domingo, 12 de febrero de 2012

Capítulo 55: Ella te quiere.


Jane se rascó la cabeza con fuerza debido a la desesperación que sentía recorrerle todo el cuerpo. Era torturante, un sábado torturante. Vámonos juntos, esas dos sencillas palabras revoloteaban en su mente provocándole un sinfín de emociones.

¿Irse con él? ¿Era, ese, el camino correcto? ¿Podía llegar a arriesgarse de esa manera?
¿Y si salía perdiendo, y si no era la mejor opción? ¿Y si no podía deshacerse de todo lo que era?

Agobiada decidió salir a caminar, en momentos como este su casa se convertía en una cabina cerrada y sin ventilación, además tenía mucho tiempo sin pasear sola por las calles ya que generalmente estaba rodeada de gente que no la dejaba sola ni unos minutos, y luego con lo que había sucedido con Shane no salía ni ala esquina por miedo a encontrárselo.
Repasando una y otra vez las alternativas que tenia para el futuro, lo que era mejor o peor así caminó durante varios minutos.
-¡Eh Jane! —Escuchó detrás de ella. Se detuvo pensando en quién era, la voz le parecía familiar. No tuvo más remedio que girar hacia el chico. — ¿Cómo estas hermosa? —Le dijo él mientras se aproximaba a paso rápido. En cuanto llegó a ella le estampó un estruendoso beso en la mejilla.
-Hola, muy bien… ¿Rigo?
-Abel —Corrigió el chico. Jane sonrió sin muchas ganas.
-¿Cómo estas tú?
-Bien, ya sabes —sonrió —no te he visto últimamente ¿Dónde se han metido? Ni siquiera a Shane
-Bueno… yo… he estado por ahí, ocupada con cosas —Contestó intentando mantener la sonrisa.
-entiendo… oye, hoy hay una fiesta en el bar. No puedes faltar
-Mmm… no sé si…
-No puedes faltar, prometí que irías, todos mueren por verte —Jane sonrió sinceramente por primera vez. La verdad era que extrañaba mucho el bar, nunca había pasado tanto tiempo sin ir a bailar.—Habrá de todo —Jane entornó los ojos —Y por ser tú será cortesía de la casa —La oferta era realmente tentadora. No pasaron muchos segundos para que ella pudiera tener la respuesta.
-Claro, ahí estaré, me hace falta un poco de distracción… —Abel sonrió complacido.
-Bueno hermosa nos veremos más tarde entonces —Jane fue la que se acercó a él y le dejó un beso en la mejilla el cual lo atontó un poco, acto seguido continuó por su camino.

…

-Oigan —Dijo Tom acercándose se a sus amigos. Lina se encontraba sentada en la banqueta, mientras que Faber estaba de pie frente a ella, ambos esperaban a que Kaulitz saliera de su casa con las cervezas que les había prometido. Era sábado y lo único que querían era distraerse un poco. —Aquí están, no se pueden quejar.
-Gracias, tan lindo —Dijo Lina con voz chillona.
- ¿No está tu mamá? —Cuestionó Faber.
-No, salió con su novio
-Perfecto, tenemos tu casa para nosotros solos —Dijo entusiasmado.

Luego de algunos minutos de estar conversando entraron por más cervezas, dos horas pasaron rápidamente entre risas y conversaciones locas.
-Jajajaja—rió Lina —Recuerdo tu cara Faber, de ¡oh por dios no me jodas, esa chica quiere que lo hagamos aquí mismo! —Se burló Lina respecto a una ocasión cuando habían asistido a una fiesta y una chica bastante tomada se había acercado a él y le había dicho que quería intimar con él en ese mismo instante, un segundo después la chica había vomitado sobre su chaqueta.
-Wacala, no me recuerdes ese episodio —Dijo con una mueca de asco mientras Tom se descojonaba de la risa en el sillón pequeño.
-Tengo que admitirlo Faber, sólo a ti te suceden ese tipo de cosas…
-¡Ja! Claro, lo dices porque tú solo has ido detrás Jane en este tiempo, yo busco variedad…
-No necesito la variedad —Recalcó.
-Ya, pero es aburrido ir sobre la misma todo el tiempo…
-Ya, ya, da igual… mejor hay que hacer algo porque me empiezo a aburrir —Propuso Lina.
-Mmm… no se me ocurre nada —Dijo Faber. Los tres se quedaron en silencio pensando en qué hacer para no tener una noche aburrida como cualquier otra.
-Escucho algo —Dijo Lina luego de algunos minutos. Todos se pusieron alertas y entonces Faber y Tom lograron escuchar un tono de música que se apreciaba muy a lo lejos.
-Es mi móvil —Informó Kaulitz al reconocer la canción. Se puso de pie y salió de la sala para después correr hacia su habitación con la esperanza de no perder la llamada, obviamente esperaba que fuera Jane.
-¿Bueno? —Respondió tan rápido que ni tiempo tuvo de mirar la pantalla.
-Hola Tom, habla Any
-Any, hola qué tal?—cuestionó un poco desilusionado. Realmente esperaba que fuera Jane.
-Pues nada… aquí con mi primo haciendo planes ¿Qué vas hacer hoy en la noche?
-Mis amigos están en casa, no hemos pensado en nada
-Los invito a una fiesta ¿Qué dices? —Preguntó con entusiasmo.
-Deja les pregunto —Caminó de regreso a la sala —Ey chicos —Dijo —Any nos invita a una fiesta…
-¡Una fiesta! —Exclamó Faber —Dile que si —Dijo sin darle oportunidad a Lina de opinar.
-¿Qué dices tu Lina?
-Me parece bien, es lo que necesitábamos —Agregó sonriendo. Faber le pasó el brazo por encima del hombro y la apretó a él.
-Tan linda mi amiga —Decía Faber haciéndole cariñitos.
-Basta, déjame Fab—Gruñía ella.
-Ahí estaremos Any—Respondió Tom mientras se reía de sus amigos.
-Vale, si quieren vengan a la casa de Charles y de aquí nos vamos… —le propuso.
-Okay, nos vemos en un rato.
-Si, los estaremos esperando. Bye.

Solo bastaron unos quince minutos para que los chicos llegaran a la casa de Charles. Al llegar Any los recibió con entusiasmo, era bastante evidente para todos que ella tenia un interés especial en Tom. Después de saludarse y de que Any los presentara con su primo se marcharon rumbo al bar. Kaulitz iba tranquilo, últimamente las cosas para él había mejorado, los amigos de Shane ya no estaban interesados en molestarlo, o almenos eso parecía.

-Bien, dejaré el auto aquí. No hay lugar donde estacionar, así que tendremos que caminar unos cuantos metros —Dijo Charles.
-Debe haber una muy buena fiesta — dijo Lina — Nunca está tan lleno.
-Cierto, eso solo quiere decir una cosa — Dijo Faber con voz sumamente serio, todos excepto Tom lo voltearon a ver con intriga— ¡Nos divertiremos mucho! — Exclamó riendo, los demás rodaron los ojos, pues creyeron que diría algo importante.
Charles, Lina y Faber comenzaron andar a un paso más rápido mientras que Tom caminaba a un paso lento y tranquilo. Any comenzó a caminar a su ritmo para ir a su lado.

Unos cuantos metros antes de llegar al bar Any se detuvo.
-Tom —Lo llamó — ¿Podemos hablar? —Tom se detuvo y volteó a verla con extrañez en el rostro. Dio unos cuantos pasos hasta situarse delante de ella.
-Sí, dime… —la incitó a hablar.
Any bajó la mirada intimidada por sus ojos claros y comenzó a mover las manos nerviosa.
-Ehhh—Dijo y sintió como la garganta se le sacaba.
-¿Qué pasa? —Le preguntó preocupada al ver como le daba vueltas al asunto.
-Yo sólo quiero decirte que… —Hizo una pausa y enfrentó su mirada finalmente — Que me la paso muy bien contigo, que me gusta estar a tu lado y que jamás me había sentido de esta manera por ningún otro chico… —Dijo con voz entre cortada y apunto estuvo de cerrársele la garganta. Kaulitz continuó mirándola fijamente sin saber a dónde iba Any, y en qué podía responder él. — Cuando no te veo pienso constantemente en ti, en qué estarás haciendo. Recuerdo a cada momento tus ojos, tu mirada, tu sonrisa y no puedo evitarlo — se calló un momento y tomó una bocanada de aire — Tom yo… te quiero… —Le dijo sinceramente. Dio un paso para reducir la distancia, llevaba toda la intención de besarlo.

-Any no… —La detuvo cuando estuvo lo suficientemente cerca para sentir su respiración.
-¿Por qué no? —Cuestionó en un débil y decepcionado susurro.
-Any… —Dijo Tom con una expresión llena de angustia —Jane y yo… —El rostro de ella se volvió sombrío al momento de escuchar su nombre y dedujo lo que quería decir —Estamos en algo… —Terminó la frase confirmando sus sospechas y su expresión obscureció aún más. Dio un paso certero hacia atrás con los ojos brillosos.
-Mierda —Exclamó consternada — Hay no… —Jadeó avergonzada. —Yo-o no de-ebí… — es que realmente creí… —Intentó explicarse pero terminó enredándose con sus propias palabras.
-Lo siento—Dijo él realmente apenado.
-No… yo no… —Tomó una bocanada de aire —Mejor vamos a dentro… —Dicho eso comenzó a caminar rumbo al bar donde sus amigos habían entrado.

Inhaló y exhaló varias veces para disminuir los latidos acelerados de su corazón y tranquilizarse. Se sentía mal por haberla rechazado de esa manera, por no poder corresponder a sus sentimientos; sabía que Any era una gran chica, dulce y cariñosa, además de comprensiva pero no sentía ni la mitad del cariño que le tenía a Jane.

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