domingo, 12 de febrero de 2012

CAPÍTULO 58: Quería olvidarse de ti

-Jane, toma, ponte esto —Dijo quitándose la chaqueta. Jane, al escuchar su voz de vuelta, alzó la mirada y su rostro se iluminó entre tanto llanto al verlo inclinado justo enfrente a ella ofreciéndole tiernamente su abrigo.
-Tom… —Susurró y se tiró sobre él para abrazarlo fuertemente.

Se estremeció y sintió el calor de su cuerpo, se dio el lujo de respirar el aroma que emanaba de su cabello, era delicioso.
-Ven, vamos a adentro —Le dijo cuando pudo volver a la realidad, Jane asintió separándose de él.Pasó su brazo alrededor de su cintura y la sujetó para que no se cayera. En el estado que estaba y después de haberse sentado ya no podía permanecer ni un segundo en pie.
-Me da vueltas todo —Decía mientras entraban a la casa.

Caminaron hasta llegar a la habitación de Tom, ella estaba a punto de desplomarse pero no paraba de murmurar lo mucho que sentía lo que había pasado.
-Venga, recuéstate —Le dijo una vez que estuvieron al pie de la cama.
-No, no quiero dormir —Dijo sonriendo. Comenzó a jugar con su cabello en un intento de seducirlo,
-Ey, recuéstate —La tomó de los hombros y la empujó un poco hacia la cama.
-Vaaaale, va-aale me acuesto pero sólo si tú te pones a mi lado —Se subió finalmente ala cama y gateó sobre el colchón hasta llegar a la cabecera, pegó la cabeza en almohada y la rodeó con sus brazos. — Me gusta —Tom la contemplaba al pie de la cama — huele a ti…
-Duérmete
-¿Sigues enojado conmigo? —Separó la cabeza de la almohada para mirarlo directamente a los ojos. Tom negó lentamente respondiendo su pregunta. —No mientas, lo veo en tus ojos —Dijo triste. Luego de algunos minutos de silencio sacó la cajetilla de cigarros y lo colocó en su boca.
-No me gusta que fumen en mi habitación…
-Me vale… —Tardó más en responder que en encender el cigarro.
-Duérmete, yo estaré en la sala
-¡No! No te vallas, si quieres tiro esto —Tomó el cigarro y lo tiró en el piso. Como pudo se levantó y lo pisó para asegurarse de que se apagara, luego volvió a la cama. — Ven recuéstate aquí —Golpeó aun lado de ella.

Tom suspiró profundamente antes de comenzar a andar hacia ella, su corazón latía acelerado, Jane alborotaba sus emociones. La observó, seguía aprensando su almohada mirándolo tan fijamente con él la miraba a ella.Se veía increíblemente bonita y sensual a pesar de tener los ojos rojos. Su diminuto vestido se subía dejando ver con más detalle sus largas piernas cubriendo sólo lo necesario. Tragó saliva sólo de imaginarse,

Sacudió la cabeza un par de veces antes de recostarse a su lado, y cuando lo hizo Jane se acomodó de lado, para continuar mirándolo de esa manera.
-Ahora si descansa — Jane sonrió de medio lado y se acercó a él, recostó su cabeza en su hombro y rodeó su cintura con un brazo. Tom solamente pudo cerrar los ojos disfrutando del momento, tenerla así de cerca siempre era maravilloso, a pesar de todo.
-No dejo de sentirme mal, tu me cuidas y haces un montón de cosas por mí —Susurró sin despegarse de él —sólo espero que puedas olvidar mi terrible equivocación.

…

Tomó aire una y otra vez, abrió los ojos y contempló hacia su alrededor, se reincorporó de pronto al darse cuenta donde estaba, los muebles, la computadora, la puerta….
-Mierda —Escupió tratando de recordar algo, pero su mente estaba en blanco —Cómo llegué aquí —Se cuestionó así misma. Salió de la cama mirando alrededor, ubicó las zapatillas y se las colocó mientras avanzaba hacia la puerta. Su corazón latía acelerado, desbocado. No podía asimilar que había despertado en la habitación de él, en su cama. Inhaló y exhaló profundamente repetidas veces intentando calmarse.Tenía miedo, eso era seguro. No quería ni imaginarse la expresión en el rostro de Kaulitz cuando la viera.

Llegó a la sala y lo vio sentado en el sillón frente a la tv, viendo un programa de carreras de motos. Jane se acomodó el cabello y se armó de valor para llegar con él.
-Hola — dijo con voz débilcuando estuvo aun lado del sillón, tenia la garganta cerrada por el nudo que la estaba ahorcando.
Tom levantó la mirada con una expresión de excesiva seriedad, el pánico se apoderó de ella a pesar de que quiso evitarlo.
-Hola —Respondió él para después volver la vista al televisor. Al jane le pareció que el sólo fingía estar viendo el programa y era cierto.
-Emm… yo… he…. — trató de decir Jane pero las palabras simplemente no salían. — Lo siento, no recuerdo cómo llegué aquí — Tom bufó. Tomó el control de la tv y presionó el botón rojo, apagándola.
-Estabas ebria —Respondió secamente.
-Lo sé… —Hubo unos minutos de silencio eterno —Mira Tom… — comenzó, él continuó con la mirada pegada al televisor y a pesar que a Jane le molestaba mucho eso, no le dijo nada. Era más fácil hablar sin tener sus ojos fijos — Sé que no me vas a perdonar o si lo haces las cosas ya no serán lo mismo entre nosotros —Tom movió la cabeza, parecía que apoyaba aquellas palabras —Ayer no tenia la intención de venir acá, quería hacerlo pero no podía porque no deseaba ver tu mirada llena de desprecio —Por primera vez, desde que ella había comenzado a explicar, Kaulitz volteó a verla —Pero el alcohol me hizo llegar aquí… —rio irónicamente —Lo que pasó en el bar el sábado fue lo peor que he hecho —Él continuaba mirándola fijamente —pero quiero que sepas que lo único que quería en el fondo de mí esa noche era volver a ser quien era antes de conocerte — Su voz se volvía cada vez mas seca, las ganas de llorar se estaban intensificando — quería ver si podía olvidarme de ti, quería saber si lo que estaba siento aquí — señaló su corazón — era real… y besé a ese tipo porque patéticamente creí que con sus besos iba a poder olvidar los tuyos… —hizo una pausa para tomar aire — Creí que todo iba a volver a ser como antes y que por fin iba a poder dejarte, iba a poder ignorarte para que siguieras con ti vida sin preocuparte de mi…

La expresión en el rostro de Kaulitz era indefinible, sus ojos tenían ahora un matiz de desconfianza, no creía en todas sus palabras a pesar de que sonaban bastante reales y si las creía no sabia qué hacer con ellas. No sabia como reaccionar o más bien que decir porque la herida aún era muy reciente.
Jane vio como él se levantaba y caminaba hacia ella, una luz de esperanza creció dentro de ella. Se acercó sin decir nada, paso a paso, lento pero a la vez decidido con su mirad afija en ella; no la despegó ni un segundo mientras que Jane perdía el aliento con cada acercamiento.
Ya no pudo controlar las emociones que renacían en su corazón y dejó que salieran, dejó que sus piernas flaquearan y temblaran débilmente.
Suspiró cuando él estuvo realmente cerca, hasta el grado de sentir su aliento.
Fue testigo de un inminente estremecimiento cuando acarició su rostro dulcemente, pensó que desfallecería ahí mismo.
Tom pegó su rostro al de ella he hizo el ademan de besarla pero no lo hizo, sólo rozó su nariz en su rostro como si quiera robarle el aroma, Jane sólo pudo cerrar los ojos por un momento.
Abrió la boca para soltar un jadeó cuando sintió sus labios rozarle el cuello, y seguidamente dejarle un beso.
-Ahhh… —Soltó cuando él repitió aquel acto. Dejó un beso húmedo más en aquella zona y subió por la mandíbula hasta llegar a sus labios. Jane abrió los ojos y se encontró con sus ojos fijos y una débil sonrisa dibujada en sus labios. Jane no supo identificar el significado que llevaba esa sonrisa —¿Por qué te ríes? —Cuestionó en un susurro. Tom no respondió con palabras como ella esperaba, acambio de eso la sujetó de la nunca y unió sus labios de un solo movimiento. La besó con ímpetu, tal y como ella lo esperaba, incluso mejor de lo que recordaba. Sin separar sus bocas bajó sus manos por su cuerpo hasta sujetar su cintura, la empujó y Jane como fiel sabueso obedeció hasta que sintió su espalda estampar con la pared más cercana. — Tom… —Jadeó su nombre cuando este acarició sus piernas.
El beso acalorado terminó sin que Jane lo deseara, abrió los ojos aturdida y fascinada, pero todas aquellas dulces emociones terminaron cuando se encontró con esa mirada fría distante.
-Ve por tus cosas y vete.
-¿He? —Cuestionó Jane impresionada. Tom se alejó de ella sin decir nada más y entonces comprendió — Vale, me voy —Agregó confundida y humillada. Caminó hacia la habitación, tomó su bolso y volvió a la sala. — No tenias que hacerme esto — Le dijo de frente, sus ojos estaban llenos de lagrimas. Tom se encogió de hombros con una media sonrisa en sus labios, pero sus ojos también estaban tristes.
Le dedicó una mirada fija mientras negaba repetidas veces, después de eso se marchó sin saber qué decir pero con mucha rabia dentro.

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