jueves, 24 de mayo de 2012

CAPITULO 67: Hasta cuando, Kaulitz?



Una caricia, dos caricias, tres. Ese perrito callejero de color negro, con manchas blancas por todo el cuerpo que Jaime le había regalado, merecía eso y más. Estaba sentado en el borde de la banqueta con el cachorrito sobre el regazo, era el único que le hacia compañía en estos momentos ya que Bill y su madre habían salido a cenar.
Miró el móvil que tenia en la otra mano, la que no acariciaba a Manchas, y su corazón recibió una punzada. En momentos así se sentía tan lejos de ella; apartado, rechazado y olvidado. Ella podía resolverlo todo sin ayuda, sin él. El pensar esto lo ponía mal, el saber que ella no lo necesitaba de igual manera. ¿Es que a ella no le faltaba el aliento cuando no lo veía? ¿A ella no se le aceleraba el corazón al mirarlo a los ojos? ¿Ella se olvidaba de él cuando no estaban cerca?


Estúpidamente y sin fundamentos, Tom se convencía de las respuestas de esas preguntas. Jane no sentía nada por él, no de la manera en que él lo hacia. Y aunque desde un principio supo que Jane no era como todas las chicas y que de ella no podía esperar un amor incondicional, con cada día que pasaba preguntas como esas venían con más constancia a su cabeza, taladrando sus sentidos, su corazón.
-Venga Manchas ¿Quieres ir adentro? —Preguntó mirando al perrito, quien movió la cola como respuesta. Al parecer el cariño del perro era lo único que podía recibir, él era su único consuelo.
Se levantó con el cachorro en brazos y entró a casa. Luego de dejar a manchas en el piso y fue a la cocina a coger un vaso de agua.
-¡Tom! —Escuchó a los lejos. Alguien lo llamada de afuera. Dejó el vaso de agua sobre la barra y se encaminó a la puerta — ¡Tom! —Volvió a escuchar su nombre seguido de dos golpes a la puerta, entonces reconoció la voz. Era Any.
Cuando abrió la puerta se encontró con ella acompañada de una esplendida y enorme sonrisa.
-¡Hola! —Exclamó al verlo y lo abrazó efusivamente. Tom sonrió en el abrazo. Era reconfortarte sentirla cerca de nuevo — ¿Cómo estas? —Cuestionó al separarse.
-Bien y ¿Tu?
-Estupenda, aunque un poco cansada porque he andado de aquí para allá con Charles —Sonrió.
-¿Quieres pasar? —Any asintió y ambos comenzaron a andar hacia adentro. — ¿Cuándo llegaste al pueblo? —Cuestionó después de que Any se sentara en la sala.
-Llegué ayer, viene a visitarte pero Bill me dijo que no estabas.
-Si, eso me comentó cuando volví.
Hubo unos cuantos minutos de silencio, tortuosos para Tom y desesperantes para Any. Para él era una tortura tenerla cerca y saber que debía hablar con ella sobre lo que sucedía con Jane, más específicamente, tenía que decirle que estaba de vuelta con ella intentando algo importante. Mientras que Any, quería regresar el tiempo al momento en que se besaron en su habitación, aunque la ansiedad le recorría el cuerpo sabiendo que algo no iba completamente bien, lo sabia, ya que Tom no la había buscado después de eso.
-Any…
-Tom… —Dijeron al mismo tiempo.
-Dime —Pidió él rápidamente. Any sacudió la cabeza riendo nerviosa.
-No, está bien, dime tú.
-No mejor tú. —Any suspiró decidiendo que era mejor comenzar hablar.
-Es sin importancia… —Murmuró — Bueno no… es que he estado pensado en nosotros —Hizo una pausa y contempló a Kaulitz —Y no sé, quería saber si tú lo has hecho también; el pensar en lo que sucedió el otro día.
-Sí, he estado pensando en eso —Respondió él tratando de utilizar las mejores palabras, aquellas que lograran comprometerlo en el menor grado posible. Sin embargo, los labios de Any se estiran débilmente formando una pequeña sonrisa esperanzada. A partir de esa reacción Tom no supo qué decir ni mucho menos cómo; sin que sus palabras sonaran crueles, sin que su dulce corazón se rompiera en mil pedazos.
-¿Y? —Dijo Any un tanto desesperada por oírlo continuar.
-Bueno es que… Any —Vaciló y ella cambió su mirada esperanzada por una llena de sospecha. — He vuelto con Jane —Logró pronunciar con dificultad.
-¿Qué?
-Any, te juro que si pudiera elegir…
-¿Has vuelto con ella? —Cuestionó sin salir de su asombro.
-Sí.
-No puedo creerlo —Se levantó del sillón — ¿¡Después de lo que hizo!? —Tom asintió — ¿Cómo le hace, he? ¿Cómo logra ponerte tan estúpido? —Dijo con furia, sin poder contenerse. Él no respondió. —¿Es que tengo que ponerme vestidos diminutos, tener el cabello rubio oxigenado, consumir drogas y andar de loca por el pueblo juntándome con lacras como Shane y Lamb, para que un chico bueno como tú me haga en su vida?
-Sabes que no se trata de eso —Replicó Kaulitz.
-¿Entonces de qué? Si Jane jamás ha hecho algo por ti y sabes que no lo hará, que no dejará su estilo de vida —Tom frunció el ceño bastante molesto.
-No quiero que lo deje —Masculló.
-¿De qué se trata Tom, si sabes que Jane jamás te va a querer?
-¡Basta no quiero escucharte! —Exclamó exasperado.
-No quieres escucharme porque es verdad —Escupió ella con furia antes de salir corriendo por la puerta.

…
Dos días tuvieron que pasar para que Jane regresara a clases. No había buscado a Tom y sólo le había llamado un par de veces para informarle de manera ligera como iban las cosas, esto solo reforzaba las palabras de Any en la cabeza de Kaulitz: Jane jamás se iba a enamorar de él.
Las cosas en casa de la rubia eran un desastre; su madre no dejaba de llorar y de culpar a su padre, y Jane no encontraba una solución aceptable para el problema, lo cual le provocaba una enorme frustración. La suerte no estaba de lado de su familia, pues había mucho futuro para Estefan.
…
Cuando llegó al salón de clases se sentó donde siempre, alejada de todo y todos. Hoy especialmente no deseaba tener contacto con nadie, y ciertamente aunque lo hubiera querido, nadie en toda la escuela le dirigía la palabra, a excepción de Tom, por supuesto; quien sin embargo no contaba mucho pues cuando hablaba con él estaban o encerrados en un salón o a escondidas en un sitio apartado.
Poco a poco el aula se fue llenando y antes de que el maestro cerrara la puerta Jane vio a Kaulitz aparecer por el umbral. A pesar de que sus amigos estaban sentados hasta el otro extremo del salón Tom no vaciló ni un minuto en hacia ella.
-Hola —Masculló sentándose a su lado. Jane permaneció con una expresión seria, e incluso se le podía notar el matiz de enojo en sus ojos, era claro que no quería tenerlo cerca. El saludo tuvo como respuesta un bufido y un evite de miradas bastante duro.
En cuanto el timbre retumbó en todos y cada uno de los espacios de la escuela Jane se levantó de golpe llevándose consigo sus cuadernos.
-Jane, espera —Suplicó él yendo detrás de ella.
-No quiero hablar ¿Vale? Después, lo prometo —Le dijo sin volverse.
¿Hasta cuándo iba a ser capaz de esperar? ¿O es que no había remedio? ¿Jane realmente no lo tomaba en serio? ¿Realmente no sentía nada por él?
Durante el camino de regreso a casa se auto convenció así mismo que la actitud de Jane tenía sólo un origen: el problema de su padre. Lo cual significaba que si ese problema se resolvía la conducta de Jane iba a cambiar.
-¿Qué haces? —Cuestionó Bill mirando a su hermano con mucha curiosidad. Tom se encontraba batiendo los cajones en busca de algo.
-Estoy buscando un número.
-¿Un número? —Inquirió Bill con solemnidad.
-Sí, Bill. Un número —Respondió exasperado.
-¿De quién es?
-De un amigo —Bill frunció el ceño. Los únicos amigos que le conocía su hermano, eran Faber, Lina, Jaime y Any, y no necesitaba sus números.
Tom siguió rebuscando entre los cajones, hasta que se detuvo con un pedazo de hoja en la mano derecha, era la nota donde estaba escrito aquel número de teléfono que le brindó ayuda una vez.
-¿Qué amigo?
-Sam —Respondió Tom. Bill trató de hacer memoria, pero lo cierto era que no recordaba ese nombre.

-¡Sam, hola! —Exclamó al ser atendido al otro lado de la línea.
-¿Qué hay Tom? ¿Qué se te ofrece?
-Quería saber si no tienes alguna misión por cumplir, como la de la otra noche —¿Misión, de noche? Fue ese cuestionamiento lo que atrajo los recuerdos ala mente de Bill y entonces supo quien era Sam. Tom le contó en una ocasión lo que sucedió esa vez, cuando ayudó a esos pandilleros a saquear aquella casa lujosa, de donde consiguió el dinero para pagar las amenazas de Edgar.
-Ya veo. ¿Necesitas dinero, he? —Cuestionó Sam con una sonrisilla maliciosa.
-Bastante —Respondió.
-Bueno, entonces vente a mi casa mañana en la noche. Aquí platicamos cómo y cuándo se darán las cosas.
-Perfecto —Aceptó antes de colgar.
-Júrame que no vas volver a hacerlo —Dijo Bill con voz pausada, estaba asimilando las cosas.
-No empieces
-¿Qué no empiece? ¡Va a robar otra vez!
-¡Shhh! ¡Quieres callarte! Mi madre te puede escuchar.
-Eso es lo que hace falta.
-No Bill… por favor… —Suplicó. —Por favor no le digas.
-Es que no puedes volver a robar, y menos por ella. ¿Hasta cuando, he? ¡No eres su héroe, ni mucho menos! Ella tiene que aceptar las consecuencias de su vida, de sus actos y de las cosas que pasan.
-¿Si nuestro padre estuviera en esa situación, no harías todo por ayudarlo?
-¡Nuestros padre, tú lo has dicho! pero ese no es nada nuestro.
-Está claro que no lo entiendes —Agregó decepcionado.
-Tom por favor no lo hagas —Bill se acercó a él y posó una mano sobre su hombro en señal de apoyo. Tom lo apartó de un movimiento brusco y se levantó para abandonar la habitación.
Llegó hasta la sala y encendió el televisor. Pasó parte de la tarde sentado en aquel sillón pensando en lo que había sucedido ahí mismo dos días antes con Any. También pensó en Jane, en como lo evitaba cada vez que podía y como lo buscaba cada vez que no tenía a nadie más a su lado, cuando quería hablar con alguien o cuando necesitaba del afecto de una persona.
¿Qué pasaba si no la ayudaba esta vez? Si hacia caso de las palabras de Bill, en el fondo sabia que él tenia razón pero era Jane y sino la ayudaba, él mismo, no se lo iba a perdonar nunca.


Continuará.

sábado, 19 de mayo de 2012

Nominación n.n




Bueno, no entendí muy bien el sistema porque ni siquiera sabia que hay premios o nominaciones en blog, pero bueno soy una desubicada en esto. En fin, gracias a  http://pintatuvidadecolores.blogspot.mx por esto. Según entendí debo poner las imágenes y luego responder las preguntas de su blog y nominar a más personas (27 creo) , pero pues... como tampoco tengo mucha variedad supongo que todas las seguidotas quedan en categoría de nominadas :)


Preguntas.

¿Con cual palabra te defines mejor? R= ¿Palabra? Joder... eso es difícil. Pero creo que seria "rara" o "diferente". Todos dicen que lo soy y yo estoy convencida de ello. Soy algo poco convencional, no sigo a los demás y me gusta hacer un montón de cosas que los demás no. Como escribir por ejemplo. Prefiero diez libros a diez pares de zapatos, me apasiono con la música y como no tengo novio, entro aún más en la categoría de rara.
¿Materia preferida? R= En el colegio era artística, español y geografía. Ahora, en la universidad, es Psicología Comunitaria y contemporánea.
¿Que es lo que más detestas en una persona? R= Detesto un poco la superficialidad, pero puedo tolerarla, ni yo estoy totalmente exenta de ella.
¿Que es lo que más te gusta de tener un blog? R= Me gusta este blog porque subo mis historias y las comparto, pero es principalmente por el gusto de poder escribir, y el blog es como un forma de incitarme a mi misma a terminar una historia y el otro (
http://imisyoumoretoday.blogspot.mx/ ) me gusta porque en el puedo escribir todo lo que siento, es como mi terapeuta a veces. XD
¿Tu más extraño habito? R= Creo que no tengo uno, o al menos no me parecen extraños :S
¿Libro preferido? R= Ufff... hay varios. Pensativa, Aura, los juegos del hambre, sinsajo, la ultima canción, conectate, el hombre en busca de sentido...
¿Cual es tu mayor hobbie? R= Escribir, leer, tocar guitarra y cantar, dibujar y pintar, tomar fotos.
Si fueras invisible por un día, ¿que harías? Asustaría ala gente XD
¿Cuales son tus blogs favoritos? 
 R= Todos los que me siguen.
¿Cuanto tiempo duras peinandote en el espejo? R= Creo que ni cinco minutos, no suelo peinarme mucho, me dejo el cabello suelto siempre :) o sino un chongo mal peinado.
¿Qué te inspiro a crearte un blog?R=  Mi otro blog, además el hecho de que fotolog se pusiera tan feo. Pero el abrir el otro blog, me inspiró las ganas de escribir, de tener como diario virtual donde pudiera plasmar todo lo que había en mi cabeza, con privacidad. 
¿Qué te gustaría que te regalaran para tu cumpleaños? R= Libros, una guitarra, una rosa y un beso. Naah, me aluciné.

¿Color preferido? R= Rojo, amarillo y azul.
¿Eres ordenada? R= ¿Ordenada? qué es eso?
¿Fruta preferida? R= Las ciruelas, las peras bosco y duraznos.
¿Estas con alguien? R= Sí, con mi oso de peluche. ¿Cuenta?
¿Qué es lo peor que has echo? R= Quedarme con un libro... naah, ha habido cosas peores.
¿Cancion que te vuelva loca? R= Ahorita Safe and sound.
¿Tu modelo a seguir? R= No tengo nadie por el momento, quiero ser yo misma.
¿En qué pais te gustaría vivir? R= En ninguno que no sea el mismo, me encanta mi ciudad. Pero probablemente sino tuviera opción me gustaría París.
¿Short o pantalones? R= Pantalones, odio los shorts.
¿Por qué te creaste el blog? R= Ya lo sabes.
¿Qué es lo mejor que has echo? R= Cambiar mi forma de pensar.
¿Película que te vuelve loca? R= Tanto como loca, no. Pero me encanta muchas. Orgullo y prejuicio, la ultima canción, un paseo para recordar, girl interrumped, etc, etc. En serio son demasiadas.

Y ya, esto es todo amigos! XD

miércoles, 2 de mayo de 2012

Capítulo 66: La fianza

Jane resopló para tranquilizar la furia y la frustración que la recorrían entera. Su madre, Jennifer, acabada de contarle lo que habia causado que su padre estuviera detenido.
-¿Es que es estúpido o qué?
-Jane, es tu padre.
-Le dije que no lo hiciera. ¡Mierda! ¿Por qué le gusta meterse en problemas?
-Lo hizo para que te dejara en paz —Dijo su madre tratando de hacerla entrar en razón.
-¡Él sabía que se iba a meter en problemas! Es que no lo comprendo. Toda la puta policía de este jodido pueblo son familiares y conocidos de Shane. ¡Por una mierda! Su padre controla todo esto.
-Cálmate Jane
-¡No me voy a calmar! —Exclamó golpeando la pared. — No lo van a dejar libre —Murmuró cansada.
-Esto no es tu problema, es su responsabilidad —Dijo su madre. Jane jadeó ante la frialdad de su madre.
-Al menos podrías fingir que te importa
-Jane…
-Yo no quiero ver a mi padre en la cárcel.
-El se lo buscó —Jane negó repetidas veces mordiéndose los labios para no escupirle el odio que se comenzaba a acumular en su pecho.
Para tranquilizarse sacó un cigarrillo y comenzó a fumar.
-¿Y cómo está Shane? —Preguntó minutos después, cuando pudo controlarse.
-Hablé con Margaret, ya ves que ella es la enfermera, y me dijo que estaba internado, que está muy golpeado.
-Por qué, por qué hizo esto…

A pesar de que siempre estaba metido en problemas, a pesar de que jamás se interesaba por ella, Jane no podía evitar sentir terror al saber a su padre en la cárcel. Sabia que los padres de Shane eran poderosos y que obviamente lo iban hacer pagar el triple de los justo por lo que había cometido.

-Voy a entrar, ojalá el abogado ya tenga información —Jane asintió pesadamente a las palabras de su madre —Todo va a estar bien, hija — No recibió respuesta a aquella frasecilla gastada de aliento, pues Jane simplemente se dedicó a observar el suelo.
Cuando su madre entró a la comisaria revisó el móvil el cual había estado sonando constantemente desde que salió de la escuela, sabia que era él pero por alguna razón le parecía más sensato no hablar con Tom por el momento.

…


-Deja ese móvil ya, no te va a contestar —Regañó Bill. Estaba cómodamente recostado sobre la cama y comenzaba a estresarle ver a Tom pasearse por toda la habitación —Has estado intentándolo desde que llegaste de la escuela —Le recordó Bill con enfado.
-Tengo que saber que pasa —Dijo. Quería hacer caso a las palabras de su hermano pero no podía evitar sentirse angustiado, Jane no contestaba ninguna de sus llamadas ni sus mensajes. ¿Estaría bien?



-Espera a que te llame
-No, no puedo. Si tu la hubieras visto, entenderías lo que estoy sintiendo —Bill suspiró abrumado. Era cierto, no comprendía mucho lo que su hermano trataba de explicarle, lo veía asustado y preocupado pero era Jane, y era innecesario para Bill preocuparse por ella; después de todo sólo habia acarreado dolor a ambos y ahora no parecía ser diferente.
-Vale, te entiendo —Dijo sólo para hacerlo sentir bien.
-Bueno pues... acompáñame a verla —Bill gruñó. Se negaba rotundamente a hacer tal cosa, porque implicaba que Tom se metiera en problemas.
-No, hay que esperar a que ella te llame.
-Bill por favor, sabes que si no vas conmigo puedo cometer alguna locura, al menos si tú vas podrás hacerme entrar en razón —Bill no respondió inmediatamente, más bien pareció pensarse el asunto.
-Está bien… iré, pero sólo porque sé de lo que eres capaz por ella —Tom sonrió satisfecho — Ah, se me olvidaba decirte —Dijo Bill antes de que Tom saliera disparado de la habitación —Hace rato estuvo aquí la chica pelirroja, Any. —Tom se quedó plasmado. No había pensado en ella ni siquiera un momento. ¿Cómo era capaz de ignorarla, de enviarla lejos de su mente después de lo dulce que era con él?
Any era adorable, no quería hacerle daño pero no había marcha atrás. Ya estaba con Jane y eso no lo quería cambiar ni por ella ni por nadie.
-Ya pensaré como solucionar las cosas con ella —Dijo retomando el camino.
-Debes decirle la verdad —Afirmó Bill.
-Y lo haré pero ahora no es el momento para hablar de An —hizo una pausa —Mejor apresúrate, que entre más rápido lleguemos mejor —Sermoneó a su hermano quien continuaba tendido sobre la cama.

…


La imponente casa se veía chiquitita, sombría y sin vida, ya no le causaba la sensación de estremecimiento como la primera vez que puso un pie dentro.
Bajó de la moto y tocó el timbre un par de veces, escuchó como la melodía hacía eco por los rincones de la casa. Esperó impacientemente pero la puerta no se abrió.
-Creo que no hay nadie —Dijo Bill. Tom insistió un par de veces más y volvió con su hermano al no recibir respuesta.
Estaba a punto de encender la moto cuando la melodía de su móvil resonó reviviendo las esperanzas de que fuera Jane.
-Es Faber —Masculló molesto.— Hola Faber —Respondió sin muchos ánimos.
-¡Ey Tom! —Habló su amigo con voz escandalosa.
-¿Qué pasa? —Bill bajó de la moto y contemplo a su hermano con mucha preocupación.
-Nada… bueno si… —Hizo una pausa aumentando la intriga de Tom — ¡Supiste que Shane está en el hospital!
-¿Qué?
-Sí, fue internado en la mañana —Tom cruzó mirada con Bill, él escuchaba la conversación gracias al tono de voz que utilizaba Faber. —Según dicen Estefan le dio la paliza de su vida
-¿Estefan? —Inquirió Tom, ese nombre le sonaba.
-El padre de Jane. —Tom abrió los ojos —Creo que está detenido en la comisaria —Agregó.
-Gracias Faber.

Colgó el teléfono y se quedó en completo silencio. Su mente encajaba las piezas de lo que pasaba.
-¿¡Que sucedió!? —Chilló Bill desesperado interrumpiendo el hilo de sus pensamientos.
-Ya sé donde está Jane.

…


-¿Ves a alguien? —Cuestionó Tom. Bill negó repetidas veces, estaba frente a la comisaria pero parecía no haber ningún tipo de movimiento.
-¿Vas a entrar?
-Sí, debe estar dentro.
-Y si le marcas otra vez
-Ya lo hice —Miró hacia la entrada del sitio, esperaba no encontrarse con nadie que estuviera relacionado con Shane, obviamente eso era en cierta forma imposible. Todos los que trabajaban ahí dentro eran conocidos de él — Ahorita vengo, no te vayas a ir —Bill resopló.
-¡Ey Tom! —Gritó Jane desde el auto de su madre cuando se dio cuenta de su presencia y la de su hermano. Tom volvió el cuerpo y la ubicó rápidamente. Sonrió internamente al conectar sus miradas y avanzó a paso rápido hasta donde estaba ella.
-¿Cómo está todo? —Jane rodó los ojos. Él se a próximo más a la ventanilla, Jane se hizo hacia atrás y fijó la vista al frente.
-¿Sabías que tu presencia aquí sólo puede empeorar las cosas? —Escupió ella. Tom frunció el ceño y suspiró.
-Estaba preocupado, no me has contestado ninguna llamada.
-No tengo cabeza para hablar con nadie.
-¿Ni siquiera conmigo? —Jane volvió la mirada a sus ojos.
-Lo siento, lo siento… —Dijo frustrada. — Vamos a otro sitio aquí no podemos hablar —Tom asintió apoyando la sugerencia. —Sígueme.

…


El viento de la playa movía violentamente las hojas de palma seca del techo de la pequeña palapa. Tom y Jane estaban dentro, mientras Bill esperaba afuera echando un vistazo para asegurarse de que nadie se acercara.
-Le dije que no le hiciera nada, pero no me hizo caso. Y ahora lo han metido a la cárcel y lo harán pagar por eso y muchas cosas más, estoy segura. —Terminó de relatar lo sucedido. Mientras lo hacia se sentó en la arena y Tom permaneció de pie observándola en todo momento.
-¿Tiene un abogado?
-Sí, pero no podrá hacer mucho por él. Lo sé.
-Debe haber una forma, estoy seguro que la encontrarás —Jane respondió con una débil sonrisa. No creía demasiado en las palabras de Tom; aunque, evitó contradecirlo porque de alguna manera quería pensar que después de un tiempo su padre volvería a casa sano y salvo.



Tom se inclinó delante de ella, hasta apoyar las rodillas en la arena, y la miró directo a los ojos, con una perfecta y penetrante mirada, esa que siempre dejaba a Jane a punto de desfallecer.
-Estoy a tu lado, lo sabes ¿No? —Jane dejó de parpadear hasta que sus ojos se cristalizaron.
-Debimos quedarnos en la ciudad —Él estiró los labios en una sonrisa amarga y recordó lo bien que se la habían pasado a pesar de todo. Especialmente recordaba aquel beso que se había atrevido robarle.
-Yo en parte prefiero que no haya sido así —Dice él un tanto convencido.
-¿Por qué? Éramos libres, sin nadie que se interpusiera en nuestro camino. Nadie que nos hiciera la vida de la manera en que nos la hacen, y nos la hacemos, aquí—Argumentó Jane sin comprenderlo.
-Lo más seguro es que ya no estuviéramos juntos —Jane bajó la mirada. Cierto, eso era lo más probable. —Tú estarías con algún chico guapo y rico —Ella frunció el ceño — Y yo —Continuó —Yo seguiría pensando en ti cada segundo de mi vida.
 Sus ojos se fundieron en una mirada hasta que Jane decidió acercarse a él. Tom la recibió con un beso casto y profundo, que logró agitar su corazón.
-Me tengo que ir —Murmuró ella aún pegada a sus labios.
-¿Me vas avisar como va todo? —Preguntó Tom.
-Lo intentaré —Respondió y volvió a unir sus bocas.
...
 Cortando los besos placenteros el móvil de la rubia comenzó a sonar. Jane contestó con desesperación al ver el nombre de su madre en la pantalla.

-¿Qué pasa? —Contestó alarmada.
-¿dónde estas? —Se le notaba en la voz que estaba molesta.
-Dando una vuelta, te estabas tardando demasiado. ¿Qué pasó?
-Ven ahora.
-Ya voy pero ¿qué pasó? —Insistió.
-Tiene muchos cargos y sólo podrá salir con una fianza —Respondió tristemente, Jane juró que estaba apunto de llorar.
-¿Cuanto? —Su voz tembló al realizar la pregunta. Hubo un largo silencio.
-Cien mil pesos —Jane abrió los ojos, como si hubiera recibido un baldazo de agua helada y en realidad así lo había sentido
-¿¡Qué!? ¿¡Cien mil pesos!? ¿Están locos? Eso es demasiado, eso no puede ser.
-Creo que el padre de Shane ha interferido
-¡Claro que lo ha hecho! —Exclamó Jane. Apartó el móvil de su oreja y lo lanzó lejos de ella.
 Tom estiró su mano y le acarició el rostro mientras las lágrimas comenzaban a bajar por sus mejillas.
Cuando se aseguró de que Jane no lo tomara como una agresión se acercó a ella y la rodeó con sus brazos. Tardó unos cuantos minutos en reaccionar y cuando lo hizo se aferró a su cuerpo, el que lograba tranquilizarla de alguna manera.


 



-Continuará...
Bueno, traje capítulo y espero que les guste. Ya estoy por entrar a la escuela y tengo un montón de trabajo en las practicas, así que lo más seguro esque las cosas por aquí sigan igual. De todas maneras yo escribiré y subiré.
Gracias a las que leyeron el anterior y comentaron :) Lasquiero.