Jane no habia dejado de sentirse mal, ni siquiera un solo instante. El arrepentimiento y la culpa son cargas a veces insoportables de llevar encima de los hombros y ahora ella era testigo de ello. Siempre habia sido una chica de temperamento fuerte, no era la tripoca chica chillona ni sensible, Jane jamás sintió algo así pero hoy todo habia dado un giro inesperado de 180°, algo le habia hecho Tom, algo habia logrado en ella. Sus sentimientos habia florecido y no se detenían, ya no habia control de ellos, ya no podía reprimirlos más y todo por haberlo conocido.
Estaba en la clínica del pueblo, sentada en una de las sillas azules e incomodas de la pequeña sala de espera de aquel sitió. Faber York estaba junto a ella pero se sentía tan desolada y frustrada por todo.
Era inconfundible el olor a limpieza, el que los rodeaba, olor que Jane repudiaba desde muy pequeña.Olor que ahora solo aguantaba por él.
Lo primero que pudo hacer cuando estaba en el callejón fue tomar el móvil de Tom y marcar a Faber, de los pocos amigos que le conocía, por no decir que el único. Y como lo esperaba, Faber llegó muy rápido al recate de su amigo y así consiguieron llevarlo con el doctor…
Su boca tenía un asqueroso sabor amargo y su estomago estaba revuelto, quería vomitar. Sentía nauseas toda esta situación, sentía nauseas de sí misma.
-Deja de llorar… —Le suplicó Faber mirándola con mucha pena. Sujetó su mano y ella la apretó con fuerza tratando de controlarse pero era improbable que eso sucediera. Lloraba en silencio, derramando lágrimas que quería detener pero le era imposible—Él estará bien, ya lo ha dicho el doctor solo son los golpes… solo unas cuantas contusiones… —Dijo Faber en su intento de calmar a la chica, pero aun así,Jane no podía dejar de sentirse mal y culpable.
Kaulitz, Kaulitz… ¿Cómo no lo reconoció antes? ¿Cómo no se dio cuenta que era él? Kaulitz, la diversión preferida por Shane y por todos esos idiotas que decían llamarse sus amigos.
Inevitablemente las imágenes comenzaron a llegar a su cabeza torturándola, cómo no recordar aquellos viejos y “buenos” tiempos en los que solía ser como ellos, como Shane y todos sus amigos.
Apretó los ojos y reprimió un sollozo al recordar aquella noche hacia ya dos años. Una noche como muchas otras llena de alcohol, drogas, sexo, jóvenes locos, donde sus “amigos” se habían divertido golpeando a un chico, uno llamado Kaulitz. Lo que más le pesaba era que aquella noche loca incluso ella se habia divertido, incluso ella habia disfrutado viendo las cosas que le hacían. Y si, estaba borracha, no lo suficiente, pero aun así no habia justificación que la hiciera sentir mejor, que apartara esa sensación de asco hacia sí misma.
Jamás se perdonaría el daño que le habían hecho, jamás olvidaría su rostro ensangrentado.
-¿Porqué Tom solo te tiene a ti y a Lina? —Preguntó.
-No creo que no lo sepas —Respondió Faber con dureza.
-No lo sé —Aseguró.
-Bueno pues tu novio Shane y sus amigos se han encargado que las cosas sean así por años —Dijo con rabia. — No sabes todo lo que le han hecho, él solo sigue aquí por su madre…
-¿Pero porqué no han hecho algo para evitarlo?
-¿¡Hacer qué!? —Replicó con furia —Tu los conoces mejor que nosotros, cuando denunció los hechos le fue peor, todos en la delegación de policía de este pueblo son amigos del padre de Shane, todos estuvieron en su contra —Apretó los puños, estaba frustrado de no poder hacer nada por su amigo —Por eso casi nunca sale porque y cuando lo hace se arriesga a ser víctima de esos y no puede hacer nada ¡Joder son unos cobardes! ¡Son no sé cuantos contra uno! ¿Crees que tiene opción de defenderse? —Jane negó lentamente, su mirada se estaba empañando de nuevo —Cuando sale siempre es con nosotros, ya sabes los de Shane no se acercan a nuestra familia pero no es suficiente, no es libre…
-No puedo creerlo —Susurró atónita.
-Yo le he dicho una y mil veces que se valla pero no puede por su madre, no quiere dejarla sola, no tiene a nadie aquí ni en la cuidad, su padre está allá pero están divorciados y obviamente su madre no puede irse a la cuidad con él… —Cada palabra que salía de la boca de Faber le hacía sentir más y más pena, más y más miserable.
-No sé cómo le voy hacer pero jamás lo vuelven a tocar —Prometió mas para si mismá.
-Te agradezco lo que quieres hacer por él pero yo creo que lo mejor para Tom es que tú estés lejos, solamente serías un problema más a su lista… —Jane apretó los dientes.
-Por eso no quería verme ¿Verdad? —Faber asintió con la mirada llena de dolor por su amigo.
…
-¡Chicos! —Los llamó el doctor minutos después. Venia del pasillo por donde se habían llevado a Tom. — En unos momentos lo daremos de alta, está muy bien solo tiene que descansar bien esta noche…
-Claro que si —Respondió Faber con mucha alegría. — ¿Lo esperamos aquí?
-Si, en unos momentos sale
-Muchas gracias doctor —Dije Jane.
-De nada —Respondió y dio la vuelta para marchase de nuevo en aquella dirección.
-Sera mejor que vallas al baño y te laves la cara —Le sugirió Faber. —Si te ve así se va a preocupar… —Jane sin responder nada se puso de pie y se dirigió a los baños.
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