viernes, 1 de febrero de 2013

Capítulo 79: ¿Qué es lo que le ha cambiado?

Hola! traigo capítulo y bueno hago esta introducción 
porque va con video, y no sé... me gustaría que lo pusieran a reproducir puesto que es perfecto para el momento.. 

Gracias :D



(Denle play al video antes de comenzar :D)

-¿Si no lo eres porqué sigues con él cuando ni siquiera soportas estar a su lado? —Habló detrás de ella, entonces se detuvo.
-¿¡Tú qué sabes!? —Gritó realmente furiosa — ¿Cómo puedes estar tan seguro que no puedo estar a su lado? ¿A caso debo grabarnos en las noches para que nos creas? —Escupió con ironía. El rostro de Tom perdió color e incluso el poco brillo que quedaba en sus ojos cafés desapareció como por arte de magia.
Jane cerró los ojos con fuerza, se había pasado de la raya.
-Tom… yo… —Intentó decir mientras alargaba el brazo hasta que su mano llegó a tocar la de él. Tom inmediatamente se apartó como si su contacto quemara como un fierro enrojecido por las llamas.
-Era todo lo que necesitaba —Dijo con la voz llena de dolor.
-Perdóname —Susurró, pero la palabra quedó flotando en el aire hasta que se desvaneció.
-A puesto que ni siquiera sabes por qué estuve en la cárcel… —Jane mantuvo la mirada en sus zapatos.
-Porque entraste a robar con Sam y sus amigos —Respondió a duras penas.
-Con que sepas eso, es suficiente.
-¿Lo hiciste para ayudar a mi padre? —Cuestionó, había pensado en esa posibilidad pero no estaba segura.
-Sí, aunque Bill nunca te entregó el dinero… —Jane levantó el rostro para verlo a la cara. Su rostro estaba increíblemente pálido y sin vida, tanto que quiso acariciarlo una y otra vez hasta que entrara en calor —Igual, después me enteré que aunque Bill te lo hubiese dado, no lo hubieras necesitado… tu padre ya estaba en libertad para ese momento.
-Yo tenía que hacer las cosas a mi manera…
-¿Y tu manera es aceptar la ayuda de Shane y no la mía?
-No quería que te metieras en problemas por mí. Nunca he querido eso para ti.
-¿Por qué nunca has podido entender mis razones? Yo tampoco quiero que estés en problemas, que sufras, que tengas esa coraza llena de hostilidad, que seas tan infeliz.
Jane no quiso responder nada a ello, a cambio de eso dijo:
-He regresado con Shane.
-Eso ya lo sé… ¿Cuánto se supone que debo esperar?
-Nada, no lo hagas, no creo que pueda volver a ti —Musitó con voz débil.
-Tienes razón, justo en este momento no creo poder esperarte —Escupió con voz tan fría como dolorosa.

…

-¿Algo más que desee señor? —Cuestionó mirando un hombre de mediana edad, con piel blanca como la leche y ojos cafés, casi negros, que había permanecido delante de ella mirándola fijamente.
-No, rubia, muchas gracias —Le dijo y le giñó un ojo.
Jane sonrió al ver al hombre marcharse con la botella de vino que acababa de comprar pegada a su regazo. Luego volvió la vista a la pantalla plana colocada en lo alto de la pared, frente a ella, donde estaban pasando un especial de Nirvana.
-¡Jane! ¡Jane! —Una voz se alzó al tiempo que la puerta de cristal se abría. Era Elena.
-¿¡Qué sucede!?
-He comenzado a salir con… —Hizo una pausa dejando intrigada a  la rubia quien rodó los ojos exasperada.
-¿Lamb? — Elena Resopló haciendo una mueca.
-No, he aceptado salir con Miguel, tu primo. —Jane abrió los ojos mientras sonreía.
-¡Eso es estupendo! —Exclamó lo más sincera que pudo. En realidad le molestaba un poco saber de parejitas y todo que tuviera que ver con eso.
-Lo sé, lo sé… esta tarde me invitó a ir a su casa, le dije te invitaría ¿quieres venir? —Jane tragó en seco.
-No-o —Dijo costosamente —Tengo que atender el bar, ya sabes que si no lo hago mi padre me mata y luego tengo ir con Shane a una fiesta en la noche.
-Mmm…
-Vale, tampoco quiero ver a Any —Admitió.
-Pero es tu prima, algún día la veras… y por Tom…
-Él no quiere verme y yo tampoco a él.
-Y de seguro estará con Any ¿verdad? —Musitó Elena, Jane no respondió — ¿Crees que estén ya saliendo formalmente?
-No sé y no me interesa Elena.
-Les preguntaré si los veo —Jane resopló enfadada —Llevan meses paseándose juntos por el todo el pueblo, aunque jamás les he visto tomados de la mano o darse un beso —Comentó Elena casi más para sí misma que para Jane.
-¿Quieres sólo dejarme en paz? estaba viendo tranquilamente la televisión hasta que tu llegaste.
-Uy, lo siento. Olvidaba que cada día estas de peor humor —Dijo. —Bueno, nos vemos entonces, deséame una buena noche —Jane permaneció con la mirada clavada en la pantalla con el ceño fruncido. Elena decidió marcharse sin agregar nada más.

En cuanto Elena se marchó tomó el control de la tv y la apagó. Se volvió hacia la estantería llena de botellas de vino, vodka y tequila. Sacó una botella transparente con vodka dentro, se sirvió un poco en un vaso alargado añadiéndole jugo de arándanos, cubitos de hielo, y después lo bebió con calma.
Algo dentro no estaba igual que antes, aunque quisiera. Todos los días amanecía con dolor en el pecho, pero ella sabía que más que ser provocado por una enfermedad, lo que sentía era mucho más complicado que eso. Era un dolor agudo en su corazón que no se marchaba con nada de lo que tenía actualmente y eso lo hacía aumentar más la intensidad.
Los meses había pasado tan rápido, ahora trabajaba en un bar que su padre había conseguido abrir hacía apenas unas semanas con un préstamo que le concedió uno de los hombres poderosos del pueblo; también, salía con Shane y le ayudaba en los negocios como siempre lo había hecho, aunque ahora él pasaba muchísimo más tiempo en la ciudad que el pueblo. Shane seguía tan obsesionado en ella como en un principio y la verdad era que para Jane nada, que tuviera que ver con él, le agradaba. De hecho, sentía repulsión sólo de recibir una llamada suya, de escuchar su voz manipuladora, de pensar en sus besos y caricias; las cuales se sentían como si le estuviesen pasando un cepillo de cerda de alambre en los lugares que le besaba o tocaba. Aunque últimamente casi podía decir que no sentía nada.
La relación con Shane había marchado ‘bien’ por dos razones; una, porque hacía casi todo lo que le pedía y evitaba a toda costa las discusiones; y dos, porque no había visto a Tom en todo este tiempo, al menos no de cerca. Lo cual era realmente difícil, más que soportar a Shane. No ver a Tom le ocasionaba ese dolor inmenso en el pecho, sobre todo porque su recuerdo seguía intacto como si hubiese ocurrido ayer. Incluso, en ocasiones, se despertaba con la sensación de que el tiempo no había pasado y que iría a la escuela y se sentaría junto a él. Pero ya no era así, y jamás lo volvería a ser.

                       Incluso Tom había cambiado para estas fechas. La última vez que lo había visto, hacia dos semanas exactamente, se veía totalmente distinto. En aquella ocasión iba con Any, quien sonreía por cada cosa que él decía o hacía. Jane los había estado observando desde el otro lado de la calle deseando con toda el alma ocupar el lugar de la pelirroja. 

Pero, lo diferente en él, además de la vestimenta que constaba de chamarra negra de cuero, con camisa obscura ajustada al cuerpo tipo resaque y pantalones apenas dos tallas más que la de él; era que Tom lucia distinto, de una manera perturbante. Un aire de confianza e incluso felicidad le rodeaban con tal intensidad que en aquel momento Jane sintió un poco de envidia. Pero además de sentir envidia sintió algo más; dejó escapar un jadeo al reconocer que le ponía demasiado, más que antes, porque ahora además se lucir guapo, tierno y amigable, ahora también resultaba increíblemente sexy.


...
-¿Le has invitado a venir? —Cuestionó él en cuanto la chica de risos rojizos estuvo lo suficientemente cerca para escucharle.
-No, bueno sí… lo que pasa es que Elena llegó y bueno, ya sabes… como que querían privacidad —Dijo mientras se sentaba a su lado, donde había estado anteriormente.
Tom no dijo nada, simplemente se dedicó a mantener la mirada fija en el lago, en el cual se reflejaban claramente las nubes que paseaban en el cielo azul intenso, así como los árboles que había a la orilla del agua.
-Te traje esto —Dijo alzando una botella delgada, la cual contenía alcohol y era de sabor durazno.
-Gracias —Respondió él pensativo. Sus recuerdos seguían poblados de imágenes de Jane, pero cuando estaba con Any su mente parecía estar en blanco y cada minuto que pasaba a su lado se convertía en un pincelazo lleno de nuevos recuerdos.
Cuando volvió el rostro hacia Any esta tenía la cabeza agachada con una expresión en el rostro como las que solía poner al principio cuando hablaban de Jane, hacía mucho tiempo que no veía aquel rostro bonito tan decepcionado.
-An…
Ella tardó en levantar mirada y cuando lo hizo trató de sonreír, porque sabía que no debía tener esa reacción; Tom nunca le había prometido nada.
-¿Crees que deberíamos ir con ellos..? Así platicamos y nos reímos de las tontadas que dice mi hermano —Dijo rápidamente como pudo advirtiendo que Tom estaba por hablar.
Se iba a poner de pie con aquella nueva expresión despreocupada y sumamente falsa, pero Tom la sostuvo y ella volvió a sentarse al perder el equilibrio.
-Any, escúchame —Ella tragó al escuchar su voz seria, como pocas veces. Sus ojos cafés le miraron tan fijamente que creyó desfallecer; e incluso esa sensación aumentó cuando Tom se acercó a ella, reduciendo escandalosamente la distancia que los separaba. Any alzó las cejas con sus ojos vidriosos y su rostro pasmado al mismo tiempo que contenía la respiración.
-Cuando estoy contigo —Dijo él después de un rato con voz extraordinariamente suave — me siento demasiado bien. Hablar contigo sobre cosas sin sentido, reír hasta que nos duela el estómago, venir al lago cuando estamos tristes o felices y beber tranquilamente... —El pecho de Any comenzó a bajar y a subir a un ritmo rápido que Tom pudo notar — Estoy cansado de ver esa expresión en tu cara cuando Jane sale a flote y quiero que sepas que cuando estoy contigo no pienso en nadie más que en ti.
-¿Qué es lo que estás diciendo? —Logró pronunciar ella.
-Que ya no quiero andar por ahí como si fuésemos novios sin serlo; sabiendo que no somos amigos, nunca lo fuimos y nunca lo seremos.
Any iba a replicar, seguramente con un buen argumento pensó Tom; pero cuando se dio cuenta de lo que iba hacer se calló y esperó ansiosamente.
Unió su boca con la de él recibiendo un beso calmo y dulce.  


-Continuará...
Gracias por leer y esperar tanto a esta irresponsable chica.