lunes, 19 de marzo de 2012

CAPITULO 64: ¿Amar es perdonar?

Antes de comenzar debo decir gracias a quienes siguen esta historia, de verdad que me animan :) Y bueno el capitulo va con canción asi que yo recomiendo que la pongan donde indica.




Su corazón latió acelerado ordenándole que moviera los pies para ir detrás de ella. A pesar de que se detuvo un momento para pensarlo, no tardó demasiado en comenzar a andar.
No sabía por qué lo estaba haciendo, no sabía qué esperar: si hablar con ella o solamente contemplarla a lo lejos, ambas opciones le estremecían con solo imaginarlas. Tom no tenía idea que iba a suceder, solamente obedecía a su corazón aunque ello significara traicionarse a sí mismo, aunque después se sintiera un idiota por no recordar lo que había pasado y sobre todo por desechar tan rápidamente la inminente verdad: Jane no suspiraba por él, como él lo hacía por ella.
Llegó al patio a paso rápido y siguió la dirección que había tomado Jane.
Para fortuna de Tom los pasos de la chica eran lentos por lo que no tardó mucho en ir caminando a unos cuantos metros alejado de ella.
Observó a distancia su melena rubia, brillante y larga que se mecía al compás del viento, estaba extasiado, sus movimientos sensuales y elegantes lo volvían loco. Entrecerró los ojos y dejó escapar un débil jadeo, Jane le ponía más de lo que aparentaba.
De repente la rubia giró medio cuerpo y cruzó mirada con él.
-¿Estas siguiéndome? —Cuestionó levantando una ceja. Su expresión era sumamente seria pero en el fondo se sentía emocionada al saber que él no la había hecho aun lado como quería hacerle creer.
-No, yo voy hacia los baños —Mintió estúpidamente y se supo descubierto.
-Que yo sepa los baños están al otro lado de la escuela… —Tom desvió la mirada — Y… ¿Me estas hablando? Creí que ya no me dirigías la palabra.
-Si te estaba siguiendo… —Declaró. La expresión en el rostro de Jane se relajó automáticamente al escuchar aquellas palabras, no pensó que fuese a ceder tan rápido.
Sus ojos permanecieron unidos durante unos instantes.
-Jane yo… —Intentó decir mientras avanzaba unos pasos más, quería contemplarla más cerca.
-¿Tu…? —Incitó ella para que terminara de hablar.
-Quería saber cómo estabas —Dijo como pudo pues su corazón y cerebro le ordenaban que pronunciara aquellas dos palabras: Te extraño
-Estoy bien —Respondió un poco confundida. — ¿Por qué lo preguntas?
-Bueno es que Jaime me contó que Shane vendrá al pueblo
-Oh, eso. No lo he visto, la verdad no sé si ya llegó.
-¿Y va venir tu amigo por ti? —Se refería a Nico. Jane se encogió de hombros y le dedicó una mueca.
-Nico se ha ido.
-¿¡Qué!? —No pudo evitar el tono asustado en su voz, sabía que sin él Jane corría peligro.
-Le pedí que se fuera, quería hacer esto sola —Le contó Jane. 
 -¿¡Sabes el peligro que significa eso!? —Exclamó Kaulitz.
-Sí, lo sé. Y por lo mismo prefiero que sigas enojado conmigo —Replicó Jane con irritación.
-Sí, y podría estarlo porque cada vez que lo recuerdo me hierve la sangre pero al mismo tiempo recuerdo lo que me dijiste, que lo habías hecho para olvidarte de mi… —Jane cerró los ojos un momento.
-Sí, para eso lo hice —Admitió —pero veo que ya no lo necesito, tú me olvidaste primero… —Tom frunció el ceño — ¿O te crees que no vi como Any y tú se besaban?
-Me alegra que saques el tema —Jane se cruzó de brazos — Any no me interesa
-Sí, claro. Se nota a kilómetros —Ironizó ella muy enfadada.
-Eso lo sabes muy bien —Afirmó él.
-¿Sabes? Me da igual. —Dijo fingiendo indiferencia.
-¿Algún días vas a dejar de fingir que no te importa?
-Mira Tom, lo mejor es que me dejes sola, si alguien nos ve…
-¡Qué nos veas! —Escupió bastante molesto.
Jane chasqueó la lengua y volvió al camino que llevaba antes. Estaba desquiciada, y el deseo de estar siempre a su lado la estaba consumiendo. Caminó unos dos metros sintiendo los pasos de él detrás de ella, llegó hasta una macetera de un árbol frondoso y se sentó al borde.
Sacó un cigarrillo de su chaqueta y un encendedor y comenzó a fumar. 
-¿Quieres que te lleve a casa? —Le preguntó Kaulitz con voz tranquila mientras se sentaba a su lado. Jane negó repetidas veces.
-No, gracias, le voy a llamar a mi papá… —Dijo antes de llevarse el cigarrillo a la boca y darle una calada. Tom observó extasiado aquel acto.
-Ah…
Hubo algunos minutos de silencio que les dio oportunidad a ambos de escuchar las copas del árbol mecerse al compas de la brisa. Jane suspiró sintiéndose muy tranquila y disfrutó del hecho de tenerlo a su lado.
-Jane —Pronunció él y Jane volteó a verlo. Sus ojos se encontraron. — ¿Puedo volver a verte? —Ella sonrió débilmente antes de contestar.
-¿No nos estamos viendo?
-No me refiero a eso… —Dijo él mirando hacia el frente, Jane permaneció quieta observando sus movimientos.
-Sé lo que quieres decir —Reconoció ella.
-No me importa lo que sucedió en el bar, no me importa lo que pudiste hacerle antes a Bill o si eres parte de los amigos de Shane, o si mañana me cambias por otro… —Su corazón se comprimió al escuchar esas palabras y quiso responder algo pero no podía, no podía siquiera decir ni lo que sucedía dentro de ella. —Te quiero y estos días sin verte, sin hablarte, han sido los más largos de mi vida.

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El despertar esta mañana había sido una tarea difícil, antes de dormir había hablado largo y tendido con Bill sobre todo lo que pasaba por su cabeza, sobre los sentimientos hacia Jane y sobre lo que pasaba con Any. En ese momento había quedado convencido de que Jane ya no era una opción y juró mantenerse alejado como lo había decidido días antes. Pero en cuanto abrió los ojos esta mañana su corazón palpitó y le dijo a gritos que lo que menos quería era estar alejado de ella, que la necesitaba y que volviera a buscarla, que no se rindiera jamás porque Jane era el amor de su vida, a pesar de todo.
Y esa era la razón de estar ahí, diciéndole todas esas cosas.

-También han sido días difíciles para mí, sobre todo ahora que has estado saliendo con Any —Tom sonrió.
-¿Celos? —Jane carcajeó un poco y se acercó a él, dejó recargada la cabeza en su hombro sintiéndose como si estuviera en la cima del cielo.
-Un poco. Sabia que tus sentimientos hacia a mí no habían cambiado pero tenía miedo de que con el paso de los días Any te hiciera sentir cosas.
-Jamás podría hacerlo, te quiero más de lo que crees —Ella sonrió para si misma. Pudo identificar la pena recorrer su pecho — ¿Qué? —Cuestionó Tom al notar su reacción.
-Eso me preocupa…
-¿Por qué te preocupa?
-Por que sé lo mucho que me quieres, lo mucho que esperas de mí —Suspiró —Y no sé si pueda quererte de la manera en que tú lo haces, o si pueda ser todo lo que crees…
…
-¿Vamos a clases? —Cuestionó Jane. Estaba recostada sobre las piernas de él, mientras esté recorría su rostro con las yemas de sus dedos queriendo memorizarse cada detalle de su cara. 
-Quiero quedarme aquí —Murmuró Tom mirándola fijamente. Le encantaba el color de sus ojos y como estos brillaban al encontrarse con los rayos de sol, como el cielo azul se fusionaba con el azul de sus pupilas; adoraba el timbre de su voz tranquilo y pausado cuando andaba de buen humor, o fuerte y firme cuando estaba furiosa.
-¡Ya han tocado el timbre! —Exclamó una voz femenina cerca de ellos. El cuerpo de Jane se tensó al instante y seguidamente comenzó a hiperventilar. Quería separarse de Tom al instante pero sabía que si lo hacía llamaría más la atención.
-¡No! ¡Hay que llegar tarde! —Gritó alguien más seguido de un montón de palabras incomprensible. Un grupo de chicos pasaron frente a ellos riendo y tonteando, Jane comenzó a respirar cuando se perdieron en los salones del fondo.
-Venga, será mejor que nos vallamos —Dijo Jane. Se levantó y expulsó el aire de sus pulmones tratando de tranquilizarse. — Muévete —Le dijo seriamente al ver que Kaulitz permanecía inmóvil.
-No te voy a ocasionar problemas, y voy a tratar de evitarlos —Le dijo él al ver su rostro consumido por la angustia. En sus labios rojos se formó una sonrisa y su expresión se relajó al escuchar aquellas dulces palabras. Él hacia todo por ella.
-Debes jurarlo                                                                                  
-Lo juro —Dijo Tom firmemente. Se levantó y se acercó a Jane. 
Huir, permanecer, arriesgarse, evitarlo, enfrentarlo; cualquier opción era complicada para Jane. Su corazón latía cada vez que sus ojos se fundían en una mirada y no quería alejarse pero no sabía cómo hacerlo, cómo amar, cómo ser constante en algo. Jamás lo habia sido, no de esa manera. Sus padres jamás se trataban con amor, nunca los vio dedicarse una caricia de amor o palabras cursis de enamorados. ¿Cómo afrontar esto? ¿Cómo no salir huyendo sino tenía idea de lo que debía hacer? ¿Cómo no tener miedo si ella conocía los alcances de la maldad?
Un roce de labios le hizo volver a la realidad y se encontró con Tom dedicándole esa mirada arrebatadora que la dejaba sin aliento.
-Perdona todas mis estupideces —Susurró Jane con voz débil e inició una lucha contra su garganta, la cual quería cerrarse en un nudo.
Él sonrió antes de responder a aquella petición y cuando lo hizo le plantó un beso apasionado en los labios.



Continuará...

sábado, 3 de marzo de 2012

Capítulo 63: ¿Angel guardian, Kaulitz?

Bueno primero que nada, antes de comenzar el capítulo quiero agradecer a las personitas que comentaronel capítulo anterior, se los agradezco de corazón porque sé que varias esperan el capitulo y sé de sobra que últimamente pues no he estado tan seguido por acá y pido disculpas por ello. Trato de escribir en los ratos libres que tengo (los cuales no son muchos).
Y en fin, sé que a veces odian a Jane, a veces les parte el corazón, pero es la idea, Jane es una loca adolescente que no sabe qué hacer con su vida; y que Tom es demasiado tonto, lo sé pero... ¿Qué les puedo decir? cuando uno de enamora puede cometer o actuar tan estúpidamente.. seguro lo saben, todos lo hemos hecho. En fin de nuevo. Ahora si aquí va el capitulo. AH! y por cierto aquellas personitas que comentan y no ponen ni su nombre ni nada, agradecería que lo hicieran así sabré más o menos de quién se trata :) Ah y gracias a danceeandlovee, me alegré demasiado al ver tu post, te hacia desaparecida de mi vida, me alegra volver a saber de ti (Tienes que crearte un blog, o decirme tus face) ♥
Ahora si va el capítulo. Las quiero.


Capítulo 63: ¿Ángel guardián, Kaulitz?





Dos días después de aquel tortuoso encuentro las cosas estaban igual. Jane se daba cuenta de que el sentimiento de soledad que había tenido desde pequeña era verdadero, en ocasiones, arrastrada por los que la frecuentaban, ese sentimiento se desvanecía. Cuando bebía o consumía alguna sustancia de los amigos de Shane, cuando iba a fiestas o pensaba en cosas superficiales, esa sensación desaparecía; pero ahora estaba convencida de estaba ahí y que era mucho más intensa que antes.
Ahora nadie fingía estar con ella, ahora sabía que si no fuera por Elena o Miguel estaría realmente sola.
Luego de pasar las clases a un ritmo completamente distinto al que solía tener antes, salió de la escuela. No habia discutido con nadie, por supuesto nadie le habia hablado y la mayoría de las chicas la miraban con desprecio. Era extraño, jamás se habían portado así con ella y no tenía más remedio que permanecer tranquila, aunque en el fondo no sabía cómo reaccionar y cómo enfrentar todos esos cambios. Tenía miedo, eso era seguro.

…

-¿Qué vas hacer ahora que Nico no está? —Cuestionó Elena. Le preocupaba que Shane llegara en cualquier momento y le quisiera hacer daño a su amiga.
-Nada Elena, yo sé que estoy indefensa ante él pero no quiero huir. Además, lo más seguro es que Shane me ha olvidado como todos los demás… —Suspiró. Como él, Kaulitz.
-No te deprimas…
-No estoy deprimida, simplemente he abierto los ojos. Que nadie me hable y demás no significa que voy a rendirme. Tu sabes que si quisiera podría volver a ser la de antes, pero —Movió la cabeza de un lado a otro —No me interesa. En lo absoluto. Antes mi vida sin locuras no tenia sentido, ahora mi vida con ellas no la tiene…
-Entiendo…
-Quiero largarme en cuanto termine la escuela —Elena bajó la mirada. Ella iba a quedarse.
-No quiero que ese día llegue, te voy a extrañar demasiado. —Jane sonrió de medio lado ella también la iba a extrañar sin lugar a dudas.
-¡Jane! —Gritó Jaime a lo lejos. Ella se levantó de la banca y movió las manos.
-¿¡Qué sucede!?
Jaime caminó a paso rápido, la expresión en su rostro denotaba preocupación.
-Hola ¿Cómo estas? —Preguntó llegando hasta ella.
-Bien, bien ¿y tu?
-Bien también, ya sabes —Le plantó un efusivo beso en la mejilla y seguido se acercó a saludar a Elena.
-Quería hablar contigo —Dijo dirigiéndose a Jane con un tono de voz sumamente serio. Ella pudo presentir que algo no iba bien
-¿Qué pasó?
-Me enteré que Shane viene mañana —Jane abrió los ojos y sus pupilas se dilataron —Te lo digo para que tengas cuidado y sobre todo para que no estés cerca de Tom o de su hermano —Jane asintió.
-No te preocupes ya no nos hablamos y no tengo pensado volver a hacerlo —Jaime sonrió.
-Bueno, me tengo que ir. Ya sabes, lo que necesites me buscas o me llamas —Le recordó mientras se despedía de un beso en la mejilla. Jane sonrió, Jaime era realmente lindo con ella.
-Claro, lo haré
-Adiós Elena —Dijo para después marcharse.
- Quita esa cara de enamorada —Refunfuñó Jane cruzándose de brazos.
-Me encanta, es tan guapo y lindo. Viste el detalle que tuvo de venir a avisarte… —Suspiró, Jane en respuesta rodó los ojos.
-¿Has escuchado lo que dijo?
-Sí, lo de Shane —Contestó poniéndose seria de repente. Elena le dedicó una mirada asustada y no era para menos conocía de la obsesión de Shane por Jane, y teniendo en cuenta todo lo que habia pasado, no habia manera de no sentir miedo.

Las copas de los árboles comenzaron a mecerse al mismo tiempo en que las nubes en el cielo comenzaban a obscurecer, la brisa fría daba incertidumbre a la noche; hoy parecía iba a ser especialmente larga.
-Será mejor que nos vallamos a casa —Propuso la rubia, su amiga asintió rápidamente sin apartar la expresión en su cara.
-Estoy de acuerdo, cualquier cosa me llamas…
-Claro cariño —Elena se levantó y le dio un abrazo fuerte a Jane. Después de esa muestra de afecto ambas partieron por rumbos separados.

Mientras Jane se dirigía a casa sentía el miedo recorrerla por todo el cuerpo. Sabia del peligro que representaba Shane pero por alguna razón esta vez no era tan fuerte como otras veces. Habia algo en su corazón que le decía que si permanecía en casa sin salir todo iba a marchar bien.

…

-¿Qué estamos haciendo? —Cuestionó Bill en un susurro mientras se escondían detrás de unos arbustos grandes y verdes. El sol ya se habia ocultado y las calles del pueblo estaban casi vacías.
-Shhh… —Lo calló Tom inmediatamente.
-Ven sígueme… —Caminaron unos cuantos metros y se escondieron detrás de una pared.
-¿Estamos siguiendo a alguien?
-Mira —Apuntó hacia la acera de enfrente. Una chica iba caminando, el sonido de sus tacones era lo único que Bill apreciaba. Este permaneció callado, con una expresión de extrañez en el rostro — ¿Qué no ves? —Cuestionó el de trenzas un tanto irritado.
-¡No! ¡Que estoy ciego! ¿¡Lo olvidas!?
-¡Pues usa lentes!
-Sabes lo feo que me vería con lentes, no no, Jamás.
-Cállate ya, Bill. —Dijo resoplando enfadado. Su hermano siempre se iba del tema.
-Oh oh —Dijo cuando pudo apreciar mejor la imagen — ¿Es la rubia? ¿Jane? —Tom volvió a resoplar — ¿Por qué la estamos siguiendo?
-¿No entendiste? Mierda, Bill… a veces creo que no me escuchas. Jaime llamó para decirme que Shane estará mañana en el pueblo.
-Ya.
-¿No lo entiendes?
-La estas cuidando —Tom alzó la vista hacia ella y caminó — ¿¡Estás loco!? ¡Después de todo lo que te hizo! —Exclamó histérico. Tom le habia contado cada detalle de la relación-amistad que habia tenido con Jane, obviamente el asunto de aquel sábado no habia pasado por alto.
-Shhh, nos va a escuchar
-Thomas Kaulitz, te das cuenta de lo que estás haciendo —Regañó el menor. Tom suspiró abatido.
-No puedo evitarlo Bill, no quiero que le pase nada…
-¡Pero tú mismo me has dicho que no querías saber más nada de ella!
-Lo sé, lo sé, no me regañes…
-Mierda, no tienes remedio —Escupió Bill con furia y dio la media vuelta para caminar las dos cuadras que habían avanzado, donde Tom habia dejado estacionada la moto.

…

Abatida e irritada era como Jane había comenzado la mañana. Los gritos de sus padres la habían despertado a primera hora. Aprovechó el momento para encender la computadora y poner música a un volumen considerable, con tal de no escuchar más peleas. Jane sabía que por esa razón su padre siempre tenía una escusa para estar fuera de casa, ni él soportaba esta vida.

Bajó a desayunar a las siete y media, como siempre.
-Buenos días Jane, mi niña —Saludó sus padre amorosamente en cuanto la vio aparecer al pie de las escaleras. La rubia soltó una risa suave y bajó apresurada las escaleras, su padre estaba sentado en la cabecera del comedor.
-Papá, que gusto verte. Te he echado de menos —Confesó mientras era apresada por los cálidos brazos de su progenitor.
-Yo también mi niñita, no tienes una idea —Se separaron y Jane besó su frente. —Siéntate, que ahora te traigo tu desayuno —Jane abrió los ojos, su padre pocas veces, o nunca, tenia detalles como ese. Se levantó del comedor, ante la mirada sorprendida de su hija y entró a la cocina, no tardó demasiado en volver con un plato del desayuno preferido de Jane.
-¡Woh! Papá, se ve delicioso —Alabó ella contemplando su desayuno. —Gracias.
-De nada hija, tenia mucho tiempo sin estar en casa —Jane alzó la mirada.
-No te vuelvas a ir por tanto tiempo —Le suplicó.
-No creo que me pueda quedar
-¿Estas metido en más problemas?
-Que esperabas Jane —Respondió Jennifer al silencio de esposo. Apareció en el umbral de la cocina.
-Jennifer, no empieces otra vez
-¿Qué no empiece? Joder, cómo quieres que no empiece si no haces otra cosa que meterte en problemas, nos dejas sola y no sabes ni siquiera que es de la vida de tu hija, no la quieres, no te importa.
-Mamá por favor —Escupió Jane enfadada.
-Cállate Jane, esto es entre este y yo.
-No me callo, quiero desayunar en paz por una vez en mi puta vida
-No seas grosera —Reprendió su padre.
-¿Grosera yo? Pero si es ella la que ha llegado a gritarte —Su padre se encogió de hombros —Me hartan los dos —Escupió. Se levantó sin tocar la comida, caminó hacia la puerta y tomó su bolsa con sus cosas. — ¿Papá podrías llevarme a la escuela? —Este volteó a verla extrañado.

...


La rutina mañanera había comenzado normalmente en la casa de los Kaulitz. Bill cantaba en el baño mientras se duchaba, afortunadamente tenia vacaciones en su escuela y por esa razón había decidió quedarse en el pueblo algunas semanas, aunque la idea en el fondo le causara escalofríos.
Tom mientras tanto se alistaba frente al espejo. Su mente no estaba ahí. Hoy como todos los días se había despertado con la idea de ni siquiera voltear a ver a Jane. Estaba decidido a no volver a hablarle y realmente no quería saber nada de ella. Se sentía mal consigo mismo por haberse traicionado y haber ido detrás de Jane, cuidándola sin que ella lo supiera. Kaulitz no lo podía evitar a pesar de que luchaba contra ese sentimiento.
La miraba y se irritaba, solo de recordar la noche del sábado los celos le recorrían el cuerpo, sólo de pensar que Jane jamás iba a quererlo como él la quería.

Para mala suerte de Tom al llegar a la escuela y subir las escaleras a la primera persona que se encontró fue a Jane, esta se habia detenido al verlo y él supo que quería entablar una conversación, Kaulitz sin embargo no hizo nada más que continuar con su camino. Estaba decidido a no intentar nada más.

…

Al terminar la segunda clase Tom salió del salón dejando a Faber y Lina conversando con sus demás compañeros, luego de estar recargado unos minutos en el barandal pensando en todo y a la vez en nada vio como ella, Jane, atravesaba el patio en dirección a la parte trasera de la escuela. Su corazón latió acelerado ordenándole que moviera los pies para ir detrás de ella. A pesar de que se detuvo un momento para pensarlo, no tardó demasiado en comenzar a andar.
No sabía por qué lo estaba haciendo, no sabía qué esperar: si hablar con ella o solamente contemplarla a lo lejos. Tom no tenía idea. Solamente obedecía a su corazón aunque ello significara traicionarse a sí mismo, aunque después se sintiera un idiota por no recordar lo que habia pasado y sobre todo por desechar tan rápidamente la inminente verdad: Jane no suspiraba por él, como él lo hacía por ella.



Continuará...
                                                 [Gracias por leer.♥]