miércoles, 8 de febrero de 2012

Capítulo 13



En momentos como este solo deseaba desaparecer o bien largarse de ese horrendo pueblucho como él lo denominaba cada vez que estaba furioso como hoy. ¿Cómo podía estarle pasando esto? ¿Por qué les gustaba tanto divertirse con sus desgracias? ¡Los odiaba! Los odiaba tanto a todos ellos.
Ver el auto de su madre en esas condiciones, ver como su esfuerzo se habia ido a la basura por unos idiotas y lo peor de todo era que no podía hacer nada. 

-¡Ey Tom! —Gritó Jane, él se detuvo y la miró.
-Vamos te llevo —Dijo sonriendo de medio lado. Su mente le dijo en ese momento que se mantuviera muy lejos de ella, que no era una buena idea, que tarde o temprano iban a tener algún problema pero algo muy dentro de él le hizo comenzar andar hacia donde lo esperaba con una amplia, reconfortable y bonita sonrisa. —No te preocupes ¿Vale? —Dijo Jane cuando Tom llegó a su lado.
-¿Me puedes llevar a un lado? —Preguntó mientras comenzaba a caminar hacia el auto de Jane.
-Claro ¿Adónde te llevo?
-Ala casa de Faber —Respondió. No sabía con quien más acudir en todo el pueblo.
-¿Esta por la calle principal? —Tom asintió. Llegaron hasta el auto de Jane y subieron. Durante el recorrido Tom le contó detalladamente cómo habia sucedido las cosas o mejor dicho cómo habia encontrado el auto de su madre en tales condiciones, también hizo extensa explicación acerca de la reacción que tendría su madre.
El móvil de Thomas no habia dejado de sonar. Tom no quería responderle a su madre pero ella no cansaba en insistir, y es que era su carro y habia quedado de dejárselo después de que saliera de clases y ya habia pasado mucho de eso.
-¡Tom! —Gritó su madre en cuanto este atendió su llamada. —¿Por qué no has llegado con el auto?
-Es que…
-¿Es que qué Thomas? —Su madre estaba furiosa ya habían pasado más de quince minutos de la hora acordada. —Qué le hiciste a mi auto… —Su madre ya se imaginaba lo peor.
-Le rompieron las ventanas y lo dejé en la escuela porque esta ponchado de todas llantas…
-¿¡Qué!? —Gritó. — Pero qué sucedió
-Luego te explico…
-Tom ni se te ocurra colgarme… —Dijo con tono amenazante pero a su hijo poco le importó.
-Adiós —Dijo para después presionar el botón rojo. —Puede ponerse muy pesada a veces—Dijo Tom a Jane quien habia escuchado toda la conversación gracias a la escandalosa madre que tenia Kaulitz.
-La mía también se pone así a veces…

…

Luego de algunos minutos llegaron a la casa de Faber. La cual no está muy lejos de la escuela. Era una casa enorme como la de la mayoría de los que Vivian en el pueblo.
-¿Él sabe arreglar autos? —Preguntó jane mientras le daba la vuelta al auto para llegar al lado de Tom.
-No pero puede ayudarme a llevarlo con alguien que sepa —Respondió Tom con un tono de voz un poco desanimado. Tocó el timbre varias veces deseando que su amigo se apresurara. Se sentía enojado, desanimado y frustrado no era una combinación muy buena para alguien que tuviera que esperar.
-¡Ey Tom! —Exclamó Faber al abrir la puerta — ¿Vienes con ella? —Cuestionó antes que otra cosa.
-Si, bueno… —Tom encogió los hombros ignorando ese echo— ¿Oye puedes ayudarme?
-Si dime —Atendió con voz intrigante y dejando de mirar a Jane.
-Es que el auto se me quedó en la escuela no sé si podrías con el pick up de tu papájalarlo al taller de tu hermano
- ¿Qué le paso? —Preguntó al ver el rostro de Tom —¿Chocaste? —Tom roló los ojos y apretó los dientes.
-Le rompieron las ventanas y le poncharon las llantas
-Joder —Murmuró Faber imaginando quienes o mejor dicho quien era el causante de semejante problema— Bueno espérenme aquí voy a sacarlo.
Tom y Jane asintieron al mismo tiempo. La puerta fue cerrada frente a ellos y luego de unos minutos se miraron.
-Qué bueno que estaba tu amigo —Dijo Jane tratando de sacar algún tema, comenzaba a preocuparle la expresión en el rostro del chico.
-Si —Agregó simplementeya los pocos minutos la cochera se abrió automáticamente y el pick up rojo del padre de Faber salió.
-Súbanse —Gritó haciendo una seña con la mano…

…

-¿Para cuándo estará listo? —Preguntó Tom a Jaime el hermano mayor de Faber. Él era un chico muy inteligente, apenas dos años mayor que Faber, pero élsabía muchas cosas que su hermano no. Le gustaban los autos, tenía un taller mecánico improvisado en la cochera de su casa, pero este contaba con todos los servicios que un auto podía necesitar. Él ya no vivía con sus padres. Desde muy joven habia comenzado a reparar autos, dinero que habia ahorrado hasta que consiguió comprarse un terreno donde habia construido su propia casa.
-Pues… —Observó el auto—Tengo que reparar el auto de un amigo y de una señora… quizás para la otra semana o si me desocupo antes…
-¿¡En serio!? —Exclamó Faber.
-Sí, no es tan complicado, solo que tengo otros autos… pero si termino con ellos reparo el tuyo —Le dijo a Tom.
-Gracias —Dijo realmente agradecido sonriendo por primera vez. — ¿Y cuánto va a ser por todo? —Preguntó recordado ese pequeño detalle.
-Cuando esté listo yo te digo ¿Vale?
-De acuerdo —Se dieron un apretón de manos — Entonces yo te hablo para ver cómo va todo…
-Claro —Respondió Jaime.
-Bueno hermanito nos vemos —Se despidió Faber caminando hacia la salida de la cochera. Jaime asintió.
-Adiós Jane y me saludas a Shane
-Sí, adiós —Respondió ella sin saber que decir. Dio la vuelta y siguió a Faber.
-Hasta luego —dijo Tom imitando a sus amigos. Se preguntó cómo iba a poder pagar las reparaciones del auto, era más que obvio que a su madre no le podía pedir el dinero aparte de que ella no tenía el suficiente como para gastarlo en algo como eso. Se sintió de nuevo impotente, frustrado por no poder hacer nada por su situación, pero seguro ya encontraría la forma de arreglárselas como siempre.
-¿Estás bien? —Le preguntó Jane haciendo volver ala realidad a Kaulitz. El alzó la mirada y se encontró con ella de frente. Se encontró de frente con esos hermosos ojos grises matizados con azul—Ya no estés así ¿Vale? —Le dijo en voz baja. Acarició su rostro con la palma de su mano, Tom suspiró.
-¡Ey se van a quedar ahí todo el día! ¡Vamos a comer yo invito! —Gritó Faber desde el pick up de su padre.


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