sábado, 11 de febrero de 2012

Capítulo 36: Estas jodido.

Aunque fuera un instante un arranque, aunque fuera un sueño del cual debían despertar tarde o temprano, a ellos no les importaba. Estaban felices de compartir esa locura y no querían volver a la realidad, querían recorrer y recorrer más y más kilómetros alejándose de todo y de todos. Querían perderse en otra frontera, llegar tan lejos como pudieran. Por primera vez en mucho tiempo ambos se sintieron libres y su corazón liberó mucha de la tensión acumulada, de las preocupaciones, del dolor, su corazón era sanado con cada milla que avanzaba el auto.

…

Estaban en una gasolinera, la primera que habían encontrado a su paso, ya estaban adentrados en la cuidad y era imposible no sentirse perdidos y a la vez emocionados. Caminó de regreso al auto y le pagó al despachador de gasolina por haberles llenado el tanque.
-¿No llamaras a tu casa? —Le preguntó a Jane mientras se subía al auto. Él habia llamado a su madre, la conocía y sabía que sin esa llamada ella no iba a poder dormir y estar en paz en todo el fin de semana.
-No, mi mamá no me extrañará… —Dijo Jane con indiferencia— ¿Tu llamaste a la tuya?
-Sí pero estaba dormida creo que ni entendió bien… —Jane sonrió amargamente, viendo los años luz que separaban uno del otro, en todos los sentidos. — ¿Y a donde vamos? —Preguntó unos minutos después.
-No sé, algún hotel ¿No? Ya es bien tarde…
-Oh sí, hay uno no muy lejos de aquí… —Dijo apuntando hacia el frente.

A unas cuantas calles de la gasolinera se encontraron con un hotel, no era muy lujoso así que era un buen lugar para pasar la noche. Después de pagar la habitación subieron los escalones que conducían a ella. Iban riendo y haciendo bromas y con ese sensación de adrenalina.
-Espero que al menos nos hayan dado una buena habitación —Dijo Jane mientras introducía la llave en la cerradura, Tom asintió con una sonrisa.

La puerta fue abierta por un leve empujón de parte de Jane dejando al descubierto una habitación bastante decente. Habia una cama matrimonial a fondo pegada a la pared, de cabecera tenía un gran espejo que llegaba hasta el techo, habia una puerta blanca ala izquierda la cual correspondía al baño y un tocador de madera ala derecha con un espejo redondo no muy grande.
-Muero de sueño —Murmuró Jane dejando las llaves en el mueble del tocador, tiró la bolsa en el piso y se encaminó a la cama mientras se quitaba la camisa de manga largas para quedar con un blusa de tirantes. Llegó a la cama y se sentó con pesadez, bajó el cierre de las botas y se las quitó. — Yo dormiré de este lado —Dijo señalando el derecho, Tom asintió observando la habitación. Sin perder más tiempo Jane se tiró en la cama boca abajo sin quitarse los collares, ni el maquillaje ni nada, el sueño ya no la dejaba.

Caminó despacio, con un andar pausado. Llegó a lado de la cama, donde le correspondía dormir, contempló a Jane fijamente durante unos segundos viéndola dormir tan tranquilamente.
Tenía una opresión en el pecho, esa incertidumbre de no saber que vendría al salir el sol del nuevo día, se sentía muy cansado pero no podía dormir, no tenia sueño. Las últimas semanas habían sido tan inesperadas para él, su vida ya no era la misma, ya no era el mismo Tom y reconocía que todo se lo debía a ella, a Jane.

Se sentó finalmente en el piso, se llevó las manos a la cabeza y apretó los ojos.
-Oye… —Dijo Jane con voz suave. Todo quedó a segundo plano en la mente de Tom cuando descubrió las intensiones en los ojos de la chica. Comenzó a jadear disimuladamente, suplicándose mentalmente no perder la razón y el control. — Quiero besarte —Confesó la chica de nuevo con ese tono de voz que a Kaulitz le erizaba la piel. Se quedó como una vil estatua ante ella, al ver como ese rostro angelical se acercaba a él.

Abrió los ojos de golpe al encontrarse con aquellos recuerdos. ¿Por qué pensaba en ese beso? ¿Por qué se le venían esos recuerdos justo ahora? Hacia tanto que no habia pensado en ese momento que casi lo habia olvidado.

Sacudió la cabeza y atribuyó todo al hecho de hacérsela pasada todo este tiempo junto a ella.Durante el viaje en carretera habían hablando, sonreído y se habían conocido un poco más y no habia duda: Jane no solo era espectacular por fuera, lo era aún más por dentro. Ella era como pocas, era todo en una sola y mucho más.
Apretó las manos contra su cabeza y bufó un poco frustrado.
-Estas jodido Tom… —Se recriminó a sí mismo.

…

El medio día habia llegado y en la habitación de Tom y Jane aun no habia movimiento, ambos estaban dormidos, habían llegado a la cuidad pasadas las cuatro de la mañana y el cansancio les habia ganado.

Jane abrió los ojos costosamente, bostezó y se estiró los brazos y las piernas a lo largo de la cama. Se dio cuenta donde estaba y miró a su lado, sonrió ampliamente al verlo ahí, envuelto entre las sabanas durmiendo tan plácidamente. Se levantó con cautela para no despertarlo, recogió la bolsa y se encaminó a la puerta blanca y entró.

Luego de varios minutos salió del baño con el cabello estilando agua, se habia dado una rápida ducha y se habia cambiado de ropa, para su suerte siempre llevaba un cambio en la bolsa por si las dudas.
-¿Ya te bañaste? —Preguntó Kaulitz desde la cama con voz ronca. Jane asintió sonriendo y se acercó al espejo del tocador. — ¿Qué horas son?
-Más del medio día —Respondió Jane cepillándose el cabello. Tom cerró los ojos deseando que aun fuera de noche para seguir durmiendo, se envolvió entre las sabanas y cerró nuevamente los ojos — Ey no te duermas hay que ir a comer o algo, estoy aburrida
-Tengo sueño…
-Venga Tom ¿Para esto hemos venido? —Dejó de lado el cepillo y volteó a ver a su amigo quien seguía sin moverse. Se acercó a la cama y comenzó a tirar de las sabanas para que despertara finalmente — ¡Despierta ya!—decía Jane intensificando las fuerzas con que tiraba de las sabanas, un segundo después se habia convertido en una lucha, hasta que finalmente, ella en un descuido de Kaulitz, logró tirar unas cuantas sabana al suelo—¡Ahora si levántate y vamos! —Dijo muy decidida.
-Vale, vale, tú ganas —Dijo él finalmente. Jane sonrió triunfante mientras Tom se levantaba. Él se quitó las sabanas de encima dejando al descubierto el torso desnudo, inevitablemente, los de Jane se pasearon observándolo detenidamente. Era imposible decir que él no estaba bien físicamente y Jane jamás se habia dado cuenta, hasta ahora. — ¿Qué? —Le dijo él al darse cuenta que le miraba tan minuciosamente.

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