domingo, 12 de febrero de 2012

Capítulo 53: no puedes estar lejos de ella.



Un lápiz y una hoja blanca lo habían acompañado toda la mañana. Tenía muchas cosas para escribir pero simplemente no lograba organizar las ideas.

-¿Qué haces? —Le preguntó Faber, Tom no respondió sólo continuó escribiendo y borrando. — ¿Es una carta? —Insistió.

-Ahora no Faber, necesito concentrarme…

-Vale, nos vemos al rato —Dijo Faber mientras se alejaba buscando a alguien más a quien molestar.

Y así pasó la mañana entre letras y tallones, hasta que consiguió escribir algo decente. Ahora sólo tenía que encontrar la forma de enviársela. Tenía la firme esperanza de que las cosas que había escrito en esa carta fueran entendidas de la manera en que él las había querido decir.

…

La tarde llegó rápidamente, Tom había terminado pronto su trabajo en el restaurante pues había quedado de pasar por Any a casa de un primo. Sentía gran alivio de que no se quedara a dormir en casa de Jane, lo que menos quería era encontrársela de frente, aunque quería darle la carta sabía que era mejor idea enviársela con alguien, sería menos doloroso para él porque si lo hacía de esa manera ella seguramente le respondería lo que menos quería oír.

Caminó despacio hasta que llegó a la dirección que ella le había indicado, no le fue complicado ya que conocía el lugar, el chico había sido su compañero de clase alguna vez.

Tocó dos veces la puerta y se alejó un poco esperando que esta se abriera.

-¡Ya voy! —Respondió Any en un grito. Escuchó los pasos rápidos aproximarse hasta que su rostro iluminado apareció. —Hola, cómo estas —Le preguntó mientras le daba un beso en la mejilla.

-Bien bien ¿Y tú?

-Bien, tengo frio pero estoy muy bien —Volvió a sonreír. Si se cobrara por sonreír seguramente Any sería millonaria pensó Kaulitz.

-¿Entonces se va a presentar la banda de tu primo en la plaza? —Preguntó él mientras comenzaban a andar rumbo al centro.

-Sí, hace un montón que se fue, el muy malvado no me quiso llevar temprano porque sus amigos son muy pasados…

-Me alegro que no te llevara —Inquirió él con voz seria pero después sonrió.

-Sí, yo también.

Platicaron mientras anduvieron hacia la plaza la cual no estaba a más de tres cuadras.

Cuando llegaron el espectáculo ya había comenzado. Charles, el primo de Any, estaba sobre el improvisado escenario tocando y cantando una canción de rock.

Any aplaudió con entusiasmo y Charles la saludó a lo lejos. La banda era querida por los jóvenes del pueblo, eran de los pocos que se atrevían a hacer algo fuera de lo común.

Las notas comenzaron a entonar la siguiente canción y entonces el estómago de Tom se encogió. Esa canción la había estado escuchando mucho últimamente y ahora parecía como una verdadera tortura. Suspiró aturdido, la letra de la canción le llegaba hasta lo más profundo de su alma; de repente se sintió sofocado, no podía respirar normalmente.Volteó a ver a Any para decirle que salieran de ahí pero al verla tan atenta al espectáculo desechó la idea rápidamente. Dio la vuelta y caminó varios pasos hasta salir del pequeño tumulto que lo había sofocado, tomó una bocanada y antes de que pudiera llenar sus pulmones de aire elevó la mirada encontrándose de frente con ella. El tiempo se congeló.Ahí estaba Jane mirándole con esos hermosos ojos que tanto lo volvían loco.

-Odio esa canción —Murmuró Jane con una sonrisa de medio lado. Tom tragó en seco al escuchar su voz. Joder.

-Lo mismo pensaba yo —Logró articular Kaulitz con dificultad. Jane permaneció mirándolo fijamente durante varios minutos, hasta que Kaulitz dibujó una sonrisa irónica en sus labios.

-¿De qué te ríes? —Cuestionó ella.

-De nada, es solo que me sorprende que aún sigas aquí, cerca de mí —El rostro de Jane se volvió sombrío.

-¿Vienes con tus amigos? —Preguntó por preguntar. No sabía qué hacer y se preguntaba por qué tenía que haberse cruzado él esta noche.

-No.Vengo con Any —Jane parpadeó un par de veces.

-¿Any está aquí? —Cuestionó sorprendida. Aunque le sorprendía más el hecho que estuviera acompañada de él —Tengo muchas ganas de verla —Agregó falsamente mientras la buscaba con la mirada entre los chicos que estaban frente al escenario. —Iré a saludarla —Dijo sonriendo. Sólo quería huir para calmar los latidos acelerados de su corazón.

-Jane, espera… —Murmuró Kaulitz, rosó su antebrazo y ella detuvo el ademan de irse al instante de sentir el contacto. No dijo nada, sólo volvió a mirarlo a los ojos; unos segundos después comenzó a caminar alejándose del sonido de la música y de los jóvenes que cantaban junto con la banda, Tom la siguió a paso rápido sin dudarlo. Llegaron hasta una zona rodeada de frondosos árboles donde podían estar perfectamente ocultos como quería Jane.

- ¿No tienes algo que decirme? —Dijo Kaulitz con un dejo de reclamo cuando se dio cuenta que ella no tenía intenciones de hablar.

-Ya todo lo he dicho, creí que te había quedado claro —Contestó bajando la mirada.

-¿Crees que una carta de unos cuantos renglones es suficiente?

-Me da igual —Dijo acomodándose el cabello, fingiendo que nada le importaba.

-¡Yo sé que no! —Jane dio un paso anunciando su partida, era un error hablar con él — ¡Espera no te vayas! —Le exigió sujetándola del brazo, Jane miró la mano que la detenía bastante ofendida.

-Estoy muy bien ahora y no quiero problemas, Tom. Suéltame —Le dijo con voz suave. Él la dejó libre al instante.

-Bien, no seremos amigos, no nos hablaremos nunca más…—Dijo con voz apagada. Jane iba amacharse —Sólo dime cómo olvido todo lo que hemos pasado juntos. —Jane se detuvo otra vez y volvió a mirarlo —cómo olvido el beso que nos dimos

-Sólo olvídalo —Tom sonrió con tristeza en los ojos.

-¿Por qué para ti es tan fácil? Es que por qué no dices que me detestas en lugar de poner tus putas escusas de “no quiero que te suceda nada…”

-¡No son escusas! —Jadeó sintiendo la sangre hervirle.

-A mi me parece que sí, o bueno entonces eres una cobarde que se esconde detrás de su máscara de hipocresía…

-Eres un idiota, no entiendes nada…

-Tú eres la que no entiende nada —la canción que los acompañaba de fondo y sólo lograba aflorar más los sentimientos —No entiendes que puedo ni quiero estar lejos de ti —Jane se estremeció: “No puedo ni quiero estar lejos de ti”. Joder, él había roto el record; era el primero -después de chicos y más chicos- que le decía cosas tan bonitas, y lo que más la descolocaba era la sinceridad con la que pronunciaba aquellas palabras.

Tom negó repetidas veces, estaba cansado de su resistencia y sentía que ya no había más que hacer, ya no iba a suplicarle. Le dedicó una mirada con la esperanza que dijera algo, que le pidiera que las cosas fueran como antes; pero no lo hizo. Tom pasó por un lado de Jane sin mirarla, dispuesto a no volver a buscarla nunca.

-Odio que hagas salir mi lado cursi —Murmuró ella. Odiaba que la convenciera tan rápido, ahora la carta se habia desvanecido con todo y su despedida.

Tom detuvo su andar al escucharla. Su corazón comenzó a latir acelerado cuando escuchó los pasos de Jane aproximarse a él, como si le hubieran inyectado una droga que lo hacía revivir.

De repente sintió como ella se recargaba en su espalda y como sus brazos lo rodeaban tiernamente, no pudo moverse sólo pudo escuchar como los bombeos de su corazón se acentuaban. — Perdóname, no quiero hacerte sentir mal pero analicé la situación y llegué a la conclusión que así es mejor… —Kaulitz respiró profundamente sintiéndose en las nubes, era un sueño lo que estaba sucediendo.

Giró para verla de frente, quería que esos ojos azules lo hipnotizaran otra vez.

-Jane yo te… —Ella negó rápidamente.

-No lo digas por favor —Interrumpió antes de que la asesinara con aquellas palabras. Tom acortó la distancia que los separaba.

-No es mejor así y tú lo sabes mejor que nadie —susurró serca de sus labios, Jane cerró los ojos por un momento atrapada por su aliento cálido. Sus labios se rosaron, él sonrió sobre su boca fascinado por el hecho de que Jane no se alejaba.

No pudo resistirlo más y abrazó los labios de ella con los suyos.

-Tom no… —Trató de decir pero estaba poseída por su boca y no podía resistirlo.

-Shhh… —La calló y continuó besándola. —No me voy alejar de ti, aunque lo supliques —Le aseguró firmemente entre el beso.

-Bien, bien… encontraremos la manera… —respondió ella rendida a sus pies.

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