-Ey no te vayas —Le pidió pero Jane no se detuvo —Necesito que vayas a la playa más tarde —ella se detuvo finalmente y lo miró con extrañez —Por favor ve, tengo algo para ti… —Jane no respondió volvió a su camino preguntándose que se traía entre manos.
-¿Vendrás? te estoy esperando —Leyó el mensaje que había recibido un minuto antes. Era Tom quien le escribía y al parecer ya estaba en la playa esperando por ella.
Jane suspiró y miró el techo de su habitación. Él hacia demasiadas cosas por ella y, aunque pareciera estúpido, no le gustaba que le tuviera tantas consideraciones, no le gustaba porque tenía miedo de llegar a encariñarse demasiado con él y eso por ningún motivo era algo bueno. Claro ejemplo de ello eran todos sus demás amigos, al final terminó perdiéndolos, al final se quedaba sola y era mejor estar siempre sola a estar junto a Tom y después perderlo, sería mucho peor, lo extrañaría mucho después.
Mientras miraba el techo pensó en Shane, en lo mucho que habia llegado a quererlo, sentimiento que ahora parecía realmente pequeño. Ya no se sentía como antes, de hecho desde hacía mucho tiempo eso habia sucedido pero no habia tenido el valor de afrontar que el amor se habia terminado, no habia tenido el valor de asumir que Shane era Shane y jamás cambiaria.
Se levantó sin mucha decisión, pensando en todo,pensando en Tom, en Shane, en Edgar, en su padre, en todo. Llevaba un día de no ser novia de Shane y ya sentía miedo, tenia terror de que Edgar cumpliera sus amenazas y más miedo tenia ahora que Shane no estaba para cuidarla.
Salió de su casa sin fijarse en cómo iba vestida, en estos momentos era lo que menos le importaba. Recordó entonces que Tom habia dicho que tenía algo para ella, sonrió al pensar en él. Era increíble lo bien que se sentía cuando estaba a su lado y sonaba bastante patético para sí misma pero era cierto. Tom era el mejor amigo que jamás imaginó tener.
…
-Creí que no vendrías… —Dijo Tom cuando Jane llegó a su lado.
-Pues ya estoy aquí, así que dime qué era eso que tenias para mí? —Preguntó con cierta desesperación.
-Desesperada ¿He? —Tom sonrió mirándola a los ojos.
-Me vas a decir algo y mejor me regreso a dormir y espero hasta que se antoje decirme algo… —Murmuró alzando una ceja, él sonrió aun más.
-Bueno… —Suspiró poniéndose serio de repente. Jane lo contempló con atención. Levantó del suelo una cajita de madera, no muy grande no muy pequeña, que Jane no habia visto antes. — Es para ti —Le dijo sin mirarla, Jane alzó las cejas buscando su mirada pero él no la levantó. Tomó con duda la caja de madera y la sostuvo mirándola atentamente.
-¿Qué es? —Preguntó con voz suave.
-Ábrela —Incitó él aun sin mirarla. Jane se enfocó en la cajilla y quitó el segurillo de metal que cerraba la caja, la abrió lentamente esperando encontrarse con todo menos con lo que apareció delante de sus ojos.
-Pero qué… —Dijo sin aliento abriendo los ojos como platos. — ¿Qué es esto? —Preguntó atónita.
-Es dinero —Susurró él levantando por fin la mirada, Jane lo miró con susto —Es para ti, para que pagues lo de tu padre —Jane abrió la boca pero no pudo decir nada. Sus ojos se cristalizaron y su mentón comenzó a titiritar. Era lo más bonito que alguien habia hecho por ella, y no por el hecho de darle el dinero, no, más bien porque sabía que él se habia esforzado consiguiéndolo, se habia esforzado por ella, porque le importaba, porque le quería.
-Yo… —Dijo con la garganta cerrada, no podía hablar, Una lágrima se escapó de sus ojos bonitos y comenzó a llorar. Tom se acercó a ella y la abrazó fuertemente, tratando de calmar su llanto — ¿Cómo lo has conseguido? —Preguntó aun en sus brazos.
-No preguntes ¿Vale? Eso no importa… —Susurró el acariciando su cabello.
-No lo puedo aceptar, es mucho dinero —Dijo minutos después cuando estuvo más tranquila. Se alejó un poco de él y lo miró fijamente a los ojos —No puedo…
-Es para ti, tienes que aceptarlo, además… —Dijo él —No se aceptan devoluciones —Sonrió ampliamente y el corazón de Jane se desbocó —Te dije que lo conseguiría y aquí está, ya no tienes por qué estar con Shane ni trabajar para él ni nada de esas cosas… —Jane se mordió el labio sintiendo que en cualquier momento se echaría a llorar de nuevo.
-Eres… eres increíble ¿Lo sabes verdad? —Dijo sonriendo como jamás habia sonreído.
-Claro que lo soy —Dijo él con aires de grandeza. Jane soltó una carcajada.
-Tonto —Le dijo negando repetidas veces. Ambos se sentaron en la arena viendo como los últimos rayos de sol se iban poco a poco desvaneciendo.
-¿Y… terminaras con Shane? —Preguntó con duda, Jane lo miró atentamente.
-Pues ya ves que fue ayer a tu casa —Tom asintió — pues al final terminamos —la miró sorprendido —Y esta vez es definitivo… —Tom asintió apoyando la decisión.
Tomó aire, respirando profundamente y volvió la mirada al horizonte, las imágenes de lo que habia sucedido en la noche, después de que Jane se fuera con Shane, llegaron a su mente.
Suspiró viendo como ella se iba con ese loco que tenia por novio. Apretó los puños y deseo tener algo frente a él para golpear. No lograba comprender como Jane podía ser novia de alguien como él, alguien que la trataba como si fuera una basura.
Apartó la mirada del auto que se marchaba a toda velocidad sintiéndose tan frustrado.
-¡MIerda! —Dijo entre dientes. Entró a casa decidido, enfurecido por no poder hacer nada por ella, por no ser rico y tener el dinero y las influencias para apoyarla. Por qué tenía que estar con Shane, por qué. Subió las escaleras corriendo y entro a su habitación, buscó entre los cuadernos y en los cajones una nota, una nota que le incitaba a tomar una decisión.
La encontró debajo del teclado de la computadora, tomó el móvil y marcó el número que estaba escrito en la nota.
-¿Bueno? —Respondieron del otro lado de la línea.
-Ey Sam, habla Tom Kaulitz —Dijo con la voz temblándole.
-¿Kaulitz? ¿¡Y esa sorpresa!? —Exclamó con voz sonriente — ¿Hablas para aceptar nuestra invitación?
-Si—Respondió.
-¿Seguro? No quiero después te vayas a hacer para atrás…
-Claro que no, necesito el dinero—Dijo muy seguro.
-Muy bien entonces en quince minutos pasamos por ti…—El resto era historia, Sam y sus amigos era una banda pequeña de pandilleros que se dedicaban a saquear casas lujosas para beneficio propio. Sam y sus amigos siempre buscaban a Tom, sabían que él no contaba con mucho dinero, sabían que era igual de pobre que ellos pero él jamás habia aceptado hasta que se propuso ayudar a Jane.
-Ey Tom ¿Estás ahí? —Insistía Jane pasando su mano delante de los ojos del chico.
-¿Qué? —Dijo volviendo a la realidad.
-¿No me has estado escuchando? —Tom negó lentamente —Ya —Respingó con cierto enfado — Bueno… te decía que Any y Miguel vienen para acá —Le dijo mostrándole el móvil, habia un mensaje de Any donde decía que iban llegando. — Si quieres invita a tus amigos para que seamos más —Dijo sonriendo.
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