miércoles, 8 de febrero de 2012

Capítulo 15

Ni siquiera amigos, ni siquiera conocidos.

Los domingos nunca habían sido los favoritos de Tom, no desde que Bill se habia marchado del pueblo para irse a vivir con su papá, ese día habia sido un horroroso domingo. Pero ahora, después de mucho tiempo, sentía que era un buen domingo, uno diferente a todos. Estaba trabajando con Faber en el restaurante. Habia decidido continuar a pesar de que la cuenta con Jaime ya estaba saldada.
-Mi mamá insiste que le page a Jaime los arreglos extra que le hizo al auto, se indignó tanto cuando le dije que no aceptó que le pagara.
-Le caes bien a mi hermano aunque no sea uno de nosotros…
-¿Es tu hermano no? Quizás por eso le caigo bien
-Quizás —Murmuró Faber.
-Oye, me dijo algo sobre Jane…
-¿Qué te alejaras de ella? —Tom asintió. — A mí también me lo dijo… creo que tiene razón, Jane no es nosotros.
-No lo sé…
-No sabes qué
-Si podré mantenerme alejado de ella —Admitió Tom
-¿Te gusta?
-¡No! Es solo que me parece alguien mucho más interesante de lo que aparenta ser… Tal vez si me guste pero no de forma romántica o algo así, más bien me cae bien…
-Hablando de… —Dijo Faber mirando hacia la entrada. Tom giró un poco su rostro para poder ver y ahí estaba Jane, entrando al restaurant.

Sus sentidos se concentraron solo en ella. La observó con atención, iba vestida con una pequeña falda negra floreada de holanes, con una blusa blanca ajustada y un suéter de tela delgada de color gris, su cabello rubio brillante con ondas caía en cada hombro. Se veía increíblemente hermosa.
Jane alzó la mirada y se encontró con ese par de ojos que la miraban minuciosamente. Sonrió y movió la cabeza en forma de saludo.
-Hola chicos
-¡Hola Jane! —Respondió efusivamente Faber, Tom solo sonrió. Jane llegó hasta la barra donde estaban los chicos. — Qué te trae por aquí—Jane sonrió antes de responder.
-Nada, solo… —Hizo una pausa y miró por un momento a Tom que hasta ahora no habia abierto la boca. —Necesito pedirte un favor —Faber la miró con mucha atención —Quiero ver si me permites a tu amigo una media hora —Él miró a Tom, ese se encogió de hombros si comprender de qué iba todo —Prometo traerlo de vuelta ¿Vale? —Faber asintió con una amplia sonrisa.
Tom se quitó el delantal y la camisa blanca y los colgó en un clavo.
-Ya regreso —Le dijo a su amigo.
Salieron del restaurant y caminaron por la arena en silencio.
-¿Por qué estas tan serio? —Le preguntó Jane luego de algunos minutos.
-Por nada… —Respondió Kaulitz.
-Bueno… —Dijo Jane un poco molesta. Era obvio que se debía a algo. —Quise que vinieras porque necesito hablar contigo…
-Si dime —Jane se detuvo y él también.
-Bueno es que… —Hizo una pausa —Sé que no somos amigos, siquiera conocidos pero me gustaría saber porqué me has estado evitando
-¿Evitando? —Preguntó como si no supiera de que ha hablaba pero en el fondo comprendía a qué se refería — No he estado evitándote —Jane se cruzó de brazos y volteó hacia otro lado — Es solo que… —Resopló y continuo hablando —Que he estado ocupado, con ya sabes… —Se agachó a recoger una piedrita y la lanzó al agua. Ni siquiera él habia entendido sus propias palabras.
-Vale —Dijo Jane con un gesto de apatía. Sus palabras no eran ciertas, Jane no estaba equivocada, Tom la estaba ignorando y no era capaz de decírselo en la cara, de decirle la razón de tal rechazo.

Jane bajó el rostro y clavó la mirada en la arena, suspiró mirando las conchitas enterradas y los restos de mar que habia a la orilla de la playa. ¡Claro! Por qué alguien como él iba a querer ser su amiga, por qué iba a querer hablarle. Tom no era como todos, estaba convencida de ello. A él poco le importaba si era muy guapa, o si tenía un grupo espectacular, si llevaba ropa cara o si tenía influencias. No, él no era así. Seguramente a Tom le gustaban las chicas dulces, bonitas, tiernas, cultas, respetuosas, razonables, sencillas y sin duda ella no tenía nada de eso. Pensar en todas esas cosas solo logró que una sensación muy desagradable se apoderara de ella. Se sentó en la arena y contempló el horizonte.
-Lo siento —Le dijo Kaulitz sentándose junto a ella. Jane no respondió ni siquiera se movió.
-Comprendo... —Dijo mucho rato después — Comprendo que soy el tipo de persona con quien gustes tratar —Dichas aquellas palabras se levantó sacudiéndose la falda y las piernas. No dio marcha atrás y comenzó a caminar por donde habia llegado. No sabía si sentía pena o rabia, pero estaba claro Tom no quería ser nada de ella, ni amiga ni conocida ni nada.
-¿Qué pasó? —Preguntó Faber a verla pasar con esa expresión en el rostro.
-Nada no te preocupes —Respondió con voz fuerte y decidida.
-Cuando te veremos por aquí —Se apresuró a decir el amigo de Tom antes de que ella comenzara andar.
-Jamás volveré por aquí, no soy como tú o como él —Dijo con voz que denotaba arrogancia —A quién engañamos estoy mejor con los míos —Dijo para luego marcharse. Tom, quien alcanzó a escuchar aquellas duras palabras, llegó juntó a Faber.
-¿Pero qué paso? —Le preguntó este desconcertado por la reacción de la chica.
-Nada... —Le respondió él. Se colocó la camiseta y el delantal para luego entrar a la cocina en busca de algún quehacer para distraerse.


A veces queremos cambiar las cosas,
por el miedo a afrontarlas, por el miedo a fracasar
por el miedo a terminar peor de la que ya lo estamos,
sin darnos cuenta de que si les hacemos frente
con valentía quizás encontremos el camino correcto…

Capítulo 14

Lejos de ella

-Valla, hasta que llegas —Simone la madre de Tom estaba sentada en el sillón pequeño, el cual lo habia puesto a un lado de la puerta para que su hijo no se le escapara. Tom alzó la mirada y vio en los ojos de su madre la furia, cerró la puerta despacio y dejó las llaves en el llavero de madera colgado en la pared. —¿Dónde estabas? —Preguntó ella. Era claro por el tono de voz que estaba muy enojada, Simone era una mujer tranquila pero habia cosas que no podía dejar pasar y esta era una de ellas.
-Con Faber… —Respondió sin mencionar a Jane.
-¿Y bien? ¿Qué pasó con mi auto Thomas? —Tom tomó aire antes de hablar.
-Le rompieron las ventanas y las llantas —Dijo casi en un murmullo.
-¡Pero cómo! —Se puso de pie y se acercó un poco a su hijo.
-No lo sé mamá —Respondió Tom encogiéndose de hombros.

-¿En que estas metido?

-¡En nada mamá! —Exclamó Tom con cierta indignación. Era indignante que ella desconfiara de él.

-¿Estas en drogas? —Tom frunció el ceño — ¿Te estás juntado con los mafiosos? —Movió la cabeza negando — ¿Entonces qué pasa? —Preguntó angustiada. Él no respondió. — No sé qué estás haciendo Tom pero no me gusta, se te pierden tus cosas, te roban en la escuela, te asaltan ,llegas con golpes y ahora mi auto está destruido. ¿Sabes lo que me costó comprar ese auto?

-¡Si lo sé! —Respondió furioso. Apretó los dientes y los puños.

-¿Entonces? —Tom bajó la mirada con la mandíbula tensa y el ceño fruncido. Pasó por el lado de su madre sin responder y entró a la cocina, se sirvió un vaso de agua y lo bebió lentamente. — Tu eres bueno, hijo —Le dijo su madre entrado a la cocina. Tom dejó el vaso a un lado, sobre un mueble. — Por favor dime que no estás en esas porquerías que hacen la mayoría de los jóvenes que viven aquí.

-No lo estoy, te lo juro —Se acercó a su madre la abrazó.

-O quizás…estés en líos de faldas… —Se separó de su hijo bruscamente — ¿¡Estas es líos de faldas Thomas!?

-¡Claro que no! —Su madre entrecerró los ojos. — ¿Seguro que no hay ninguna chica por ahí?

-Eh... bueno… —Tartamudeó y a su mente llegó la imagen de Jane. —Voy a recostarme un rato…

-¡No te vayas! ¡Aun no termino de hablar contigo! —Gritó al ver como su hijo caminaba a paso rápido para escaparse de ella — ¿Cuándo estará listo el auto? —Tom se detuvo y la miró con seriedad.

-Dentro de una semana

-¿Tanto? —Kaulitz asintió con un gesto en el rostro.

-Pero no te preocupes, cuando salgas tarde de trabajar yo iré por ti —Su madre sonrió. Su hijo era tan noble, no podía estar metido es cosas malas. Por más que las cosas lo pusieran como culpable, en el fondo escuchaba aquella vocecilla que le decía que su hijo no mentía, que su hijo iba por el buen camino.

Los días pasaron rápidamente, para todos y principalmente para Tom, entre las clases matutinos de la preparatoria y el trabajo vespertino en el restaurante del papá de Faber, eso ultimo lo habia conseguido gracias a su amigo para así poder pagar la reparación del auto de su madre. No habia tiempo de ver a Jane siquiera a Lina, en cuanto salía de clases se iba con Faber al restaurant y en la noche pasaba a recoger a su mama al trabajo.

La mañana de sábado de levantó más temprano que de costumbre, se bañó y salió de casa. El cielo estaba pintado por los rayos del sol que penas se asomaban en el horizonte yque atravesaban débilmente algunos nubarrones. Tom contempló aquella imagen a lo lejos mientras caminaba, era de las cosas que más disfrutaba de aquel lugar, los amaneceres y los atardeceres, eran los más preciosos de todo el país, además que le traían muy buenos recuerdos de la infancia.

Llegó a casa de Jaime, él le habia dicho que hoy a primera hora tendría listo el auto. Tocó el timbre y espero pacientemente a que abriera la puesta.

-¡Hola Tom! —Exclamó con entusiasmo al abrir la puerta. — Pasa para ya está como nuevo el coche de tu mamá —Dijo sonriendo. Tom lo siguió prestando atención a las palabras del hermano de Faber —No fue difícil, hasta le hice algunos arreglos que le hacían falta

-¿En serio? —Cuestionó intrigado. Jaime asintió.

-Ahí lo tienes —Dijo señalando al esplendido Scort que estaba frente a ellos. Tom sonrió al ver el auto de su madre en excelentes condiciones.

-¿Le diste pintura? —Se acercó impresionado al auto y lo tocó.

-Sí, tenía varios rayones, también le cambiélos focos de enfrente porque alumbraban muy débilmente

-¡Valla! —Exclamó Tom. No se lo esperaba, no esperaba que el hermano mayor de Faber fuera tan buena persona.

-Seguro tu mamá estará feliz cuando lo vea

-Tenlo por seguro…

…

-Y desde cuando son amigos de Jane? —Preguntó Jaime de repente. Habían estado hablando de cosas sobre el auto y ahora la conversación daba un giro inesperado de trescientos sesenta grados.

-¿Qué? —Cuestionó Tom sin comprender.

-Sí, eso.Jamás los habia visto con ella desde que los conozco

-Ah… bueno la conocí hace poco… —Dijo Tom preguntándose porque preguntaba eso.

-Deberías mantenerte alejado de ella, ya se lo dije a Faber pero me dijo que él no tenía problema con eso…

-¿Por qué debería? —Inquirió con cierta molestia.

-Yo, hace algún tiempo, me junté con ellos, con los amigos de Jane y Shane y sé como son, bueno de hecho aún los frecuento, pero te lo digo en buen plan… deberías mantenerte alejado de ella si Shane sabe que estas con ella no sé qué podría hacerte —Tom tensó la mandíbula.

Kaulitz condujo de regreso a casa pensado en las palabras de Jaime. ¿Estar alejado de ella? Parecía una tarea sencilla pues era como volver el tiempo unos días atrás donde no trataba con ella, donde su vida era una basura .No estaba seguro si quería eso, si quería regresar a esos días, si quería dejar de ver a Jane, si podía dejar las cosas como estaban antes. Aunque no la conocía del todo le hacía sentir muy bien, le hacía sentir confianza y valentía, le hacía creer en sí mismo. Le sentaba muy bien su amistad pero estaba claro, no debía estar cerca de ella por su propio bien.

Capítulo 13



En momentos como este solo deseaba desaparecer o bien largarse de ese horrendo pueblucho como él lo denominaba cada vez que estaba furioso como hoy. ¿Cómo podía estarle pasando esto? ¿Por qué les gustaba tanto divertirse con sus desgracias? ¡Los odiaba! Los odiaba tanto a todos ellos.
Ver el auto de su madre en esas condiciones, ver como su esfuerzo se habia ido a la basura por unos idiotas y lo peor de todo era que no podía hacer nada. 

-¡Ey Tom! —Gritó Jane, él se detuvo y la miró.
-Vamos te llevo —Dijo sonriendo de medio lado. Su mente le dijo en ese momento que se mantuviera muy lejos de ella, que no era una buena idea, que tarde o temprano iban a tener algún problema pero algo muy dentro de él le hizo comenzar andar hacia donde lo esperaba con una amplia, reconfortable y bonita sonrisa. —No te preocupes ¿Vale? —Dijo Jane cuando Tom llegó a su lado.
-¿Me puedes llevar a un lado? —Preguntó mientras comenzaba a caminar hacia el auto de Jane.
-Claro ¿Adónde te llevo?
-Ala casa de Faber —Respondió. No sabía con quien más acudir en todo el pueblo.
-¿Esta por la calle principal? —Tom asintió. Llegaron hasta el auto de Jane y subieron. Durante el recorrido Tom le contó detalladamente cómo habia sucedido las cosas o mejor dicho cómo habia encontrado el auto de su madre en tales condiciones, también hizo extensa explicación acerca de la reacción que tendría su madre.
El móvil de Thomas no habia dejado de sonar. Tom no quería responderle a su madre pero ella no cansaba en insistir, y es que era su carro y habia quedado de dejárselo después de que saliera de clases y ya habia pasado mucho de eso.
-¡Tom! —Gritó su madre en cuanto este atendió su llamada. —¿Por qué no has llegado con el auto?
-Es que…
-¿Es que qué Thomas? —Su madre estaba furiosa ya habían pasado más de quince minutos de la hora acordada. —Qué le hiciste a mi auto… —Su madre ya se imaginaba lo peor.
-Le rompieron las ventanas y lo dejé en la escuela porque esta ponchado de todas llantas…
-¿¡Qué!? —Gritó. — Pero qué sucedió
-Luego te explico…
-Tom ni se te ocurra colgarme… —Dijo con tono amenazante pero a su hijo poco le importó.
-Adiós —Dijo para después presionar el botón rojo. —Puede ponerse muy pesada a veces—Dijo Tom a Jane quien habia escuchado toda la conversación gracias a la escandalosa madre que tenia Kaulitz.
-La mía también se pone así a veces…

…

Luego de algunos minutos llegaron a la casa de Faber. La cual no está muy lejos de la escuela. Era una casa enorme como la de la mayoría de los que Vivian en el pueblo.
-¿Él sabe arreglar autos? —Preguntó jane mientras le daba la vuelta al auto para llegar al lado de Tom.
-No pero puede ayudarme a llevarlo con alguien que sepa —Respondió Tom con un tono de voz un poco desanimado. Tocó el timbre varias veces deseando que su amigo se apresurara. Se sentía enojado, desanimado y frustrado no era una combinación muy buena para alguien que tuviera que esperar.
-¡Ey Tom! —Exclamó Faber al abrir la puerta — ¿Vienes con ella? —Cuestionó antes que otra cosa.
-Si, bueno… —Tom encogió los hombros ignorando ese echo— ¿Oye puedes ayudarme?
-Si dime —Atendió con voz intrigante y dejando de mirar a Jane.
-Es que el auto se me quedó en la escuela no sé si podrías con el pick up de tu papájalarlo al taller de tu hermano
- ¿Qué le paso? —Preguntó al ver el rostro de Tom —¿Chocaste? —Tom roló los ojos y apretó los dientes.
-Le rompieron las ventanas y le poncharon las llantas
-Joder —Murmuró Faber imaginando quienes o mejor dicho quien era el causante de semejante problema— Bueno espérenme aquí voy a sacarlo.
Tom y Jane asintieron al mismo tiempo. La puerta fue cerrada frente a ellos y luego de unos minutos se miraron.
-Qué bueno que estaba tu amigo —Dijo Jane tratando de sacar algún tema, comenzaba a preocuparle la expresión en el rostro del chico.
-Si —Agregó simplementeya los pocos minutos la cochera se abrió automáticamente y el pick up rojo del padre de Faber salió.
-Súbanse —Gritó haciendo una seña con la mano…

…

-¿Para cuándo estará listo? —Preguntó Tom a Jaime el hermano mayor de Faber. Él era un chico muy inteligente, apenas dos años mayor que Faber, pero élsabía muchas cosas que su hermano no. Le gustaban los autos, tenía un taller mecánico improvisado en la cochera de su casa, pero este contaba con todos los servicios que un auto podía necesitar. Él ya no vivía con sus padres. Desde muy joven habia comenzado a reparar autos, dinero que habia ahorrado hasta que consiguió comprarse un terreno donde habia construido su propia casa.
-Pues… —Observó el auto—Tengo que reparar el auto de un amigo y de una señora… quizás para la otra semana o si me desocupo antes…
-¿¡En serio!? —Exclamó Faber.
-Sí, no es tan complicado, solo que tengo otros autos… pero si termino con ellos reparo el tuyo —Le dijo a Tom.
-Gracias —Dijo realmente agradecido sonriendo por primera vez. — ¿Y cuánto va a ser por todo? —Preguntó recordado ese pequeño detalle.
-Cuando esté listo yo te digo ¿Vale?
-De acuerdo —Se dieron un apretón de manos — Entonces yo te hablo para ver cómo va todo…
-Claro —Respondió Jaime.
-Bueno hermanito nos vemos —Se despidió Faber caminando hacia la salida de la cochera. Jaime asintió.
-Adiós Jane y me saludas a Shane
-Sí, adiós —Respondió ella sin saber que decir. Dio la vuelta y siguió a Faber.
-Hasta luego —dijo Tom imitando a sus amigos. Se preguntó cómo iba a poder pagar las reparaciones del auto, era más que obvio que a su madre no le podía pedir el dinero aparte de que ella no tenía el suficiente como para gastarlo en algo como eso. Se sintió de nuevo impotente, frustrado por no poder hacer nada por su situación, pero seguro ya encontraría la forma de arreglárselas como siempre.
-¿Estás bien? —Le preguntó Jane haciendo volver ala realidad a Kaulitz. El alzó la mirada y se encontró con ella de frente. Se encontró de frente con esos hermosos ojos grises matizados con azul—Ya no estés así ¿Vale? —Le dijo en voz baja. Acarició su rostro con la palma de su mano, Tom suspiró.
-¡Ey se van a quedar ahí todo el día! ¡Vamos a comer yo invito! —Gritó Faber desde el pick up de su padre.


Capítulo 12

El fin de semana llegó a su fin sin ningún contratiempo.
Era lunes y las clases en la escuela del pueblo ya habían comenzado.
A pesar de los intentos de Tom por mirar la pared donde estaba siendo proyectada la presentación de la maestra, le era casi imposible mantener la atención ahí, sus ojos no dejaban de desviarse de vez en cuando hacia el lado izquierdo. Jane estaba sentada en aquella dirección, pegada a la pared mirando por las rendijas de las persianas cerradas; había decidido finalmente asistir a esa aburrida clase después de una larga discusión con su madre.
Al llegar al salón Tom se encontró de frente con ella y solamente pudo balbucear un torpe “hola” y luego pasar de largo para ir con sus amigos. Le resultaba extraño entablar una conversación con una chica que nunca se había dado cuenta que existía y que él por supuesto siempre la había visto; aunque ahora tenía un concepto totalmente distinto de ella del que tenía antes.
-¿Te encuentras bien? —Le preguntó Lina y entonces se dio cuenta que su amiga lo psicoanalizaba con la mirada.
-Muy bien —Respondió a la fuerza.
-Oye… —Volvió hablar Lina. Tom frunció el ceño, le molestaba cuando le interrumpía los pensamientos. — ¿No te has topado con Shane y sus amigos? —Susurró. Tom se encogió de hombros y negó lentamente.
-Creo ha sido la mejor semana de mi vida ¿Será porque terminaron? —Se preguntó a sí mismo. Ahora que lo pensaba eso era cierto Shane milagrosamente había dejado de molestarlo. Era increíble,no recordaba una semana entera sin encontrarse con él o con uno de sus amigos. Pero ahora estaba sucediendo y no se permitiría estar asustado o esperando encéntraselo porque entonces no iba a disfrutar nada.

Las clases terminaron, un día menos pensó Tom. Un día menos para que terminara la escuela y así poder irse a vivir a la cuidad con Bill y su padre y así estudiar la universidad. Solo faltaban algunos meses y deseaba que fueran los mejores y últimos meses de su vida en aquel pequeño pueblo.
-¿Entonces iras a estudiar a casa? —Le preguntó Lina a Tom mientras cruzaban el portón.
-Si —Respondió sin mucho interés, a veces Lina podía ser bastante repetitiva hasta llegar a ser un poco molesta —Bueno entonces nos vemos más tarde —Le dijo dándole un beso en la mejilla, gesto que Tom apenas pudo responder pues había sido muy rápido —¡Faber vamos! —Gritó, Faber se había quedado atrás conversando con una chica.
Cuando sus amigos desaparecieron entre la calle de enfrente comenzó a caminar hacia donde habia dejado estacionado su auto, bueno el que su madre le habia prestado y cual tenía que devolver en menos de veinte minutos. Era un Scort del año 1999, no era nuevo ni bonito pero su madre realmente lo apreciaba y cuidaba por eso raras veces accedía a presárselo a su hijo.
Caminó unos cuantos metros pues el auto lo habia dejado un poco alejado de la entrada a la escuela. Entrecerró los ojos cuando apreció algo extraño en el auto de su madre. Apresuró su paso hasta que llegó donde se encontraba el auto. Comenzó a sentir como respirar se volvía algo cada vez más complicado y como la sangre fluía desesperadamente por sus venas. Abrió los ojos, atónito sin creerse lo que sus ojos estaban siendo testigos.
-No, no, no —Suplicó—Por favor no… —siguió susurrando. El amado y único auto de su madre estaba hecho mierda. Los vidrios de las ventanas, incluyendo el delantero y el trasero, estaban estrellados y no solo eso, las llantas se ese lado estaban sin aire. Tom revisó deseando que solamente le hubiesen sacado el aire pero no, ambas tenían un enorme clavo incrustado. Le dio la vuelta al auto para comprobar si del otro lado las llantas estaban igual, efectivamente así era.
-¡Maldición! —Golpeó el cofre con el puño para desquitar la rabia que recorría sus venas. Escuchó unos pasos detrás de él y se giró y ahí estaba ella.
-¿Qué le hicieron a tu auto? —Tom no respondió. Jane se aproximó unos cuantos pasos más hasta llegar al lado de Tom. — ¡No es cierto! —Exclamó cuando observó detalladamente el auto. — ¿Quién hizo esto? —La respiración agitada de Tom fue lo único que Jane tuvo como respuesta.
-No sé que voy hacer —Dijo finalmente, ella no se habia movido ni un centímetro a pesar de Kaulitz no le habia respondido.
-Qué te parece si llamo a un amigo que creo que puede reparar esto…
-El problema no es ese —Él resopló con enfado, furia, enojo, todo lo que estuviera relacionado con ello.
-¿Entonces? —Susurró Jane.
-Estoy cansado de todo esto —Apretó los puños. Jane lo contempló.
-¿Quién ha sido?
-Da igual —Le restó importancia.
-No da igual, tienes que hacer algo, esa persona debe odiarte y no puedes dejar las cosas así —Jane trató de hacer entrar en razón a Tom pero este no la escuchó. A cambio metió las manos en sus bolsillos y comenzó a caminar por la acera rumbo a su casa. En momentos como este solo deseaba desaparecer o bien largarse de ese horrendo pueblucho como él lo denominaba cada vez que estaba furioso como hoy.

…

A lo lejos dos personas lo observaban.
-Como me gusta jugar con Kaulitz, es tan divertido —Dijo Lamb entre risas al ver la frustración de Tom.
-Amigo empieza aburrirme, todo este pueblo lo hace… —Dijo Shane para después darle una larga calada al cigarro que traía entre sus dedos.
-Tienes razón pero qué más podemos hacer—Dijo Lamb.
Shane miró a su amigo con una ceja levantada, tenía razón no habia nada interesante que hacer. Pero de perdida a Lamblegustaba hacer este tipo de cosas, pero lo cierto para Shane era que últimamente nada de eso lo motivaba, ya no le gustaba, ya no tenían sentido y odiaba admitir que todo esto era por la mala relación que habia estado teniendo con Jane y ahora peor aun que ya no estaba juntos, ahora todo era peor que antes.
-Ey Shane ¿No era esa Jane? —Dijo Lamb señalando hacia donde estaba Kaulitz. Los dos habían dejando de mirar en aquella dirección por estar platicando y en cuanto Lamb volvió a mirar hacia allá se encontró con la chica de su amigo.
Ninguno de los dos pudo entender lo que veían, Jane y Tom no tenían nada en común, eran como el agua y el aceite, el blanco y el negro, la luna y el sol. Ninguno logró comprender qué relación tenían, cómo era que se conocían. Ninguno de los dos sabía que ese encuentro no era tan casual como aparentaba, que esos dos estaban cosechando algo que parecía ser una gran amistad.
-¿Qué hace con él? —Cuestionó Shane frunciendo el ceño notándose como la furia y el desconcierto se apoderaban de él. — ¿Qué hace Jane con Kaulitz?


Puedes creer que tu vida es la peor de todas
Puedes jurar que tu mundo es el peor de todos
Pero si te detienes un momento, un segundo, un instante
quizás veas que siempre habrá alguien,
que necesite y busque, que suplique más de lo que lo haces tú…






Capítulo 11

Capitulo 11: Si me necesitas…

 -Es la primera vez que coincidimos en una fiesta —Dijo Jane con cierta emoción.
-No, no es la primera vez —Dijo Tom, Jane apartó la expresión de alegría de su rostro y lo miró con sorpresa —Hemos estado en muchas otras fiestas solo que tu no me has visto —Jane abrió la boca para replicar pero la cerró cuando no tuvo que decir.
-Lo siento —Se disculpó.
-No te preocupes… no eres una persona que pueda pasar desapercibida ante los ojos de los demás —Sonrió. Jane frunció el ceño— ¡Oh vamos! No lo dije para hacerte sentir mal —Trató de animarla Jane medio sonrió. Permanecieron algunos minutos en silencio, ninguno de los dos sabía qué decir o cómo empezar una conversación. — Y… —Dijo Tom finalmente — ¿Me vas a contar porqué estabas en eso de las motos York’s? —Jane alzó la mirada sorprendida.
-Ehh… —Dudó —Creo que es hora que me valla —Se levantó de golpe y comenzó a caminar hacia la caja registradora — ¿No vas a pagar? —Le preguntó girándose antes de llegar con Faber.
-Gané una apuesta anoche así que esta es mi recompensa —Respondió Tom con una amplia sonrisa.
-Que suerte —Jane se giró sin decir nada más pensando en lo bien que se veía esa sonrisa. — ¿Cuánto va a ser? —Le preguntó a Faber quien parpadeó varias veces apartando la mirada del cuerpo de la chica.

…

Después de pagar la cuenta volvió de nuevo a la mesa donde había estado sentada.
-¿Ya te vas? —Le preguntó antes de Jane lo hiciera.
-Sí, tengo cosas que hacer… ya sabes —Trató de explicar pero sonó mas como una escusa para desaparecer rápido.
-¿No quieres ir a dar un paseo? —Tom movió la cabeza en dirección a la playa. Jane levantó la mirada y contempló el paisaje de fotografía que tenían delante de ellos. Se quedó pensado si aquello era una buena decisión, lo real era que no lo conocía pero su compañía le hacía mucho bien, como la de nadie más.

…

-Así que… —Comenzó Jane. Habían permanecido en silencio desde que salieron del restaurante de Faber. —Hemos coincidido en muchas fiestas… —Sacó el tema para tener algo de qué hablar más que por interés.
-En un montón de ellas —Respondió Tom —Bueno en realidad no voy mucho a esas fiestas… pero a las que he ido te he visto…
-¿Por qué no vas a esas fiestas?
-Porque los que son como yo no tenemos tanta suerte en ellas, por ejemplo tú tienes gente que te puede ayudar si te metes en algún lio, para mi es mucho más complicado… —Jane resopló con una sonrisa forzada.
-Te aseguro que no es tan bueno como parece… toda esa gente que ves ahí solo está por conveniencia, por “popularidad” —Gesticuló con las manos — por dinero… por todas esas cosas superficiales, te aseguro que ninguno de ellos daría siquiera un mínimo esfuerzo por mi…
-¿Ni siquiera tu novio? —Jane sonrió con un aire irónico.
-El menos que nadie —Tom midió la expresión en el rostro de Jane —Sigo preguntándome cómo es que tú me has ayudado tanto, tú que no eres nada mío, siquiera conocido, es más hasta creo que deberías odiarme o algo parecido… —Tom continuaba mirándola con atención —Estoy segura que ninguno de ellos hubiera hecho lo que tú… —Jane dejó de mirar sus zapatos y se fijó en el resto del chico. Sus miradas se encontraron —Gracias —Dijo Jane.
-De nada —Respondió Tom —Entonces no hay esperanza que tu salvador sepa la razón de porqué estabas en lo de las motos York’s —Jane resopló viniéndose a su mente todo lo que había detrás de esa acción. — ¿Entonces me dirás porqué estas de tan buen humor hoy?
-Siempre soy así…
-Yo nunca te había visto así…
-Es que no me conoces —Argumentó Jane. Se detuvo —¿Nos sentamos? —Tom asintió moviendo la cabeza más de una vez. Jane pasó su mano por la arena apartando conchitas para no sentarse sobre ellas.
-Terminé con Shane —Dijo después de haber contemplado el mar por algunos minutos.
-Valla —Murmuró Tom sin saber que debía decir en una situación como esta.
-¿No quieres saber por qué?
-No sé si quieras decírmelo —Dijo Tom, Jane bajó la mirada. No sabía que tenía ese chico pero le inspiraba mucha confianza y eso le provocaba querer contarle lo que había sucedido.
Tomó aire antes de comenzar a hablar para agarrar un poco de fuerza y valor.
-Me engañaba con una de mis “mejores amigas” —Soltó sin más. Tom alzó las cejas sorprendido.
-¿Qué? —Articulo confundido. Eso para él era casi imposible.
-Eso.. —Respondió Jane restándole importancia —Y quien sabe desde cuando…
-Pero te dijeron…
-No —Negó rápidamente —Ayer los encontré… Además que mi otra amiga los encubría desde no sé cuando…
-A lo mejor no tenia opción… —Trató de encontrar una respuesta.
-No lo sé pero ves lo que digo, nadie daría nada por mi ni siquiera los que se supone que me quieren…
Ni Tom ni Jane dijo algo más. Se quedaron en silencio ahí, sentados en la arena, contemplando el horizonte pintado de azul. Tom no supo que decir, no era bueno consolando a la gente y Jane no era una chica de esas que se prestaban para ser consoladas. No, ella era fuerte o al menos eso aparentaba.
No pasó mucho tiempo para que pusieran de pie.
-Tengo algunas cosas por hacer —Dijo Jane recordado que debía ir hablar con su amiga Emma, de perdida para que le diera una explicación de porque jamás le había dicho que Shane se metía con Kenya.
-Ya sabes si necesitas algo no dudes en buscarme —Le dijo Tom con toda la sinceridad.
-Lo haré —Sonrió. Estaba segura que lo iba a necesitar ahora lo necesitaba, necesitaba esta con personas como él. No con los que decían ser sus amigos —¿Te vas a quedar? —Le preguntó con la esperanza que dijera que no y así poder irse juntos.
-Si, iré con Faber —Señaló el restaurante que se miraba a lo lejos.
-Bueno entonces… —Se mordió el labio —Nos vemos —Se aproximó a él y le dejó un beso en la mejilla.



Hay personas que están ahí todos los días
Hay personas que están pero en realidad no es así
Hay personas que aparecen de repente
y valen mucho más que los que por años han jurado quererte…


[*Dato: Emma = Elena]



Jane se encaminó a casa de su amiga Emma pensando en la mañana tan diferente que había tenido. Había pensado que el día iba a ser catastrófico pero ahora lo veía de una manera diferente. Tom no era como todos los chicos que conocía, de hecho aun se cuestionaba si era real o imaginario, pero claro era real sino no lo hubiera podido besar la otra noche. Suspiró y sacudió la cabeza, había terminado con Shane, su novio de casi dos años y medio, y lo único que podía hacer ahora era estar pensado en un chico que apenas conocía. Era verdaderamente incomprensible y sin duda esa no era Jane ¿O sí?

Capítulo 9 y 10



Capítulo 9: La noche es muy larga


Abrió los ojos asustada al encontrarse de frente con la persona que menos deseaba ver. Ahí estaba él, el dueño de la mayoría de sus problemas. Edgar estaba delante de ella con una sonrisa de maldad y diversión en su rostro.
-¿Vienes conmigo preciosa?—Le dijo con tono de voz sugerente.
-Es que… —Trató de evadir.
-¿No vas a venir conmigo hermosa? —Le dijo entrecerrando los ojos.
-Yo… bueno… —Edgar le ofreció su mano con un gesto de caballerosidad pero Jane sintió miedo y no gusto de estrechar su mano con la de él. Comenzó a ser guiada por el chico de veintiséis años hacia un lugar desconocido e intrigante para ella. Edgar media cerca de uno noventa de estatura, además que tenía un cuerpo musculoso por el gimnasio, aun lado de él Jane era diminuta; Daba miedo, a Jane le daba terror.

Caminaron hacia a la parte trasera del local donde no había nadie, cruzaron dos puertas hasta que llegaron ala puerta que conducía a la salida. Edgar abrió la puerta y la dejó pasar primero a ella. Estuvieron finalmente afuera, la obscuridad no permitía ver mucho y Jane supo que estaba a merced de su peor pesadilla.
Jane comenzó a temblar al sentir como el frio le calaba los huesos y no solo temblaba de frio también temblaba de miedo.

-¿Qué te dije Jane el otro día? —La tomó inesperadamente del cuello y la estampó contra la pared.
-Que… que tenía que conseguir el dinero —Trato de decir pero apenas podía articular palabra.
-¿¡Y lo hiciste!? —Jane negó repetidas veces. —No estés jugando conmigo hermosa —le dijo acariciándole la mejilla con la mano que tenia libre, Jane comenzó a respirar entrecortadamente. —O si quieres podemos repetir lo de la otra noche y quizás te perdone alguna que otra cosa —Susurró muy cerca de sus labios. Jane hizo una cara de asco al recordar ese día, uno de los peores en su vida.
-Por favor, te juro que te voy a pagar el dinero…
-Tienes que hacerlo si no tu padre se va al infierno y claro después voy a visitar a Shane a contarle lo bien que la pasamos en mi habitación la otra noche—Sonrió con mucha satisfacción al ver el rostro de la chica.
El padre de Jane había robado al local de motos de los York’s gran cantidad de dinero hacia dos meses, todo por el vicio que tenia a la cocaína. A cambio de que lo metieran a la cárcel Jane había hecho un trato con Edgar. Había quedado de darle una cierta cantidad de dinero, cantidad de dinero que trato de pagar acostándose con él pero eso solamente había servido para que Edgar la tuviera en sus manos —Tú decides me pagas el dinero o tu novio se entera que le has pintado el cuerno y tu padre se muere.
-Te lo voy a pagar —Aseguró Jane con la voz rota.
-Así será —Dijo Edgar con una sonrisa en el rostro. Le mordió los labios con rudeza y finalmente la dejó libre. Jane escupió y se limpió la boca repetidas veces —Ah y por cierto… No se te ocurra volver a hacer algo en contra de mí, de mis hermanas o de mi local porque si no olvidaré el trato y tu padre morirá en el mismo instante—Amenazó con mucha seguridad —Nos vemos —Le dijo sonriendo. Entró por la puerta por la que habían salido y desapareció. A Jane comenzó a faltarle el aire sintiendo pánico de la situación en la que se había metido y todo por culpa de su padre, todo por no tener dinero, todo por haberse acostado con Edgar, todo por las malditas drogas. Sabía que si Shane se enteraba que lo había engañado era capaz de tomar un arma y volarle el cerebro de un solo disparo y no solo a ella sino también a todas las personas que quería, pero tampoco podría soportar si le pasaba algo a su padre. Cualquiera de las dos opciones eran igual de malas así que no podía permitirlo de ninguna manera.

Se quedó ahí por mucho tiempo sin moverse siquiera un centímetro. Sentía el temor recorrerle por todo el cuerpo sin detenerse, al contrario parecía que con cada segundo estaba peor. Respiraba entrecortadamente a causa del gran susto, a causa de las palabras amenazantes de Edgar. Lo peor de todo era que no podía hacer nada para quitárselo de encima.

Cuando se sintió un poco menos frustrada y asustada entró al lugar. Deseaba que Edgar jamás volviera aparecer delante de ella. No quería verlo. Le daba asco, repugnancia, le hacía sentir dolor.
Llegó hasta la barra escondiéndose entre la gente para que nadie notara de donde venia.
-Ey Jane —Apareció Emma junto a ella.
-¿No has visto a Shane? —Preguntó Jane antes de que su amiga comenzara hablar. Lo que menos quería era que su amiga notara el estado en que estaba.
-¿No estabas con él ahorita en el baño? —Cuestionó su amiga muy intrigada.
-¡No! Estoy acá ¿No me ves? —Respondió con mucha irritación. Emma abrió los ojos dándose cuenta de lo que realmente pasaba. —Espera… ¿estás diciendo que Shane estaba con alguien en el baño? —Ni había terminado de formular bien la pregunta cuando ya estaba de pie con una expresión de desconcierto.
-Quizás no era él, seguro vi mal —Intentó decir Emma pero ya era demasiado tarde. Jane pasó entre la gente rogando que no fuera lo que su mente pensaba, entonces, definitivamente, la calificaría esta como la peor y más larga noche de su vida.

Entró al baño de mujeres y miró en todas direcciones. Todos los cubículos estaban vacios excepto el de en fondo. Se quedó callada en el silencio de la pequeña habitación y escucho algunos ruidos extraños.
-Espera… —Susurró Emma detrás de ella. Jane comenzó a caminar en esa dirección ignorando por completo a su amiga. Tocó dos veces el cubículo cerrado y nadie respondió, entonces miró a Emma. Esta negó con la cabeza e hizo algunas señas para que Jane la siguiera. Ella no lo hizo, entró al cubículo de alado y se subió en el retrete. Emma miraba asustada la escena…
-Se acabó —Dijo Jane en voz alta al mirar lo que ya presentía. Podía reconocerlo donde fuera. Shane levantó la cabeza de un solo movimiento al escuchar la voz de su novia y entonces la miró. Jane apoyó su barbilla en su mano izquierda contemplando atentamente la “bonita” escena. Su novio agasajándose con una puta. Vio como su novio empujaba a la chica que estaba con él y entonces pudo verla. Fue como si otra cubeta de agua fría le callera enzima a reconocerla. —No puedo creerlo —Resopló con una sonrisa. Pintó una mueca de asco y bajó negándose a mirar más a esas asquerosas personas.
-Ey Jane espera —Escuchó desde el cubículo. Jane se quedó ahí cruzada de brazos y esperó para enfrentarlo. No se iba a mover de ahí hasta decirle todo lo que le quería decir. Salió Shane abotonándose la camisa y detrás de él venía Kenya con la mirada baja y acomodándose el cabello. — Lo que viste… —Intentó explicarse pero Jane lo cortó rápidamente.
-Me das asco y tú también —Miró con desprecio a la que se hacía llamar su amiga.
-Perdón —Dijo Shane con arrepentimiento.
-¡No te perdono! Y tú lo sabes Shaney esto ¡Escúchalo bien! Jamás ¿Oíste? Jamás, te lo voy a perdonar… —Jane dio la vuelta con el nudo en la garganta, se encontró con su otra amiga que la miraba con un rostro desecho. Jane solo negó lentamente mirándola a los ojos con una gran decepción.
-Perdón Jane nunca pude decírtelo… —Dijo Emma con lágrimas en los ojos.
-Jane espera, no puedes terminarme
-¿¡Qué no puedo!? —Volvió a mirarlo —Acabas de mandar a la mierda todo lo que teníamos —Dijo con mucha decepción — ¡No te me acerques! —Gritó cuando Shane adelantó un paso. —Puedes seguir con lo tuyo con esta puta a mi ya no me importa —Dijo dando por finalizada aquella horrible situación. Pasó por un lado de Emma sin mirarla con la rabia y el dolor recorriéndole todo el cuerpo, sin duda esta noche había sido de las peores. ¿Cómo nunca se había dado cuenta? Los dos le habían estado viendo la cara de idiota y quien sabe desde cuándo. Sollozó y se limpió con furias las lágrimas traicioneras que habían bajado por su rostro. Shane no se merecía si quiera un sollozo. Shane no se merecía nada de ella.



Capítulo 10: Un nuevo día
La mañana había comenzado como cualquier otra pero para Jane todo, absolutamente todo, era distinto. Se sentía sin ánimos, dolida, triste, llena de heridas incurables y perdurables por siempre.
Se despertó con calma, se tomó su tiempo para estirarse y para observar unos minutos el techo de su habitación. Cerró los ojos al cabo de unos minutos y otra lágrima escapó de sus ojos sin pudor alguno. Estaba consciente de clase persona que había sido hasta ahora y de todo lo que había hecho pero jamás se había sentido como hoy. Sin Shane todo era distinto y por mucho que le costaba admitirlo, no podía imaginarse una vida sin él. Lo quería como jamás había querido a otro chico y con él había pasado las mejores épocas de su vida ¿Cómo recuperarse de esto tan rápido? ¿Podía realmente perdonarlo? Sabía que esa no era una posibilidad, que a pesar de que ella ya había faltado varias veces a su noviazgo ahora no podía hacer como si nada pasara. Jane no era buena para olvidar y estaba segura que cuando quisiera besar a Shane, Kenya iba aparecer por arte de magia en su mente.
Se levantó con pesadez y se dirigió al espejo del tocador, se miró a sí misma y pudo reconocer la tristeza y la decepción en sus ojos y se preguntó si existía una medicina que pudiera curarla…
Después de arreglarse bajó al comedor donde le esperaba ya su desayuno.
-Buenos días —Dijo Jennifer la madre de Jane. Estaba sentada en el comedor con la mirada fija en su hija y con una cucharada de comida delante de su boca.
-Mm —Gruñó Jane sin ánimos si quiera para hablar. Se sentó delante del plato con poca comida como siempre lo pedía, lo observó y estrujó.
-¿No tienes hambre? —Cuestionó su madre mirándola con atención, Jane negó lentamente.—¿Te peleaste con Shane? —Indagó con cautela para suavizar la reacción de su hija pero esta no respondió. —¿Iras a la escuela el lunes? —Preguntó tratando de cambiar a un tema más sencillo para ella. Sabía que Jane no había asistido en los últimos días.
-No mamá —Respondió Jane con voz seca. Se puso de pie antes de que su madre siguiera bombardeándola con preguntas como esas —Me voy —Se despidió mientras caminaba hacia la salida.
-¿Vas a salir así? —Cuestionó su madre con otro tono de voz, con ese que le taladraba los oídos a Jane siempre que lo usaba.
-Si así voy a salir —Giró hacia su madre y se señaló así misma de manera retadora —¿Algún problema? ¿O quieres que me ponga algo ridículo de tu closet? —Habló del mismo modo.
-¡Jane! —Exclamó Jennifer asombrada. Jane retomó su camino ignorando los gritos furiosos de su madre. Esto no era extraño para ella, su madre siempre de los siempre le criticaba la manera en que vestía pero hoy no estaba para aguantarla.
Emprendió camino una vez en la calle sin rumbo fijo, estaba sin auto y no le apetecía conducir, pensar era mucho más sencillo si iba caminando…
Se sentó en la mesa que estaba de frente al mar con la intensión de contemplarlo claramente. Había llegado al restaurant “bandidos” después de caminar media hora por el pueblo. El sitio era tranquilo y acogedor, no era grande era una palapa sin puertas ni ventanas estaba totalmente al aire libre solamente la cocina estaba en un pequeño cuarto a la entrada del lugar.
-Bueno días Jane —Saludó Faber, quien por ahora trabajaba los domingos ayudándole a su madre con su restaurant.
-Hola —Respondió Jane lo más amable que pudo.
-Aquí tienes la carta en unos minutos vuelvo para ver que pedirás —Jane asintió sin mirarlo. Miró la carta por unos segundos y cuando decidió que pedir la dejó a un lado esperando que Faber volviera. Hacía más de dos años que no visitaba este lugar, ni siquiera recordaba lo bonito que era. Cuando su padre no andaba en malos pasos solía traerla a comer, pero para Jane ya no había nada de eso.

Llevaba más de la mitad de su comida, estaba comiendo con calma como nunca había comido en su vida, siempre estaba apresurada y hoy por primera vez se detenía a hacer las cosas con tiempo para disfrutarlas.
Escuchó risas interrumpiendo su tranquilidad, giró el rostro en dirección a la entrada del restaurante.
-¡Ey amigo! —Exclamó Faber quien estaba delante de la caja registradora. Faber salió de ahí a él.
-Muero de hambre Faber que tienes para comer… —Hablaba saludaba a Faber chocando las manos. Jane se quedó con la vista fija al reconocerlo, era Tom. Volvió la mirada rápidamente a su plato, no quería que Tom la descubriera mirándolo. Resopló indignada al darse cuenta de tu actitud tan tonta, de la manera en que se ponía cada vez que lo veía. Tienes dieciocho años Jane –se repetía –No actúes como si tuvieras trece…
Estaba tan metida en sus pensamientos que ni siquiera escuchó cuando Faber le dijo a Tom que ella estaba ahí y tampoco escuchó los pasos que se aproximaban a su mesa.
-Hola —Dijo Tom cuando llegó a su lado. Jane pegó un brinco y levantó la mirada.
-Ho-ola —Dijo estúpidamente y regañó por ello.
-¿Me puedo sentar? —Preguntó al ver que Jane no decía nada —El lugar esta vacio y no me apetece comer solo —Se explicó, Jane continuó mirándolo con sorpresa. —Si no quieres no… —Dijo sonriendo de medio lado.
-Oh perdón, claro que puedes sentarte —Dijo rápidamente y con entusiasmo. Tom se sentó enfrente ante la mirada fija de la rubia.
-Aquí tienes Tom —Dijo Faber llegando con una hamburguesa, papas y un vaso grande refresco —Provecho —Dijo sonriendo con burla, Tom lo fulminó la mirada.
Jane apartó la mirada cuando Tom la miró directo a los ojos.
-¿No tienes hambre? —Preguntó antes de pegarle una mordida ala hamburguesa.
-No mucha —Dijo Jane.
-Ayer te vi en la fiesta… —Jane hizo una mueca de desagrado al recordar todo lo que había pasado. — ¿No te divertiste? —Preguntó al ver la reacción.
-Como nunca en la vida —Ironizó, Tom solo alzó las cejas. —Perdón no va contigo —Respiró profundamente —Fue el final de muchas cosas —Dijo en un murmullo. — ¿Y tu como te la pasaste? —Le preguntó para cambiar de tema.
-Bien, normal —Respondió simplemente. No quería recordar el altercado que había tenido con Shane y Lamb pero que gracias a los York’s no había pasado a mayores.
-Es la primera vez que coincidimos en una fiesta —Dijo Jane con cierta emoción.
-No, no es la primera vez —Dijo Tom, Jane apartó la expresión de alegría de su rostro —Hemos estado en muchas otras
fiestas solo que tu no me has visto —Jane abrió la boca para replicar pero la cerró cuando no tuvo que decir.



El amor es incomprensible y doloroso,
deberías saber que las almas gemelas no existen,
deberías nunca volver a creer en el amor…