CAPITULO 27: ¿Te arrepientes de invitarlo-s?
-Jajajaja —Carcajeó Jane al ver a Tom con un sombrero enorme de paja con adornos llamativos, definitivamente le iban mejor las gorras o cualquier otra cosa menos un sobrero.
Habían salido del cine y en lugar de ir en auto decidieron caminar un poco y así lo hicieron hasta llegar a una tienda de sombreros que era visitada mayormente por turistas. — Basta Tom deja eso, te vez ridículo —Decía ella entre risas.
-¿Que tal este? —Preguntó colocándose uno negro, Jane volvió a reír.
-No te van los sombreros en serio
-A ver ponte uno tu a ver si es cierto que a ti si te van —Le dijo él.
-¡Por supuesto! A mí me va todo —Dijo con aires de grandeza. Tomó un sombrero anaranjado pomposo con muchas flores de adorno y se lo colocó en la cabeza. Se miró en el espejo cuando terminó de acomodárselo y soltó una sonora carcajada. —Me veo horrible —Dijo sin dejar de reír, Tom asintió riendo también.
Se marcharon del lugar riendo y haciéndose bromas uno al otro. En su camino se encontraron con una banca y no dudaron un segundo en sentarse a descansar.
-Vaaale… creo que debo ir por el auto —Se puso de pie y se quedó mirando a Tom quien tenía los brazos detrás de la nunca. Se veía relajado y bastante cómodo en esa posición —Voy a ir con Elena a una fiesta ¿No quieres ir? —Recordó que no lo habia invitado.
-No está bien, quedé de verme con Lina
-Ah… —Dijo simplemente. —Bueno…
-Oye está bien si no te acompaño de regreso… es que quedé con ella las nueve y media y ya lo son…
-Vale no te preocupes, no está tan lejos —Sonrió. Se despidieron de un beso en la mejilla y cada quien partió por un rumbo distinto.
-¡Ey Tom! —Gritó Jane desde lejos, él se detuvo y giró —Mañana iré a visitarte en la mañana ¿está bien?
-¡Si, está bien! —Respondió gritando también. Ambos giraron al mismo tiempo y continuaron su camino.
Las noches ya no eran desoladas, de hecho las calles tenían un aspecto distinto al que tenían antes.Tom apreció a lo lejos la casa de Lina y apresuró el paso para llegar más rápido, Lina tenía muchos minutos esperándolo.
-¡Hola Tom! —Saludó ella desde la ventana de su habitación, Tom alzó la cabeza y la llamó con un movimiento de manos. — ¡Espérame! —Gritó y cerró la ventana. Minutos después salió de casa —Hola, creí que ya no vendrías —Dijo mientras le dejaba un beso en la mejilla.
-Si… es que estuve ocupado… —Dijo dando unos pasos hasta detenerse en medio de la acera, Lina lo siguió y se detuvo junto a él.
-¿Saliste con ella? —Preguntó sin poder evitar el tono de reclamó en la voz, Tom asintió —Joder Tom…
-No empecemos —Dijo él.
-Es que no me la creo, te enredas con esa —Dijo despectivamente —Joder no quiero que te pase nada —Dijo exasperada.
-Que tonta estas, no me pasará nada —Dijo pasando su brazo por encima de sus hombros para atraerla a él. Lina se acomodó y lo abrazó de frente.
-Me lo prometes? Jura que Jane no te causará problemas
-Te lo juro —Dijo rápidamente.
-¡Ahhh! —Suspiró alguien a lo lejos. —Me hubieran dicho que era momento de romanticismo y me hubiera tardado más… —Dijo Faber en forma de burla.
-Mueres de envidia porque no estás en su lugar —Dijo Lina con aires de grandeza, Tom se rió y dejaron de abrazar.
-Uy si ni quién quisiera estar con una niña tan presumida como tu —Dijo Faber cruzándose de brazos. Lina le golpeó el brazo — Y golpeadora —Agregó fingiendo enojo.
-Tonto —Murmuró ella. — Oigan quiero ir a la plaza… —Los miró a ambos alternadamente.
-Solo si me pagas la cerveza que me debes —Peleó Faber. Tom roló los ojos fastidiado, esos dos jamás cambiarían.
-¡No! Yo no te debo nada ¿Cuándo mentiroso?
-Claro que sí, el otro día que apostamos que si la hermana de Caro –una compañera de clase- bailaba conmigo tú me ibas a dar una cervaza y bailó
-Yo no me acuerdo —Dijo Lina comenzado a andar con rumbo a la plaza. Tom y Faber se colocaron a cada lado de ella.
-¿Verdad que si Tom?
-Yo no me acuerdo, no me metan en sus peleas
-Ves? Tom no se acuerda eso quiere decir que estas mintiendo —Alegó Lina.
-Como sea… —Murmuró Faber —Recuérdame jamás aportar con ella —Le dijo a Tom, este sonrió. Faber siempre decía eso y al final terminaba haciendo todo lo contrario y lo peor de ello era que Lina nunca pagaba sus apuestas.
Llegaron a la plaza, y se sentaron en una de las pocas bancas vacías, la mayoría ya estaba ocupada por gente de todas edades, conocidos de la escuela mayormente.
Lina quedó en medio de los dos como de costumbre, luego de un rato de estar conversando se recostó en hombro de Tom, estaba muy aburrida.
-¿Y si vamos a una fiesta? —Dijo con voz pesada y soñolienta.
-No —Respondieron a coro Faber y Tom.
-Siempre nos dejas por unos de tus “amigos” —Reprochó Faber.
-Cierto —Apoyó Tom.
-Mira Tom —Dijo reincorporándose y mirándolo a la cara, —Tu ni te quejes que desde que eres “amigo” de jane —Gesticuló con las manos —Nos abandonas —Dijo muy enojada y se volvió a recostar en su hombro.
-Quien por cierto allá está —Agregó Faber y Lina se levantó de golpeé y miró hacia donde miraba su amigo. Abrió la boca para replicar algo o decir que ya era hora de marchase pero no alcanzó a reaccionar porque en ese instante Jane saludó desde lejos y obviamente el saludo no iba para ella iba dirigido exclusivamente para Tom. —No me digas que viene para acá… —Murmuró cuando la vio moverse. Con ella venia Elena y dos chicos más, Abraham y Eliot, hermanos de la amiga de Jane.
-Hola chicos —Saludó Jane cuando estuvo cerca.
-¡Hola Jane! —Exclamó Faber con entusiasmo. Se levantó y la saludó de un beso estrepitoso, y saludó también a Elena y a los otros dos chicos.
-Hola otra vez Tom —Dijo sonriendo, este solo le sonrió — Y hola Lina —Dijo dedicándole una sonrisa falsa que ella no tardó en responder con la misma falsedad. — ¿Me puedo sentar? —Le preguntó a Tom con voz dulce y Lina abrió los ojos de golpe de solo imaginarse sentada junto a ella. — ¿Me haces lugar? —Le dijo a Tom y este le indicó a Lina que se recorriera. Finalmente Tom terminó en medio de ambas. — Mira ella es Elena, creo que ya la conoces y ellos son Abraham y Eliot los hermanos de Elena…
-Hola —Dijo Elena. Tom movió la cabeza dedicándole una empática sonrisa. Los hermanos le saludaron con un apretón de manos, parecían simpáticos a la vista de Tom.
-Chicos él es Tom, Faber y Lina —Dijo Jane presentándolos. Faber no tardó nada en ponerse a platicar con los dos chicos y Elena permaneció de pie frente a Jane, mirando con cierta curiosidad a Tom y a Lina. — Bueno… —Dijo Jane Finalmente —Solo quería invitarte mañana…
-¿A dónde?
-Es que iremos a visitar unos primos míos que viven como a diez kilómetros de aquí, iremos solo nosotros… no sé si quieres ir y claro puedes llevar aquien quieras…
-Mmm… Faber ¿Qué te parece? —Dijo Tom y Faber se acercó unos cuantos pasos.
-Claro por mi está bien, a donde sea —Dijo para continuar hablando con los hermanos de Elena.
-Si suena muy bien —Dijo Lina con una sonrisa, claro solo para fastidiar a Jane.
-Si bueno yo te envió un mensaje de la hora —Dijo Jane y se puso de pie.
-Nos iremos en mi carro —Agregó Elena.
-Me parece bien —Dijo Tom, Lina bufó disimuladamente, era claro no soportaba a nadie que tuviera un vinculo con Shane o Jane.
-Bueno nosotros ya…
-¡Hermanita! —Se escuchó un grito que interrumpió el habla de Jane y no sólo eso también cortó de tazo su felicidad. Jane se movió lentamente hacia donde venia aquella voz, sintió nauseas a de solo presentir quien era.
-¡Edgar! —Exclamó Lina y se puso de pie para recibir a su hermano con un abrazo.
-Valla, valla hay fiesta o qué —Preguntó queriéndose hacer el gracioso.
-Para nada, es solo que Jane ha venido a invitarnos a ir con ella a no sé donde —Le informó rápidamente.
-¿Y puedo ir también? —Cuestionó fijando la mirada en Jane y esta se paralizó.
-Por supuesto irnos Faber, Tom y yo… —Agregó su hermana con mucha alegría. Jane no respondió, no se movió ni parpadeó.
CAPITULO 28:
Iba y venía. Se sentaba se ponía de pie. Estaba asustada, no asustada era poco a como se sentía en realidad y no lograba apartar esa sensación de sí por más que lo intentaba. Edgar se habia colado en el viaje. No pudo articular palabras debido al horror que sintió al verlo, no pudo hablar para negarse y aunque lo hubiera hecho ¿Qué escusa habría inventado? ¡No hubiera podido inventar nada! Y de cualquier manera lo hecho, hecho estaba y no habia manera de cambiarlo.
Tenía tanto miedo de estar cerca de él, de que la siguiera atosigando, torturando, amedrantando con el asunto de su padre y lo peor era que aun no tenía ni la mitad del dinero. Lo peor era que ya no quería seguir en los asuntos de Shane, que cada día sentía más asco de todo y lo único que quería era ser normal, como cuando tenía diez años, cuando creía que el mundo era de color de rosa.
Suspiró frustrada y cansada de no poder hacer las cosas bien, siempre habia algo que se lo impedía y ahora este algo era él, Edgar, su pesadilla. Quiso llamarle a Elena y a Tom para cancelar todo pero no tuvo el valor, y se convenció a si misma que con mantenerse alejada de Edgar iba a ser suficiente.
La noche fue larga, solo logró dormir dos horas y a las nueve su madre aporreó la puerta anunciando que Elena habia llegado. Jane se levantó de un brinco y se metió a bañar, en menos de quince minutos estuvo lista. Salió un short de mezclilla, con una blusita de tirantes de color negro y encima una blusa vaquera de cuadros de talla grande y de mangas larga de color azul, se colocó los lentes de sol y cerró la puerta escuchado los gritos de su madre que le exigía se portara bien y que no hiciera tonterías.
-¡Hola! —Exclamó Elena con toda la frescura de una hermosa mañana, Jane no respondió solo se dedicó a abordar el auto con una mala cara — ¿Te peleaste con la vieja? —Preguntó mucho después.
-No, no es nada —Dijo restándole importancia tratando no de sonar irritada. — ¿Vamos por Tom primero verdad? —Preguntó tratando de que su voz sonara normal. Elena asintió —Oye por cierto y tus hermanos… —Inquirió cuando notó que no iban en la camioneta.
-No pudieron venir, tuvieron que quedarse a ayudarle a papá con un trabajo.
-Ah —Respondió Jane.
…
-Ahí está —Dijo Elena cuando vio a Tom salir de su casa, habia tocado el claxon varias veces hasta que por fin salía. Jane no respondió nada solo se sintió mucho más tranquila al verlo, de dio cuenta que él lograba cambiarla de humor en un segundo. Iba vestido con una camiseta negra y sobre ella tenía puesta una camisa de rallas de colores azul, negro y blanco de manga larga que se le veía perfectamente bien. Llevaba puestos unos vaqueros azul claro desteñido y zapatos negros gastados por el tiempo. — Que guapo es… —Murmuró Elena mirándolo con detenimientos, Jane inmediatamente fijó la mirada en ella. — ¿Qué? —Exclamó su amiga con una sonrisa y un poco avergonzada —Solo digo lo que veo… —Jane volvió la mirada a Tom. — Súbete rápido que vamos tarde—Le gritó Elena.
…
El auto se detuvo enfrente de la casa de Lina. Ya habían pasado por Faber y solamente faltaba esa chica, esa a quien Jane no soportaba ni siquiera un poco.
-¿Porqué no salen? —Cuestionó Elena desesperada.
Jane se rascó la cabeza deseando que Edgar no apareciera pero para su mala suerte salió detrás de su hermana. Faber y Tom hablan animadamente en los asientos de atrás, Jane hizo un esfuerzo mayor por involucrarse en aquella conversación pero le fue imposible, y más imposible se le hizo cuando Edgar la miró a los ojos cuando pasó por el lado de la camioneta donde ella estaba sentada.
-¿Joder se van a subir o nos vamos? —Dijo Jane finalmente con voz fuerte y decisiva, todos se quedaron callados.
-¡Vale! Ya vamos —Exclamó Lina rolando los ojos. Para alivio de Jane Edgar habia quedado sentado detrás Elena, enseguida de él estaba Lina, luego Tom y finalmente Faber sentado detrás de Jane.
El recorrido de hizo muy corto entre risas y música. Todos iban riendo y hablando, conociéndose un poco entre ellos. Y aunque la preocupación existía para Jane aun así logro divertirse un poco.
-¿Es ahí? —Preguntó Faber mirando a lo lejos una casa de color blanco con tejas rojas.
-Si —Respondió Jane mirando para todos lados. Estaba exactamente igual que la última vez que habia visitado ese lugar, aun podía recordar el olor a flores y a pasto verde.
El auto se detuvo frente a la casa donde dos cochesviejosestaban estacionados.
-Vengan —Dijo Jane bajándose seguidamente todos hicieron lo mismo. — ¿A poco no es un lugar muy bonito? —Dijo volviéndose a los chicos.
-Es impresionante —Dijo Tom con una sonrisa, Jane se la devolvió al instante.
-Totalmente de acuerdo —Agregó Faber. — ¿Ya vieron eso? —Dijo señalando hacia un costado de la casa, una colonia de pollitos corría de un lado a otro siguiendo a su madre gallina.
-¡Qué bonitos! —Exclamó Elena. — ¿Puedo tomar uno? —Preguntó mirando a Jane esta negó rotundamente. Jane se aproximó a la puerta de entrada y tocó dos veces, se apartó cuando escuchó unos pasos aproximarse, seguidamente vio como la perilla se abría.
-¿Jane? —Exclamó una mujer mayor de cabello rubio, la hermana de su papá.
-Tía Mary —Dijo Jane sin mucho entusiasmo y no es que no lo sintiera simplemente no era buena demostrándolo. Le dio un abrazo corto y un beso en la mejilla igualmente corto. —He venido de visita y he traído a unos amigos —Dijo señalándolos. Todos, incluido Edgar se aproximaron con una sonrisa a saludar a la mujer. —Ella es Lina, Faber, Edgar, Tom y Elena, creo que a ella ya la conoces —La mujer asintió mientras los saludaba de un apretón de manos.
Pronto se encontraron sentados en la sala de sillones de madera tallada.
-¿Y Any y Miguel?
-Deben estar en el lago, les encanta ir allá… —Dijo la tía Mary. — Si quieren pueden ir a buscarlos…
-Yo digo que si —Apoyó Faber.
-Yo también —Dijo Elena.
-Bueno entonces vengan —Dijo la mujer mientras caminaba. Atravesaron el pasillo que separaba la sala de la cocina y continuaron caminado hasta llegar a una puerta que conducía a la parte de atrás de la casa. —Es por ahí —Informó dejándolos salir al patio — ¿Te acuerdas Jane? —Dijo señalando un caminito que se perdía entre los arboles de gran tamaño.
-Por supuesto tía —Dijo sonriendo.
-Bueno entonces los dejo, tengo que ir al pueblo por la despensa se quedan en su casa —Dijo despidiéndose.
-Nos vemos luego —Dijo Jane diciéndole adiós con la mano.
La mujer regresó por el pasillo y se marchó.
-¿Vamos a buscarlos? —Dijo Jane dirigiéndose a los chicos. Lina suspiró con fastidio y Faber se sentó en el suelo con expresión de cansancio.
-Yo me quedo aquí —Dijo Faber suspirando agotado.
-Y nosotros —Dijo Lina tomando a Tom del brazo, él no se negó.
-Yo puedo ir contigo —Se apresuró a decir Edgar, Jane se congeló. Miró a su amiga, su única salvación, con una mirada de suplica, mirada que Elena no pudo interpretar.
-Yo también me quedo, laotra vez me caí en el lago —Dijo Elena riendo estúpidamente, Jane apretó los puños frustrada y giró para marcharse con pasos decididos y rápidos.
-Espérame bonita —Dijo Edgar alcanzándola, Jane no respondió solo suplicó por encontrarse con sus primos.
-Jajajaja —Carcajeó Jane al ver a Tom con un sombrero enorme de paja con adornos llamativos, definitivamente le iban mejor las gorras o cualquier otra cosa menos un sobrero.
Habían salido del cine y en lugar de ir en auto decidieron caminar un poco y así lo hicieron hasta llegar a una tienda de sombreros que era visitada mayormente por turistas. — Basta Tom deja eso, te vez ridículo —Decía ella entre risas.
-¿Que tal este? —Preguntó colocándose uno negro, Jane volvió a reír.
-No te van los sombreros en serio
-A ver ponte uno tu a ver si es cierto que a ti si te van —Le dijo él.
-¡Por supuesto! A mí me va todo —Dijo con aires de grandeza. Tomó un sombrero anaranjado pomposo con muchas flores de adorno y se lo colocó en la cabeza. Se miró en el espejo cuando terminó de acomodárselo y soltó una sonora carcajada. —Me veo horrible —Dijo sin dejar de reír, Tom asintió riendo también.
Se marcharon del lugar riendo y haciéndose bromas uno al otro. En su camino se encontraron con una banca y no dudaron un segundo en sentarse a descansar.
-Vaaale… creo que debo ir por el auto —Se puso de pie y se quedó mirando a Tom quien tenía los brazos detrás de la nunca. Se veía relajado y bastante cómodo en esa posición —Voy a ir con Elena a una fiesta ¿No quieres ir? —Recordó que no lo habia invitado.
-No está bien, quedé de verme con Lina
-Ah… —Dijo simplemente. —Bueno…
-Oye está bien si no te acompaño de regreso… es que quedé con ella las nueve y media y ya lo son…
-Vale no te preocupes, no está tan lejos —Sonrió. Se despidieron de un beso en la mejilla y cada quien partió por un rumbo distinto.
-¡Ey Tom! —Gritó Jane desde lejos, él se detuvo y giró —Mañana iré a visitarte en la mañana ¿está bien?
-¡Si, está bien! —Respondió gritando también. Ambos giraron al mismo tiempo y continuaron su camino.
Las noches ya no eran desoladas, de hecho las calles tenían un aspecto distinto al que tenían antes.Tom apreció a lo lejos la casa de Lina y apresuró el paso para llegar más rápido, Lina tenía muchos minutos esperándolo.
-¡Hola Tom! —Saludó ella desde la ventana de su habitación, Tom alzó la cabeza y la llamó con un movimiento de manos. — ¡Espérame! —Gritó y cerró la ventana. Minutos después salió de casa —Hola, creí que ya no vendrías —Dijo mientras le dejaba un beso en la mejilla.
-Si… es que estuve ocupado… —Dijo dando unos pasos hasta detenerse en medio de la acera, Lina lo siguió y se detuvo junto a él.
-¿Saliste con ella? —Preguntó sin poder evitar el tono de reclamó en la voz, Tom asintió —Joder Tom…
-No empecemos —Dijo él.
-Es que no me la creo, te enredas con esa —Dijo despectivamente —Joder no quiero que te pase nada —Dijo exasperada.
-Que tonta estas, no me pasará nada —Dijo pasando su brazo por encima de sus hombros para atraerla a él. Lina se acomodó y lo abrazó de frente.
-Me lo prometes? Jura que Jane no te causará problemas
-Te lo juro —Dijo rápidamente.
-¡Ahhh! —Suspiró alguien a lo lejos. —Me hubieran dicho que era momento de romanticismo y me hubiera tardado más… —Dijo Faber en forma de burla.
-Mueres de envidia porque no estás en su lugar —Dijo Lina con aires de grandeza, Tom se rió y dejaron de abrazar.
-Uy si ni quién quisiera estar con una niña tan presumida como tu —Dijo Faber cruzándose de brazos. Lina le golpeó el brazo — Y golpeadora —Agregó fingiendo enojo.
-Tonto —Murmuró ella. — Oigan quiero ir a la plaza… —Los miró a ambos alternadamente.
-Solo si me pagas la cerveza que me debes —Peleó Faber. Tom roló los ojos fastidiado, esos dos jamás cambiarían.
-¡No! Yo no te debo nada ¿Cuándo mentiroso?
-Claro que sí, el otro día que apostamos que si la hermana de Caro –una compañera de clase- bailaba conmigo tú me ibas a dar una cervaza y bailó
-Yo no me acuerdo —Dijo Lina comenzado a andar con rumbo a la plaza. Tom y Faber se colocaron a cada lado de ella.
-¿Verdad que si Tom?
-Yo no me acuerdo, no me metan en sus peleas
-Ves? Tom no se acuerda eso quiere decir que estas mintiendo —Alegó Lina.
-Como sea… —Murmuró Faber —Recuérdame jamás aportar con ella —Le dijo a Tom, este sonrió. Faber siempre decía eso y al final terminaba haciendo todo lo contrario y lo peor de ello era que Lina nunca pagaba sus apuestas.
Llegaron a la plaza, y se sentaron en una de las pocas bancas vacías, la mayoría ya estaba ocupada por gente de todas edades, conocidos de la escuela mayormente.
Lina quedó en medio de los dos como de costumbre, luego de un rato de estar conversando se recostó en hombro de Tom, estaba muy aburrida.
-¿Y si vamos a una fiesta? —Dijo con voz pesada y soñolienta.
-No —Respondieron a coro Faber y Tom.
-Siempre nos dejas por unos de tus “amigos” —Reprochó Faber.
-Cierto —Apoyó Tom.
-Mira Tom —Dijo reincorporándose y mirándolo a la cara, —Tu ni te quejes que desde que eres “amigo” de jane —Gesticuló con las manos —Nos abandonas —Dijo muy enojada y se volvió a recostar en su hombro.
-Quien por cierto allá está —Agregó Faber y Lina se levantó de golpeé y miró hacia donde miraba su amigo. Abrió la boca para replicar algo o decir que ya era hora de marchase pero no alcanzó a reaccionar porque en ese instante Jane saludó desde lejos y obviamente el saludo no iba para ella iba dirigido exclusivamente para Tom. —No me digas que viene para acá… —Murmuró cuando la vio moverse. Con ella venia Elena y dos chicos más, Abraham y Eliot, hermanos de la amiga de Jane.
-Hola chicos —Saludó Jane cuando estuvo cerca.
-¡Hola Jane! —Exclamó Faber con entusiasmo. Se levantó y la saludó de un beso estrepitoso, y saludó también a Elena y a los otros dos chicos.
-Hola otra vez Tom —Dijo sonriendo, este solo le sonrió — Y hola Lina —Dijo dedicándole una sonrisa falsa que ella no tardó en responder con la misma falsedad. — ¿Me puedo sentar? —Le preguntó a Tom con voz dulce y Lina abrió los ojos de golpe de solo imaginarse sentada junto a ella. — ¿Me haces lugar? —Le dijo a Tom y este le indicó a Lina que se recorriera. Finalmente Tom terminó en medio de ambas. — Mira ella es Elena, creo que ya la conoces y ellos son Abraham y Eliot los hermanos de Elena…
-Hola —Dijo Elena. Tom movió la cabeza dedicándole una empática sonrisa. Los hermanos le saludaron con un apretón de manos, parecían simpáticos a la vista de Tom.
-Chicos él es Tom, Faber y Lina —Dijo Jane presentándolos. Faber no tardó nada en ponerse a platicar con los dos chicos y Elena permaneció de pie frente a Jane, mirando con cierta curiosidad a Tom y a Lina. — Bueno… —Dijo Jane Finalmente —Solo quería invitarte mañana…
-¿A dónde?
-Es que iremos a visitar unos primos míos que viven como a diez kilómetros de aquí, iremos solo nosotros… no sé si quieres ir y claro puedes llevar aquien quieras…
-Mmm… Faber ¿Qué te parece? —Dijo Tom y Faber se acercó unos cuantos pasos.
-Claro por mi está bien, a donde sea —Dijo para continuar hablando con los hermanos de Elena.
-Si suena muy bien —Dijo Lina con una sonrisa, claro solo para fastidiar a Jane.
-Si bueno yo te envió un mensaje de la hora —Dijo Jane y se puso de pie.
-Nos iremos en mi carro —Agregó Elena.
-Me parece bien —Dijo Tom, Lina bufó disimuladamente, era claro no soportaba a nadie que tuviera un vinculo con Shane o Jane.
-Bueno nosotros ya…
-¡Hermanita! —Se escuchó un grito que interrumpió el habla de Jane y no sólo eso también cortó de tazo su felicidad. Jane se movió lentamente hacia donde venia aquella voz, sintió nauseas a de solo presentir quien era.
-¡Edgar! —Exclamó Lina y se puso de pie para recibir a su hermano con un abrazo.
-Valla, valla hay fiesta o qué —Preguntó queriéndose hacer el gracioso.
-Para nada, es solo que Jane ha venido a invitarnos a ir con ella a no sé donde —Le informó rápidamente.
-¿Y puedo ir también? —Cuestionó fijando la mirada en Jane y esta se paralizó.
-Por supuesto irnos Faber, Tom y yo… —Agregó su hermana con mucha alegría. Jane no respondió, no se movió ni parpadeó.
CAPITULO 28:
Iba y venía. Se sentaba se ponía de pie. Estaba asustada, no asustada era poco a como se sentía en realidad y no lograba apartar esa sensación de sí por más que lo intentaba. Edgar se habia colado en el viaje. No pudo articular palabras debido al horror que sintió al verlo, no pudo hablar para negarse y aunque lo hubiera hecho ¿Qué escusa habría inventado? ¡No hubiera podido inventar nada! Y de cualquier manera lo hecho, hecho estaba y no habia manera de cambiarlo.
Tenía tanto miedo de estar cerca de él, de que la siguiera atosigando, torturando, amedrantando con el asunto de su padre y lo peor era que aun no tenía ni la mitad del dinero. Lo peor era que ya no quería seguir en los asuntos de Shane, que cada día sentía más asco de todo y lo único que quería era ser normal, como cuando tenía diez años, cuando creía que el mundo era de color de rosa.
Suspiró frustrada y cansada de no poder hacer las cosas bien, siempre habia algo que se lo impedía y ahora este algo era él, Edgar, su pesadilla. Quiso llamarle a Elena y a Tom para cancelar todo pero no tuvo el valor, y se convenció a si misma que con mantenerse alejada de Edgar iba a ser suficiente.
La noche fue larga, solo logró dormir dos horas y a las nueve su madre aporreó la puerta anunciando que Elena habia llegado. Jane se levantó de un brinco y se metió a bañar, en menos de quince minutos estuvo lista. Salió un short de mezclilla, con una blusita de tirantes de color negro y encima una blusa vaquera de cuadros de talla grande y de mangas larga de color azul, se colocó los lentes de sol y cerró la puerta escuchado los gritos de su madre que le exigía se portara bien y que no hiciera tonterías.
-¡Hola! —Exclamó Elena con toda la frescura de una hermosa mañana, Jane no respondió solo se dedicó a abordar el auto con una mala cara — ¿Te peleaste con la vieja? —Preguntó mucho después.
-No, no es nada —Dijo restándole importancia tratando no de sonar irritada. — ¿Vamos por Tom primero verdad? —Preguntó tratando de que su voz sonara normal. Elena asintió —Oye por cierto y tus hermanos… —Inquirió cuando notó que no iban en la camioneta.
-No pudieron venir, tuvieron que quedarse a ayudarle a papá con un trabajo.
-Ah —Respondió Jane.
…
-Ahí está —Dijo Elena cuando vio a Tom salir de su casa, habia tocado el claxon varias veces hasta que por fin salía. Jane no respondió nada solo se sintió mucho más tranquila al verlo, de dio cuenta que él lograba cambiarla de humor en un segundo. Iba vestido con una camiseta negra y sobre ella tenía puesta una camisa de rallas de colores azul, negro y blanco de manga larga que se le veía perfectamente bien. Llevaba puestos unos vaqueros azul claro desteñido y zapatos negros gastados por el tiempo. — Que guapo es… —Murmuró Elena mirándolo con detenimientos, Jane inmediatamente fijó la mirada en ella. — ¿Qué? —Exclamó su amiga con una sonrisa y un poco avergonzada —Solo digo lo que veo… —Jane volvió la mirada a Tom. — Súbete rápido que vamos tarde—Le gritó Elena.
…
El auto se detuvo enfrente de la casa de Lina. Ya habían pasado por Faber y solamente faltaba esa chica, esa a quien Jane no soportaba ni siquiera un poco.
-¿Porqué no salen? —Cuestionó Elena desesperada.
Jane se rascó la cabeza deseando que Edgar no apareciera pero para su mala suerte salió detrás de su hermana. Faber y Tom hablan animadamente en los asientos de atrás, Jane hizo un esfuerzo mayor por involucrarse en aquella conversación pero le fue imposible, y más imposible se le hizo cuando Edgar la miró a los ojos cuando pasó por el lado de la camioneta donde ella estaba sentada.
-¿Joder se van a subir o nos vamos? —Dijo Jane finalmente con voz fuerte y decisiva, todos se quedaron callados.
-¡Vale! Ya vamos —Exclamó Lina rolando los ojos. Para alivio de Jane Edgar habia quedado sentado detrás Elena, enseguida de él estaba Lina, luego Tom y finalmente Faber sentado detrás de Jane.
El recorrido de hizo muy corto entre risas y música. Todos iban riendo y hablando, conociéndose un poco entre ellos. Y aunque la preocupación existía para Jane aun así logro divertirse un poco.
-¿Es ahí? —Preguntó Faber mirando a lo lejos una casa de color blanco con tejas rojas.
-Si —Respondió Jane mirando para todos lados. Estaba exactamente igual que la última vez que habia visitado ese lugar, aun podía recordar el olor a flores y a pasto verde.
El auto se detuvo frente a la casa donde dos cochesviejosestaban estacionados.
-Vengan —Dijo Jane bajándose seguidamente todos hicieron lo mismo. — ¿A poco no es un lugar muy bonito? —Dijo volviéndose a los chicos.
-Es impresionante —Dijo Tom con una sonrisa, Jane se la devolvió al instante.
-Totalmente de acuerdo —Agregó Faber. — ¿Ya vieron eso? —Dijo señalando hacia un costado de la casa, una colonia de pollitos corría de un lado a otro siguiendo a su madre gallina.
-¡Qué bonitos! —Exclamó Elena. — ¿Puedo tomar uno? —Preguntó mirando a Jane esta negó rotundamente. Jane se aproximó a la puerta de entrada y tocó dos veces, se apartó cuando escuchó unos pasos aproximarse, seguidamente vio como la perilla se abría.
-¿Jane? —Exclamó una mujer mayor de cabello rubio, la hermana de su papá.
-Tía Mary —Dijo Jane sin mucho entusiasmo y no es que no lo sintiera simplemente no era buena demostrándolo. Le dio un abrazo corto y un beso en la mejilla igualmente corto. —He venido de visita y he traído a unos amigos —Dijo señalándolos. Todos, incluido Edgar se aproximaron con una sonrisa a saludar a la mujer. —Ella es Lina, Faber, Edgar, Tom y Elena, creo que a ella ya la conoces —La mujer asintió mientras los saludaba de un apretón de manos.
Pronto se encontraron sentados en la sala de sillones de madera tallada.
-¿Y Any y Miguel?
-Deben estar en el lago, les encanta ir allá… —Dijo la tía Mary. — Si quieren pueden ir a buscarlos…
-Yo digo que si —Apoyó Faber.
-Yo también —Dijo Elena.
-Bueno entonces vengan —Dijo la mujer mientras caminaba. Atravesaron el pasillo que separaba la sala de la cocina y continuaron caminado hasta llegar a una puerta que conducía a la parte de atrás de la casa. —Es por ahí —Informó dejándolos salir al patio — ¿Te acuerdas Jane? —Dijo señalando un caminito que se perdía entre los arboles de gran tamaño.
-Por supuesto tía —Dijo sonriendo.
-Bueno entonces los dejo, tengo que ir al pueblo por la despensa se quedan en su casa —Dijo despidiéndose.
-Nos vemos luego —Dijo Jane diciéndole adiós con la mano.
La mujer regresó por el pasillo y se marchó.
-¿Vamos a buscarlos? —Dijo Jane dirigiéndose a los chicos. Lina suspiró con fastidio y Faber se sentó en el suelo con expresión de cansancio.
-Yo me quedo aquí —Dijo Faber suspirando agotado.
-Y nosotros —Dijo Lina tomando a Tom del brazo, él no se negó.
-Yo puedo ir contigo —Se apresuró a decir Edgar, Jane se congeló. Miró a su amiga, su única salvación, con una mirada de suplica, mirada que Elena no pudo interpretar.
-Yo también me quedo, laotra vez me caí en el lago —Dijo Elena riendo estúpidamente, Jane apretó los puños frustrada y giró para marcharse con pasos decididos y rápidos.
-Espérame bonita —Dijo Edgar alcanzándola, Jane no respondió solo suplicó por encontrarse con sus primos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario