novia de su peor pesadilla. ¡Y la había ayudado! ¡Había ayudado a Jane, la loca novia del loco chico! — ¡Bah! Me voy yo sola —Murmuró muy enojada.
-Perdón Lina pero tu tampoco hiciste nada
-Esto te va costar muy, muy caro Thomas —Gritó ignorando las palabras del chico.
Tom reprimió una carcajada al ver como el cuerpo diminuto de su amiga se movía. Lina no era muy alta era de estatura baja y de peso normal y en las condiciones que estaba, era divertido. Lina intentaba caminar a paso rápido pero estaba lastimada de una pierna por la pelea así eso le era casi imposible. Le parecían muy graciosos sus intentos por desaparecer, su comportamiento era un poco infantil y caprichoso, a veces lo era, pero sabía que más tarde se le iba a pasar.
Pasaron dos días en los que Tom pudo sentirse tranquilo, ni Shane ni sus amigos había aparecido para molestarlo. Se sentía ansioso pero a la vez aliviado que eso no hubiera ocurrido pero por las noches su mente pensaba en que quizás su querido enemigo estaba planeando algo en contra de él. Se había cruzado con Jane un montón de veces, veces en la que ella no lo hacía en su mundo. Donde ni siquiera notaba la presencia de Tom.
…
Iba de regreso a casa, eran más de las once de la noche y todas las calles lucían desiertas pero a la vez tenebrosas. Tenía todos sus sentidos alerta para cualquier cosa que pudiera ocurrirle. En su mente llevaba estructurado lo que tenía que hacer si se encontraba con Shane y sus amigos. Correría como siempre, y aunque sabía que siempre lograban alcanzarlo él seguía intentándolo.
Había estado toda la tarde en casa de Lina, con ella las horas se le iban volando.
Lina era una persona con la que nadie se aburriría, siempre tenía algo de qué hablar y eso a Tom le encantaba, no había la necesidad de esforzarse demasiado con ella como con otras chicas. El perdón se lo había ganado muy fácilmente, llevándole una rosa amarilla, las favoritas de su amiga.
…
Caminaba tranquilamente cuando de pronto escuchó unos gritos no muy cerca no muy lejos. Se detuvo de golpe tratando de comprender un poco y solo pudo entender una o dos groserías. Su corazón comenzó a palpitar, la idea de que pudiera ser Shane y sus amigos le aterraba. Comenzó a caminar a paso rápido con esa idea martillándole los pensamientos. Se detuvo al llegar a la esquina para tratar de escuchar algo más, o para comprobar que ya se habían marchado.
-Jajajajajajajaja ¡Jodanse todos! —Escuchó un grito, era la voz de una chica. Entonces la vio. Vio a una chica rubia, alta y bastante delgada, vestida con poco ropa a unos cuantos metros de él recargada en un poste de la luz tambaleándose de un lado a otro, estaba borracha. Vio como recogió un bate de beisbol que estaba tirado en la banqueta y comenzó a caminar hacia el establecimiento que tenía enfrente. Dio unos cuantos pasos y levantó el objeto con una sola intención, romper los vidrios de ese local.
-¡Ey! —Gritó Tom para evitar que la chica hiciera lo que pensaba. La chica se detuvo, movió su cabeza y lo miró. Tom abrió los ojos a darse cuenta de quién era. — ¡Ey qué haces! —Le gritó y comenzó a caminar hacia ella. — ¿Jane que vas hacer? —Jane soltó una sonora carcajada. Llegó hasta ella.
-¿Quii-ién ere-es t-tú? —Cuestionó mirándolo de arriba abajo. Los ojos de la chica estaban un tanto desorbitados por el alcohol. —Ah te acuerdo, me acuerdo… —Corrigió con ese tono de voz de borracho.
Alzó de nuevo al bate y miró a la ventana. Era un establecimiento de motos lujosas.
-¿Qu-ué vas hacer? —Dijo Tom interponiéndose en su camino. Jane se tambaleó y se echó el cabello hacia atrás con un gesto arrogancia según ella pero dejó todo despeinado su cabello..
-¿No ves? —Dijo con tono borde —Haaazteeea uuun laaadoo — Lo empujó y aunque Tom trató de evitar que consumara el hecho, Jane estrelló el bate contra los grandes ventanales.
-¡Noo! —Exclamó Tom tomándola por los hombros pero Jane se volvió a zafar y lanzó otro golpe el cual dio contra el otro cristal. Los pedazos de vidrio los salpicaban. —Jane no hagas esto —Suplicó Tom.
-Que te quites —Gritó furiosa. La alarma del lugar comenzó a sonar. Y a lo lejos escucharon el sonido de una patrulla.
-Déjalo ya —Tom la agarró de un brazo y tiró de ella con fuerza. —Tenemos que irnos
-No, no me voy….
-¡La policía viene Jane! —Le gritó sacado de quicio. Jane se paralizó y comenzó a respirar entrecortada.
-La-a po-olicía —Dijo sin aire en la voz. Tom la tomó de la mano y comenzó a correr. Jane apenas podía seguirle el paso, con lo borracha que estaba su coordinación no era la mejor.
-¡Joder! ¿¡Estás loca!? —Gritaba Tom tirando de ella, sabiendo que si se detenían iban a acabar los dos en muy grandes problemas. Y sabía que ella tendría muchísimos más que él y por alguna razón no quería que eso sucediera.
-Jajajajajajajaja ¡Jodanse todos! —Escuchó un grito, era la voz de una chica. Entonces la vio. Vio a una chica rubia, alta y bastante delgada, vestida con poco ropa a unos cuantos metros de él recargada en un poste de la luz tambaleándose de un lado a otro, estaba borracha. Vio como recogió un bate de beisbol que estaba tirado en la banqueta y comenzó a caminar hacia el establecimiento que tenía enfrente. Dio unos cuantos pasos y levantó el objeto con una sola intención, romper los vidrios de ese local.
-¡Ey! —Gritó Tom para evitar que la chica hiciera lo que pensaba. La chica se detuvo, movió su cabeza y lo miró. Tom abrió los ojos a darse cuenta de quién era. — ¡Ey qué haces! —Le gritó y comenzó a caminar hacia ella. — ¿Jane que vas hacer? —Jane soltó una sonora carcajada. Llegó hasta ella.
-¿Quii-ién ere-es t-tú? —Cuestionó mirándolo de arriba abajo. Los ojos de la chica estaban un tanto desorbitados por el alcohol. —Ah te acuerdo, me acuerdo… —Corrigió con ese tono de voz de borracho.
Alzó de nuevo al bate y miró a la ventana. Era un establecimiento de motos lujosas.
-¿Qu-ué vas hacer? —Dijo Tom interponiéndose en su camino. Jane se tambaleó y se echó el cabello hacia atrás con un gesto arrogancia según ella pero dejó todo despeinado su cabello..
-¿No ves? —Dijo con tono borde —Haaazteeea uuun laaadoo — Lo empujó y aunque Tom trató de evitar que consumara el hecho, Jane estrelló el bate contra los grandes ventanales.
-¡Noo! —Exclamó Tom tomándola por los hombros pero Jane se volvió a zafar y lanzó otro golpe el cual dio contra el otro cristal. Los pedazos de vidrio los salpicaban. —Jane no hagas esto —Suplicó Tom.
-Que te quites —Gritó furiosa. La alarma del lugar comenzó a sonar. Y a lo lejos escucharon el sonido de una patrulla.
-Déjalo ya —Tom la agarró de un brazo y tiró de ella con fuerza. —Tenemos que irnos
-No, no me voy….
-¡La policía viene Jane! —Le gritó sacado de quicio. Jane se paralizó y comenzó a respirar entrecortada.
-La-a po-olicía —Dijo sin aire en la voz. Tom la tomó de la mano y comenzó a correr. Jane apenas podía seguirle el paso, con lo borracha que estaba su coordinación no era la mejor.
-¡Joder! ¿¡Estás loca!? —Gritaba Tom tirando de ella, sabiendo que si se detenían iban a acabar los dos en muy grandes problemas. Y sabía que ella tendría muchísimos más que él y por alguna razón no quería que eso sucediera.
Llegaron a un callejón donde no había mucha luz. Tom se detuvo, estaba exhausto y aún podía escuchar las sirenas de las patrullas que habían llegado al lugar de los hechos.
-Creo que ya no nos verán —Dijo Tom suspirando con mucho alivio. En cuanto soltó la mano de Jane, esta se sentó en el suelo con la obscuridad abrazándola. Cerró los ojos, estaba a punto de quedarse dormida ahí mismo— Te llevaré a tu casa —Dijo el muchacho viendo el estado deplorable en que estaba.
-No a mi ca-asa no —Dijo con voz suplicante — Por favor —Dijo con voz rota. Levantó la cabeza para ubicar con su mirada en el rostro de Tom que a pesar de la obscuridad lograba distinguirlo. A Kaulitz se le encogió el corazón al ver sus bonitos ojos tan llenos de tristeza y por primera vez en toda su vida pudo ver un lado que nadie conocía de Jane, la otra cara de esa hermosa chica, la Jane que estaba totalmente sola.
-Dame tu mano —Le ofreció caballerosamente. Jane alzó la mano hasta lograr estrecharla con la de él. Kaulitz tiró de ella hasta lograr ponerla de pie, vio como se tambaleó y la sostuvo para evitar que se callera.
Comenzaron a caminar por el callejón obscuro, Jane se apoyaba en Tom para no derrumbarse. Él pensaba en qué podía hacer, sabia donde vivía y de hecho no estaba tan lejos pero se cuestionaba en si era una buena idea llevarla en ese estado a casa, con sus padres. Frunció el ceño pensando en la única solución que tenía era llevarla a su casa, que además estaba más cerca que la de ella…
…
Abrió la puerta con sigilo e hizo entrar a Jane repitiéndole una y otra vez que no hablara tan fuerte. Pasaron por el pasillo a paso rápido hasta llegar a su habitación. Abrió la puerta antes de que su madre los descubriera y cerró con seguro cuando estuvieron dentro.
Encendió la luz y dejó de sujetar a Jane.
-¿Quieres dormir? —Preguntó y la miró expectante. — Ahí está mi cama para que descanses mientras —Dijo con tono de voz amistoso.
-No, no quiero dormir —Dijo Jane con voz más clara que la que tenía en el callejón. Soltó una carcajada mirando a su alrededor. —Quie-ero baiiiilar —Dijo entre risas mientras se movía de un lado a otro, sin ritmo alguno.
Caminó tambaleante hasta a la cama, se sentó en la punta del colchón y se quitó los zapatos y los aventó a donde mejor le pareció. Tom había seguido con la mirada cada uno de sus movimientos, no podía creer que Jane, la chica más guapa, estuviera sentada en su cama.
-Voy por algo… —Dijo Tom sin saber qué hacer.
-No te vayas —Dijo con voz angelical y con matiz de súplica que sonó simplemente encantador para Tom.
-Pero…
-Ven siéntate conmigo —Dijo de nuevo con ese tono de voz. A Tom le dio un escalofrió que le recorrió el cuerpo entero. — No muerdo —Dijo con una débil sonrisa al ver que el chico se la pensaba tanto.
-Creo que ya no nos verán —Dijo Tom suspirando con mucho alivio. En cuanto soltó la mano de Jane, esta se sentó en el suelo con la obscuridad abrazándola. Cerró los ojos, estaba a punto de quedarse dormida ahí mismo— Te llevaré a tu casa —Dijo el muchacho viendo el estado deplorable en que estaba.
-No a mi ca-asa no —Dijo con voz suplicante — Por favor —Dijo con voz rota. Levantó la cabeza para ubicar con su mirada en el rostro de Tom que a pesar de la obscuridad lograba distinguirlo. A Kaulitz se le encogió el corazón al ver sus bonitos ojos tan llenos de tristeza y por primera vez en toda su vida pudo ver un lado que nadie conocía de Jane, la otra cara de esa hermosa chica, la Jane que estaba totalmente sola.
-Dame tu mano —Le ofreció caballerosamente. Jane alzó la mano hasta lograr estrecharla con la de él. Kaulitz tiró de ella hasta lograr ponerla de pie, vio como se tambaleó y la sostuvo para evitar que se callera.
Comenzaron a caminar por el callejón obscuro, Jane se apoyaba en Tom para no derrumbarse. Él pensaba en qué podía hacer, sabia donde vivía y de hecho no estaba tan lejos pero se cuestionaba en si era una buena idea llevarla en ese estado a casa, con sus padres. Frunció el ceño pensando en la única solución que tenía era llevarla a su casa, que además estaba más cerca que la de ella…
…
Abrió la puerta con sigilo e hizo entrar a Jane repitiéndole una y otra vez que no hablara tan fuerte. Pasaron por el pasillo a paso rápido hasta llegar a su habitación. Abrió la puerta antes de que su madre los descubriera y cerró con seguro cuando estuvieron dentro.
Encendió la luz y dejó de sujetar a Jane.
-¿Quieres dormir? —Preguntó y la miró expectante. — Ahí está mi cama para que descanses mientras —Dijo con tono de voz amistoso.
-No, no quiero dormir —Dijo Jane con voz más clara que la que tenía en el callejón. Soltó una carcajada mirando a su alrededor. —Quie-ero baiiiilar —Dijo entre risas mientras se movía de un lado a otro, sin ritmo alguno.
Caminó tambaleante hasta a la cama, se sentó en la punta del colchón y se quitó los zapatos y los aventó a donde mejor le pareció. Tom había seguido con la mirada cada uno de sus movimientos, no podía creer que Jane, la chica más guapa, estuviera sentada en su cama.
-Voy por algo… —Dijo Tom sin saber qué hacer.
-No te vayas —Dijo con voz angelical y con matiz de súplica que sonó simplemente encantador para Tom.
-Pero…
-Ven siéntate conmigo —Dijo de nuevo con ese tono de voz. A Tom le dio un escalofrió que le recorrió el cuerpo entero. — No muerdo —Dijo con una débil sonrisa al ver que el chico se la pensaba tanto.
Kaulitz comenzó a caminar a paso extremadamente lento hasta que por fin se sentó a un lado de ella. En el aire se podía percibir la tensión del ambiente, el frio comenzaba a ser cada vez más fuerte y a Tom la mirada fija de Jane lograba calarle más que las heladas madrugadas.
-¿Por qué destrozaste las ventanas? —Preguntó atreviéndose a mirar directamente a Jane. Ella solamente respondió moviendo la cabeza de un lado a otro. No quería hablar del tema, a pesar de estar tomada sabia que eso le causaba dolor y no quiera contárselo a él. No quiera decirle que había entorpecido su plan, su idea de ir a la cárcel. —Por qué no duermes, falta poco para que amanezca… —Sugirió al ver que la chica no iba a contarle nada. Jane asintió sin fuerza. Alzó la mirada y se quedó mirando fijamente a Tom. Un escalofrió recorrió el cuerpo de Tom y se maldijo por está poniéndose tan nervioso por tenerla tan cerca. Suspiró sin darse cuenta y trató de mirar otra parte que no fueran sus sensuales labios.
-Oye… —Dijo Jane con voz suave. Todo quedó a segundo plano en la mente de Tom cuando descubrió las intenciones en los ojos de la chica. Comenzó a jadear disimuladamente, suplicándose mentalmente no perder la razón y el control. — Quiero besarte —Confesó la chica de nuevo con ese tono de voz que a Kaulitz le erizaba la piel. Se quedó como una vil estatua ante ella, al ver como ese rostro angelical se acercaba a él. ¿Es posible que un solo instante,que un solo momento, cambie el rumbo de nuestros sentimientos?
-¿Por qué destrozaste las ventanas? —Preguntó atreviéndose a mirar directamente a Jane. Ella solamente respondió moviendo la cabeza de un lado a otro. No quería hablar del tema, a pesar de estar tomada sabia que eso le causaba dolor y no quiera contárselo a él. No quiera decirle que había entorpecido su plan, su idea de ir a la cárcel. —Por qué no duermes, falta poco para que amanezca… —Sugirió al ver que la chica no iba a contarle nada. Jane asintió sin fuerza. Alzó la mirada y se quedó mirando fijamente a Tom. Un escalofrió recorrió el cuerpo de Tom y se maldijo por está poniéndose tan nervioso por tenerla tan cerca. Suspiró sin darse cuenta y trató de mirar otra parte que no fueran sus sensuales labios.
-Oye… —Dijo Jane con voz suave. Todo quedó a segundo plano en la mente de Tom cuando descubrió las intenciones en los ojos de la chica. Comenzó a jadear disimuladamente, suplicándose mentalmente no perder la razón y el control. — Quiero besarte —Confesó la chica de nuevo con ese tono de voz que a Kaulitz le erizaba la piel. Se quedó como una vil estatua ante ella, al ver como ese rostro angelical se acercaba a él. ¿Es posible que un solo instante,que un solo momento, cambie el rumbo de nuestros sentimientos?
Sus alientos chocaron antes de que sus labios llegaran a rosarse. Para él todo esto era como un sueño pero a la vez también era como una pesadilla, porque estaba besando y siendo besado por Jane, la chica más guapa que había conocido, pero a la vez también sabía que esta chica era prohibida, era la novia de su peor enemigo y eso era algo realmente malo.
Jane sujetó su rostro y abrió los labios para dar paso a ese ansiado momento. Tom comenzó a mover los labios lentamente y con nerviosismo, estaba descolocado al igual que lo estaba Jane, quien a pesar de estar borracha estaba siendo consciente de lo que estaba sintiendo.
Se dejaron llevar por el momento olvidando por completo todo lo que había detrás de ese pequeño instante. No escucharon nada que no fuera el deseo y los latidos frenéticos de sus corazones.
Kaulitz estaba convencido de que en su vida, ninguna de las chicas que había conocido lo había hecho sentir de la manera en Jane lo estaba haciendo sentir justo ahora…
El sol brillaba intensamente en el infinito cielo, tratando de traspasar su calor por las nubes grises. El día había comenzado esplendido, el frio no calaba como otras veces, solamente había una helada pero agradable brisa.
…
Jane se removió entre las sabanas hasta que finalmente abrió los ojos. Su corazón se aceleró al darse cuenta donde estaba, o mejor dicho ver que no estaba donde debería. Quitó las sabanas de su cuerpo observando al que estaba a un lado de ella acto seguido se miró a sí misma y se sintió más tranquila al verse con la ropa puesta, la misma de anoche. Salió la cama despacio, mirando para todos lados, tratando de hacer memoria y reconocer donde estaba.
Escuchó un bostezo proveniente de la cama, volteó hacia allá instantáneamente y miró al chico que se removía entre las sabanas. Vio con intriga como se descubría el rostro y entonces pudo recordar todo.
-Hola —Murmuró Tom al verla ya de pie.
-Ho-ola —Dijo Jane con la voz entrecortada. Tom salió la cama ante la atenta mirada de Jane.
-¿Ya estas mejor? —Le preguntó mientras se colocaba los zapatos. Ella no respondió solo hizo de nuevo el recuento de lo que había pasado la noche anterior. — ¿No recuerdas lo que pasó anoche? —Volvió a preguntar solo que ahora con mucha más seriedad. Jane jadeó disimuladamente cuando a su mente llegaron las imágenes del beso que ella comenzó.
-No-o recuerdo mucho —Mintió con voz débil y nerviosa. Se sintió estúpida como pocas veces se había sentido en su vida. Jane jamás perdía el control de sus sentimientos pero para todos hay una primera vez y parecía que esta era la suya.
-¿Lo de la tienda de motos? —Jane negó lentamente tratando de que Tom no reconociera que no decía la verdad. Claro que recordaba, recordaba absolutamente todo hasta volvía revivir los sentimientos que tenía en ese momento y lo relajada que se había sentido al romper los cristales. También recordaba el motivo que la había llevado hacer todo eso…
-Debo irme —Dijo antes de que el chico la atormentara con más preguntas.
…
-Gracias por todo —Agradeció Jane con una sincera sonrisa.
-¿Segura no quieres que te acompañe? —Volvió a preguntar Tom por tercera vez desde que habían salido de su casa.
-No es necesario, mi casa no queda lejos además tengo algunas cosas que hacer —Respondió volviendo a sonreír. La realidad era que no quería seguir cerca de ese chico si sus amigos o Shane lo veían… o se enteraban que había pasado la noche con él seguramente los cortarían en cachitos primero a él y luego a ella. Con lo celoso y desconfiado que era Shane jamás le iba a creer que solo había dormido en su cama sin que pasara nada más y que Tom la había salvado de ir a la cárcel o ser arrestada por la policía.
…
Jane se removió entre las sabanas hasta que finalmente abrió los ojos. Su corazón se aceleró al darse cuenta donde estaba, o mejor dicho ver que no estaba donde debería. Quitó las sabanas de su cuerpo observando al que estaba a un lado de ella acto seguido se miró a sí misma y se sintió más tranquila al verse con la ropa puesta, la misma de anoche. Salió la cama despacio, mirando para todos lados, tratando de hacer memoria y reconocer donde estaba.
Escuchó un bostezo proveniente de la cama, volteó hacia allá instantáneamente y miró al chico que se removía entre las sabanas. Vio con intriga como se descubría el rostro y entonces pudo recordar todo.
-Hola —Murmuró Tom al verla ya de pie.
-Ho-ola —Dijo Jane con la voz entrecortada. Tom salió la cama ante la atenta mirada de Jane.
-¿Ya estas mejor? —Le preguntó mientras se colocaba los zapatos. Ella no respondió solo hizo de nuevo el recuento de lo que había pasado la noche anterior. — ¿No recuerdas lo que pasó anoche? —Volvió a preguntar solo que ahora con mucha más seriedad. Jane jadeó disimuladamente cuando a su mente llegaron las imágenes del beso que ella comenzó.
-No-o recuerdo mucho —Mintió con voz débil y nerviosa. Se sintió estúpida como pocas veces se había sentido en su vida. Jane jamás perdía el control de sus sentimientos pero para todos hay una primera vez y parecía que esta era la suya.
-¿Lo de la tienda de motos? —Jane negó lentamente tratando de que Tom no reconociera que no decía la verdad. Claro que recordaba, recordaba absolutamente todo hasta volvía revivir los sentimientos que tenía en ese momento y lo relajada que se había sentido al romper los cristales. También recordaba el motivo que la había llevado hacer todo eso…
-Debo irme —Dijo antes de que el chico la atormentara con más preguntas.
…
-Gracias por todo —Agradeció Jane con una sincera sonrisa.
-¿Segura no quieres que te acompañe? —Volvió a preguntar Tom por tercera vez desde que habían salido de su casa.
-No es necesario, mi casa no queda lejos además tengo algunas cosas que hacer —Respondió volviendo a sonreír. La realidad era que no quería seguir cerca de ese chico si sus amigos o Shane lo veían… o se enteraban que había pasado la noche con él seguramente los cortarían en cachitos primero a él y luego a ella. Con lo celoso y desconfiado que era Shane jamás le iba a creer que solo había dormido en su cama sin que pasara nada más y que Tom la había salvado de ir a la cárcel o ser arrestada por la policía.
…
Emprendió camino rumbo a su casa después de despedirse de Tom. Con cada paso que daba se trasformaba en la Jane que era siempre la fuerte, ruda y individualista chica que todos conocían, pero con ese chico, con Tom había sido diferente. Estaba convencida que nadie, ni siquiera los que se llamaban sus amigos, la hubieran ayudado como lo hizo él. Jane jadeó al ver en sus recuerdos las imágenes del beso, de cómo sus labios chocaban con los de él, de las sensaciones que se había apoderado de ella en ese momento. Tenía que reconocerlo le había gustado mucho, demasiado, ese beso. Se llevó la mano a la frente y suspiró una y otra vez mientras se acomodaba el cabello hacia atrás, sacudió la cabeza para dejar de pensar en eso, solo le hacía perder la realidad de las cosas.
-¡Ey preciosa! —Escuchó no muy lejos. Se detuvo al instante y miró a un costado. Estaba un chico del otro lado de la calle. Era Charlie, un conocido. — ¿Qué haces por estos rumbos amor? —Preguntó con un tono de voz que a Jane no le gustó mientras se cruzaba la calle a paso rápido casi trotando. Llegó hasta ella y le estampó un efusivo beso en la parte baja de la mejilla, Jane se apartó casi con asco. Ese chico no le caía muy bien que digamos.
-Pues ya ves, conociendo otros rumbos —Dijo Jane restándole importancia. Estaba claro jamás diría las verdaderas razones por las que estaba aquí y mucho menos con lo chismoso que era Charlie, seguramente todos se enterarían y pensarían que andaba de puta con ese chico, con Tom. — No en realidad visitaba a una amiga —Dijo finalmente.
-Oh que bien —Sonrió — Oye ayer supe que Shane te andaba buscando —Jane bufó disimuladamente al escuchar el nombre de su novio.
-Mmm —Dije Jane con una mueca. Seguramente su novio estaba furioso.
-¿Y supiste lo del local de motos de los York’s? —Jane abrió los ojos y casi se muerde la lengua.
-No ¿Qué pasó? —Preguntó fingiendo sorpresa.
-Pues no se sabe bien, según que alguien trató de hacer daños pero no se sabe quien ni porqué —Jane desvió la mirada hacia un lugar lejano. Era estupendo que nadie la hubiera visto y todo gracias a Tom. — Supe que Lina York anda investigando por todos lados quien fue el culpable —Si Lina era hermana de Edgar, el dueño del negocio pero esa no era la razón porque Jane había cometido ese daño. La razón iba mucho más allá.
-Bueno luego me cuentas ahora me tengo que ir —Dijo rápidamente, se negaba a seguir hablando tan vacíamente con ese chico.
Si darle oportunidad de hablar Jane comenzó andar de nuevo. Pensando en la lista de problemas que tenia por resolver. Ninguno de ellos tenía una solución posible al menos no de momento.
Emprendió camino rumbo a su casa después de despedirse de Tom. Con cada paso que daba se trasformaba en la Jane que era siempre la fuerte, ruda y individualista chica que todos conocían, pero con ese chico, con Tom había sido diferente. Estaba convencida que nadie, ni siquiera los que se llamaban sus amigos, la hubieran ayudado como lo hizo él. Jane jadeó al ver en sus recuerdos las imágenes del beso, de cómo sus labios chocaban con los de él, de las sensaciones que se había apoderado de ella en ese momento. Tenía que reconocerlo le había gustado mucho, demasiado, ese beso. Se llevó la mano a la frente y suspiró una y otra vez mientras se acomodaba el cabello hacia atrás, sacudió la cabeza para dejar de pensar en eso, solo le hacía perder la realidad de las cosas.
-¡Ey preciosa! —Escuchó no muy lejos. Se detuvo al instante y miró a un costado. Estaba un chico del otro lado de la calle. Era Charlie, un conocido. — ¿Qué haces por estos rumbos amor? —Preguntó con un tono de voz que a Jane no le gustó mientras se cruzaba la calle a paso rápido casi trotando. Llegó hasta ella y le estampó un efusivo beso en la parte baja de la mejilla, Jane se apartó casi con asco. Ese chico no le caía muy bien que digamos.
-Pues ya ves, conociendo otros rumbos —Dijo Jane restándole importancia. Estaba claro jamás diría las verdaderas razones por las que estaba aquí y mucho menos con lo chismoso que era Charlie, seguramente todos se enterarían y pensarían que andaba de puta con ese chico, con Tom. — No en realidad visitaba a una amiga —Dijo finalmente.
-Oh que bien —Sonrió — Oye ayer supe que Shane te andaba buscando —Jane bufó disimuladamente al escuchar el nombre de su novio.
-Mmm —Dije Jane con una mueca. Seguramente su novio estaba furioso.
-¿Y supiste lo del local de motos de los York’s? —Jane abrió los ojos y casi se muerde la lengua.
-No ¿Qué pasó? —Preguntó fingiendo sorpresa.
-Pues no se sabe bien, según que alguien trató de hacer daños pero no se sabe quien ni porqué —Jane desvió la mirada hacia un lugar lejano. Era estupendo que nadie la hubiera visto y todo gracias a Tom. — Supe que Lina York anda investigando por todos lados quien fue el culpable —Si Lina era hermana de Edgar, el dueño del negocio pero esa no era la razón porque Jane había cometido ese daño. La razón iba mucho más allá.
-Bueno luego me cuentas ahora me tengo que ir —Dijo rápidamente, se negaba a seguir hablando tan vacíamente con ese chico.
Si darle oportunidad de hablar Jane comenzó andar de nuevo. Pensando en la lista de problemas que tenia por resolver. Ninguno de ellos tenía una solución posible al menos no de momento.
...
