sábado, 11 de febrero de 2012

CAPITULO 41: Al menos se tienen uno al otro…



Tom atrapó los labios de Jane, en un movimiento rápido, dejándola atónita. Comenzó a besarla con intensidad mientras Jane forcejeaba para poder separarse pero no lo consiguió, al contrario, sin darse cuenta comenzó a abrir los labios dejándose llevar por la situación. Como un loco desesperado, como si esa fuese la única oportunidad que tuviera para probar esos labios, así la besó; con una pasión y una intensidad que jamás habia utilizado y que ,indudablemente, hacía temblar a Jane. Con cada rose de los labios de Tom se quedaba sin fuerzas en las piernas y jadeaba confundida tratando de apartarlo. La lucha entre la razón y los sentimientos fue lo que le impidió responder con claridad aquel beso, por un lado estaba la confusión, la sorpresa de ser besada por la persona que menos esperaba y por el otro los sentimientos encontrados…
-Ahh… —Jadeó Jane tomando aire cuando sus labios se separaron. Abrió los ojos encontrándose de frente con aquellos ojos profundos que la miraban de esa manera “extraña”, parpadeó confundida y se hizo hacia atrás cuando se dio cuenta que Tom ya no tenía sus manos sobre su rostro. — ¡Si lo que pretendías era hacerme enojar, lo has logrado! —Gritó Jane dando la vuelta furiosa, pero más que eso estaba asustada. Su corazón latía desbocado y sus piernas le temblaban débilmente, cosa que jamás le habia sucedido.

Llegó hasta la puerta y se dio cuenta que no llevaba su bolso, se regresó por el pasando por un lado de Tom sin ni quiera mirarlo, no podía no tenía idea de cómo reaccionar.
-Me largo a casa —Le dijo tranquilamente caminando de regreso en dirección a la puerta, lo que más quería en ese momento era salir corriendo pero no lo iba a demostrar.
-Jane espera… —Dijo él con voz tirando a la suplica.
-¿Quieres comer antes? —Cuestionó evadiendo cualquier intento de Kaulitz de hablar sobre lo sucedido. Hasta hizo el patético intento de sonreír.
-Si quieres…
-Bueno vámonos, que ya es tarde… —Murmuró en un hilo de voz. Caminó apresurada saliendo de la habitación, bajó las escaleras sin esperar a su amigo. Sus pensamientos estaban revueltos y era presa de una desesperación y una confusión poco conocida.

…

Llevó el cigarro a sus labios y le dio una lenta calada disfrutando del sabor. Miró de nuevo hacia donde andaba Tom y un segundo después volvió la mirada hacia la carretera que estaba frente a ellos donde de vez en cuando pasaba un auto rechinando las llantas.
-¿No te han llamado tus amigos? —Preguntó Jane minutos después intentando firmemente de hacer que las cosas fueran como antes no como habia resultado durante las horas en carretera.
Estaban ahora a mitad del camino, descansando después de haber hablado desde que abandonaron el hotel.
-No tengo batería —Respondió Tom dejando de husmear por los arboles que estaba cerca. Caminó de regreso al auto y se sentó a un lado de Jane, sobre el cofre del auto. — ¿A ti?
-También me he quedado sin batería, olvidé traer el cargador —Chaqueó la lengua. Ambos estaban intentando adaptarse a ese juego, el de olvidar lo sucedido y seguir adelante como siempre, fingiendo que nada sucedía, era un juego difícil de jugar y aun mas difícil de ganar, y al parecer esta vez iba a ver dos vencedores.
-Oye… ¿y qué vas hacer con el dinero? ¿Se lo vas a dar a Edgar? —Jane bajó la mirada pensando detenidamente en el asunto.
-Lo haré, necesito que me deje en paz…
-¿Y Shane?
-¿Por qué me preguntas por él?
-No sé… solo quiero saber…
-Lo nuestro no más que una relación deteriorada y gastada… ¿Sabes? Por fin me siento libre, en el sentido de que cuando estaba con él me sentía atada… como sin salida y lo gracioso es que nunca me habia dado cuenta de que me sentía así hasta hace poco… —Sonrió amargamente. —Sin embargo no puedo mentirte diciendo que no me duele o que ya no siento nada… sería ilógico —Tom asintió convencido de ello. Jane alzó la mirada desando ser acobijada por aquella mirada pero al hacerlo él inmediatamente apartó sus ojos se ella.
-Sabes —Agregó Jane con tono débil y cansado —Desearía no tener que regresar… —Tom se atrevió a mirarla.
-Nuestras vidas ahí han sido y son un asco ¿No? —Afirmó sin dejar de mirarla y con una chispa de tristeza y dolor en los ojos.
-Al menos ahora nos tenemos el uno al otro —Una sencilla frase que se incrustó directo en su corazón. ¿Al menos se tenían uno al otro? ¿Era eso cierto? Tom estaba convencido de que en parte si lo era, pero sabía también que cada uno llevaba en sus corazones distintos sentimientos. Y eso ocasionaba que una pequeña línea los separara…

…

-¡Por una puta vez en tu vida podrías a verme a visado que te ibas! —Gritó Jennifer mirando a Jane acusadoramente. Acabada de llegar a casa y ya estaba siendo bombardeada por misiles de guerra.
-Nunca lo hago ¿porqué iba a empezar a hacerlo ahora?
-Mira Jane no me saques de quicio, que te envió a vivir con tu padre…
-¡Haz lo que se te venga en gana! ¡Aquí o allá será la misma mierda! —Gritó antes de salir corriendo para encerrarse en su habitación. Hacía años que las cosas no iban bien en casa, a veces si otras no. Existía una barrera muy grande construida entre ella y su madre, todo desde que se separó de su padre. En definitiva era algo que nunca iba a perdonarle, pero ahora el punto no era ese; lo que le molestaba a Jane eran sus patéticos intentos de fingir que estaba preocupada por ella, era estúpido e ilógico para ella creer algo como eso si nunca antes ocurrió.
-Jane abre… —Pidió su madre detrás de la puerta.
-¿Qué quieres? ¡Déjame en paz!
-Estaba preocupada por ti ¿No lo entiendes?
-Ya, claro… Como no lo pensé, tu mi mamá, la que siempre se preocupa por mi —ironizó Jane melodramáticamente con palabras envenenadas.
-¡Lo estaba! —Aseguró ella. —Tus primos vinieron a buscarte, tus amigos y hasta Shane ¿Cómo no iba a estarlo si siempre estas con ellos?
-Pues no lo estaba ¡Ahora déjame sola!

…

-¿Te la has pasado bien? —Cuestionó Simone minutos después de Tom se sentara en el sillón con el control de la televisión.
-Sí, he visto a Bill y la verdad es que me he divertido con Jane
-Me alegro… ¿Y cómo está tu padre?
-No sé, bien ¿Por qué? —Cuestionó con cierto tono irritado dejando de mirar la pantalla para verla a ella. Su madre bajó la mirada apenada. — No sé cómo sigues queriéndolo… —Murmuró Tom. Se puso de pie y anduvo hasta la cocina.
-El corazón no puede ser mandado hijo…
-Ya, pero él te engañó y te dejó ¿Por qué no puedes recordar eso? —Su madre suspiró tristemente. Se pudo de pie y siguió a Tom.
-¿Conoces a Sam y a sus amigos? —Preguntó solamente para cambiar de tema.
-Si porqué —Preguntó con poco interés mientras sacaba la caja de leche del refrigerador.
-Es que ayer vino por aquí la policía —Tom se paralizó — Y me preguntó por ellos, y que si tú los conocías…
-¿Po-or qué? ¿Qué paso? —Cuestionó tratando de mantenerse firme y ajeno a los hechos.
-No sé, no me dijeron, pero yo creo que están en cosas muy chuecas… será mejor que te mantengas lejos de ellos ¿Vale cariño? —Tom asintió lentamente intentando procesar la información. Inmediatamente el miedo de ser descubierto lo invadió, si se enteraban que habia robado aquella casa lujosa les caerían varios años encima. No era algo que alguien de su edad tuviera entre sus planes.

Debes de beber la leche, corrección, de hacer el intento de beberla pues debido a la conversación con su madre su estomago se habia encogido y su garganta cerrado impidiéndole pasar algo de liquido, subió a su habitación.
Ansioso, un poco asustado y con nauseas se acostó intentando descansar un poco cosa que, después de veinte minutos, se dio cuenta que no iba a suceder.

Conectó el móvil al cargador y esperó varios minutos para poder utilizarlo, cuando el móvil logró tener un poco de carga lo tomó y busco con desesperación el número de ella pero antes de que presionara el botón verde para realizar la llamada apareció en la pantalla: Jane llamando.

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