domingo, 12 de febrero de 2012

CAPÍTULO 57: ¿Qué vas a hacer, Kaulitz?

-¡Mierda Elena!
-Quieres dejar de repetir eso —Dijo su amiga con mucho fastidio. Se encontraban en la habitación de Jane recostadas en la cama. Era de madrugada, hacia dos horas que había llegado del bar después de que Tom le había escupido su dolor en la cara a Jane, luego de eso no quiso saber nada más de ese sitio.
-La cagué —Dijo luego de varios minutos.
-Si lo hiciste, no creo que te quiera volver a ver —Jane volteó a ver a su amiga con miedo en los ojos.
-No quería hacerle daño
-Sabias que en algún momento lo ibas hacer… —Dijo Elena. Jane cerró los ojos, sí, lo sabia.

…

El lunes llegó y sol brilló débilmente entre los nubarrones que se paseaban por el cielo, Kaulitz había pasado todo el domingo en casa de Jaime ayudándole con la mecánica de los autos de sus clientes, no quiso hablar nada referente a Jane y por lo tanto se mantuvo alejado de Lina, Faber y especialmente de Any, que era quien más sabia del tema. Se podía ver desde lejos su tristeza y a pesar de los tantos intentos de Jaime por hacerlo sonreír no lo logró ni una sola vez, al menos no sinceramente.

Luego de desayunar salió de casa para dirigirse a la escuela. Al llegar a la banqueta se dio cuenta que había una persona sentada en el borde, esperando por él.
-Hola —Dijo Any con voz débil al mirarlo. Se levantó y se sacudió los pantalones.
-¿Por qué estas tan temprano fuera de mi casa? —Ella sonrió de medio lado ante el cuestionamiento, estaba un poco apenada.
-Emm… es que quería verte y como vas a ir a clases, sino hubiera venido habría tenido que esperar seis horas para verte… —Se explicó — ¿Quieres que te acompañe?
-Sí, como tú quieras —Any asintió y comenzaron a caminar en dirección a donde se encontraba la escuela. Pasaron varios minutos en completo silencio, Tom iba bastante abrumado por todo lo que había sucedido el sábado, no podía pensar en nada más.
-¿Cómo estas? —Preguntó Any tratando de no sonar inoportuna pero no se le había ocurrido una mejor pregunta.
-Bien —Respondió él.
-Puedes decírmelo… —Incitó ella al ver que no decía la verdad.
-No sé cómo me siento. A veces realmente me siento furioso, otras veces estúpido o decepcionado.
-¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor? —Tom suspiró.
-Nada, no puedes hacer nada. —El silencio se apoderó de nuevo de ellos y perduró por más tiempo.

…

-¿Dónde te metiste todo el domingo? —Cuestionó Faber recibiendo a Tom, iba llegando al salón.
-Estuve con tu hermano ayudándole en el taller
-¿Con Jaime?
-Tienes acaso otro hermano que se dedique a eso —Faber rodó los ojos notando el mal humor que él traía. -¿Qué fue lo que pasó? —Preguntó Faber yendo detrás de Tom. — No entendí nada… ¿Fue algo con Jane? —Tom dejó su mochila sobre la mesa y se sentó. Faber lo imitó y esperó pacientemente a que Kaulitz le dijera lo que pasaba.
-La vi con otro en el bar, Faber —Masculló con rabia.Faber abrió los ojos un tanto impresionado y negó con la cabeza. Se quedó en silencio durante varios minutos procesando la información, no podía creerlo. ¡Cómo le habia echo eso a Tom! ¡A él que tanto ha hecho por ella!
-¡Puta! —Exclamó molesto —Mujeres como esa no valen la pena —Agregó tratando de que Kaulitz cambiara su ánimo, tratando de hacerlo sentir mejor— Olvídala —Tom tragó mientras se masajeaba la frente — Any es linda —Agregó con voz sugerente. Tom volteó a verlo con una sonrisa.
-¿Qué tiene que ver? Te estoy diciendo que me han visto la cara de idiota y tu sales con eso —Dijo riendo.
-Bueno, es que puedes concentrarte en Any en lugar de Jane –Tom suspiró, como si eso fuera tan fácil.
-Podría pero no… ya sé que voy a hacer…
-¿Vas a rogarle? –Tom volteó a verlo sacado de onda.—Vale, vale… no es una buena idea.

…

Las clases comenzaron y Jane no se presentó a ninguna de ella. Tom presentía que era porque no quería verlo. Claro, cómo iba querer verlo después de lo que le habia hecho. De hecho, ni él quería que se pareciera delante de sus ojos.
-Faber, oye — Faber volteó a verlo después de decirle a la morena con la que conversaba que lo esperara.
-Dime que tienes una buena razón para esto, sino no te perdono por haberme interrumpido con Candy, esta buenísima —Dijo comiéndosela con la mirada mientras la chica no se deba cuenta.
-Es importante —Dijo haciendo una pausa. Faber comenzó a mover el pie impaciente —Ya no voy a poder seguir ayudándote en el restaurant —Dijo despacio pero muy seguro.
-¿Qué? ¿Por qué no?—cuestionó extrañado.
-Necesito más dinero —comenzó —y la verdad no me es suficiente con lo que gano trabajando con tus padres —Faber asintió —Y bueno… tu hermano me ofreció trabajo en su taller, me pagará un poco más…
-Vale, que bueno. Así puedes ahorrar para la universidad —Tom asintió.
-Emmm bueno, ya me voy porque debe estar esperándome.
-Dale mis saludos, pronto los iré a visitar… — dijo volviendo con la chica.

Tom dejó que su amigo continuara entreteniéndose con su nueva amiguita y se marchó. Las clases ya habían terminado así que no era el único que caminada de regreso a casa.

Atravesó varias calles con la vista baja, sumido en sus pensamientos. Qué hacia lamentándose por una chica como Jane, que estúpido era, eso era seguro.
-¡Kaulitz! —Gritó alguien. Tom se detuvo y volteó hacia atras pero nadie venia — ¡Acá!—Volvió a escuchar entonces miró hacia la derecha. En la entrada de una casa estaba Jaime —¡Ven! —Le dijo moviendo las manos para que se acercara.
-¿Qué pasó?
-¿Pensaste acerca de mi oferta? —Tom sonrió antes de responder.
-Ya le dije a Faber que no podría ir más a trabajar al restaurante
-¡Eso es todo! —Exclamó Jaime alzando la mano para estrecharla con la de él.
-Gracias
-No, gracias a ti, necesitaba la ayuda de alguien, pero ya sabes todos los vagos de este pueblo ultimo que quieren es trabajar.
-Sí, lo sé…
-Bueno, necesito que vallas mas tarde al taller, te tengo una sorpresita —Tom entrecerró los ojos. Vio salir de la casa a una morena de cabello largo, iba en la misma escuela que Kaulitz solo que en primero.
-Bueno, ahí estaré.

…

La noche llegó rápidamente. Estuvo adelantando trabajos finales, solo quedaban unas cuantas semanas para que la escuela terminara y todos los maestros habían dejado proyectosfinales. También estuvo hablando mucho tiempo con Bill por teléfono y este le contó infinidad de cosas que estaba viviendo en la ciudad, le insistió un millón de veces que se fuera para allá y Tom comenzó a plantearse la idea con más detenimiento.

Dieron las siete en el reloj de pared, dejó los cuadernos de lado, apagó la televisión y tomó su chaqueta, iría con Jaime como este se lo había pedido.
Luego de cerrar la puerta con seguro, ya que su mamá tendría turno en la noche, metió las llaves en la bolsa del pantalón.
Suspiró profundamente y observó como los últimos rayos del sol daban la despedida al día. Con el corazón aprensado comenzó a caminar por la banqueta pero antes de que pudiera avanzar más escuchó un sollozo detrás de él. Extrañado, pensando en que quizás había sido Any como en la mañana, dio la vuelta.
-Tom… —Dijo Jane antes de Kaulitz dijera algo —Tom… —Repitió con voz lastimera para volver a sollozar.
-¿Jane? —Inquirió sorprendido al verla llorando delante de él, las lagrimas le habían corrido todo el maquillaje y su aspecto era conmovedor — ¿Qué haces aquí? ¿Estás tomada?—Preguntó frunciendo el ceño. Jane abrió los ojos de golpe.
-No-o… —Negó repetidas veces. Tom tomó una profunda bocanada de oxigeno y miró hacia otro lugar.
-¿Qué es lo que quieres?—Cuestionó con un dejo de reclamo.
-N-eecesito que ha-abl-emossss— dijo costosamente, la lengua se le trababa. Él vio como sus ojos comenzaban a llenarse de lagrimas —Lo que te hice… —Lloró —Se-e qu-e no… no… no merezc-o que que me mehabl-les… pero yo no, no puedo est-ar así contigo…
-Jane por favor —No quería escuchar sus falsas palabras.
-P-erdo-oname
-¡Estas borracha, joder! —Jane volvió a llorar con más ganas. — ¡Por qué tomas! ¡Por qué me buscas después de lo que sucedió! ¡POR UNA M|ERDA, QUIÉN TE ENTIENDE! —Jane bajó la cabeza y continuó llorando. Su cuerpo se movía de un lado a otro, como si flotara.
-Por favo-or… no hables así —Suplicó ella entre sollozos.
-Vete.
-Tom…
-VETE—Repitió despacio y con firmeza. Jane le dedicó una mirada suplicante.
-No me vo-y a ir de-e aquí ha-asta que me-e perdo-ones
-Bien —Dijo Tom. Entonces dio la vuelta dispuesto a marcharse.
Jane se llevó las manos al cabello y lo echó hacia atrás. Las lágrimas se acentuaron y cansada decidió sentarse en el suelo.
-Mierda, mierda —Se decía Tom una y otra vez en su mente. Quería alejarse para siempre de ella, quería salir corriendo y olvidar que la había visto pero no podia, no podía dejarla en ese estado. No podía, no podía… pero quería.

Respiró profundamente y sacó el móvil, con agilidad escribió un mensaje para Jaime diciéndole que no iba a poder ir hoy, que le había surgido algo importante. Al terminar volvió con Jane quien continuaba sentada en el suelo con lagrimas en los ojos y titiritando de frio.
-Jane, toma, ponte esto—Dijo quitándose la chaqueta. Jane, al escuchar su voz de vuelta alzó la mirada y su rostro se iluminó entre tanto llanto al verlo inclinado justo enfrente a ella ofreciéndole tiernamente su abrigo.
-Tom… —Susurró y se tiró sobre él para abrazarlo fuertemente.





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