sábado, 24 de noviembre de 2012

Capítulo 75: Absolutamente solo.




Soledad. Ahí sólo podía experimentar una terrible y profunda soledad. Era una sensación horripilante, se sentía atrapado, sofocado e incluso respiraba entrecortadamente.
No lograba dejar de pensar en la reacción que tendría su madre, Bill o sus amigos. Lo iban a matar en cuanto lo vieran.
El policía encargado de resguardar la comisaria acababa de marcharse, él le había informado que su madre iba a llegar en menos de diez minutos, y que para entonces tratarían de resolver el problema en que Tom había metido. Afortunadamente el policía era amigo de la infancia de su madre y se conocían desde siempre. Tom albergaba la esperanza de que ese hombre pudiera hacer algo para ayudarlo, aunque sabía que tenía que pagar las consecuencias de sus actos.
-No puedo creer lo que has hecho —Masculló su madre tratando de contener su rabia. Miraba a Tom acusadoramente a través de las rejas sin creerse aún, que estuviera detenido.
-Lo siento —Murmuró Tom con la vista en el suelo avergonzado de sí mismo por lo que había hecho y sobretodo por haber fallado a la confianza que ella siempre le había tenido.
-Si necesitabas dinero tenías que habérmelo dicho ¡Yo te lo hubiera dado! —Dijo cambiando de tono, a uno lastimero y apunto de llorar. Tom guardó silencio al no saber que decir — ¿Para qué querías el dinero? ¿He? —Cuestionó. —Sé que mi trabajo no nos da para muchos lujos pero hemos vivido bastante bien hasta ahora… —Dijo tratando de comprender la situación.
-Era demasiado dinero el que necesitaba…
-¿Pero para qué era?
-Para ayudar a una amiga —Dijo con dificultad.
-¿Ayudar? ¿Ayudar en qué?
-Tiene problemas personales… pero era para eso, para ella.
-¿Quién es? ¿Lina? —Tom negó. — ¿Any? —Volvió a negar — Qué amiga… yo solo te conoz… —Detuvo el hablar al descubrir una imagen en su mente — ¿Jane? ¿Fue para ayudar a Jane? —Inquirió, pero al ver la reacción en Tom supo la respuesta — ¿Robaste para ayudar a esa chica? ¿Qué fue lo que sucedió para que ella necesitara tanto dinero? —No recibió respuesta lo cual la hizo enfurecer aún más.
-Tiene muchos problemas…
-¡Eso lo sé de sobra! ¡Lo sabe todo el mundo! ¿Sabes lo que hace en el Bar del muchacho ese, Shane? —Tom cerró los ojos por un momento. — ¿¡Crees que no me entero de las cosas Thomas!? El que nunca me inmiscuya con tus amistades no significa que este de acuerdo con ellas y déjame decirte que siempre sentí que esa Jane no te iba atraer nada bueno ¡Y ve! ¡A lo que has llegado!
-Basta mamá, yo decidí hacer esto. Es injusto que culpes a Jane por algo que ni siquiera sabe que sucedió. —Su madre negó repetidas veces. — Lo hice para ayudarla en un problema personal que tenía y volvería intentarlo con tal de ayudarla a salir de ese problema.
-¿Cuántas veces más has robado tratando de ayudarla? — Cuestionó por cuestionar más que para tratar de averiguar si había robado anteriormente. Se asombró al descubrir en los ojos de su hijo que no era la única vez que robaba y que tampoco era la única vez que lo hacia por Jane.

…
-¿Cómo estas? —Cuestionó Bill. Llevaba una expresión mucho más relajada que la de su madre aunque Tom podía ver en sus ojos la decepción. Apareció por el pasillo en que su madre se había marchado cinco minutos después, sólo que Bill no lo fulminaba con los ojos.
-Mal, las cosas no salieron como esperé… ¿Qué han dicho de mi situación? A mi desde que me trajeron no me han dicho nada.
-Pues mamá pasó a hablar con el comisario, dijo que iba a tratar de convencerlo que te dejaran salir… o algo.
-Ojalá pueda. Este lugar es aterrador.
-Eso debiste pensar antes de cometer semejante idiotez —Escupió Bill finalmente y la expresión de relax que tenía al inicio desapareció — ¿Quién era esa amiga a la cual tuviste que ayudar?
-A nadie.
-¡Era Jane! —Afirmó elevando la voz — ¿Era ella, no es así? —Tom torció un gesto — ¡No puedo creer como te tiene de idiota esa zorra!
-No le digas así en mi presencia. —Gruñó defendiéndola a capa y espada.
-¿Qué no le diga así? ¡Claro que lo digo y sostengo! —Replicó —Y pensar que mientras tu estas arriesgándote por ayudarla, ella se pasea junto con Shane por todo el pueblo —Tom frunció el entrecejo. — Ni te atrevas a pensar que miento que yo mismo los he visto, además Any también los vio escasos treinta minutos y dijo que parecían muy felices juntos.
-Eso no puede ser cierto. Ella no haría algo así, seguro que tiene una buena razón para estar junto a él —Le dijo a su hermano muy convencido, aunque en el fondo estaba tratando de convencerse a si mismo.
-Sigue justificándola, sé que te vas a dar cuenta de cuan equivocado estas. O probablemente ya lo sabes, pero no lo quieres ver —Gruñó Bill muy frustrado.

…
La visita de su hermano fue la última que recibió de parte de sus conocidos esa tarde. Un guardia le avisó que permanecería encerrado hasta que su situación se arreglara, lo cual probablemente sucedería en uno o dos días; así que esa noche estuvo completamente solo.
Cuando el sueño venció su cuerpo se sentó en el piso, justo pegado a la pared. Intentó cerrar los ojos y quedarse dormido pero no lo logró, había tanto en su cabeza que le era imposible despejar los pensamientos y dejar su cerebro descansar como suplicaba su cuerpo.
Amar a Jane. Amarla de esa manera tan estúpida e increíble podría parecer el error con más peso en su vida, pero no era así. A pesar de todo, a pesar de saberse en ocasiones no correspondido era lo mejor que le había sucedido y en el momento justo de su vida.

No podía imaginar sus días sin haberla conocido, sin haber experimentado la dicha de probar sus dulces y adictivos labios que le hacían desbocar el corazón, sin haber tenido el privilegio de contemplar fijamente sus ojos azules, sin haber acariciado su piel sedosa o haber escuchado su firme voz. Lo que sintió por Jane desde un principio, cuando aún no se conocían, no era similar a lo que pudo sentir alguna vez con otra chica, y mucho menos lo fue después de conocerla, cuando se comenzó a enamorar de ella.
Cuando la veía, cuando estaba a su lado, sentía deseos de protegerla, de hacerla sonreír sinceramente, de estar para siempre a su lado, de fundirse eternamente sus brazos, y de ser feliz mutuamente. Era algo que jamás había experimentado. Era como si algo dentro de él lo llamara a estar siempre prendido de ella.
Y ahora estaba ahí, solo y abrumado, tratando de auto convencerse de que esto no era el final definitivo de su relación.

Estaba encerrada en su habitación con su clásico cigarro en la mano, tratando de controlar las inmensas ganas de salir corriendo para ir en su búsqueda. La noticia de que Tom estaba detenido le había tomado totalmente desprevenida. Y lo más desesperante de todo que no podía ir a visitarlo como deseaba no después de haberse enfrentado con Shane.
Valió la pena hablar con él, aceptar sus términos y negar toda clase de relación que pudo haber sostenido con Tom, porque estaba convencida que era la única manera de que Shane no le hiciera daño.

-¡Los vieron besándose! ¡Tengo pruebas! —Gritó Shane.
-Lo sé, no lo voy a negar. Sólo puedo decirte que entre él y yo no hay nada, ese beso fue una equivocación. Ese día conseguí unas pastillas con él que su amigo Faber le había dado, y el también andaba tan drogado como yo. Fue sólo eso.
-¿Estas diciendo la verdad?
-¡Por supuesto! —Dijo con dureza porque si seguía suplicándole que le creyera iba a descubrirla. — ¿Crees que yo me iba a fijar en alguien como Kaulitz? —Dijo riendo — Es ridículo que le hayas golpeado porque creíste que él y yo… ajaja… —Comenzó a reír estrepitosamente, aunque en el fondo sólo quería ponerse a llorar. — Por favor Shane, creo que has caído muy bajo. No tengo gustos tan malos y lo sabes. Kaulitz es tan poca cosa. Ni en otra vida él tan siquiera podría figurar entre mis amigos.
-¿Y no lo eran hasta hace poco? —Replicó él tratando de comprender.
-Sí, pero no como Elena, o los demás. Nada que ver… —Le restó importancia.


Recordó esa conversación que sostuvo un día antes con Shane, donde había pisoteado a Tom con sus palabras, le había escupido y le había dicho cosas tan feas que aún se sentía culpable. Lo bueno de todo eso era que Shane había creído cada una de ella y cómo no hacerlo si él solamente conocía el lado obscuro de Jane. Él nunca había sido capaz de sacar lo poco bueno que había dentro de ella, a diferencia de Tom, quien poseía esa increíble habilidad de sacarla de su mundo, de sacudirla, de dejar de lado todos sus prejuicios patéticos y de hacerla sonreír tan sinceramente como jamás lo hizo alguien antes.

Luego de algunos minutos tomó su móvil y marcó el número de Elena. Sin embargo, su amiga desconocía lo que había sucedido con Tom tanto como ella.  Elena le prometió que iba a tratar de averiguar que era lo que había pasado pero que no le prometía nada. Insistió con Jaime y con Faber pero ninguno respondió su llamado.
 Luego de pensar a quien más podría recurrir pensó en que Any podría estar enterada de algo, ella estaba enamorada de Tom y seguramente estaba a su lado. Con mucho pesar y por qué no, un poco de celos, marcó su número.
-¿Hello?
-Any… soy yo, Jane…
-Ey Jane ¿Qué tal? ¿Qué se te ofrece?
-Nada, sólo quería saludarte… —Suspiró — No, en realidad quiero preguntarte si sabes algo sobre la situación de Tom.
Any no respondió al instante, más bien pensó antes de darle una respuesta.
-Aún no sabemos nada —Respondió —Estoy acá con la familia de Tom y sus amigos. Pero no se ha resuelto nada, su madre lleva hablando con el comisario más de una hora…
-¿Qué fue lo que sucedió exactamente?
-No sé muy bien, pero tengo entendido que entró a la casa de los Ghilon.
-¿Entró para robar? —Inquirió asombrada.
-Al parecer…
-Gracias Any… —Agregó minutos después.
-¿No vas venir acá?
-No puedo —Respondió cortante.
-¿Por qué? No me digas que estas con Shane lo suficientemente ocupada como para no preocuparte por él —Ironizó Any con molestia.
-Lo que yo esté haciendo no es asunto tuyo, nos vemos. Gracias por la información. —Dijo y colgó. Sintió la sangre hervirle y quiso golpear y tirar todo lo que estaba a su alrededor. A cambio de eso saco un cigarro más y comenzó a fumar. Eso no servía de nada pero al menos le hacia sentir mejor y con ello esperaba encontrar la forma de ir a verlo, de saber por su propia mano como estaba Tom.


-Continuará.