viernes, 10 de febrero de 2012

Capítulo 21, 22 y 23

CAPITULO 21: El bienestar mata la cobardía
Estaba acostado observando el techo color blanco ostión y las manchas que se formaban gracias a la rendijas de luz que entraban por las persianas de la ventana, se encontraba tan sumergido en sus pensamientos que ni siquiera se habia dado cuenta que ya habia amanecido.
Repasó en su memoria el sueño que habia tenido esa noche, aunque no estaba seguro si llamarlo sueño, habia sido una repetición de aquella noche donde se habia encontrado a Jane rompiendo los vidrios del establecimiento de las motos de los York’s, donde después ella le habia confesado que deseaba besarlo y donde lo besó.

Cuando Jane se fue a dormir no habia podido sacarse de la cabeza ese agradable abrazo que le habia dado y por lo tanto estaba convencido que esa era la única razón de haber tenido ese sueño.Suspiró sacudiendo la cabeza e intentó reincorporarse y en ese momento se dio cuenta de lo adolorido que estaba. Le dolía todo, absolutamente todo. Las piernas, el estomago, los brazos, el rostro, a cabeza… se levantó con mucho esfuerzo y se dirigió la puerta que estaba al fondo de la habitación, necesitaba mirarse en un espejo.

Entró al baño y lo primero que hizo fue abrir la llave del lavado, juntó agua entre sus manos y se la echó en el rostro para refrescarse. Se miró en el espejo mientras se secaba la cara, tenía un ojo morado y los cachetes rojos y un aspecto bastante deplorable. Sintió fastidio de que Jane tuviera que verlo así pero no habia remedio, no podía borrarse las marcas por arte de magia así que trató de no tomarle mucha importancia.
Volvió ala habitación y se encontró con Jane sentada al borde de la cama.
-Buenos días —Dijo con una sonrisa, Tom intentó devolvérsela pero le era complicado salir del trance cada vez que le sonreía de esa manera —Toqué pero no escuché nada, así que entré…
-Estaba auto convenciéndome de que no me veía tan mal —Admitió. Jane reprimió una sonrisa negando, no se veía mal a pesar de los golpes que tenía en la cara, de hecho sus ojos cafés brillaban hoy más intensamente que otras veces y eso opacaba todo lo demás.
-En unos días estarás igual de guapo que siempre —Dijo Jane sin pensarlo y después de haber soltado aquellas palabras se sintió un poco avergonzada. Ahora él sabía que lo consideraba guapo. — ¿Quieres desayunar? —Preguntó antes de que Tom dijera algo.
-No, no hay problema yo debo irme
-¿Tan pronto? —Dijo de nuevo sin pensar —Quiero decir… que va a pensar tu madre cuando te vea, cuando vea que esos estuvieron a punto de matarte —Tom dio unos cuantos pasos, tratando de acostumbrarse al dolor punzante en su cuerpo y tratando de pensar en que inventarle a su madre.
-Ella no sabe…
-¿No sabe? —Tom asintió volviendo la mirada a su rostro. — ¿Y cómo le vas hacer? ¿Qué le vas decir?
-No sé —Respondió Tom.

…

Jane invitó a Tom a tomar el desayuno con ella en el jardín de la casa, al aire libre para que así ambos pudieran relajarse y pensar con más claridad.
Entre risas, relatos, anécdotas, temas serios y bromas tontas pasó el desayuno, idearon un plan bastante sencillo para que la madre de Tom no viera los golpes: Tom debía llegar a casa cuando fuera de noche así lograría pasar desapercibido más fácilmente.
Ese día paso más rápido que cualquier otro, la compañía que se hacía el uno al otro era magnifica, se complementaban, se complementaban tanto que el tiempo pasaba volando.
Tom volvió a casa, su madre no notó el verdadero estado en queestaba su hijo gracias a que cuando este llegó se encontraba mirando su programa favorito en la televisión mientras hablaba por teléfono.
Tom ya se habia bañado y ahora estaba recostado en la cama pensado en todo lo que habia vivido. Habia quedado de verse con Jane en la escuela y eso le motivaba para ir a las aburridas clases. Lo único que no quería ver serian las cara de los amigos de Jane ni mucho menos la cara de Lina, que seguramente se pondría furiosa por ese hecho. No quería afrontar el mundo que le estaba viniendo encima por estar cerca de Jane, pero lo iba hacer, lo iba hacer porque el bienestar que ella le daba cuando estaba cerca mataba cualquier sentimiento de cobardía.

…

Escuchó dos golpeas ala puerta, al momento identifico la forma de tocar, ese solo podía ser Faber.
-Pasa —Dijo Tom con voz alegre.
-Le inventé a tu mamá que se te habia olvidado algo en mi casa —le contó mientras entraba a la habitación. Cerró la puerta detrás de él y observó a Tom quien estaba acostado en la cama con un mal aspecto — ¿Cómo te fue? —Preguntó antes que nada.
-Estoy mal peor que ayer, me duele todo sin contar lo morado que está mi rostro —Ironizó ante la despreocupación de su amigo o mejor dicho el excesivo interés que mostraba por lo que pudo pasar entre Jane y él.
-Solo bromeaba ¿Cómo estás? —Preguntó con un aire de seriedad.
-Mucho mejor, un poco adolorido pero nada de qué preocuparse… —Faber sonrió, eso ya lo sabía.
-Me alegro —Continuo sonriendo — y cómo te fue con Jane —Preguntó aproximándose al escritorio de la computadora donde solían jugar video juegos. Tom suspiró rodando los ojos, Faber jamás cambiaria. Se sentó esperando que Tom le contara con detalles lo sucedido.
-Nos la pasamos muy bien —Contó Tom restándole más importancia de la que realmente le daba.
-Uhh —Hizo un ruido gracioso de burla — ¿pero qué pasó exactamente?
-¿Qué paso de qué? —Faber se rascó la cabeza desesperado, Tom no habia hecho nada con la rubia hermosa y eso era casi como un pecado mortal. — Solo nos divertimos, es una buena amiga…
-Ahora resulta que la novia de Shane y tú son mejores amigos… —Dijo en sarcasmo.
-Ya no es novia de Shane pero de cualquier manera solo somos amigos y ya —Aseguró.
-Por favor Tom no me engañas de cualquier manera, ya no te gusta Lina ahora a ti te gusta Jane…


CAPITULO 22: no fue por diversión


-Por favor Tom no me engañas de cualquier manera, ya no te gusta Lina ahora a ti te gusta Jane…—Dijo con muchísima seguridad.
Tom no supo que responder siquiera tuvo el valor de negarlo. Parte de aquello que su amigo le habia dicho era cierto, Lina ya no estaba más en sus pensamientos y hacía nada que estaba loco por ella. Lina nunca fue capaz de responderle, de dar siquiera una pequeña señal de que sintiera lo mismo que él y Tomjamásdeseó terminar con la gran amistad que tenia con ella por ello nunca se atrevió a confesarle sus sentimientos, el único que se enteró fue Faber y fue porque él solo se dio cuenta de la forma en que Tom actuaba cuando Lina estaba cerca.

Ahora Tom sabia que aquellos fuertes sentimientos eran cosa del pasado y que jamás habían sido fuertes como él alguna ve creyó, solo habia sido un encariñamiento confundido con amor.
Faber pasó de conversar con su amigo a encender la computadora y a ponerse a jugar. Todo permanecía en silencio solamente los acompañaban los efectos musicales del juego. La boca de Tom carecía de palabras para iniciar una conversación coherente, se habia quedado sin palabras a partir de lo que su amigo le habia dicho.
-¿Cambiaras a Lina por Jane? —Preguntó Faber mucho después. Se habia aburrido de estar jugando.
-No tengo porque cambiar a nadie por nadie, que sea amigo de Jane no significa que no pueda serlo de Lina
.Pues hay que ver si a ella le parece una buena idea —Dijo con un sonsonete sarcástico —Esta mañana la vi y le platiqué que te quedaste con Jane, le hubieras visto la cara, se vio que no le gustó nada la idea, además tu sabes Lina detesta a Jane y a todos ellos… —Tom alzó la mirada al techo, mañana le esperaba una larga charla con Lina de eso estaba seguro. —oye hablando de ellos… qué fue lo que pasó, ya no me dio tiempo de preguntarte porque Jane estuvo siempre con nosotros…
-Te refieres a lo de… —Se señaló el ojo morado, Faber asintió. La mirada de Tom se transformó en una mirada obscura, gris, una mirada llena de pesadez e incertidumbre.
-Pues… me agarraron en el callejón… —Faber lo miró con atención —No te va a gustar —Advirtió Tom,Fabertrató de medir la expresión en el rostro de su amigo. — Esta vez no fue por diversión
-¿A no? ¿Entonces por qué? —Preguntó muy intrigado.
-Fue porque Shane me vio cerca de Jane
-¿¡Que!? —Exclamó atónico.
-El día que me ayudó con el auto… —Faber abrió la boca impresionando —Querían saber qué relación tenia con ella, por qué estábamos hablando
-¡Joder Tom! —Exclamó Faber apretando los puños con fuerza. Se puso de pie y comenzó a caminar de un lado a otro en la habitación, estaba ansioso y asustado —Sabia, lo sabia ¡Esa vieja solo te va a traer problemas!
-Los problemas ya los tengo —Faber se detuvo enfrente de la cama donde Tom estaba recostado.
-Sí pero es peor si estas cerca de Jane ¿Sabes lo que Shane le hace alguien que se atreve solo a mirarla? ¡Y más si eres tú quien lo hace!
-No me importa
-¿¡Qué!? ¿No te importa? Joder que tiene bueno Jane… si bueno está muy buena y todo lo que tú quieras pero es una puta
-No la llames así —Masculló Tom con rabia.
-Es la puta de Shane
-¡Que digas así! —Se levantó de golpe y se aproximó a Faber con toda la intensión de golpearlo pero logró contenerse —Vete —Le dijo secamente.
-Sabes que tengo razón… —Dijo Faber antes de salir de la habitación.

Tom regresó a la cama frustrado por la manera en que le habia hablado a su amigo. Faber tenía razón, todo lo que decía era verdad, sobre todo en la parte de que Jane le traería muchos más problemas de lo que ya tenía, pero algo dentro de él, algo dentro de su corazón le impedían alejarse, no quería hacerlo. Quería afrontar todo y a todos. No le importaba lo que tuviera que pasar.
No sabía si la quería como amiga o como algo más, pero estaba convencido de que no quería estar lejos de ella.

…

-¡Joder Shane! Que se me presentó un problema y no pude ir a verte
-¡Pero habíamos quedado! —Gritó. Jane rodó los ojos.
-Quedaste, porque yo en ningún momento acepté así que no me jodas y si vas a seguir gritando será mejor que largues de mi casa —señaló la puerta. Le sacaba de quicio cuando se ponía en ese plan.
-¿Entonces no quieres volver? —Jane no respondió solo se cruzó de brazos con un gesto de indiferencia en el rostro. — ¿Es por Kaulitz?
-¿¡Qué!? Que sabes tú de él
-Lo suficiente como para suponer que es por esa basura que no quieres volver conmigo…
-Ja-ja —Rió con ironía — Serás idiota, Tom poco tiene que ver en esto, él no es el problema lo eres tú, tú me engañaste con la puta de Kenya ¿O ya lo has olvidado? —Shane se quedó mudo —No metas a personas inocentes en algo que tú mismo provocaste… ahora márchate —Se encaminó ala puerta y la abrió con mucha determinación dando por terminada aquella “animada” charla. Shane comenzó a caminar a regañadientes — A y una cosa si te digo si tu o cualquiera de tus idiotas amigos le vuelven a hacer algo a Tom se la verán conmigo —Shane sonrió —No es una amenaza —Susurró. Shane apartó la sínica sonrisa de su rostro y Jane le dedicó la última mirada de cariño. Cerró la puerta dejando a Shane con la palabra en la boca.

-¡Jane abre! —Aporreó la puerta, Jane lo ignoró y comenzó a caminar hacia las escaleras para ir a encerrarse a su habitación.—A partir de hoy ya no significas nada para mi Shane —Susurró con cierta tristeza.


CAPITULO 23:


-¡Ey Tom! —Gritó Jane al verlo pasar por el patio principal de la escuela. Iba con su clásico andar pausado, con esa desfachatez y sencillez que lo caracterizaba. Tom ni se inmutó ante aquel llamado y continuó caminando como si no hubiera escuchado nada. Jane se levantó de la banca donde estaba sentada y caminó siguiéndolo. Iba retirado pero no tanto como para no escucharla. — ¡Tom! —Repitió con menos intensidad. Finalmente, con mucha pesadez, se detuvo y le dio la cara a Jane.
-Estoy buscando a mis amigos —Dijo con voz seca e indiferente. La sonrisa que llevaba Jane en el rostro desapareció.
-Ah vale… —Respondió dando la vuelta decidida a jamás volver a hablarle. Era más que claro que Tom no quería tener una amistad con ella ¿Pero porqué se empeñaba en rogarle? ¡Idiota Jane tú no eres así! –Pensó indignada.
-Jane —Escuchó que la llamó con esa voz cálida y grave que casi siempre la descolocaba. Todo lo que habiapensadounsegundo antes se desvaneció junto con esa idea de no hablarle jamás. Giró sobre su propio eje para mirarlo y escuchar lo que la tenia para decirle, ya no estaba tan lejos como antes de hecho estaba a solo unos cuantos pasos de ella — ¿Quieres ir a la cafetería por algo de comer?

-Claro —Respondió sin pensarlo y se regañó mentalmente por no aparentar al menos un poco de apatía. Comenzó a caminar cohibida por la fija mirada de Tom. No me mires así –pensaba como si él pudiera leerle la mente. –No me mires de esa manera por favor—Se repetía. Y es que esa mirada de Tom la atontaba, era la primera vez que un hombre con una sola mirada lograba minimizarla al grado de quedar indefensa ante él. Y sentía exactamente eso,sentíaque cuando él la miraba lograba ver a través de ella, lograba ver muchas cosas que los demás no percibían.
-Hola —Dijo él cuando estuvieron mucho más cerca.
-Hola Tom —Dijo Jane con voz débil y un tanto dulce mientras seaproximaba para saludarlo con un beso en la mejilla.
-Siento-o lo de… hace un instan-te —Dijo Tom de manera tan torpe que Jane sintió ganas de reír.
-No hay problema yo comprendo —Dijo restándole importancia.

Comenzaron a caminar uno al lado del otro con dirección a la cafetería. Era hora de clases por esa razón todo el campus de la escuela estaba vacío, unos cuantos alumnos andaban por ahí pero era contados.
-Hablé con Shane… —Le contó mientras caminaban a paso lento. Tom dejó de mirar el suelo y enfocó su mirada en Jane.
-¿Y qué pasó?
-Terminamos definitivamente, espero que lo comprenda… —Dijo con una mueca en el rostro — Pretende que haga como si nada hubiera pasado y eso me saca de quicio, me desespera —Dijo exasperada, moviendo las manos de un lado a otro y suspiró tratando de relajarse — Y… —Tom la contempló con muchas más atención —Cree o puso de pretexto que no quiero volver con él porque “estoy contigo” —Gesticuló con las manos. Tom no supo que decir, pero fue clara su sorpresa — Está loco, no sé cómo no me di cuenta antes —Volvió hacer una mueca — Pero eso si le dejé claro que tu ni nadie tenía la culpa de sus errores —Tom asintió sin emitir palabra alguna, no sabía que decir ni cómo reaccionar ante aquello.

Llegaron a la cafetería y entraron sin decir nada, se sentaron en una mesa junto a la pared, no habia casi nadie solo los que atendían en el mostrador y una chica sentada en una de las mesas del fondo leyendo un libro.
-¿Qué vas a querer? —Preguntó Tom poniéndose de pie para ir a pedir algo.
-Mmm… en realidad no tengo hambre pero un té o algo así estaría bien —Tom asintió y dio la vuelta para acercarse a la mujer que atendía.
Jane contempló, todo el tiempo, cada uno de sus movimientos, desde que se marchó hasta que dio la vuelta para regresar, fue entonces cuando disimuladamente Jane fingió estar mirando hacia otro lugar.
-Aquí tienes —Le dijo tendiéndole una botella de tapón amarillo que llevaba té de jazmín dentro. Tom se sentó en el lugar que habia ocupado antes con un panecillo y un refresco de naranja.
-Mmm gracias —Respondió con alegría. Abrió la botella y tomó un poco. —Oye —Dijo minutos después en los que ninguno dijo algo —Ya ni te pregunté cómo estabas…
-Estoy bien, solo la pierna me molesta un poco pero nada de importancia… —Dijo con una sonrisa.
-Me alegro que solo sea eso —Dijo sinceramente —Y entonces… ¿estabas buscando a tus amigos? —Preguntó.
-En realidad no —Admitió con franqueza.
-¿No? —Se extrañó de aquella respuesta. — ¿Entonces porque me dijiste eso?

-Quería ver si podía…

-¿Si podías? —Se sintió aun mas extrañada.

-Si podía mantenerme sin hablarte —Confesó con cierta naturaleza.

-¿No quieres hablarme? —Se inclinó un poco en la mesa para estar un poco más cerca, creía que no escuchaba bien lo que él le decía.

-No es eso —Jane frunció el ceño y sintió que ya habia escuchado suficiente pero no se movió, esperó a que terminara de hablar —Los amigos de Shane nos vieron juntos… por esa razón me golpearon —Jane abrió los ojos, pero no comprendía que tenia ver eso con que no quisiera hablarle —Estar cerca de ti me trae muchos problemas —Echó su cuerpo hacia atrás. Comprendió entonces las razones de Tom, era cierto ella solo le trae problemas. —Quería ver si podía ser como antes cuando no te conocía, creí que podía ignorarte pero creo que prefiero no hacerlo… —Sonrió y Jane se quedó plasmada sin saber que decir.

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