miércoles, 8 de febrero de 2012

Capítulo 12

El fin de semana llegó a su fin sin ningún contratiempo.
Era lunes y las clases en la escuela del pueblo ya habían comenzado.
A pesar de los intentos de Tom por mirar la pared donde estaba siendo proyectada la presentación de la maestra, le era casi imposible mantener la atención ahí, sus ojos no dejaban de desviarse de vez en cuando hacia el lado izquierdo. Jane estaba sentada en aquella dirección, pegada a la pared mirando por las rendijas de las persianas cerradas; había decidido finalmente asistir a esa aburrida clase después de una larga discusión con su madre.
Al llegar al salón Tom se encontró de frente con ella y solamente pudo balbucear un torpe “hola” y luego pasar de largo para ir con sus amigos. Le resultaba extraño entablar una conversación con una chica que nunca se había dado cuenta que existía y que él por supuesto siempre la había visto; aunque ahora tenía un concepto totalmente distinto de ella del que tenía antes.
-¿Te encuentras bien? —Le preguntó Lina y entonces se dio cuenta que su amiga lo psicoanalizaba con la mirada.
-Muy bien —Respondió a la fuerza.
-Oye… —Volvió hablar Lina. Tom frunció el ceño, le molestaba cuando le interrumpía los pensamientos. — ¿No te has topado con Shane y sus amigos? —Susurró. Tom se encogió de hombros y negó lentamente.
-Creo ha sido la mejor semana de mi vida ¿Será porque terminaron? —Se preguntó a sí mismo. Ahora que lo pensaba eso era cierto Shane milagrosamente había dejado de molestarlo. Era increíble,no recordaba una semana entera sin encontrarse con él o con uno de sus amigos. Pero ahora estaba sucediendo y no se permitiría estar asustado o esperando encéntraselo porque entonces no iba a disfrutar nada.

Las clases terminaron, un día menos pensó Tom. Un día menos para que terminara la escuela y así poder irse a vivir a la cuidad con Bill y su padre y así estudiar la universidad. Solo faltaban algunos meses y deseaba que fueran los mejores y últimos meses de su vida en aquel pequeño pueblo.
-¿Entonces iras a estudiar a casa? —Le preguntó Lina a Tom mientras cruzaban el portón.
-Si —Respondió sin mucho interés, a veces Lina podía ser bastante repetitiva hasta llegar a ser un poco molesta —Bueno entonces nos vemos más tarde —Le dijo dándole un beso en la mejilla, gesto que Tom apenas pudo responder pues había sido muy rápido —¡Faber vamos! —Gritó, Faber se había quedado atrás conversando con una chica.
Cuando sus amigos desaparecieron entre la calle de enfrente comenzó a caminar hacia donde habia dejado estacionado su auto, bueno el que su madre le habia prestado y cual tenía que devolver en menos de veinte minutos. Era un Scort del año 1999, no era nuevo ni bonito pero su madre realmente lo apreciaba y cuidaba por eso raras veces accedía a presárselo a su hijo.
Caminó unos cuantos metros pues el auto lo habia dejado un poco alejado de la entrada a la escuela. Entrecerró los ojos cuando apreció algo extraño en el auto de su madre. Apresuró su paso hasta que llegó donde se encontraba el auto. Comenzó a sentir como respirar se volvía algo cada vez más complicado y como la sangre fluía desesperadamente por sus venas. Abrió los ojos, atónito sin creerse lo que sus ojos estaban siendo testigos.
-No, no, no —Suplicó—Por favor no… —siguió susurrando. El amado y único auto de su madre estaba hecho mierda. Los vidrios de las ventanas, incluyendo el delantero y el trasero, estaban estrellados y no solo eso, las llantas se ese lado estaban sin aire. Tom revisó deseando que solamente le hubiesen sacado el aire pero no, ambas tenían un enorme clavo incrustado. Le dio la vuelta al auto para comprobar si del otro lado las llantas estaban igual, efectivamente así era.
-¡Maldición! —Golpeó el cofre con el puño para desquitar la rabia que recorría sus venas. Escuchó unos pasos detrás de él y se giró y ahí estaba ella.
-¿Qué le hicieron a tu auto? —Tom no respondió. Jane se aproximó unos cuantos pasos más hasta llegar al lado de Tom. — ¡No es cierto! —Exclamó cuando observó detalladamente el auto. — ¿Quién hizo esto? —La respiración agitada de Tom fue lo único que Jane tuvo como respuesta.
-No sé que voy hacer —Dijo finalmente, ella no se habia movido ni un centímetro a pesar de Kaulitz no le habia respondido.
-Qué te parece si llamo a un amigo que creo que puede reparar esto…
-El problema no es ese —Él resopló con enfado, furia, enojo, todo lo que estuviera relacionado con ello.
-¿Entonces? —Susurró Jane.
-Estoy cansado de todo esto —Apretó los puños. Jane lo contempló.
-¿Quién ha sido?
-Da igual —Le restó importancia.
-No da igual, tienes que hacer algo, esa persona debe odiarte y no puedes dejar las cosas así —Jane trató de hacer entrar en razón a Tom pero este no la escuchó. A cambio metió las manos en sus bolsillos y comenzó a caminar por la acera rumbo a su casa. En momentos como este solo deseaba desaparecer o bien largarse de ese horrendo pueblucho como él lo denominaba cada vez que estaba furioso como hoy.

…

A lo lejos dos personas lo observaban.
-Como me gusta jugar con Kaulitz, es tan divertido —Dijo Lamb entre risas al ver la frustración de Tom.
-Amigo empieza aburrirme, todo este pueblo lo hace… —Dijo Shane para después darle una larga calada al cigarro que traía entre sus dedos.
-Tienes razón pero qué más podemos hacer—Dijo Lamb.
Shane miró a su amigo con una ceja levantada, tenía razón no habia nada interesante que hacer. Pero de perdida a Lamblegustaba hacer este tipo de cosas, pero lo cierto para Shane era que últimamente nada de eso lo motivaba, ya no le gustaba, ya no tenían sentido y odiaba admitir que todo esto era por la mala relación que habia estado teniendo con Jane y ahora peor aun que ya no estaba juntos, ahora todo era peor que antes.
-Ey Shane ¿No era esa Jane? —Dijo Lamb señalando hacia donde estaba Kaulitz. Los dos habían dejando de mirar en aquella dirección por estar platicando y en cuanto Lamb volvió a mirar hacia allá se encontró con la chica de su amigo.
Ninguno de los dos pudo entender lo que veían, Jane y Tom no tenían nada en común, eran como el agua y el aceite, el blanco y el negro, la luna y el sol. Ninguno logró comprender qué relación tenían, cómo era que se conocían. Ninguno de los dos sabía que ese encuentro no era tan casual como aparentaba, que esos dos estaban cosechando algo que parecía ser una gran amistad.
-¿Qué hace con él? —Cuestionó Shane frunciendo el ceño notándose como la furia y el desconcierto se apoderaban de él. — ¿Qué hace Jane con Kaulitz?


Puedes creer que tu vida es la peor de todas
Puedes jurar que tu mundo es el peor de todos
Pero si te detienes un momento, un segundo, un instante
quizás veas que siempre habrá alguien,
que necesite y busque, que suplique más de lo que lo haces tú…






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