viernes, 10 de febrero de 2012

Capítulo 21, 22 y 23

CAPITULO 21: El bienestar mata la cobardía
Estaba acostado observando el techo color blanco ostión y las manchas que se formaban gracias a la rendijas de luz que entraban por las persianas de la ventana, se encontraba tan sumergido en sus pensamientos que ni siquiera se habia dado cuenta que ya habia amanecido.
Repasó en su memoria el sueño que habia tenido esa noche, aunque no estaba seguro si llamarlo sueño, habia sido una repetición de aquella noche donde se habia encontrado a Jane rompiendo los vidrios del establecimiento de las motos de los York’s, donde después ella le habia confesado que deseaba besarlo y donde lo besó.

Cuando Jane se fue a dormir no habia podido sacarse de la cabeza ese agradable abrazo que le habia dado y por lo tanto estaba convencido que esa era la única razón de haber tenido ese sueño.Suspiró sacudiendo la cabeza e intentó reincorporarse y en ese momento se dio cuenta de lo adolorido que estaba. Le dolía todo, absolutamente todo. Las piernas, el estomago, los brazos, el rostro, a cabeza… se levantó con mucho esfuerzo y se dirigió la puerta que estaba al fondo de la habitación, necesitaba mirarse en un espejo.

Entró al baño y lo primero que hizo fue abrir la llave del lavado, juntó agua entre sus manos y se la echó en el rostro para refrescarse. Se miró en el espejo mientras se secaba la cara, tenía un ojo morado y los cachetes rojos y un aspecto bastante deplorable. Sintió fastidio de que Jane tuviera que verlo así pero no habia remedio, no podía borrarse las marcas por arte de magia así que trató de no tomarle mucha importancia.
Volvió ala habitación y se encontró con Jane sentada al borde de la cama.
-Buenos días —Dijo con una sonrisa, Tom intentó devolvérsela pero le era complicado salir del trance cada vez que le sonreía de esa manera —Toqué pero no escuché nada, así que entré…
-Estaba auto convenciéndome de que no me veía tan mal —Admitió. Jane reprimió una sonrisa negando, no se veía mal a pesar de los golpes que tenía en la cara, de hecho sus ojos cafés brillaban hoy más intensamente que otras veces y eso opacaba todo lo demás.
-En unos días estarás igual de guapo que siempre —Dijo Jane sin pensarlo y después de haber soltado aquellas palabras se sintió un poco avergonzada. Ahora él sabía que lo consideraba guapo. — ¿Quieres desayunar? —Preguntó antes de que Tom dijera algo.
-No, no hay problema yo debo irme
-¿Tan pronto? —Dijo de nuevo sin pensar —Quiero decir… que va a pensar tu madre cuando te vea, cuando vea que esos estuvieron a punto de matarte —Tom dio unos cuantos pasos, tratando de acostumbrarse al dolor punzante en su cuerpo y tratando de pensar en que inventarle a su madre.
-Ella no sabe…
-¿No sabe? —Tom asintió volviendo la mirada a su rostro. — ¿Y cómo le vas hacer? ¿Qué le vas decir?
-No sé —Respondió Tom.

…

Jane invitó a Tom a tomar el desayuno con ella en el jardín de la casa, al aire libre para que así ambos pudieran relajarse y pensar con más claridad.
Entre risas, relatos, anécdotas, temas serios y bromas tontas pasó el desayuno, idearon un plan bastante sencillo para que la madre de Tom no viera los golpes: Tom debía llegar a casa cuando fuera de noche así lograría pasar desapercibido más fácilmente.
Ese día paso más rápido que cualquier otro, la compañía que se hacía el uno al otro era magnifica, se complementaban, se complementaban tanto que el tiempo pasaba volando.
Tom volvió a casa, su madre no notó el verdadero estado en queestaba su hijo gracias a que cuando este llegó se encontraba mirando su programa favorito en la televisión mientras hablaba por teléfono.
Tom ya se habia bañado y ahora estaba recostado en la cama pensado en todo lo que habia vivido. Habia quedado de verse con Jane en la escuela y eso le motivaba para ir a las aburridas clases. Lo único que no quería ver serian las cara de los amigos de Jane ni mucho menos la cara de Lina, que seguramente se pondría furiosa por ese hecho. No quería afrontar el mundo que le estaba viniendo encima por estar cerca de Jane, pero lo iba hacer, lo iba hacer porque el bienestar que ella le daba cuando estaba cerca mataba cualquier sentimiento de cobardía.

…

Escuchó dos golpeas ala puerta, al momento identifico la forma de tocar, ese solo podía ser Faber.
-Pasa —Dijo Tom con voz alegre.
-Le inventé a tu mamá que se te habia olvidado algo en mi casa —le contó mientras entraba a la habitación. Cerró la puerta detrás de él y observó a Tom quien estaba acostado en la cama con un mal aspecto — ¿Cómo te fue? —Preguntó antes que nada.
-Estoy mal peor que ayer, me duele todo sin contar lo morado que está mi rostro —Ironizó ante la despreocupación de su amigo o mejor dicho el excesivo interés que mostraba por lo que pudo pasar entre Jane y él.
-Solo bromeaba ¿Cómo estás? —Preguntó con un aire de seriedad.
-Mucho mejor, un poco adolorido pero nada de qué preocuparse… —Faber sonrió, eso ya lo sabía.
-Me alegro —Continuo sonriendo — y cómo te fue con Jane —Preguntó aproximándose al escritorio de la computadora donde solían jugar video juegos. Tom suspiró rodando los ojos, Faber jamás cambiaria. Se sentó esperando que Tom le contara con detalles lo sucedido.
-Nos la pasamos muy bien —Contó Tom restándole más importancia de la que realmente le daba.
-Uhh —Hizo un ruido gracioso de burla — ¿pero qué pasó exactamente?
-¿Qué paso de qué? —Faber se rascó la cabeza desesperado, Tom no habia hecho nada con la rubia hermosa y eso era casi como un pecado mortal. — Solo nos divertimos, es una buena amiga…
-Ahora resulta que la novia de Shane y tú son mejores amigos… —Dijo en sarcasmo.
-Ya no es novia de Shane pero de cualquier manera solo somos amigos y ya —Aseguró.
-Por favor Tom no me engañas de cualquier manera, ya no te gusta Lina ahora a ti te gusta Jane…


CAPITULO 22: no fue por diversión


-Por favor Tom no me engañas de cualquier manera, ya no te gusta Lina ahora a ti te gusta Jane…—Dijo con muchísima seguridad.
Tom no supo que responder siquiera tuvo el valor de negarlo. Parte de aquello que su amigo le habia dicho era cierto, Lina ya no estaba más en sus pensamientos y hacía nada que estaba loco por ella. Lina nunca fue capaz de responderle, de dar siquiera una pequeña señal de que sintiera lo mismo que él y Tomjamásdeseó terminar con la gran amistad que tenia con ella por ello nunca se atrevió a confesarle sus sentimientos, el único que se enteró fue Faber y fue porque él solo se dio cuenta de la forma en que Tom actuaba cuando Lina estaba cerca.

Ahora Tom sabia que aquellos fuertes sentimientos eran cosa del pasado y que jamás habían sido fuertes como él alguna ve creyó, solo habia sido un encariñamiento confundido con amor.
Faber pasó de conversar con su amigo a encender la computadora y a ponerse a jugar. Todo permanecía en silencio solamente los acompañaban los efectos musicales del juego. La boca de Tom carecía de palabras para iniciar una conversación coherente, se habia quedado sin palabras a partir de lo que su amigo le habia dicho.
-¿Cambiaras a Lina por Jane? —Preguntó Faber mucho después. Se habia aburrido de estar jugando.
-No tengo porque cambiar a nadie por nadie, que sea amigo de Jane no significa que no pueda serlo de Lina
.Pues hay que ver si a ella le parece una buena idea —Dijo con un sonsonete sarcástico —Esta mañana la vi y le platiqué que te quedaste con Jane, le hubieras visto la cara, se vio que no le gustó nada la idea, además tu sabes Lina detesta a Jane y a todos ellos… —Tom alzó la mirada al techo, mañana le esperaba una larga charla con Lina de eso estaba seguro. —oye hablando de ellos… qué fue lo que pasó, ya no me dio tiempo de preguntarte porque Jane estuvo siempre con nosotros…
-Te refieres a lo de… —Se señaló el ojo morado, Faber asintió. La mirada de Tom se transformó en una mirada obscura, gris, una mirada llena de pesadez e incertidumbre.
-Pues… me agarraron en el callejón… —Faber lo miró con atención —No te va a gustar —Advirtió Tom,Fabertrató de medir la expresión en el rostro de su amigo. — Esta vez no fue por diversión
-¿A no? ¿Entonces por qué? —Preguntó muy intrigado.
-Fue porque Shane me vio cerca de Jane
-¿¡Que!? —Exclamó atónico.
-El día que me ayudó con el auto… —Faber abrió la boca impresionando —Querían saber qué relación tenia con ella, por qué estábamos hablando
-¡Joder Tom! —Exclamó Faber apretando los puños con fuerza. Se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro en la habitación, estaba ansioso y asustado —Sabia, lo sabia ¡Esa vieja solo te va a traer problemas!
-Los problemas ya los tengo —Faber se detuvo enfrente de la cama donde Tom estaba recostado.
-Sí pero es peor si estas cerca de Jane ¿Sabes lo que Shane le hace alguien que se atreve solo a mirarla? ¡Y más si eres tú quien lo hace!
-No me importa
-¿¡Qué!? ¿No te importa? Joder que tiene bueno Jane… si bueno está muy buena y todo lo que tú quieras pero es una puta
-No la llames así —Masculló Tom con rabia.
-Es la puta de Shane
-¡Que digas así! —Se levantó de golpe y se aproximó a Faber con toda la intensión de golpearlo pero logró contenerse —Vete —Le dijo secamente.
-Sabes que tengo razón… —Dijo Faber antes de salir de la habitación.

Tom regresó a la cama frustrado por la manera en que le habia hablado a su amigo. Faber tenía razón, todo lo que decía era verdad, sobre todo en la parte de que Jane le traería muchos más problemas de lo que ya tenía, pero algo dentro de él, algo dentro de su corazón le impedían alejarse, no quería hacerlo. Quería afrontar todo y a todos. No le importaba lo que tuviera que pasar.
No sabía si la quería como amiga o como algo más, pero estaba convencido de que no quería estar lejos de ella.

…

-¡Joder Shane! Que se me presentó un problema y no pude ir a verte
-¡Pero habíamos quedado! —Gritó. Jane rodó los ojos.
-Quedaste, porque yo en ningún momento acepté así que no me jodas y si vas a seguir gritando será mejor que largues de mi casa —señaló la puerta. Le sacaba de quicio cuando se ponía en ese plan.
-¿Entonces no quieres volver? —Jane no respondió solo se cruzó de brazos con un gesto de indiferencia en el rostro. — ¿Es por Kaulitz?
-¿¡Qué!? Que sabes tú de él
-Lo suficiente como para suponer que es por esa basura que no quieres volver conmigo…
-Ja-ja —Rió con ironía — Serás idiota, Tom poco tiene que ver en esto, él no es el problema lo eres tú, tú me engañaste con la puta de Kenya ¿O ya lo has olvidado? —Shane se quedó mudo —No metas a personas inocentes en algo que tú mismo provocaste… ahora márchate —Se encaminó ala puerta y la abrió con mucha determinación dando por terminada aquella “animada” charla. Shane comenzó a caminar a regañadientes — A y una cosa si te digo si tu o cualquiera de tus idiotas amigos le vuelven a hacer algo a Tom se la verán conmigo —Shane sonrió —No es una amenaza —Susurró. Shane apartó la sínica sonrisa de su rostro y Jane le dedicó la última mirada de cariño. Cerró la puerta dejando a Shane con la palabra en la boca.

-¡Jane abre! —Aporreó la puerta, Jane lo ignoró y comenzó a caminar hacia las escaleras para ir a encerrarse a su habitación.—A partir de hoy ya no significas nada para mi Shane —Susurró con cierta tristeza.


CAPITULO 23:


-¡Ey Tom! —Gritó Jane al verlo pasar por el patio principal de la escuela. Iba con su clásico andar pausado, con esa desfachatez y sencillez que lo caracterizaba. Tom ni se inmutó ante aquel llamado y continuó caminando como si no hubiera escuchado nada. Jane se levantó de la banca donde estaba sentada y caminó siguiéndolo. Iba retirado pero no tanto como para no escucharla. — ¡Tom! —Repitió con menos intensidad. Finalmente, con mucha pesadez, se detuvo y le dio la cara a Jane.
-Estoy buscando a mis amigos —Dijo con voz seca e indiferente. La sonrisa que llevaba Jane en el rostro desapareció.
-Ah vale… —Respondió dando la vuelta decidida a jamás volver a hablarle. Era más que claro que Tom no quería tener una amistad con ella ¿Pero porqué se empeñaba en rogarle? ¡Idiota Jane tú no eres así! –Pensó indignada.
-Jane —Escuchó que la llamó con esa voz cálida y grave que casi siempre la descolocaba. Todo lo que habiapensadounsegundo antes se desvaneció junto con esa idea de no hablarle jamás. Giró sobre su propio eje para mirarlo y escuchar lo que la tenia para decirle, ya no estaba tan lejos como antes de hecho estaba a solo unos cuantos pasos de ella — ¿Quieres ir a la cafetería por algo de comer?

-Claro —Respondió sin pensarlo y se regañó mentalmente por no aparentar al menos un poco de apatía. Comenzó a caminar cohibida por la fija mirada de Tom. No me mires así –pensaba como si él pudiera leerle la mente. –No me mires de esa manera por favor—Se repetía. Y es que esa mirada de Tom la atontaba, era la primera vez que un hombre con una sola mirada lograba minimizarla al grado de quedar indefensa ante él. Y sentía exactamente eso,sentíaque cuando él la miraba lograba ver a través de ella, lograba ver muchas cosas que los demás no percibían.
-Hola —Dijo él cuando estuvieron mucho más cerca.
-Hola Tom —Dijo Jane con voz débil y un tanto dulce mientras seaproximaba para saludarlo con un beso en la mejilla.
-Siento-o lo de… hace un instan-te —Dijo Tom de manera tan torpe que Jane sintió ganas de reír.
-No hay problema yo comprendo —Dijo restándole importancia.

Comenzaron a caminar uno al lado del otro con dirección a la cafetería. Era hora de clases por esa razón todo el campus de la escuela estaba vacío, unos cuantos alumnos andaban por ahí pero era contados.
-Hablé con Shane… —Le contó mientras caminaban a paso lento. Tom dejó de mirar el suelo y enfocó su mirada en Jane.
-¿Y qué pasó?
-Terminamos definitivamente, espero que lo comprenda… —Dijo con una mueca en el rostro — Pretende que haga como si nada hubiera pasado y eso me saca de quicio, me desespera —Dijo exasperada, moviendo las manos de un lado a otro y suspiró tratando de relajarse — Y… —Tom la contempló con muchas más atención —Cree o puso de pretexto que no quiero volver con él porque “estoy contigo” —Gesticuló con las manos. Tom no supo que decir, pero fue clara su sorpresa — Está loco, no sé cómo no me di cuenta antes —Volvió hacer una mueca — Pero eso si le dejé claro que tu ni nadie tenía la culpa de sus errores —Tom asintió sin emitir palabra alguna, no sabía que decir ni cómo reaccionar ante aquello.

Llegaron a la cafetería y entraron sin decir nada, se sentaron en una mesa junto a la pared, no habia casi nadie solo los que atendían en el mostrador y una chica sentada en una de las mesas del fondo leyendo un libro.
-¿Qué vas a querer? —Preguntó Tom poniéndose de pie para ir a pedir algo.
-Mmm… en realidad no tengo hambre pero un té o algo así estaría bien —Tom asintió y dio la vuelta para acercarse a la mujer que atendía.
Jane contempló, todo el tiempo, cada uno de sus movimientos, desde que se marchó hasta que dio la vuelta para regresar, fue entonces cuando disimuladamente Jane fingió estar mirando hacia otro lugar.
-Aquí tienes —Le dijo tendiéndole una botella de tapón amarillo que llevaba té de jazmín dentro. Tom se sentó en el lugar que habia ocupado antes con un panecillo y un refresco de naranja.
-Mmm gracias —Respondió con alegría. Abrió la botella y tomó un poco. —Oye —Dijo minutos después en los que ninguno dijo algo —Ya ni te pregunté cómo estabas…
-Estoy bien, solo la pierna me molesta un poco pero nada de importancia… —Dijo con una sonrisa.
-Me alegro que solo sea eso —Dijo sinceramente —Y entonces… ¿estabas buscando a tus amigos? —Preguntó.
-En realidad no —Admitió con franqueza.
-¿No? —Se extrañó de aquella respuesta. — ¿Entonces porque me dijiste eso?

-Quería ver si podía…

-¿Si podías? —Se sintió aun mas extrañada.

-Si podía mantenerme sin hablarte —Confesó con cierta naturaleza.

-¿No quieres hablarme? —Se inclinó un poco en la mesa para estar un poco más cerca, creía que no escuchaba bien lo que él le decía.

-No es eso —Jane frunció el ceño y sintió que ya habia escuchado suficiente pero no se movió, esperó a que terminara de hablar —Los amigos de Shane nos vieron juntos… por esa razón me golpearon —Jane abrió los ojos, pero no comprendía que tenia ver eso con que no quisiera hablarle —Estar cerca de ti me trae muchos problemas —Echó su cuerpo hacia atrás. Comprendió entonces las razones de Tom, era cierto ella solo le trae problemas. —Quería ver si podía ser como antes cuando no te conocía, creí que podía ignorarte pero creo que prefiero no hacerlo… —Sonrió y Jane se quedó plasmada sin saber que decir.

Capítulo 19 y 20

Capítulo 19: Enfermera personal



-Será mejor que vallas al baño y te laves la cara —Le sugirió Faber. —Si te ve así se va a preocupar… —Jane sin responder nada se puso de pie y se dirigió a los baños. Una vez dentro se lavó la cara, tratando de quitar el matiz rojizo que tenían sus mejillas y sus ojos. Mentalmente se convenció de pensar más en aquellos recuerdos torturadores que tanto daño le hacía. Cuando estuvo lista y un poco más fresca volvió con Faber.


…

-Te lo diré —Dijo Tom después de unos minutos. Jane alzó la mirada intrigada y un poco asustada de lo que estaba por escuchar. Tom se acomodó la almohada detrás de la cabeza, tragó saliva y suspiró profundamente antes de comenzar a hablar.
-Te escucho —Alentó ella.
-Pues —Hiso una pausa demasiado larga para Jane —Hace varios años, cuando era un niño, mi hermano Bill y yo nos la pasábamos juntos, no éramos parte de nada, no nos juntábamos diariamente con nadie, no nos gustaba. Pero ya sabes, si no formas parte de algo no eres nadie. —Jane asintió, lo comprendía por esa razón se habia juntado con los amigos de Shane al principio, para formar parte de algo —A mi hermano siempre lo molestabanpor ser el más débil, el más frágil de los dos pero eso no era demasiado problema… hasta que un día Bill llegó todo golpeado a casa —Jane abrió un poco los ojos —A partir de entonces cualquier clase de cosa le hacían esos, ahí empezó su pesadilla.Él intentó suicidarse en más de una ocasión hasta que finalmente decidió marcharse del pueblo —Suspiró entristecido. Jane no sabía que decir —A mí nunca me habían hecho nada, cuandoBillse fue los encaré enfurecido y les di una paliza a todo el que pude, incluido Shane… pasaron algunos días de eso e iba caminando por un callejón cuando escuché que le estaban dando una paliza a alguien inmediatamente corrí a ayudar a esa persona, esa persona era Faber, a partir de ahí nos hicimos amigos, a partir de ahí comenzó mi pesadilla.
-Valla —Murmuró Jane con una gesto de desconcierto en el rostro.
-Tenían odio acumulado, de las veces que habia defendido a Bill, de la paliza que les di, de cuando defendí a Faber, además que en ese tiempo muchas chicas querían estar conmigo —Dijo sin sonar arrogante —Y pues… —Apretó los dientes enfurecido.
El nudo pareció en la garganta de Jane, bajó la mirada y contrajo los músculos, sentía rabia de sí misma.
-Yo nunca me di cuenta, yo estaba ciega… —Dijo Jane mirando hacia otro lado viendo todas aquellas imágenes que la hacían sentir tan culpable.
-Ey tú no tienes la culpa de nada —Le aseguró Tom al comprender a lo que se refería Jane.
-¿Por qué yo siento que si? —Tom se reincorporó y alcanzó con su mano el rostro de ella, lo acarició con ternura y una lágrima salió de esos bonitos ojos.
Insensible, descerebrada, hija de puta, idiota, sin sentido común, basura, engendro del mal, alimaña… eran algunas de las palabras con las que se estaba definiendo a sí misma. Habia estado ciega todo este tiempo pero hoy finalmente abría los ojos y comprendía mucho, muchas cosas que antes no entendía. Finalmente lograba ver más allá de su nariz.
Tom alzó su rostro y sus miradas de cruzaron.
-Esto no tiene que ver contigo, yo nunca te culparía de nada
-Yo sé que no lo haces pero yo sí, yo estuve ahí muchas veces…
-¿Crees que podías hacer algo para evitarlo? Jane sabes que nadie puede… —Jane frunció el ceño, eso no evitaba que se sintiera tan mal.
Entonces, todo el mundo a su alrededor se detuvo, cuando vio el cuerpo de Tom aproximarse a ella a cámara lenta, su corazón dio un vuelco acelerado y le fue inevitable no asemejar esta situación a aquella que habia tenido en la casa de él cuando estaba “muy borracha”. Esperó y esperó desesperada porque todo pasara pero pronto descubrió las verdaderas intenciones de Tom: este sólo iba a abrazarla.Y así lo hizo, la abrazó estrechándola en sus brazos, Jane cerró los ojos, fundida en aquel maravilloso y reconfortable abrazo.
-¿Qué puedo hacer para que no te sientas mal? —Le preguntó sin dejar de abrazarla. Jane tardó en reaccionar.
-Decirme que no me odias, que al menos me dirigirás una palabra cuando nos crucemos en la calle… —Tom sonrió.
-Te dirigiré una y mil más… —Dijo susurró separándose de ella. Sus ojos se fijaron uniéndose en una intensa mirada.

Luego de estar esperando por largos minutos sentados en aquella pequeña y sofocante sala de espera, el pasillo por donde se habia perdido el doctor minutos atrás se vio inundado por voces. Jane alzó la mirada esperanzada de que fuera Tom el que se acercaba y así fue, Tom venia apoyado en una muleta caminando a un paso muy lento y rígido, aun lado de él venía el doctor que habia estado hablando con ellos minutos atrás y del otro una enfermera.
Faber se puso de pie esperando ansiosamente por su amigo, seguido de él Jane se levantó, sin apartar ni siquiera una milésima de segundo la mirada de Tom.
Se sintió tan aliviada de verlo salir de pie y en buen estado, a pesar de los golpes que tenía en el rostro.

-¡Tom! —Exclamó Faber tratando de controlar su felicidad. Caminó de prisa hacia él para recibirlo con un suave golpe en el brazo. — ¿Cómo esta doctor? —Preguntó mirando intermitentemente a su amigo y al hombre de bata.
-Estoy bien —Respondió Tom.
-Si está bien solo tiene que descansar bien y tomas los analgésicos que le di para el dolor del pie…
-¿Ya nos podemos ir? —Preguntó Tom cansado de estar en ese lugar. Jane quien no se habia movido siquiera un poco le dedicó un intento de sonrisa. Dio un paso certero y luego otro armándose de valor y exigiéndose mentalmente no pensar en las culpas, no ahora, no en este momento.
-Me alegro tanto que estés bien —Dijo ella llegando hasta donde estaban reunidos. El doctor, la enfermera e incluso Faber retrocedieron dejando que Tom y Jane se reencontraran después de aquel fatídico suceso. — Me alegro tanto —Volvió a repetir y sin pensarlo dos veces, guiada por sus impulsos, lo abrazó.
-Auuhauh —Se quejó Tom. Jane lo soltó rápidamente.
-Lo siento ¿Te hice daño? —Le preguntó muy preocupada.
-Jajaja no era broma —Dijo Tom divertido y por primera vez desde que Jane habia llegado a la clínica sonrió, sonrió de corazón.
-Oigan ya podemos irnos —Dijo Faber llegando junto A Tom y pasando con sumo cuidado su brazo por encima del hombro de su amigo.
-Sí, solo pago la cuenta y nos vamos —Dijo Tom haciendo el ademan de buscar su cartera.
-Deja eso Tom yo me he hecho cargo —Respondió Faber con una sonrisa.
-Pero…
-Nada de pero sabes que no voy a aceptar replicas… —Tom roló los ojos y no dijo nada más. Salieron de la clínica agradeciéndoles a Doctor y a la enfermera por sus atenciones.
-Oye Tom… —Dijo Faber después de un rato. Iba conduciendo el auto que su madre le habia prestado, Tom iba en el asiento del copiloto y Jane en el de atrás. — ¿En serio no te duele nada? —Preguntó de nuevo. Minutos antes de abordar el auto lo habia hecho como tres veces.
-Que no —Respondió él un poco fastidiado. —Pero de seguro mañana no me voy a poder ni poner en pie —Murmuró.
-Si…
-Oye Faber te quería pedir otro favor si no es mucha molestia claro
-Por supuesto que no, dime —Lo alentó.
-Es que… no creo que llegar así a mi casa sea una buena idea, hace rato mi mama me llamó y le dije que estaba contigo…
-Puedes quedarte en mi casa… —Dijo Jane uniéndose por primera vez a la conversación e interrumpiendo esta misma—En mi casa no hay nadie y me vendría bien compañía y a ti alguien que te cuide… —Dijo rápidamente.
-Uhh que suerte, tienes enfermera personal… que tentador —Se burló Faber con una sonora carcajada.
-¿Quieres cállate? —Refunfuño Tom.
-Ey hablo enserio —Dijo Jane. Tom se movió en su asiento hasta lograr girar su cuerpo y su rostro hacia atrás para poder mirarla.
-¿En serio no hay problema?
-No, no hay ninguno —Respondió con seguridad.
-A mí también me viene bien —Dijo Faber —Mi casa está llena, llegaron esta mañana los hermanos de mi papa y con ellos una pandilla de diablillos —Suspiró con enfado.
-Entonces ya está, a mi casa se ha dicho —Dijo Jane y ambos asintieron.




CAPITULO 20: Un abrazo

-Que se diviertan —Les deseó Faber entre risas.
-Nos vemos Faber —Responde Tom con pesadez y enfado, pero en el fondo no estaba molesto.
-¡Ey Jane! Ten cuidado con él a veces no es tan bueno como parece, podría volarte o algo…
-Jaja Gracias lo tendré en cuenta —Respondió Jane entre carcajadas. No se imaginaba a Tom haciendo una cosa así y era más que obvio que no era capaz. —Adiós —Alcanzó a decir antes de que el auto donde habían llegado se marchara. — Bien —Dijo Jane — Esta es mi casa —Señaló la residencia en la que vivía con su madre. Tom se quedó mirando, ya conocía la casa de Jane pero no de tan cerca y sea veía aun mejor. —Entremos para que duermas —Tom asintió mirando a su alrededor.
-Me parece una muy buena idea
Jane introdujo la llave en la cerradura y abrió la puerta.
-Estás en tu casa adelante —Le dijo con una sonrisa perfecta pegada al rostro.
-Gracias —Repitió por encima vez y a Jane comienza a fastidiarle tanto agradecimiento, como si él nunca hubiera hecho algo por ella.
Se dirigieron en silencio, Tom detrás de Jane, hasta una habitación.
-Anda recuéstate, te vez muy cansado —Le dijo señalando la cama. Tom se acercó a la cama a paso lento y recostó de mala, se sentía un verdadero estorbo y peor aun como si ella fuera su niñera —Ahora vuelvo te traeré agua para que te tomes las pastillas —Le informó, Tom no dijo nada. Jane salió de la habitación y al cabo de unos minutos la puerta se volvió abrir dejando ver el vaso de agua que llevaba entre las manos.
Tom se reincorporó mientras ella se acercaba a él.
-Aquí tienes el agua —Le dijo en tono bajo. Tom sacó el medicamento de la bolsa de su pantalón y sacó un pastilla. — ¿Te duele algo? —Le preguntó Jane mientras él se tomaba la pastilla y le pareció la pregunta más tonta que habia hecho. Él tenía el rostro hinchado y seguramente debajo de toda esa ropa debía haber moretones y más.
-La pierna un poco —Murmuró.
-Oye…—Dijo Jane — ¿Quieres que duerma aquí o quieres dormir solo?
-No tengo problema con dormir solo
-Bueno como quieras de cualquier manera estaré en la habitación de lado…
-¿Y de quién es esta habitación? —Preguntó mirando hacia todos lados, las paredes tenían colores vivos, diferentes tonalidades en naranja y verde que hacia una agradable combinación.
-Es mía —Respondió Jane. —Yo estare en la de visitas, esta es mucho mas comoda para ti —Miró el borde la cama y finalmente se sentó cerca de Tom —Me asusté mucho —Confesó con la miraba baja después de unos minutos.
-Lo siento —Susurró él. Jane alzó la mirada y negó. La que lo siente soy yo pensó.
-No puedo creer que te hayan hecho esto…
-No te sientas mal por favor —Le suplicó él. Jane no lograba comprender como es que los demás no reconocían la gran persona que era Tom, pero claro cómo iba a reconocerlo si todos, incluido su ex novio, eran unos idiotas.
-¿Porqué te hacen esto? —Preguntó minutos después. Tom no respondió, no quería ver a Jane mal por su culpa. — ¿No quieres contarme?
-Emm… —Se quedó pensando. Le era complicado sincerarse enteramente con alguien pero con ella todo era distinto de una u otra manera y le gustaba aquella sensación, aquella confianza que le inspiraba
-Bueno no tienes que contarme, sea cual sea la razón tú no te mereces nada de esto… —Aseguró Jane resignada de que Tom no le abriría su corazón tan fácilmente, no podía exigírselo, pero estaba convencida que si Tom se sinceraba un poco con ella iba a lograr muchas cosas, iba fortalecer aquella amistad que comenzaba a formarse.

Capítulo 18: Recuerdos torturadores

Jane no habia dejado de sentirse mal, ni siquiera un solo instante. El arrepentimiento y la culpa son cargas a veces insoportables de llevar encima de los hombros y ahora ella era testigo de ello. Siempre habia sido una chica de temperamento fuerte, no era la tripoca chica chillona ni sensible, Jane jamás sintió algo así pero hoy todo habia dado un giro inesperado de 180°, algo le habia hecho Tom, algo habia logrado en ella. Sus sentimientos habia florecido y no se detenían, ya no habia control de ellos, ya no podía reprimirlos más y todo por haberlo conocido.
Estaba en la clínica del pueblo, sentada en una de las sillas azules e incomodas de la pequeña sala de espera de aquel sitió. Faber York estaba junto a ella pero se sentía tan desolada y frustrada por todo.
Era inconfundible el olor a limpieza, el que los rodeaba, olor que Jane repudiaba desde muy pequeña.Olor que ahora solo aguantaba por él.
Lo primero que pudo hacer cuando estaba en el callejón fue tomar el móvil de Tom y marcar a Faber, de los pocos amigos que le conocía, por no decir que el único. Y como lo esperaba, Faber llegó muy rápido al recate de su amigo y así consiguieron llevarlo con el doctor…
Su boca tenía un asqueroso sabor amargo y su estomago estaba revuelto, quería vomitar. Sentía nauseas toda esta situación, sentía nauseas de sí misma.
-Deja de llorar… —Le suplicó Faber mirándola con mucha pena. Sujetó su mano y ella la apretó con fuerza tratando de controlarse pero era improbable que eso sucediera. Lloraba en silencio, derramando lágrimas que quería detener pero le era imposible—Él estará bien, ya lo ha dicho el doctor solo son los golpes… solo unas cuantas contusiones… —Dijo Faber en su intento de calmar a la chica, pero aun así,Jane no podía dejar de sentirse mal y culpable.
Kaulitz, Kaulitz… ¿Cómo no lo reconoció antes? ¿Cómo no se dio cuenta que era él? Kaulitz, la diversión preferida por Shane y por todos esos idiotas que decían llamarse sus amigos.
Inevitablemente las imágenes comenzaron a llegar a su cabeza torturándola, cómo no recordar aquellos viejos y “buenos” tiempos en los que solía ser como ellos, como Shane y todos sus amigos.

Apretó los ojos y reprimió un sollozo al recordar aquella noche hacia ya dos años. Una noche como muchas otras llena de alcohol, drogas, sexo, jóvenes locos, donde sus “amigos” se habían divertido golpeando a un chico, uno llamado Kaulitz. Lo que más le pesaba era que aquella noche loca incluso ella se habia divertido, incluso ella habia disfrutado viendo las cosas que le hacían. Y si, estaba borracha, no lo suficiente, pero aun así no habia justificación que la hiciera sentir mejor, que apartara esa sensación de asco hacia sí misma.
Jamás se perdonaría el daño que le habían hecho, jamás olvidaría su rostro ensangrentado.
-¿Porqué Tom solo te tiene a ti y a Lina? —Preguntó.
-No creo que no lo sepas —Respondió Faber con dureza.
-No lo sé —Aseguró.
-Bueno pues tu novio Shane y sus amigos se han encargado que las cosas sean así por años —Dijo con rabia. — No sabes todo lo que le han hecho, él solo sigue aquí por su madre…
-¿Pero porqué no han hecho algo para evitarlo?
-¿¡Hacer qué!? —Replicó con furia —Tu los conoces mejor que nosotros, cuando denunció los hechos le fue peor, todos en la delegación de policía de este pueblo son amigos del padre de Shane, todos estuvieron en su contra —Apretó los puños, estaba frustrado de no poder hacer nada por su amigo —Por eso casi nunca sale porque y cuando lo hace se arriesga a ser víctima de esos y no puede hacer nada ¡Joder son unos cobardes! ¡Son no sé cuantos contra uno! ¿Crees que tiene opción de defenderse? —Jane negó lentamente, su mirada se estaba empañando de nuevo —Cuando sale siempre es con nosotros, ya sabes los de Shane no se acercan a nuestra familia pero no es suficiente, no es libre…
-No puedo creerlo —Susurró atónita.
-Yo le he dicho una y mil veces que se valla pero no puede por su madre, no quiere dejarla sola, no tiene a nadie aquí ni en la cuidad, su padre está allá pero están divorciados y obviamente su madre no puede irse a la cuidad con él… —Cada palabra que salía de la boca de Faber le hacía sentir más y más pena, más y más miserable.
-No sé cómo le voy hacer pero jamás lo vuelven a tocar —Prometió mas para si mismá.
-Te agradezco lo que quieres hacer por él pero yo creo que lo mejor para Tom es que tú estés lejos, solamente serías un problema más a su lista… —Jane apretó los dientes.
-Por eso no quería verme ¿Verdad? —Faber asintió con la mirada llena de dolor por su amigo.

…

-¡Chicos! —Los llamó el doctor minutos después. Venia del pasillo por donde se habían llevado a Tom. — En unos momentos lo daremos de alta, está muy bien solo tiene que descansar bien esta noche…
-Claro que si —Respondió Faber con mucha alegría. — ¿Lo esperamos aquí?
-Si, en unos momentos sale
-Muchas gracias doctor —Dije Jane.
-De nada —Respondió y dio la vuelta para marchase de nuevo en aquella dirección.
-Sera mejor que vallas al baño y te laves la cara —Le sugirió Faber. —Si te ve así se va a preocupar… —Jane sin responder nada se puso de pie y se dirigió a los baños.

Capítulo 17: di que no eres kaulitz

Un mensaje de Shane marcaba insistentemente su móvil. Jane tenía el aparato entre sus manos pensando que hacer, leer o no leer. A pesar de lo que Shane le habia hecho no habia duda que lo quería mucho y que no podía hacer a un lado todo lo que habían vivido junto.
-Te quiero —Confesó mirando con tristeza la pantalla. Finalmente decidió abrir el contenido del mensaje.
Ey Jane, amor, quiero pedirte perdón por que te hice, por no estar buscando tu perdón pero te conozco y sabia que si te pedía perdón al siguiente día me ibas a decir que no. Quiero que hablemos por favor…
Te espero en mi casa a la misma hora de siempre. Te amo…
Jane suspiró al terminar de leer el mensaje. Ir o no ir. Por un lado sentía mucho resentimiento por lo que le habia hecho, pero por el otro, realmente necesitaba verle.
Se levantó con decisión y se miró en el espejo. Se delineó un poco más los ojos con lápiz negro y tomó su bolsa. Salió de su habitación pensando en la charla que habia tenido con Elena días atrás.
-¿Y no has hablado con Shane? —Cuestionó sentándose junto a ella.
-No lo he visto desde que terminamos, supongo que debe estar trabajando.
-Según salió a la cuidad por unos días, bueno eso me dijo Lamb… —Permanecieron en silencio —Si te pide que lo perdones ¿Lo harás? —Jane alzó la mirada.
-No sé, por el momento no creo…
Ahora ya no estaba tan segura de aquella respuesta. Shane, Shane, Shane repetía su mente. Durante estos días le habia dado vuelta a esa posibilidad: Volver con Shane. ¿Pero era acaso esa una buena decisión? ¡Cómo saberlo! Cómo saber si era lo mejor para ella. De verdad lo quería pero Shane le impidió muchas cosas. Los días que habia estado sin él se habia dado cuenta que cuando estaba a su lado se encerraba en un solo y rígido mundo, Sin el apoyo de Shane habia logrado conocer a Tom y eso le gustaba, le gustaba conocer gente que no era igual a todos lo que conocía, quería mucho a Shane pero no estaba segura si quería seguir en ese mundo.
-¿Qué voy hacer? —Se preguntó saliendo de casa. No quiso tomar el auto que Shane le habia regalado un día, prefirió caminar así mientras caminaba pensaba en qué hacer.
La noche ya habia llegado, no eran más de las diez de la noche pero las calles estaban solitarias. Era un poco tenebroso y el clima no ayudaba mucho, siempre, cuando el sol se ocultaba, el frio aprecia por arte de magia.
Mientras caminaba recordó el problema con Edgar, de alguna forma tenía que conseguir ese dinero para salir de ese embrollo lo más rápido posible, ya no soportaba los acosos de ese cerdo, era un verdadera lástima que su padre fuera un completo inútil y su madre una mujer sin mucho compromiso. Ninguno de los dos la ayudarían, eso era claro. Aunque su papá el culpable de la situación de Jane, ella se sentía comprometida, sentía que debía apoyarlo porque lo que menos deseaba es ver a su padre en la cárcel. Con ellos no podía contar, si le decía a la policía su padre se iría a la cárcel, si le pedía ayuda a Shane se esteraría que se acostó con Edgar, por cualquier lado era imposible.
-Joder —Murmuró reprimiendo el dolor en su pecho, dejándolo ahí enterrado.
Se metió por un callejon, era un atajo que le acortaba el camino a la casa de Shane. Estaba muy obscuro, sintió temor de andar por ese lugar.
-¡Te haces el valiente Kaulitz! —Escuchó un grito que resonó por todos lados —¡Anda responde! —Jane se detuvo. No podía ver más allá de dos metros de distancia pero estaba segura que los gritos venían de adelante, no muy lejos.
Caminó despacio, la voz le habia parecido muy familiar. El alboroto cada vez se escuchaba más cerca. Están golpeando a alguien pensó Jane. Se detuvo al visualizar a elamigo de Shane, Lamb y a otros dos chicos golpeando a alguien. Tenían a esa persona sometida en el suelo.
-Creí que ya no hacían novatadas —Murmuró Jane. Era una costumbre bastante vieja la de hacerle novatadas a cualquier chico que quisiera formar parte del grupo de amigos de Shane. Recordó el montón de veces que ella vio ese tipo de cosas. Arrugó la frente sintiéndose muy mal por esos desagradables recuerdos, porque ese tal Kaulitz era la diversión de cada día de esos idiotas.
-Suéltame —Apenas alcanzó a escuchar ese murmullo suplicante que le erizó la piel. Volvió la vista atrás pensando en regresar pero la regresó inmediatamente a escuchar un fuerte golpe. Observó como Lamb alzaba al chico y entonces pudo la identidad de esa persona.
El corazón de Jane dejó de latir y sus pulmones de jalar aire. Abrió los ojos de par en par impresionada por la imagen que capturaban sus ojos. ¡Era Tom! ¿¡Era Tom!?
Su cuerpo se paralizó y se estremeció sintiendo como el desconcierto y la sensación de terror se apoderaba poco a poco de ella. Era imposible. Su mandíbula comenzó a tiritar al ver su cuerpo casi inconsciente.

-¡Lamb! —Gritó con toda la fuerza que dieron sus pulmones. Este, a pesar de tal grito, no soltó a Kaulitz. — ¡Que mierdas crees que estás haciendo! —Volvió a gritar con la misma intensidad. Comenzó a caminar casi correr desesperada. —¡Suéltalo! —Le gritó de nuevo solo que con un matiz de suplica.
-¿De qué hablas Jane? —Cuestionó con voz despreocupada y Jane enfureció aún más y se sintió tan impotente, tan desquiciada al ver que Lamb no hacía nada de lo que le pedía.
-Que lo sueltes —Masculló apretando los puños.
-¿Pero porqué? —Cuestionó de manera sínica.
-¡Le diré a Shane! —Amenazó.
-Shane es el más complacido por eso —Jane apretó los dientes con fuerza y se aproximo al amigo de Shane con toda la valentía que existía dentro de ella.
-¡Suéltalo! —Le dijo tratando de apartarlos de Tom.
-No molestes Jane —La empujó hacia atrás.
-¡Que lo sueltes! —Se volvió hacia a él con el puño en dirección a su cara. El rostro de Lamb se contrajo al recibir tal golpe, se hizo hacia atrás impulsado por la fuerza. Jane no pudo evitar que el cuerpo inconsciente de Tom callera al suelo.
-¡Que es lo que te pasa maldita puta! —Gritó Lamb enfurecido echándose sobre ella. Jane miró horrorizada como Lamb se aproximaba a ella con toda la intensión de hacerle daño. Recibió un jalón de cabellos y fue estampada contra la pared.
-¡Lamb! —Gritó uno de sus acompañantes que hasta ahora solo habia permanecido como observadores — Déjale, si Shane se entera que le has tocado un pelo —Le recordó. Jane alzó el rostro atemorizada y recibió un fuerte golpe en la cara.
-Ninguna puta me golpea, ni siquiera tu —Le escupió en la cara con odio para después alejarse de ella.
-¡Vámonos! —Gritaron los otros dos y los tres comenzaron a correr perdiéndose en la obscuridad del callejón. El cuerpo de Jane no dejaba de temblar, se limpió la sangre que habia brotado de su labio y corrió hacia donde estaba el cuerpo de Tom.
-¡Tom! —Exclamó mientras se hincaba aun lado de él. — Reacciona por favor —Suplicó. El rostro estaba lleno de sangre, tenía heridas por todos lados. ¡Cómo era posible! —¿Por qué te hicieron esto? —Cuestionó con el llanto a punto de desbordarse y entonces recordó lo que Lamb gritaba:
-¡Te haces el valiente Kaulitz! —Escuchó un grito que resonó por todos lados —¡Anda responde!
-Dime que tú no eres Kaulitz —Suplicó con la voz rota. Las lágrimas salieron de sus ojos bañando todo su rostro.

Capitulo 16: Volviendo a ser amigas

El viento suave del atardecer le sacudía el cabello. Estaba sentada en una banca al kiosco del pueblo. La mayoría de los jóvenes y niños pasaban las tardes conviviendo en ese lugar, divirtiéndose y gritando tanto como ellos querían. Jane lanzaba un suspiro cada cierto tiempo, suspiro que se podía confundir con un resoplar de enfado, pero no estaba enojada más bien un poco decepcionada. Pensaba y pensaba mirando las copas de los arboles.
La única persona que realmente valía la pena ahora no quería saber más de ella. Que ironía pensaba Jane, ella nunca se habia dado cuenta de la existencia de Tom y ahora que lo descubría no quería alejarse de él, quería por lo menos platicar con el de vez en cuando pero era claro que para Tom eso no era agradable.
-Hola Jane —Dijo una voz detrás de ella, se puso de pie de un brinco asustada al reconocer aquella voz— ¿Por qué tan triste? —Preguntó Edgar con tono burlesco. Jane comenzó a respirar entrecortadamente.
-¿Qué qui-eres?
-Sabes lo que quiero —Dijo sacándole la vuelta a la banca para estar más cerca de la chica.
-Creí que ibas a esperarme, sabes que no tengo el dinero…
-El tiempo corre Reyna no puedo esperarte toda la vida —Jane jadeó. Estaba muy asustada.
-Me estoy cansando de esto —Se atrevió a decir con un poco de decisión y valentía en la voz.
-¿Y tú crees que yo no lo hago? —Masculló Edgar con toda la rabia. Tomó con fuerza el rostro de rubia y sujetó.
-Suéltame —Trató de elevar la voz pero un nudo apareció en su garganta.
-¡Edgar! —Edgar soltó a Jane rápidamente. Era Elena. Estaba al otro extremo de la plaza y para la suerte de Jane, habia alcanzando a ver la escena.
-Ya nos veremos —Le dijo Ed a Jane, se le veía el odio y resentimiento en los ojos. Ella solo apretó los puños viendo con el chico se marchaba en la dirección contraria en la que se acercaba Elena.
-¿Qué paso? —Preguntó cuando estuvo cerca.
-Nada… —Respondió Jane de manera cortante. Recordó lo sucedido con Kenya y Shane.
-¿Te hizo algo?
-No porque apareciste, gracias —Dijo sinceramente.
-Pero por qué te tenía sometida de esa manera
-No creo que te interese —Respondió de nuevo de manera cortante.
-Si mi importa aunque no lo creas… —Dijo Elena, Jane resopló con una sonrisa en el rostro. — Mira lo que pasó con Kenya y Shane… Estoy de acuerdo, hice muy mal en no decirte cuando me enteré pero no podía porque sabía lo mucho que lo querías…
-Sí, lo sabías y sin embargo dejaste que me vieran la cara de idiota —Apartó la mirada y sintió el dolor recorrerle por dentro. Otra vez aparecía esa sensación de que nada valía la pena, de que estaba harta de todo, de que todos eran basura.
-Jane soy tu amiga, puedes contar conmigo lo sabes
-No no puedo, ya no, ya no tengo nada…
-Me tienes a mi —Susurró Elena.
-¡No! No tengo a ti ¿Sabes? Desde que terminé con el estúpido ese mi vida es tan vacía, a la gente no le importo, nunca le importé, desde que Shane desapareció de mi vida ya no tengo amigos, mi móvil no ha sonado ni una sola vez y…
-¿Y?
-Y... a Edgar no me lo puedo sacar de enzima. — Se sentó en la banca donde habia estado sentada antes.
-¿Todavía quiere que salgas con él? —Algo peor que eso pensó Jane.
-Sí, ya sabes no acepta que no me gusta, que nunca me ha gustado…
-¿Y no has hablado con Shane? —Cuestionó sentándose junto a su amiga.
-No lo he visto desde que terminamos, supongo que debe estar trabajando.
-Según salió a la cuidad por unos días, bueno eso me dijo Lamb… —Permanecieron en silencio —Si te pide que lo perdones ¿Lo harás? —Jane alzó la mirada.
-No sé, por el momento no creo… además… —Sonrió de medio lado.
-¿¡Conociste a alguien!? —Cuestionó impresionada y con mucha emoción, demasiada para el gusto de Jane.
-Ajam… —Respondió sin apartar la sonrisa. —A dos personas que nunca habia tratado, a uno en especial que me ha caído muy bien
-¿Quién es?
-No te lo voy a decir
-¿Por qué no? ¿Quiénes son? ¿Los conozco? —Jane negó. — ¿Pero te gusta?
-¡No! No es mi tipo pero me cae muy bien, es muy agradable —Elena entrecerró los ojos.
-¿Agradable? ­—Cuestionó sin comprender —Desde cuando hablas tan fresa, creo que te han afectado —Dijo riendo, Jane no respondió pero estaba de acuerdo con su amiga, de alguna manera extraña Tom la había afectado, le había hecho un cambio que no notó, que hasta ahora se daba cuenta.
-¿Quieres ir a ver una peli a mi casa? —Preguntó pasando su brazo por encima del hombro de Elena.
-¡Por supuesto! —Exclamó emocionada.

Una amistad que es fuerte,
resiste cualquier problema
por mas grande que este parezca.
Esa tarde la pasó tranquilamente en casa con su mejor amiga y aunque tenía muchas cosas por resolver ese día se prometió no pensar en nada, ni en Shane ni en Edgar ni en su padre ni siquiera en Tom.
Pero comprendió una cosa, que había toda clase personas en la vida, buenas y malas y prometió que, todas aquellas que valieran la pena, iba a esforzarse por no dejarla escapar. Iba luchar por las personas que iluminaban su vida.