domingo, 12 de febrero de 2012

Capítulo 56: ¿Te has equivocado Kaulitz?


¿Por qué el amor tiene que ser tan retorcido?
¿Por qué siempre tienes que enamorarte de la persona menos indicada?
¿Por qué no puedes decirle al corazón: enamórate de ella, es perfecta para ti?



Luego de haber terminado de fumar un cigarrillo se dirigió al bar, llevaba la imagen de Any en la mente; sus ojos tristes y su sonrisa desvanecida le golpeaban el corazón. Ella era una chica perfecta y estaba convencido que si la hubiera conocido primero las cosas serian diferentes, todo sería más sencillo.
-¡Kaulitz! —Le gritaron. Era Jaime, estaba con Lamb y los demás amigos se Shane. Sintió un escalofrío al tiempo de encontrase con la mirada de cada uno de ellos.
Jaime alzó la mano y lo saludó a lo lejos. Era extraño que Jaime hiciera eso cuando estaba con ellos.
-¡Que hay! —Respondió Tom devolviendo el saludo con la mano y se acercó a la puerta.

…

Desde que había llegado donde estaban los chicos Any no le había dirigido ni siquiera una mirada de odio y eso no lo hacía sentir mejor. Se aproximó a ella, sin que se diera cuenta y susurró en su oído.
-¿Quieres bailar? —Any giró al momento y bajó la mirada al instante de encontrarse con sus ojos.
-Emm —Dijo — No, es que… estoy platicando… —Se excusó estúpidamente. Tom vio su nerviosismo. No era buena mintiendo, ella quería bailar con él.
-Sólo… sólo una canción si quieres —Insistió sonriendo de medio lado y poniendo ojitos tiernos, lo cual obviamente la conmovió y convenció de inmediato.
-Bueno está bien, sólo una y ya ¿Vale? —Dijo resignada. Tom asintió entusiasmado.

…

Tom sujetó su cintura de la manera más cuidadosa y delicada que pudo y comenzaron a bailar.
-Si no seré tu novia… ¿Qué seré para ti? —Tom se alejó unos cuantos centímetros para ver su rostro, sin dejar de bailar. — ¡Ni se te ocurra decir que tu amiga porque bien sabes que no somos amigos! —Dijo cuando él estaba a punto de hablar.
-No lo sé Any… sólo sé que lo último que quiero es dejar de verte… —La pelirroja sonrió de medio lado y continuó bailando.

Carcajadas estrepitosas y gritos ensordecedores comenzaron a arreciar capturando la atención de todos incluso de Tom y Any. Ambos voltearon en busca de la causa del alboroto pero luego de algunos minutos esté disminuyó y los jóvenes comenzaron a esparcirse continuando con la fiesta.
Any volvió la vista a Kaulitz, pero él no volteó a verla, seguía con la mirada fija en aquella dirección.
A lo lejos, más allá de la pista, muy cerca de las escaleras que conducían a la segunda y privada planta estaba una chica de cabellera rubia.

Tom dejó de moverse, hasta dejó de sujetar el cuerpo de Ann.
-¿Qué sucede? —Le preguntó ella sin comprender y sin haber identificado la presencia de su prima.
Él, sin responderle sin siquiera escucharla, comenzó andar hacia allá. Conforme avanzaba entre los jóvenes podía apreciar con mayor claridad la escena y cuando estuvo lo suficientemente cerca abrió los ojos descolocado. No pudo moverse ni un centímetro más al ver como un tipo con pinta de maleante le estrujaba vulgarmente el cuerpo metiendo sus asquerosas manos por debajo de su vestido, y como se comían la boca con pasión desmedida el uno al otro. Sintió inmensas ganas de vomitar pero sintió más cómo la sangre le hervía y se le subía a la cabeza. El impulso de golpear a alguien apareció.
-¿Qué pas… —Escuchó detrás de él, era la voz de Any. Sintió como ella lo sujetaba del brazo al darse cuenta de lo que sucedía. Que se diera cuenta ella, lo hacía sentir más humillado de lo que ya estaba. Se soltó de su agarré de un tirón agresivo y se aproximó a ellos. — ¡Tom detente! —Gritó Any y entonces sus labios se separaron. Jane volteó a verlo y fue fulminada por aquella mirada de dolor. Henry, el amigo de Jane, se sobresaltó al encontrarse de frente con Kaulitz. Este sin perder más tiempo lo sujetó de la camisa.
-¿¡Qué te pasa!? —Exclamó asustado. Pero Tom estaba tan enfurecido por lo que acababa de ver, que la cordura se habia esfumado de sus sentidos.
-Para Tom, por favor —Le dijo Jane entre dientes pero este no la escuchó y estampó su puño contra el rostro del tipo. Este inmediatamente le respondió con un golpe fallido, Tom aprovechó para tomarlo de nuevo de la camiseta y estamparlo con todas sus fuerzas contra una pequeña mesa que estaba cerca de ello.
Henry cayó al suelo haciendo pedazos el hermoso florero que combinaba con la pintura de la pared. Las chicas comenzaron a gritar y los amigos de ambos llegaron a la escena, Faber y Jaime se situaron a un lado de Tom y los amigos del chico le ayudaban a ponerse de pie.
-Venga vámonos —Le dijo Jaime.
-¡Estás loco! —Le gritó Henry realmente enojado. Tom dio la vuelta para marcharse. —¡Jaime! —Gritó el tipo de nuevo —No quiero volver a verlo aquí— sentenció.
-¡Mierda que si estás loco! —Decía Faber aún lado de él —¿Qué te hizo? ¿Cómo se te ocurre pelearte con ese?
-No lo pude evitar —Masculló. De repente se detuvo y con él Faber, Jaime, Lina y Any —Necesito volver
-No, tú no vas a volver. Nos vamos a ir de aquí ahora mismo —Le dijo Any con voz autoritaria. Por un momento fijó sus ojos perturbados en ella, quería hacerle caso pero sentía que las cosas no debían quedar así.
-Necesito hablar con ella —Any negó realmente indignada.
-¿Con Jane? —Intervino Faber —Por qué no hablas con ella mañana, no crees que este no es el momento meeenos apropiado —Dijo con voz musical. Any y Kaulitz voltearon a verlo sumamente serios. Él no comprendía lo que sucedía. — ¿Qué? ¿Qué pasó?— Tom resopló y continuó caminado.

Salieron del bar y anduvieron en silencio hacia el auto de Jaime, el primo de Any no se iba a marchar aún.
-Yo me puedo ir con Charles —Dijo Any luego de algunos minutos de silencio.
-Yo los llevaré a todos, no te preocupes —Jaime no tenia problemas con hacer aquello, además teniendo en cuenta que su pequeño y loco hermano estaba presente era mejor llevarse a todos.
-Yo no me voy a ir —Declaró Tom.
-¿Quieres seguir peleando? —Cuestionó Lina —Es más… ¿Qué fue lo que pasó exactamente? —Tom mantuvo el ceño fruncido y la mirada fija en la entrada al local. No pasaron más de cinco minutos cuando su figura atravesó el umbral de la puerta, iba sola... sin la compañía del chico con el que estaba antes.
-No vallas —Le dijo Any con voz baja y suplicante, pero no le hizo caso.
Jane se detuvo al verlo caminar hacia ella.
-Que bueno que no te has ido —Murmuró ella ni saber qué era exactamente lo que tenía que decir. Tom entrecerró los ojos esperando que dijera algo que realmente valiera la pena — No debiste pelear con el —Reclamó ella, estaba asustada y no sabía como pedirle perdón por lo que le habia hecho.
-Creí que teníamos algo importante—Dijo él con los ojos fijos en los de ella, por un momento sus piernas flaquearon. Lo que vio en sus ojos le arrugó el corazón y la hizo sentir más culpable.
-Nunca dije que quería ser tu novia—Replicó.
-Pero parecía algo obvio
-Sí, pero te prefiero como amigo que como novio, no puedo con la formalidad… —Se excusó patéticamente.
-¡Podías habérmelo dicho antes! —Pronunció frustrado.
-Lo siento, perdóname por haberte echo sentir así, de verdad que no creí que estuvieras aquí.
-Y si no hubiera venido mañana hubieras ido detrás de mí aparentando que nada paso —Jane se encogió de hombros y no encontró nada razonable para responder. No estaba segura de cómo hubiera actuado si las cosas hubieran sido así—Sé cómo eres y en parte tengo la culpa de estar aquí, pero de verdad nunca creí que iba a presenciar algo tan asqueroso… —Jane bajó la mirada, un pinchazo directo al corazón.
-Tenias razón era mejor como estábamos antes, de haberlo sabido no hubiera insistido tanto…
-¿Estas terminando todo? —Kaulitz se mordió los labios y encogió los hombros con un gesto de“no sé”. El dolor que reflejaban sus ojos la estremecía, no brillaban; ella habia apagado esa luz.
-Me siento traicionado, humillado y me doy cuenta que no vale la pena. —Bajó vista a sus zapatos, su corazón comenzaba a sentir frio.
-No vamos a ser amigos —Afirmó ella con cierta tristeza.
-Mañana no sé, ahorita no quiero volver a verte —Dicho eso dio la vuelta y caminó en dirección contraria a la que estaban sus amigos. No quería ver a nadie, sólo que quería recapitular una y otra vez hasta encontrar el momento exacto donde se había equivocado.

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