domingo, 12 de febrero de 2012

Capítulo 54: De mejor amigo a algo más

No pudo resistirlo más y abrazó los labios de ella con los suyos.
-Tom no… —Trató de decir pero estaba poseída por su boca y no podía resistirlo.
-Shhh… —La calló y continuó besándola. —No me voy alejar de ti, aunque lo supliques —Le aseguró firmemente entre el beso.
-Bien, bien… encontraremos la manera… —respondió ella rendida a sus pies.
-Jajaja vengan chicos, la banda aún no termina de tocar —Escucharon voces pasar muy cerca, Jane se despegó de él un poco espantada.
-Shhh… —Dijo Jane cuando vio que Tom quería hablar —Hay que ir para allá…

Tom sujetó su mano y caminaron unos cuantos pasos entre los frondosos árboles hasta que Jane comenzó a deshacer el agarre, tenía miedo de que alguien pudiera verlos. Ahora no sólo temía por Shane sino no también por Nicolás, él no sabía de la existencia de Tom y de lo importante que era para ella.

A lo lejos se observaba como la banda seguía tocando, Jane se detuvo y volteó a ver a Tom.

-Me iré por acá —Dijo señalando hacia una fuente en forma de corcel que estaba del lado izquierdo.

-¿Cuándo nos veremos? —Se atrevió a preguntar Tom, había algo dentro de él que le obligaba a realizar aquella pregunta, sentía como si no la fuera a ver otra vez.

-Mmm… —Jane bajó la mirada buscando la respuesta —Yo te llamaré ¿Está bien? — Kaulitz asintió nada convencido y Jane emprendió camino.

-¡Jane! —Le gritó y Jane regresó a paso rápido.

-¿Qué?

-Toma… —Le dijo él mostrándole un sobre. Jane lo tomó dudosa —Es mi respuesta —le dijo, Jane le dedicó una sonrisa de medio lado y se marchó con la carta en la mano.

Tom permaneció ahí, sin moverse, viendo como Jane se alejaba poco a poco.

Luego de unos minutos suspiró profundamente. Era extraño, había conseguido parte de que lo siempre había soñado pero ¿por qué no le sabia como siempre imaginó? Había una sensación muy extraña revoloteando dentro de su estómago y no le gustaba.

Finalmente desechó todas esas extrañas ideas y acabó sonriendo recordando el beso que le acababa de dar y el cual le había correspondido, se encaminó feliz buscando con la mirada a Any quien seguramente seguía cantando con su primo.

-¡Ey! —Exclamó Tom cuando sus ojos fueron cubiertos en un momento donde se había detenido para buscar a Any.

-¡Adivina quién soy! —Dijo una voz grave, fingida obviamente.

-Mmm… no sé quizás sea un chica de risos cobrizos —Respondió riendo. Any dejó de cubrir sus ojos y se adelantó para aparecer frente a él.

-¿Dónde estabas? —Preguntó sonriendo.

-Eh… —Tragó —Estaba… es que… me faltó el aire entre tanta gente así que salí a respirar con más tranquilidad —Any apartó la sonrisa de pronto.

-¿Pero estas bien? —Inquirió preocupada.

-Sí, no fue nada —Any se quedó mirando fijamente sus ojos, quería comprobar si decía la verdad.

-Bueno, te creo —Sonrió. Volteó a ver a la gente que estaba a su alrededor. —¿No es Jane? —Preguntó al reconocerla a lo lejos. Jane iba caminado entre las personas tratando de esconderse de su prima.—¡JANE! —Gritó con todas sus fuerzas y al ver que ni siquiera se inmutó comenzó a andar hacia ella —Ven —Dijo tomando a Tom de la muñeca —Quiero saludarla…

Jane no tuvo más remedio que detenerse cuando escuchó los gritos de su prima muy de cerca.

-Hola Jane —Saludó Any cuando Jane volteó a verla. Esta no pudo ignorar el hecho de que iban tomados de la mano. Al darse cuenta de la reacción en su rostro, Tom deshizo el agarre disimuladamente.

-Hola Any ¿Cómo estás? —cuestionó mientras recibía un abrazo y un beso de prima.

-Bien, vine con Tom a ver a Charles con su banda, ha estado muy bueno el espectáculo.

-Sí, lo estuve viendo poco… —Jane volteó a ver Kaulitz. Una mirada y una sonrisa silenciosa y cómplice se dedicaron ambos.

-¿Ya te vas?

-Sí, tengo que ir con Nico… —Murmuró apenas, bastante incómoda por tener que mencionar su nombre delante de él.

-¿Por qué no vienes con nosotros? Vamos a ir a casa de Charles con sus amigos, ya sabes… será divertido. Invita a Nicolás —Jane negó rápidamente.

-¡No! No-o le gustan esas cosas ysi no los conoce, menos…

-Bueno, entonces llámale y dile que vendrás conmigo y Tom —Maldición dijo Jane para sí misma, no se iba a poder quitar a Any de encima.

Suspiró resignada y respondió.

-Vale, iré pero llevaré a Elena

-Okay… Nosotros nos vamos a ir adelantando —Tomó de nuevo la mano de Tom.

Jane se cruzó de brazos ante el atrevimiento de su prima. ¡Cómo era capaz de llevárselo! como si fuera su novio o algo parecido.

-No puedes estar celosa de ella —Resopló indignada.Apartó rápidamente aquellos sentimientos y miró su mano la cual sujetaba el sobre que Tom le había dado. Sin esperar nada más lo abrió y sacó de él lo que ya esperaba: una carta.

Jane…

En cuanto leí tu carta sentí un vacío enorme en mi pecho, claramente no podía asimilar lo que me estabas pidiendo, aún no puedo hacerlo. No puedo dejar de lado nuestra amistad así como así, porque para mí es lo mejor que me ha pasado.

Todos estos días sin verte han sido tan largos y sólo me la he pasado pensando en ti, en volver a verte. Pídeme lo que quieras excepto que me aleje de ti.

Te quiero, Tom.

Suspiró profundamente al terminar de leer, su corazón latía apresurado, Tom lograba alborotar emociones irreconocibles, le inyectaba felicidad a cada instante, con cada sonrisa, con cada mirada, con cada palabra y ahora esta carta sólo la hacía sentir más viva, como jamás lo había estado antes.

-Ay Kaulitz… ¿Por qué eres tan necio? —Cuestionó en un susurro casi inaudible.

No lo entendía, jamás podría hacerlo. Él estaba muy enamorado de ella, eso se veía a kilómetros pero Jane no comprendía por qué alguien como él había logrado fijarse en alguien como ella. Los separaba un abismo, Tom tan dulce y con un enorme corazón y ella, tan loca, rebelde, liberal y sin muchos valores.

-¿Por qué te has enamorado de mí?—Se preguntó en silencio con un dejo de tristeza.

…

-¿Estás segura que quieres entrar? —Cuestionó Elena. Jane se relamió los labios estaba un poco nerviosa.

-Sí.Si no voy Any me va a buscar y no podré manejar la situación si está Nico cerca.

-Vale, como quieras —Respondió sin comprender mucho, Jane no le habíacontado lo que acababa de suceder con Tom.

Elena bajó del auto y esperó a que Jane lo hiciera, cuando esta llegó a su lado se encaminaron a la puerta. — ¿Crees que esté Jaime? —Preguntó Elena después de tocar la puerta.

-¿Te gusta Jaime? —Indagó Jane sin dar crédito. — ¿Y Lamb? —Agregó al silencio delatador de su amiga.

-Es un idiota, no está más en mi lista —Jane asintió totalmente de acuerdo con aquello.

-Mmm… no creo que esté, mi primo Charles no se junta con ellos pero quién sabe—Elena hizo una mueca decepcionada.

La puerta se abrió luego de algunos minutos dejando ver a Any, que sin perder tiempo las recibió con un abrazo fuerte, ella era realmente cariñosa.

-Pasen… está muy bueno el ambiente acá adentro —Elena se apresuró a entrar mientras que Jane se tomó su tiempo dando pasos casi a fuerzas. Al entrar lo primero que vio fue como Kaulitz platicaba animadamente con su amigo Faber, Jaime y otro chico más del cual desconocía su nombre, pero eso no era relevante, lo importante era que al ver a Tom se había quedado embobada por la sonrisa que él llevaba en el rostro.

-¿Quieres algo de tomar? —Cuestionó Any sacándola de su ensoñación.

-Sí, una cerveza o lo que sea —Respondió rápidamente.

-Vale, ahorita la traigo… —Dijo —Ah, y por allá —Señaló hacia la sala —Está el primo —Dijo sonriendo, Jane asintió un poco abrumada.

-¿Qué pasa Jane? —Escudriñó Elena con astucia. Sabía que algo raro andaba en el comportamiento de su amiga.

-Nada… —Elena no le creyó. — ¿Ya viste a Jaime? —Dijo más que nada para dejar el tema aún lado, Elena podía ser muy persistente en ocasiones y lo peor era que la conocía a la perfección.

-¡No! ¿Dónde? —Cuestionó rápidamente, Jane apuntó disimuladamente hacia su dirección, hacia donde también estaba Kaulitz. — ¡Oh! ¡Ahí está! —Exclamó emocionada.

-Sí, sí… al rato lo saludas, ahora acompáñame a saludar a Charles, hace mucho que no lo veo…

Llegaron hasta la sala donde estaba Charles con los chicos de la banda y varios amigos más. La atención se centró de inmediato en Jane y ella no dejó de sentirse incomoda lo siguientes diez minutos que permaneció a su lado, la situación se relajó bastante cuando Any llegó con la bebida y se puso a conversar con ellos.

-Voy por algo de beber —le susurró sutilmente a Elena esta asintió sin prestarle mucha atención, se encontraba realmente ocupada conversando con Jaime.

Jane se levantó y fue directo a la cocina, abrió el refrigerador y una botella de líquido transparente apareció tentadoramente ante sus ojos, ella sin dudarlo un segundo la tomó y llenó el vaso donde anteriormente había estado tomando cerveza. Con la mente ocupada en otro sitio, en todas aquellas cosas que la aquejaban –como Tom, Shane, su padre, Nico, decidir sobre su destino… entre muchas más– devolvió la botella a su lugar y al cerrar la puerta le pegó un largo sorbo.

-Aquí estas —susurró una voz detrás de ella, la respiración se le detuvo por un segundo al reconocer ese timbre tan encantador.

Jane dio la vuelta lentamente y se encontró con esos ojos que estaban dedicándole una brillante mirada.

-¿Quieres? —Le mostró el vaso con vodka, el que acababa de llenar.

-No es eso lo que quiero —Dijo él seriamente. Jane miró con sigilo hacia la puerta, afortunadamente nadie se acercaba.

-Será mejor que valla con los chicos… —Dijo luego de algunos minutos de silencio incómodo. Kaulitz suspiró.

-¿Por qué si puedes estar con ellos y conmigo no?

-Si puedo pero lo prefiero así ¿Vale? —Replicó molesta —Tú ya sabes las razones

-Si las sé y sinceramente me tienen sin cuidado…

De un momento a otro se aproximó a Jane logrando deshacer la distancia que los separaba—Quiero estar cerca de ti… —Jane hizo el cuerpo hacia atrás. No quería que alguien los viera en esa situación tan comprometedora pero el fregadero la dejó sin escapatoria permitiendo que sus ojos permanecieran conectados durante varios minutos con los de Kaulitz.

El corazón de ambos latía acelerado pero para mala fortuna de Kaulitz sus sentimientos y emociones se reflejaban en su rostro, especialmente en sus ojos claros. La mirada que le dedicó a sus labios lo dejó al descubierto, moría por besarla otra vez, por volver a probar ese sabor embriagante que tanto lo volvía loco.

-Que cursi eres… —Susurró ella con una sonrisa reprimida.

-¿No te gusta?

-No me gustan los hombres cursis —Agregó después de negar con la cabeza.

-Puedo ser rudo, rebelde… lo que tú quieras —Aseguró con presunción, la sonrisa de Jane se reveló dejando mostrar una expresión llena de ternura, él era una verdadera ternura.

-Shhh… —Lo calló y se acercó un poco más–si es que era posible– para provocarlo deliberadamente—No me gustan los hombres cursis es cierto, pero gusta cómo eres tú —Dijo muy firmemente.

Ruidos y gritos provenientes de la sala y del pasillo rompieron el momento romántico.

-Será mejor que me valla para la sala —Dijo con cierto nerviosismo, uno no muy notorio.

…

Al día siguiente las clases habían iniciado a las ocho en punto como siempre. Se suponía que para ese momento todos deberían estar sentados y con su libro de ejercicios sobre el mesabanco para la clase de estadística básica pero no era así, alguien no había llegado a la primera clase y no había cosa que pusiera más furioso al profesor que la falta de puntualidad.

-¿Puedo pasar? —Preguntó Jane con voz despreocupada. El maestro no hizo más que fulminarla con la mirada.

-Pase —Respondió a fuerzas. Jane avanzó rápidamente buscando un sitio dónde sentarse y al no ver más lugar libre que el que estaba junto a Tom, no tuvo másremedio que ponerse con él.

-Quien no traiga su libro de ejercicio tendrá un gran castigo, además que le bajaré dos puntos en su calificación final.—Repitió el mismo discurso de siempre —A ver jane Drake ¿Trae usted su libro? —Jane alzó la mirada de repente y abrió un poco los ojos, había dejado el libro sobre el comedor, gracias a que se enfrascó en una acalorada discusión con su madre ahora iba a tener un castigo por su culpa.

Jane abrió la boca para confesar que lo había olvidado cuando vio aparecer un libro en su parte de escritorio, impresionada volteó a ver a Kaulitz quien le hizo un gesto para que se quedara con él.

-No —Murmuró.

-¿Y bien? —Cuestionó el maestro sin mucha paciencia y se puso de pie y pudo observar el libro. —¿Usted Kaulitz no lo trajo? —Tom negó lentamente y Jane gruñó en su asiento.

…

-No quiero que vuelvas a hacer eso —Sentenció Jane muy enojada. Estaban en el salón de computación porque era el único lugar por donde no circulaba gente a menos que tuviera clase.

-Lo volveré a hacer si es necesario —Le dijo. Jane negó lentamente pero al final le dedicó una sonrisa de agradecimiento. Tom se sentó en el piso, en la esquina del salón y jane lo siguió y se sentó a su lado.

-¿Por qué llegaste tarde? —Le preguntó con voz suave.

-Mi mamá que se le ocurrió regañarme por haber llegado tarde anoche. Ahora que sabe que terminé con Shane se pone en ese plan pesado cuando antes, cuando estaba con él, había ocasiones que no llegaba a dormir —le contó mientras recargaba la cabeza en su rostro.

-¿Y si supiera que estás conmigo?

-No sé, creo que conoce a tu mamá pero no creo que sepa de ti.

-Podrías quedarte a dormir en mi casa un día… —Sonrió. Jane le pegó en el hombro por el atrevimiento. —Vale, vale… sólo era una broma —Rió con ganas.

-Quizá algún día —Concedió con una media sonrisa, pero esta rápidamente se esfumó.

-¿En qué piensas? —Cuestionó dándole un pequeño beso en el cabello, beso que la estremeció de pies a cabeza.

-En que solo falta un mes para que nos graduemos… —Suspiró —Ni siquiera me he puesto a pensar en eso, en qué voy a hacer…

-Estamos igual, pero he estado pensando en la opción de irme con mi papá y mi hermano a la ciudad, mi madre está saliendo con un compañero de su trabajo hace algunas semanas y parece que va muy enserio, es su amigo desde que entró a trabajar, así que si me voy no me preocuparé por ella tanto como si estuviera sola. —Jane sonrió a ver cómo se preocupaba por ella

-Mmm… no sé qué voy a hacer —Dijo ella frustrada.

-Vámonos, vámonos juntos —Jane alzó la cabeza y lo miró a los ojos.

Jane no respondió nada, tenía miedo de realizar planes, siempre los había tenido porque sentía que si planeaba algo esto no iba a salir, o bien sentía que no tenía futuro como si no pudiera ver más allá del día en que estaba
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