martes, 7 de febrero de 2012

Capitulos 7 y 8


Capítulo 7: Fiesta el sábado
-¡Jane! Te buscan —Gritó su madre exasperada de que su hija no le hiciera caso como siempre.
-¡Que ya voy! —Gritó saliendo de su habitación. Bajó corriendo las extensas escaleras que conducían a la sala de la lujosa residencia donde vivía con ella. Pasó por un lado de su madre, quien la miraba con un gesto de desaprobación. Jane iba vestida con una blusón traslucido y con unos shorts de mezclilla exageradamente cortos, con unas medias rostas por todos lados, acompañados por unas zapatillas de tacón bastante alto que la hacían lucir más delgaducha y alta de lo que ya era.
Jane salió finalmente de su casa sin prestarle atención a su madre y vio la camioneta de su novio estacionada en el patio de la casa, junto a su automóvil. Jane suspiró mirando hacia el lado del piloto donde estaba sentado su novio. Ya sabía de qué iba todo, no había parecido toda una noche y seguramente Shane estaba furioso con ella. Ya lo imaginaba buscándola por los tres bares del pueblo, golpeando a medio mundo para que le dijeran si la habían visto.

…

Había descansado bien desde que había llegado de casa de Tom; deseaba que Shane no se apareciera en su casa, pero ahora ya estaba ahí y no había forma de evitar lo que estaba por venir.
Jane abrió la puerta para subirse y miró a Shane, quien no tenía una expresión clara en su rostro.
-Hola —Dijo Jane con voz seca. Él no respondió nada mientras tanto Jane abordó el auto. — ¿Qué? —Preguntó poco después. Shane estaba reverseando para salir del estacionamiento. El portero les abrió el portón y finalmente la camioneta estuvo fuera.
-¿Dónde estuviste anoche? —Preguntó sin rodeos. Así era Shane, bastante directo. Jane rodó los ojos enojada, le cagaba dar explicaciones pero con él siempre era así.
-Con mis amigas —Dijo con voz obvia. Shane dejó de mirar el camino por donde conducía y fijó sus ojos un momento en los de su chica.
-Por qué no te creo
-Porque eres muy desconfiado —Ironizó.
-Si vas a mentir miente bien —Dijo con voz que denotaba claro enojo.
-No estoy mintiendo
-¿Segura que no lo haces? —Aparcó el auto ahí mismo cansado de no poder hablar con claridad por ir pendiente de conducir. Apagó el motor del auto y miró a Jane esperando una explicación. — ¿No me vas a decir nada? —Cuestionó cada vez más furioso.
-Me puse de peda y no me acuerdo de lo demás, me quedé a dormir con Kenya —Escupió cada palabra como si fuera la verdad. Shane la continuo mirando con desconfianza — ¿Qué quieres que te diga? ¿Que pasé la noche en casa de un desconocido? ¿Qué me levanté esta mañana y me vi a un lado de un tipo que he visto solo una vez en mi vida? ¡Por favor Shane! —Resopló indignada pero por dentro estaba sorprendía de lo sincera que se escuchaba.
-Mas te vale que no sea así —Dijo apretando los dientes con furia. Jane dirigió su mirada hacia la ventanilla tratando mirar algo en el horizonte.
-No te preocupes no sería tan estúpida para hacer algo así, en este pueblo parece que hasta las paredes escuchan…
Esa tarde solamente fueron a cenar al restaurante del abuelo de Shane y cuando terminaron Jane regreso a su casa. Ella estaba convencida de que su novio no le había creído y por eso se comportaba tan frio y distante, pero se convenció de que se le iba a pasar. A pesar de que estuvieron hablando de muchas cosas mientras cenaban Jane fue incapaz de contarle al menos la parte de lo que había ocasionado en el negocio de los York’s. Él no se podía enterar, definitivamente no.
Mientras tanto Tom no podía dejar de pensar en ella, en Jane. No paraba de recordar aquel beso. Estaba consciente de que había sido un gran error puesto que ese hecho le podía traer grandes problemas a ambos, pero en el fondo no se arrepentía de nada. En el fondo se sentía muy bien al recordar ese momento aunque ella no lo recordara.

…

Los días pasaron rápidos para Tom, sin encontrarse con Jane en ninguna parte ni siquiera en la escuela y eso de alguna manera era bueno para él, si no la veía no pensaba en ella y así todo era más sencillo. Se la pasaba con sus amigos Faber y Lina, y una vez en esos días solamente fue intersecado por Shane y su pandilla aunque esa vez solamente era sus amigos. Tom logró escapar de ellos y los siguientes días trato de ser más cuidadoso.
-Sí, casi me atrapan —Dijo dando por terminado el relato de lo que había vivido la noche anterior.
-¿Qué hubiera pasado si te hubieras unido a ellos Tom? —Preguntó Lina con un gesto pensativo en el rostro como si nunca se le hubiera ocurrido aquella sencilla pregunta en el tiempo que conocía a Tom.
-Nunca lo hubiera hecho, esos le hicieron mucho daño a mi hermano y la verdad nunca me ha gustado la gente como ellos… —Respondió con voz apagada. Esa era otra de las grandes razones por las que Tom jamás deseó estar con ellos, esa pandilla había obligado a Bill a irse del pueblo, él se había tenido que mudar con su padre y ahora Tom era la victima de todos ellos.
Se quedaron callados por largos minutos hasta que Lina se levantó de un brinco asustando a Faber y a Tom quienes se habían transportado a sus profundos pensamientos.
-Tenemos fiesta ese sábado —Dijo con mucho entusiasmo. Tom miró a Faber y este le devolvió la mirada.
-¿Es una buena idea? —Preguntó Faber refiriéndose a Tom.
-Si, por supuesto mi hermano es el que organiza —Sonrió para tranquilizarlos —No habrá problemas se los aseguro —Tom sonrió no muy convencido en cambio Faber se entusiasmó pues vería a una chica que le gustaba.
-¿Verdad que si iras? —Preguntó Lina poniendo ojitos de ternura para convencerlo — Tienes que ir, serás mi pareja —Dijo sonriendo. Estaba sin escapatoria ante los encantos de Lina, era su amiga y no podía decepcionarla. Tom movió la cabeza lentamente aceptado ir a la dichosa fiesta, pero lo cierto era que no tenía ganas de fiestas, siempre tenía problemas en ellas

Capítulo 8: Encuentro no deseado…

Pasaron varios días en los que Jane y Shane no se miraron como siempre, solo unas cuantas palabras cruzaron por teléfono y algunos mensajes bastante cortos. Shane estaba arreglando sus negocios y Jane estaba vez no estaba participando, esta vez se había quedado en casa sin nada que hacer, solamente salía con sus aburridas amigas.
Finalmente la noche de un espectacular sábado llegó. Shane había invitado a una fiesta a Jane con anticipación para que estuviera perfecta para ese día, y así era. Ella y sus tres amigas se habían juntado en casa de Kenya para maquillarse y todo lo que fuera necesario.
-¿Ey Jane también irá Lan? —Preguntó Elena, ella estaba interesada en Lan desde siempre. Era amigo de Shane desde niño puesto que vivía uno al lado del otro.
Jane dejó de pasarse el lápiz negro por los ojos y miró a su amiga con cierta expresión de fastidio.
-Si —Respondió con tono obvio. Lan era el mejor amigo cómo iba a faltar.
-¿Y llevaran…? —Dijo Kenya sin concluir la pregunta. Todas las ahí presentes comprendieron a que se refería.
-No sé si llevaran esa porquería ¿Quieres drogarte y terminar como la otra noche? —Cuestionó Jane con irritación. Kenya con cada día que pasaba se interesaba cada vez más en las porquerías que Shane vendía y aunque hasta ella las consumía de vez en cuando no le gustaba que sus amigas lo hicieran. La última vez Kenya había terminado teniendo sexo con un hombre de más de cincuenta años y ni siquiera lo recordaba.
-Es necesaria para divertirme —Replicó Kenya con fastidio.
-Si tu lo dices —Murmuró Emma encogiendo los hombros.
-Es hora de irnos —Dijo Jane poniéndose de pie cansada del tema. Tomó su bolso y las demás chicas la imitaron, era hora de ir a la gran fiesta.
Se fueron en el auto de Emma a la fiesta, ya que Kenya no tenía pensado conducir y Jane se regresaría con Shane. Iban en silencio, es más parecía que en lugar de ir a una fiesta iba a un funeral…

…

-Te ves hermosa —Dijo Shane a su novia cuando esta llegó hasta donde estaba estacionado su auto, con él recargado en el cofre junto a sus demás amigos. Estaban a la entrada de la casa donde se realizaría la fiesta.
Jane sonrió y lo abrazó por el cuello ante la mirada atenta de todos los demás. Muchos envidiaban aquella escena.
-¿Verdad que si? —Susurró provocativamente en el cuello de Shane.
-Por supuesto amor —Dijo a los pies de la chica. Juntó sus labios con los de ella desesperadamente, Shane realmente estaba enamorado, enloquecido, por Jane. —Vamos a divertirnos —Dijo Shane a los demás cuando se separó de ella. Todos comenzaron a gritar siguiendo a la parejita de enamorados, la parejita más respetada y admirada por todos los jóvenes. Shane y Jane iba a la cabecera abrazados como siempre que estaban juntos.

…

Después de bailar hasta cansarse el grupo más revoltoso de la fiesta, el de Shane, se reunió en una de las salas que había en el lugar. Todos hablaban entre sí. Jane reía con sus amigas, los chicos contaban anécdotas estúpidas y otros cuantos se devoraban a besos, ahí mismo.
-Ahora vengo —Le dijo Shane a Jane en el oído.
-Ten cuidado —Le dijo ella dejándole un tierno beso en la mejilla. Shane se separó del grupo caminando entre los pilares del lugar hasta perderse entre la gente que bailaba. Shane se dedicaba a vender y comprar droga, de toda clase de ella. Su padre era el más rico de la región y el que tenía el control en ese pequeño pueblo. Jane había conocido a Shane de toda la vida -como todos en ese lugar- y llevaba casi dos años siendo novia de él. Se habían conocido en el colegio cuando eran pequeños, ambos siempre estaban en la dirección, siempre estaban metidos en problemas y por esa razón comenzaron a hacerse muy unidos hasta que cuando se volvieron jóvenes el amor nació entre ellos. Jane estaba enterada de todos los trabajos sucios de su novio y en ocasiones le ayudaba con ellos pero Jane no tenia opción, su familia nunca había sido de dinero y esta era la única manera fácil de tenerlo. Haberse metido en todo ese ambiente le había traído muchas cosas y a veces llegaba a creer que eran más malas que buenas…

   Jane bailaba de un lado a otro junto a los demás chicos, estaba tomada pero aun no perdió el control de sí misma. Se enfadó rápidamente de estar ahí, sin Shane, así que decidió ir a dar un recorrido por el lugar a ver si encontraba algo con que entretenerse. Recorrió el lugar chocando con la gente, siendo observada y admirada por todos, pero eso a jane no le interesaba.
Se detuvo aun lado de la barra después de que le entregaran un trago. Miró hacia un lado y al fondo visualizó a sus amigos y miró hacia la izquierda y vio otro grupo, el que no pertenecía al de ellos, el grupo donde estaban los York’s. Vio entre los chicos que estaban reunidos en esa parte a una persona, aun chico que la hacía sonreír con solo mirarlo de lejos.
Ahí estaba Tom, el chico que había ayudado, como nadie, en los últimos días a Jane. El chico con vestimenta desaliñada pero con un porte que lo hacía resaltar entre todos. Su estatura era perfecta no muy alto no muy bajo, también era no muy delgado no muy ancho justo como a Jane le parecían perfectos. Tenía bonitos ojos y bonita mirada, una voz que estremecía y una sonrisa que hacia sonreír. Todo eso pensaba Jane de él, el chico le parecía muy adorable y tierno pero también alguien con mucha fortaleza y un gran corazón, porque para haberla ayudado tanto tenía que ser una buena persona. Entre tanto pensamiento Jane se dio cuenta que Tom miraba en su dirección. Tragó saliva al mirar sus ojos a lo lejos, comenzó a jadear a causa del aceleramiento de su corazón. Dio la vuelta inmediatamente reprochándose por la actitud que tenía siempre que lo miraba o tenía algún tipo de contacto con él. Pensó en que quizás la respuesta era el beso que le había dado, nunca debió hacerlo, jamás y ahora estaba segura de ello.
Abrió los ojos asustada al encontrarse de frente con la persona que menos deseaba ver. Ahí estaba él, el dueño de la mayoría de sus problemas. Edgar estaba delante de ella con una sonrisa de maldad y diversión en su rostro.
-¿Vienes conmigo preciosa?—Le dijo con tono de voz sugerente.