sábado, 11 de febrero de 2012

CAPITULO 42: Nicolás



Ahí estaban otra vez, juntos. A pesar de que no hacía más de dos horas que había regresado de su viaje, ambos necesitaban de la compañía del otro ya que nadie más en todo el pueblo podía darles la tranquilidad que se daban ambos. Se encontraban sentados en la banqueta fuera de la casa de Jane.
-Debimos habernos quedado en la ciudad —Tom sonrió estando de acuerdo.
-¿Qué te pasó?
-En realidad nada fuera de lo común, una discusión con mi vieja… —Hizo una mueca. — ¿Y a ti?
-Nada… solo estaba aburrido… —Mintió. Se quedaron unos minutos en silencio contemplando el sol que se ocultaba entre las casa de enfrente. No estaba loco como para decirle que se encontraba en ese estado debido a que su madre le habia dicho que la policía andaba preguntando por sus otros “amigos”.
-¿Por qué me besaste? —Se atrevió a preguntar. Tom fijó la mirada en su rostro sorprendido y vio en ella destellos de tranquilidad.
-No lo sé… —Respondió el un poco desconcertado.
-¿No lo sabes?
-Solo pasó y ya… pero no quiero que por eso dejes de hablarme o no sé —Jane negó repetidas veces.
-Eso no ocurrirá… ¿Sabes? pienso las relaciones amorosas son muy complicadas, que lo peor que pudiera suceder es que fuéramos algo más, porque la amistad se pierde y sinceramente me gustas como amigo… —Él sonrió de medio lado ocultando cualquier rastro de decepción en aquella sonrisa. —Nunca había tenido uno… bueno tengo un montón de “amigos” —Gesticulo con cierto nerviosismo por estar enfrentando el tema—pero nadie en quien realmente pueda confiar… y me gusta, me gusta sentir que puedo confiar en ti… —Tom sonrió al escuchar aquellas palabras que le revivían bastante, se quedó pegado mirándole fijamente sin darse cuenta hasta que Jane apartó la mirada.
-¿Y si vamos a buscar a Faber o a tu amiga? —Sugirió Tom para dejar de hablar del tema. No había resultado como él hubiera querido pero ya se lo imaginaba, siempre había estado claro: ella solamente le quería como un amigo. Un rechinar de llantas fue el motivo por el cual Jane no puso responder aquella invitación. Un auto se aproximaba por la calle que daba en dirección a la casa de Jane, se acercaba a toda velocidad como si de un demonio se tratara.
Jane se cruzó de brazos al reconocer aquel coche presintiendo que algo no iba a ir bien.
El auto se detuvo frente a ellos con un rugido de llantas del cual salió un humo bastante desagradable.

-Estará todo bien —Murmuró Jane más que nada para darle un poco de confianza a su amigo y para auto convencerse de que sería así. Pero ella lo sabía, las cosas con Shane nunca podían ir bien así que estaba preparada para lo que fuera suceder. Shane bajó del auto como una violenta ráfaga de aire.
-¡Jane! —Vociferó caminando a grandes zancadas hacia donde se encontraba ella y Kaulitz. Su aspecto desafiante y dominante atemorizó a ambos, sus ojos brillaban por la furia. Cuando se detuvo lo hizo frente a ella intimidándola con la mirada e inmediatamente dirigió sus ojos para verlo a él, el que se encontraba a lado de su chica y por poco lo asesina con solo mirarle.
-Así que… —Comenzó a hablar con tono de voz aparentemente tranquilo pero se sabía de sobra que no lo estaba. Tenía las venas del cuello y una en la frente que saltaban por su furia. — ¿Te follaste a mi novia en la cuidad? —Se dirigió exclusivamente a Tom. Este frunció el ceño sin lograr comprender a lo que se refería — ¡Di algo idiota! —Gritó exasperado Shane al ver que Tom permanecía impávido y un poco confundido. Unos pequeños pasos bastaron para acercarse mas a él y sujetarlo del cuello de la camiseta con el puño alzado dispuesto a dar en su rostro.
-No sé de qué hablas —Dijo finalmente Tom con voz calmada, y sin intenciones de atacar a Shane porque no habia razones para hacerlo.
-¿De qué va todo Shane? —Cuestionó Jane intentando calmar la situación para que no se volviera peligroso para Tom.
-Nosotros no tenemos nada —Aseguró Tom, hizo el intento de apartarse pero sabía que un movimiento en falso y le pidió costar caro, no solo a él sino también a Jane.
-¡Claro que tenemos algo! —Exclamó jane con un sonsonete de indignación y enojo —¡Somos amigos! Venga Shane déjalo —Exigió tirando de su brazo. Shane volvió la mirada ella para ver si sus ojos no mentían. Tom aprovechó el momento de distracción para empujar a Shane y lograr que le dejara libre. Shane inmediatamente reaccionó y fue encima de él sin que Jane pudiera evitarlo. Un puñetazo limpio fue directo al rostro de Kaulitz el cual se contrajo del dolor, enfurecido por el golpe decidió atacarlo también. Esta vez fue Shane el que recibió un fuerte golpe dando paso a una feroz pelea en la cual no parecía haber ganador.

-¡Deténganse! —Gritaba Jane desesperada por no poder hacer nada.
Un golpe más en el rostro de Tom logró descolocarlo, retrocedió un paso tambaleante sintiéndose mareado y aturdido por la fuerza del impacto. Shane aprovecho la situación para darle un empujón con las dos manos y enviarlo al suelo. Loco por los celos, la rabia y la impotencia de saberse engañado se aproximó a él con toda la intención de seguir con la pelea pese a que Kaulitz ya no se encontraba condiciones para continuar.
-¡Joder! ¡No me he acostado con él...! —Gritó exasperada. Shane se detuvo y volvió la mirada a ella esperando que continuara hablando —Fue con Nicolás —Pronunció costosamente. Shane abrió los ojos atónito.


Giró lentamente, dejando de lado a Kaulitz, aun con el rostro descojonado por la confesión de Jane.
Como olvidar a Nicolás, cómo olvidar al niño rico que trató por años robarle el amor de Jane. Cómo olvidar las veces que ella le había sido infiel con él.
Si, Nicolás formaba parte del pasado de Jane no solo de ella si no en el de Shane.
Ella siempre había sido una loca, una persona que carecía de valores morales, que era rebelde y que tenía de sobra la fama de promiscua pero a él nunca le importó, a pesar de conocerla perfectamente se enamoró de ella. Un día, de las veces que iban a los bares de la ciudad, se enteró de que Jane le engañaba con él.
-¿Qué? —Cuestionó respirando entrecortadamente.
-Eso fue lo que pasó —Murmuró Jane con voz temblorosa pues veía en los ojos de enfrente el rencor y la furia.
-¡Maldita zorra! —Exclamó lanzándose encima de ella. A pasar de que Jane trató de alejarse, no lo consiguió pronto se vio atrapada por él, quien la sujetaba del brazo con fuerza desmedida. —¡Cómo te atreviste!
-En primer lugar me estas lastimado —Chilló Jane tratando de hacerse la valiente pero lo cierto era que nunca habia tenido tanto miedo como en ese instante —Y en segunda tú y yo hemos terminado —Tom se levantó para ayudarla, pero Jane lo detuvo con la mirada. —No tienes derecho de hacer esto y lo sabes —Agregó Jane con voz calmada.
-¡Qué no tengo derecho! ¡Por supuesto que lo tengo! ¡Te has metido con ese estúpido otra vez! —Gritó encendiéndose aun más.
-¡No lo tienes! ¡Solo eres un puto idiota que no deja de cagarme la vida! —Gritó ella sin pensarlo y en el mismo instante su rostro fue sacudido por una palmada fuerte. Tom intervino demasiado tarde, pero logró que Shane la dejara libre, se colocó delante de ella protegiéndola de lo que Shane pudiera tratar de hacer.

Jane jadeó de dolor y se acarició la mejilla temblando y dedicándole una mirada cargada de resentimiento.
-Te odio —Pronunció con fuerza y sin miedo.
Shane bajó la mirada y sin decir nada comenzó a andar hacia su auto, pasando por un lado de Tom sin ganas de enfrascarse en otra pelea. Subió a su auto y se marchó a gran velocidad por donde habia llegado.
-¿Estás bien? —Le preguntó Tom volviendo el cuerpo hacia ella. Jane seguía en la misma posición, acariciándose la mejilla con la mirada perdida en la dirección en que se habia ido Shane. Una lágrima traicionera y dolorosa se escapó y descendió por su mejilla al escuchar la voz de Tom, antes de que esa lagrima fuera limpiada por él Jane la apartó con rabia.
-Estoy bien —Murmuró finalmente al cruzar miradas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario