sábado, 11 de febrero de 2012
Capítulo 37: My best friend
-Vale, vale, tú ganas —Dijo él finalmente. Jane sonrió triunfante mientras Tom se levantaba. Él se quitó las sabanas de encima dejando al descubierto su torso desnudo, inevitablemente, los ojos de Jane se pasearon observándolo detenidamente. Era imposible decir que él no estaba bien físicamente y Jane jamás se habia dado cuenta, hasta ahora. — ¿Qué? —Le dijo él al darse cuenta que le miraba tan minuciosamente.
-¡Nada, que te apures!¡Si no me voy yo sola! —Replicó dando la vuelta. Alzó las cejas, cuando ya no era vista por Tom, y sonrió divertida pensando en lo guapo que se veía así, agradeció dos cosas: Una, que llevara pantalones puesto y Dos, no haberlo visto de esa manera antes de dormir porque seguramente no hubiera podido pegar un ojos pensando en lo bien formado que estaba su amiguito.
-Me voy a ir adelantando —Le dijo girando antes de llegar a la puerta. Tom se estaba colocando la camisa.
-Espérame ya voy —Le dijo él.
Jane salió de la habitación y encendió un cigarrillo mientras esperaba a Tom. Tenía la cabeza en blanco y un sentimiento de bienestar poco conocido por ella. Sus ánimos estaban elevados hasta el cielo, se sentía en las nubes. No habia lugar para pensar en los problemas que tenía en el pueblo.
-Joder —Dijo Tom. Jane alzó la mirada y se dio cuenta que ya iba saliendo de la habitación. — ¿De dónde sacaste ese vestido? —Cuestionó mirándole de arriba abajo. Jane le dio una gran calada al cigarro y respondió sonriendo.
-Yo siempre llevo ropa en mi bolsa.
-¿Por eso es tan grande?
-Idiota —Murmuró ella reprimiendo una sonrisa. Comenzó a caminar con Tom detrás de ella. — ¿Qué comeremos? —Le preguntó minutos después. Iban bajando las escaleras.
-Lo que sea está bien, decide tú —Le dijo él.
-Vale, veremos que encontramos, se me antoja algo que no sea muy… —se sobresaltó al sentir la vibración de su móvil dentro la bolsa. — Ya se me hacia raro que no sonara —Murmuró de mala gana mientras sacaba el aparato de su bolsa. Cuando lo tuvo entre sus manos observó la pantalla y leyó en ella el nombre de su prima.
-¡Ey Jane donde estas! —Exclamó la voz escandalosa de Any.
-Venga Any no grites que no estoy sorda —Replicó retirando el móvil de su oreja. Miró a Tom y le hizo un gesto de fastidio, él sonrió asintiendo.
-¡Perdón! Pero dime dónde estas
-Muy lejos —Le dijo con voz misteriosa.
-¿Estas con Tom?
-Ajá —Respondió Jane sonriendo.
-¿Donde?
-En la cuidad
-¿En la cuidad? ¿Pero qué hacen allá?
-Fue una locura
-Ya, olvidaste que me iba a quedar contigo estos días
-Joder Any no lo pensé pero te lo juro te lo recomenzare.
-Oye dile que lo siento —Le dijo Tom. Jane frunció el ceño sin comprender.
-Dice Tom que lo…
-Ya lo escuché, dile que da igual… —Interrumpió Any con voz desanimada.
-Bueno Any te tengo dejar, después hablamos ¿Vale?
-Vale.
La llamada se cortó antes de que Jane pudiera agregar algo más.
-¿Por qué me dijiste que le dijera lo siento? ¿Qué le hiciste? —Preguntó Jane tratando de recordar si habia sucedido algo en la playa.
-Habíamos quedado de salir, bueno en eso estábamos cuando Lamb llegó…
-¿Ibas a salir con Any? —Tom asintió alzando las cejas. — ¿Te gusta? —Preguntó sonriendo pero sin poder simular su sorpresa.
-No lo sé, quizás.
-Harían una bonita pareja… —Dijo simplemente y continuó caminando.
…
-En la casa de mi padre tengo ropa, podríamos ir… —Le dijo Tom. Estaban en un restaurante en el centro de la cuidad, a punto estaban de terminar de comer. Habían paseado por muchos sitios antes de detenerse en ese tranquilo lugar y se la habían pasado muy bien.
-Vale, yo creo que sobrevivo con este vestido para la noche
-Te va bien —Le alagó, Jane sonrió.
-Oye ¿y si vamos a bailar más tarde?
-¿Conoces algún lugar?
-Si hay una zona donde hay solo sitios nocturnos, Shane y yo íbamos a uno siempre que veníamos a la cuidad, se llama Bow o algo así…
-Me parece bien, tengo mucho que no voy a un lugar de esos aquí en la cuidad.
-¿No vienes casi a la cuidad verdad?
-No, aparte que mi hermano es más de otras cosas, con sus amigos, más personal… —Jane bajó la mirada. — ¿Lo conocías? —Jane asintió costosamente.
-No es algo de lo que me sienta muy orgullosa… —Murmuró.
-Ya, pero es pasado y ya no importa… —Ella hizo una mueca.
…
-Has estado muy seria —Le dijo Tom. Iban de camino a su casa y en todo el camino Jane no habia abierto la boca ni para decir una pequeña palabra.
-Si quisiera hablar ya lo habría hecho —Replicó ella con cierto fastidio en la vos, Tom sonrió de lado sin apartar la mirada de por donde conducía.
-¿No será por mi hermano?
-Para nada, solo no quiero hablar ¿Cuál es el problema con ello? —Tom resopló quedándose callado para no seguirle el rollo a Jane, se veía a kilómetros que no estaba de humor.
-Mira donde está la camioneta azul —Dijo señalando hacia el frente, Jane alzó la mirada buscando entre las casas la camioneta — Esa es la casa de mi papá —Le dijo. El auto avanzó unos metros más hasta que finalmente se detuvo detrás de la dichosa camioneta azul que estaba estacionada frente a la casa del padre de Tom. Jane tomó aire profundamente mirando por la ventanilla y deseo no haber aceptado ir con él, lo que menos deseaba era ver la cara Bill.
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