martes, 28 de febrero de 2012

Capítulo 62: En decadencia




-Es el hermano de Tom… Bill —Elena abrió la boca y sin querer se le escapó una carcajada — Estas bromeando, ese no puede ser Bill Kaulitz
-Pues lo es —Murmuró Jane mientras que Elena seguía con la boca abierta sin salir de su asombro.

…

-¿Qué vas a pedir tú? —Preguntó Bill mientras releía el menú en la pared. Al no escuchar respuesta de Tom se volvió hacia él — ¿Qué tienes? —Cuestionó al ver la expresión en su rostro.
-Nada… ¿Qué vas querer? —Bill entrecerró los ojos y volvió la vista al letrero.
-Un cappuccino…
-¿No viste quien estaba afuera? —Dijo cuando Bill volvió a fijar la mirada en su rostro.
-No ¿quién?
-Jane —Murmuró costosamente —Don Cesar, quiero un café americano
-Claro, ahora te lo doy —Respondió el señor y se puso a hacer su trabajo.
-¿Por qué no la saludaste? —Inquirió Bill, Tom dirigió su mirada hacia otro lugar entonces pudo ver en los ojos de su hermano la posible respuesta — ¿sucedió algo entre ustedes? —él asintió — ¡Por qué no me lo habías contado! —Tom fijó su mirada en Don Cesar para escaparse de los reclamos de su hermano.
-Aquí tienen chicos —Dijo Don Cesar colocando el pedido sobre el mostrador, Bill sacó de la bolsa de su pantalón y le dio un billete y en cuanto recibió el cambio volvió hacia su hermano exigiendo explicaciones.
-¿Pretendes que te lo cuente… ahora? —Bill alzó las cejas con un gesto obvio en el rostro. Tom comenzó a caminar hacia la salida —mejor en otro momento…

…

-Elena No —Advirtió Jane como si su amiga le fuera hacer caso. En cuando vio salir a los hermanos del local se puso de pie.
-¡Ey Tom! —Exclamó para llamar su atención. En cuando sus ojos voltearon a verla, Elena sacudió la mano llamándolo — Vengan… —Dijo. Tom dudó un momento y volteó a ver a su hermano, este simplemente se encogió de hombros dándole a entender que haría lo que él quisiera.
-Vete a la mierda Elena —Murmuró Jane mientras veía como los chicos se acercaban a paso lento.
-Hola —Saludó Tom con voz fina en cuando estuvieron frente a la mesa de las chicas. Elena se aproximó a él y lo saludó con un beso en la mejilla, acto que lo dejó desconcertado pues Elena casi siempre carecía de ese tipo de modales.
-Hola, tú debes ser Bill ¿Verdad? —Dijo pasando de Tom.
Jane se levantó también y con nerviosismo se acercó a Tom.
-Hola Tom —Dijo tratando de sonar normal pero habia algo en su tono de voz la delataba.
-Hola —Respondió él utilizando un tono distinto al que habia utilizado al saludar.
-¿Cómo estás? —Cuestionó Jane al chocar sus mejillas en saludo. Él le dedicó una sonrisa de medio lado, esa pregunta simple sonaba tan irónica y burda en estos momentos.
-Feliz de que mi hermano esté aquí —Respondió sin agregar más, pero a Jane no le importaba lo cortante que sonaba. Estaba aturdida, no creía que él le estuviera dirigiendo la palabra otra vez.
-Me imagino —Agregó ella fijando la mirada en aquel chico alto y guapo que conversaba animadamente con Elena. —Hola Bill —Se atrevió a pronunciar cuando esté la miró directo a la cara.
-Hola Jane —Extendió sus labios y le mostró su perfecta sonrisa. Otra sorpresa más para ella. Bill no mostraba rechazo, al menos no hasta ahora.
-Me alegra verte por aquí, le hacías falta —Dijo refiriéndose a Tom.
-A mi también —Respondió él.
-Oigan, no quieren sentarse con nosotras, sirve que platicamos un poco y te conocemos mejor Bill. —Este volteó a ver a Tom.
-Gracias, pero estamos esperando a mis amigos —Dijo Tom cortésmente. Volteó hacia la calle deseando que ocurriera un milagro y que Faber y Lina aparecieran por arte de magia, y como si el cielo lo hubiera escuchado así sucedió —De hecho, ahí vienen.

La camioneta negra del padre de Fab se detuvo detrás de la moto de Tom, las puertas se abrieron y dejaron a ver a Lina, Faber, Any y Miguel.
-¡Hola Tom! —Saludó An desde lejos con una enorme sonrisa llega de felicidad.

Los cuatro se aproximaron a paso rápido. Jane permanecía impávida viendo como su prima se acercaba a paso rápido mirando solamente a hacia donde estaba él. Su estomago se contrajo a pesar de a verse regañado así misma por estar sintiendo celos, pero era inevitable, podía leer en el rostro de ella la palabra amor.
-Hola Any —Interfirió Jane tratando de romper el momento pero eso no sucedió para su desgracia.

El corazón se le aceleró, él sol de repente dejó de brillar como cómplice de la tristeza que ella experimentaba. Inevitable y dolorosamente pudo ser testigo del roce de sus labios y de ese abrazo conmovedor.
Jane miró a Elena y a Bill intermitentemente, no quería dañar más a su corazón con esa escena.
-¡Jane! –exclamó Miguel ajeno a todo. El cuerpo de jane experimentó un gran alivio. Se aproximó a él y le dio un fuerte abrazo mientras las risas detrás de ella le taladraban los oídos y se metían dentro de su cabeza —Cuánto tiempo sin verte
-Lo sé, no he tenido oportunidad de ir a visitarte —Se excusó. Miguel sonrió.
-Ni yo –Jane aprovechó el momento en que Tom presentaba a Bill con sus amigos para volver la vista hacia donde estaban ellos. Elena permanecía un tanto alejada de la situación, obviamente no tenía nada que hacer ahí.
-Vámonos –Gesticuló su amiga, Jane asintió inmediatamente pues lo que más deseaba en ese momento era desaparecer.
-Tom —Articuló la rubia a duras penas. Todos dejaron de hablar y enfocaron su atención en ella —Nos vemos luego —Agregó con dificultad. Se sintió estúpida por su comportamiento, pero más estúpida se sintió cuando Tom pasó de ella y continuó platicando como si nada con sus amigos.

La sangre comenzó a fluir por sus venas a mil por hora elevando el ritmo de su corazón, estaba furiosa y no era para menos. Tom había sido capaz de humillarla una vez más sólo que ahora tenía testigos.

­-Adiós miguel… —Murmuró Elena cuando Jane comenzó a alejarse.
-No jane, esperen —Dijo él y volvió hacia donde estaba su hermana —An, mas tarde nos vemos
-¿A dónde vas? Creí que te quedarías con nosotros —Miguel se encogió de hombros.
-Más tarde los veré
-Cuídate, nos vemos luego —Canturrió Faber, los demás se despidieron diciendo adiós con la mano.
Todos le habían prestado atención, no como había sucedido con Jane.


…

-¿Has visto eso? —Inquirió Jane con voz sumamente seria. Miguel y Elena iban caminando a cada lado de ella.
-Sí, lo he visto —Respondió Ele.
-No puedo creerlo…
-Oye Miguel —Comenzó Elena. Este hizo el cuerpo un poco hacia adelante para poder verla, Jane le impedía hacerlo a la perfección. — ¿Tu hermana está saliendo con Tom?
-Eso parece —Respondió con una mueca. —El otro día la fue a dejar a la casa y no sé, había algo extraño entre ellos. Además que An está más alegre que de costumbre.
-Valla —Agregó Ele.
-La veo ilusionada… demasiado…
-¿De verdad?
Sí, pero estoy seguro que Tom no lo está… —Elena cruzó mirada con Jane y esta en respuesta se encogió de hombros.

Jane lo sabia mejor que nadie, Tom la quería a ella no Any y estaba convencida que toda esa escenita era producto de la venganza sutil que él tenía para ella o al menos eso quería creer.

Su vida loca y glamurosa comenzaba ir en decadencia, nadie le habla a excepción de Elena y Miguel, los amigos que antes estaban a su lado ahora le sacaban la vuelta, su celular no sonaba en todo el día, no tenía dinero en la bolsa y lo único que le quedaba era la escuela. Lo demás de alguna u otra manera lo habia perdido; para bien o para mal pero lo habia perdido.