Capítulo 19: Enfermera personal
-Será mejor que vallas al baño y te laves la cara —Le sugirió Faber. —Si te ve así se va a preocupar… —Jane sin responder nada se puso de pie y se dirigió a los baños. Una vez dentro se lavó la cara, tratando de quitar el matiz rojizo que tenían sus mejillas y sus ojos. Mentalmente se convenció de pensar más en aquellos recuerdos torturadores que tanto daño le hacía. Cuando estuvo lista y un poco más fresca volvió con Faber.
…
-Te lo diré —Dijo Tom después de unos minutos. Jane alzó la mirada intrigada y un poco asustada de lo que estaba por escuchar. Tom se acomodó la almohada detrás de la cabeza, tragó saliva y suspiró profundamente antes de comenzar a hablar.
-Te escucho —Alentó ella.
-Pues —Hiso una pausa demasiado larga para Jane —Hace varios años, cuando era un niño, mi hermano Bill y yo nos la pasábamos juntos, no éramos parte de nada, no nos juntábamos diariamente con nadie, no nos gustaba. Pero ya sabes, si no formas parte de algo no eres nadie. —Jane asintió, lo comprendía por esa razón se habia juntado con los amigos de Shane al principio, para formar parte de algo —A mi hermano siempre lo molestabanpor ser el más débil, el más frágil de los dos pero eso no era demasiado problema… hasta que un día Bill llegó todo golpeado a casa —Jane abrió un poco los ojos —A partir de entonces cualquier clase de cosa le hacían esos, ahí empezó su pesadilla.Él intentó suicidarse en más de una ocasión hasta que finalmente decidió marcharse del pueblo —Suspiró entristecido. Jane no sabía que decir —A mí nunca me habían hecho nada, cuandoBillse fue los encaré enfurecido y les di una paliza a todo el que pude, incluido Shane… pasaron algunos días de eso e iba caminando por un callejón cuando escuché que le estaban dando una paliza a alguien inmediatamente corrí a ayudar a esa persona, esa persona era Faber, a partir de ahí nos hicimos amigos, a partir de ahí comenzó mi pesadilla.
-Valla —Murmuró Jane con una gesto de desconcierto en el rostro.
-Tenían odio acumulado, de las veces que habia defendido a Bill, de la paliza que les di, de cuando defendí a Faber, además que en ese tiempo muchas chicas querían estar conmigo —Dijo sin sonar arrogante —Y pues… —Apretó los dientes enfurecido.
El nudo pareció en la garganta de Jane, bajó la mirada y contrajo los músculos, sentía rabia de sí misma.
-Yo nunca me di cuenta, yo estaba ciega… —Dijo Jane mirando hacia otro lado viendo todas aquellas imágenes que la hacían sentir tan culpable.
-Ey tú no tienes la culpa de nada —Le aseguró Tom al comprender a lo que se refería Jane.
-¿Por qué yo siento que si? —Tom se reincorporó y alcanzó con su mano el rostro de ella, lo acarició con ternura y una lágrima salió de esos bonitos ojos.
Insensible, descerebrada, hija de puta, idiota, sin sentido común, basura, engendro del mal, alimaña… eran algunas de las palabras con las que se estaba definiendo a sí misma. Habia estado ciega todo este tiempo pero hoy finalmente abría los ojos y comprendía mucho, muchas cosas que antes no entendía. Finalmente lograba ver más allá de su nariz.
Tom alzó su rostro y sus miradas de cruzaron.
-Esto no tiene que ver contigo, yo nunca te culparía de nada
-Yo sé que no lo haces pero yo sí, yo estuve ahí muchas veces…
-¿Crees que podías hacer algo para evitarlo? Jane sabes que nadie puede… —Jane frunció el ceño, eso no evitaba que se sintiera tan mal.
Entonces, todo el mundo a su alrededor se detuvo, cuando vio el cuerpo de Tom aproximarse a ella a cámara lenta, su corazón dio un vuelco acelerado y le fue inevitable no asemejar esta situación a aquella que habia tenido en la casa de él cuando estaba “muy borracha”. Esperó y esperó desesperada porque todo pasara pero pronto descubrió las verdaderas intenciones de Tom: este sólo iba a abrazarla.Y así lo hizo, la abrazó estrechándola en sus brazos, Jane cerró los ojos, fundida en aquel maravilloso y reconfortable abrazo.
-¿Qué puedo hacer para que no te sientas mal? —Le preguntó sin dejar de abrazarla. Jane tardó en reaccionar.
-Decirme que no me odias, que al menos me dirigirás una palabra cuando nos crucemos en la calle… —Tom sonrió.
-Te dirigiré una y mil más… —Dijo susurró separándose de ella. Sus ojos se fijaron uniéndose en una intensa mirada.
Faber se puso de pie esperando ansiosamente por su amigo, seguido de él Jane se levantó, sin apartar ni siquiera una milésima de segundo la mirada de Tom.
Se sintió tan aliviada de verlo salir de pie y en buen estado, a pesar de los golpes que tenía en el rostro.
-¡Tom! —Exclamó Faber tratando de controlar su felicidad. Caminó de prisa hacia él para recibirlo con un suave golpe en el brazo. — ¿Cómo esta doctor? —Preguntó mirando intermitentemente a su amigo y al hombre de bata.
-Estoy bien —Respondió Tom.
-Si está bien solo tiene que descansar bien y tomas los analgésicos que le di para el dolor del pie…
-¿Ya nos podemos ir? —Preguntó Tom cansado de estar en ese lugar. Jane quien no se habia movido siquiera un poco le dedicó un intento de sonrisa. Dio un paso certero y luego otro armándose de valor y exigiéndose mentalmente no pensar en las culpas, no ahora, no en este momento.
-Me alegro tanto que estés bien —Dijo ella llegando hasta donde estaban reunidos. El doctor, la enfermera e incluso Faber retrocedieron dejando que Tom y Jane se reencontraran después de aquel fatídico suceso. — Me alegro tanto —Volvió a repetir y sin pensarlo dos veces, guiada por sus impulsos, lo abrazó.
-Auuhauh —Se quejó Tom. Jane lo soltó rápidamente.
-Lo siento ¿Te hice daño? —Le preguntó muy preocupada.
-Jajaja no era broma —Dijo Tom divertido y por primera vez desde que Jane habia llegado a la clínica sonrió, sonrió de corazón.
-Oigan ya podemos irnos —Dijo Faber llegando junto A Tom y pasando con sumo cuidado su brazo por encima del hombro de su amigo.
-Sí, solo pago la cuenta y nos vamos —Dijo Tom haciendo el ademan de buscar su cartera.
-Deja eso Tom yo me he hecho cargo —Respondió Faber con una sonrisa.
-Pero…
-Nada de pero sabes que no voy a aceptar replicas… —Tom roló los ojos y no dijo nada más. Salieron de la clínica agradeciéndoles a Doctor y a la enfermera por sus atenciones.
-Oye Tom… —Dijo Faber después de un rato. Iba conduciendo el auto que su madre le habia prestado, Tom iba en el asiento del copiloto y Jane en el de atrás. — ¿En serio no te duele nada? —Preguntó de nuevo. Minutos antes de abordar el auto lo habia hecho como tres veces.
-Que no —Respondió él un poco fastidiado. —Pero de seguro mañana no me voy a poder ni poner en pie —Murmuró.
-Si…
-Oye Faber te quería pedir otro favor si no es mucha molestia claro
-Por supuesto que no, dime —Lo alentó.
-Es que… no creo que llegar así a mi casa sea una buena idea, hace rato mi mama me llamó y le dije que estaba contigo…
-Puedes quedarte en mi casa… —Dijo Jane uniéndose por primera vez a la conversación e interrumpiendo esta misma—En mi casa no hay nadie y me vendría bien compañía y a ti alguien que te cuide… —Dijo rápidamente.
-Uhh que suerte, tienes enfermera personal… que tentador —Se burló Faber con una sonora carcajada.
-¿Quieres cállate? —Refunfuño Tom.
-Ey hablo enserio —Dijo Jane. Tom se movió en su asiento hasta lograr girar su cuerpo y su rostro hacia atrás para poder mirarla.
-¿En serio no hay problema?
-No, no hay ninguno —Respondió con seguridad.
-A mí también me viene bien —Dijo Faber —Mi casa está llena, llegaron esta mañana los hermanos de mi papa y con ellos una pandilla de diablillos —Suspiró con enfado.
-Entonces ya está, a mi casa se ha dicho —Dijo Jane y ambos asintieron.
CAPITULO 20: Un abrazo
-Que se diviertan —Les deseó Faber entre risas.
-Nos vemos Faber —Responde Tom con pesadez y enfado, pero en el fondo no estaba molesto.
-¡Ey Jane! Ten cuidado con él a veces no es tan bueno como parece, podría volarte o algo…
-Jaja Gracias lo tendré en cuenta —Respondió Jane entre carcajadas. No se imaginaba a Tom haciendo una cosa así y era más que obvio que no era capaz. —Adiós —Alcanzó a decir antes de que el auto donde habían llegado se marchara. — Bien —Dijo Jane — Esta es mi casa —Señaló la residencia en la que vivía con su madre. Tom se quedó mirando, ya conocía la casa de Jane pero no de tan cerca y sea veía aun mejor. —Entremos para que duermas —Tom asintió mirando a su alrededor.
-Me parece una muy buena idea
Jane introdujo la llave en la cerradura y abrió la puerta.
-Estás en tu casa adelante —Le dijo con una sonrisa perfecta pegada al rostro.
-Gracias —Repitió por encima vez y a Jane comienza a fastidiarle tanto agradecimiento, como si él nunca hubiera hecho algo por ella.
Se dirigieron en silencio, Tom detrás de Jane, hasta una habitación.
-Anda recuéstate, te vez muy cansado —Le dijo señalando la cama. Tom se acercó a la cama a paso lento y recostó de mala, se sentía un verdadero estorbo y peor aun como si ella fuera su niñera —Ahora vuelvo te traeré agua para que te tomes las pastillas —Le informó, Tom no dijo nada. Jane salió de la habitación y al cabo de unos minutos la puerta se volvió abrir dejando ver el vaso de agua que llevaba entre las manos.
Tom se reincorporó mientras ella se acercaba a él.
-Aquí tienes el agua —Le dijo en tono bajo. Tom sacó el medicamento de la bolsa de su pantalón y sacó un pastilla. — ¿Te duele algo? —Le preguntó Jane mientras él se tomaba la pastilla y le pareció la pregunta más tonta que habia hecho. Él tenía el rostro hinchado y seguramente debajo de toda esa ropa debía haber moretones y más.
-La pierna un poco —Murmuró.
-Oye…—Dijo Jane — ¿Quieres que duerma aquí o quieres dormir solo?
-No tengo problema con dormir solo
-Bueno como quieras de cualquier manera estaré en la habitación de lado…
-¿Y de quién es esta habitación? —Preguntó mirando hacia todos lados, las paredes tenían colores vivos, diferentes tonalidades en naranja y verde que hacia una agradable combinación.
-Es mía —Respondió Jane. —Yo estare en la de visitas, esta es mucho mas comoda para ti —Miró el borde la cama y finalmente se sentó cerca de Tom —Me asusté mucho —Confesó con la miraba baja después de unos minutos.
-Lo siento —Susurró él. Jane alzó la mirada y negó. La que lo siente soy yo pensó.
-No puedo creer que te hayan hecho esto…
-No te sientas mal por favor —Le suplicó él. Jane no lograba comprender como es que los demás no reconocían la gran persona que era Tom, pero claro cómo iba a reconocerlo si todos, incluido su ex novio, eran unos idiotas.
-¿Porqué te hacen esto? —Preguntó minutos después. Tom no respondió, no quería ver a Jane mal por su culpa. — ¿No quieres contarme?
-Emm… —Se quedó pensando. Le era complicado sincerarse enteramente con alguien pero con ella todo era distinto de una u otra manera y le gustaba aquella sensación, aquella confianza que le inspiraba
-Bueno no tienes que contarme, sea cual sea la razón tú no te mereces nada de esto… —Aseguró Jane resignada de que Tom no le abriría su corazón tan fácilmente, no podía exigírselo, pero estaba convencida que si Tom se sinceraba un poco con ella iba a lograr muchas cosas, iba fortalecer aquella amistad que comenzaba a formarse.
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