domingo, 12 de febrero de 2012

Capítulo 52:¿Si Él lo tiene todo, entonces por qué no es suficiente?



-Respóndele —Dijo ella luego de varios minutos. Tom volteó a verla otra vez sin comprender, se le complicaba seguir el hilo de sus pensamientos. — Toda carta merece su respuesta.
-Ey Tom me puedes llevar contigo a la ciudad, es que tengo algunas cosas que hacer allá.

-Claro que si —Respondió.

Luego de estar conversando un rato más se levantaron y volvieron a casa. Any hizo su pequeña maleta y tomó su bolso.

-¡Ya estoy lista!

-¿Visitaras a Jane? —Le preguntó de repente. Any dejó de sonreír, le había tomado por sorpresa la pregunta.

-Sí, supongo. Siempre que voy para allá la visito, además que tenemos un montón sin vernos —Dijo después. Descolgó las llaves y su suéter del perchero. —¿Nos vamos? —Tom asintió y se encaminó hacia la puerta.

-Oye por cierto… —Dijo Tom mientras Any cerraba la puerta y colocaba el candado —¿Y tus padres? —Any suspiró.

-No sé, mi mamá se fue a la ciudad hace unos días pero no dijo si volvería, trae broncas con mi papá y como mi hermano y yo hemos sido muy independientes siempre, supongo que no volverá pronto.

-¿Tu papá vive en la ciudad?

-Sí, lleva mucho allá… “trabajando” —Dijo con voz irritada y gesticuló con las manos. Tom pudo darse cuenta por primera vez de sus sentimientos. Any empujó la puerta un par de veces para cerciorarse si la había cerrado bien y comenzó a caminar hacia el auto. Tom la siguió con pasos lentos.

Los primero minutos de camino fueron en completo silencio.

-Mi papá y mi hermano viven allá también… —Dijo Tom. Se había quedado con el tema en la cabeza, Any volteó a verlo.

-¿Bill verdad?

-¿Lo conocías? —Preguntó con cierta curiosidad, la miró un momento y Any se puso roja de repente.

-No, no lo conocía pero si sabía quién era. Los amigos de Jane siempre hablaban de él, cuando visitaba a Jane llegué a ver como lo molestaban y me lo llegué a encontrar muchas veces en la calle, a ti también, pero él me parecía muy lindo.

-¿Te gustaba?

-Algo así… —Murmuró no muy convencida.

-Se hubiera vuelto loco…

-¿Loco por qué?

-Porque ni una chica estuvo interesada en él, al menos que él supiera —Any sonrió.

…

-Jane… —Le llamó Nicolás. Estaban sentados en una banca en el centro de la ciudad, el sol les brindaba los últimos rayos de justo de frente. Estaba a punto de anochecer.

-¿Qué? —Cuestionó distraída.

-¿Has estado escuchándome? —Reclamó él con cierto enfado. Jane levantó la cabeza la cual habia permanecido recargada en su hombro durante mucho tiempo. Sus ojos se encontraron.

-Oh, lo siento. Estaba pensado en cosas —Se disculpó sin mucho esmero, en realidad no le importaba si él se enojaba o no. Nico relajó la frente, Jane era así y nadie más que él para saberlo.

-Da igual ¿En qué pensabas? —indagó dándole un tierno beso en la mejilla a lo que Jane respondió con un remedo de sonrisa que al final no fue más que una fea mueca. La causaba fastidio que él fuera tan propiamente dulce.

-En nada en realidad —Nico permaneció en silencio dando pie para que ella se sincerara y expresara realmente lo que estaba pensando. —Bueno no, estaba pensando que tengo que ver a Elena. Quedé con ella pero no me acordaba si era hoy o mañana, pero ya sé que es hoy

-¿Quieres que te lleve? —Ella asintió —Sirve que la invites a la fiesta el sábado.

…

-Uy ¿por qué traes esa cara? —Cuestionó Elena en cuanto Jane puso un pie en su casa — ¿Qué te pasó?

-¿Nada? —Respondió Jane de mala gana.

-Cuando una persona responde nada quiere decir que realmente le pasó de todo —Jane resopló — ¿Es que ha pasado algo con Shane? ¿Te has encontrado con él? —Preguntó sin poder evitar el tono de alarma

-¡No! ¡Para nada! —Exclamó —De hecho no he sabido nada de él en todos estos días, pero estoy segura de que algo está planeando. Lo conozco.

-Bueno pero si no es Shane, entonces ¿Qué pasa…? ¿Te peleaste con Nico? —Jane negó y la incertidumbre en Elena creció —Joder porque no evitas que te esté adivinando y me cuentas de una vez todo.

-Es que… no he dejado de pensar en la… la carta —Le costó soltar aquello.

-Oh, es Kaulitz —Murmuró —debí saberlo, últimamente él es tú único problema —Murmuró Elena con enfado.

-Pues si y no puedo evitarlo.

-Mira tienes dos opciones respecto a la carta: Una que te deje de hablar de por vida, ya que se lo dejaste bien claro en la carta; o dos, que te busque por una explicación. Por ambas situaciones tienes que esperar, así que no sirve de nada que te preocupes de esa manera…

-Lo sé —Musitó Jane. Sus ojos se volvieron tristes al pensar en la primera opción, no quería que eso sucediera pero estaba consciente que era lo mejor para los dos.

-¿Quieres verlo? —Preguntó Elena con mucha seriedad

-Si —Respondió sin pensarlo. Muero por verlo. Lo que más deseaba en ese momento era tenerlo serca aunque fuera solo para verlo, aunque ni siquiera pudiera hablar con él. Pero era algo increíble como cuando estaba a su lado su corazón comenzaba a latir intensamente, como si Tom la hiciera revivir con una sola sonrisa, con su sola presencia, con su sola imagen.

-Hay Jane…

-Lo sé, lo sé —Apretó los ojos.

-¿Por qué no me dices claramente lo que te sucede con él? —Jane permaneció con los ojos abiertos sin saber qué responder — ¡Caramba Jane! —Renegó su amiga. Quería hacerla entender que Kaulitz no le hacía falta. —Tienes a Nicolás. Él te quiere y te trata muy bien, como nadie, no como una puta como lo hacía Shane. Nico haría cualquier cosa por ti —Tom también pensó Jane y recordó las veces que se lo habia demostrado —A ver dime ¿Qué tiene de bueno Kaulitz? —Jane suspiró profundamente.

-Todo Elena, él lo tiene todo —Volvió a suspirar. Él es simplemente perfecto agregó para sí misma…

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