Jane se levantó con actitud y expresión retadora dispuesta a enfrentar lo que estaba por venir pero antes que pudiera dar un paso hacia Shane sintió como fue sujetada de la muñeca, bajó la mirada y observó la mano que la detenía con fuerza. Cruzó mirada con él y se encontró con esos ojos color almendra que le suplicaban que se quedara. Su corazón se encogió al encontrarse con esa mirada, tomó su mano con delicadeza y la apartó de la suya. Le dedicó una última mirada, una que iba acompañada de cariño y dolor. Volvió la mirada a Shane y su rostro cambió, tomó sus cosas bruscamente y comenzó a caminar con pasos decididos, empujó a más de un compañero mientras salía del salón, estaba furiosa y asustada y no se podía controlar. Shane la sujetó del brazo y la jaló llevándosela con él sin la menor pisca de delicadeza.
-¡Auch! —Se quejaba Jane — ¿Qué es lo que sucede?
-Cállate —Ordenó Shane secamente sin dejar de jalarla.
…
Tom no podía dejar de pensar en ella, en que se la habia llevado Shane a la fuerza y en que le podía llegar a suceder alguna cosa mala si no hacia algo por ella.
-¿Ey Tom, estas escuchándome? —Cuestionó Lina.
Tom parpadeó varias veces y fijó la mirada en su amiga, quien estaba sentada a un lado de él contándole lo que le habia sucedido esta mañana.
-Creo que no —Se burló Faber. Él se encontraba sentado después de Lina. Kaulitz no respondió nada, su mirada pérdida intrigo a sus amigos quienes lo observaron con preocupación, especialmente Lina.
Tom se puso de pie y comenzó a caminar en dirección al portón de salida.
-¿¡A dónde vas!? —Gritó Lina pero él no volvió atrás, muy apenas podía escuchar los chillones reclamos de su amiga. Kaulitz salió de la escuela, se encaminó hasta la calle y ahí se quedó parado sin saber qué hacer o a dónde ir.
-¡Ey! —El grito de Faber le sacó de sus profundos pensamientos, entonces vio que su amigo se subía en una moto que estaba estacionada a frente a la escuela. — Súbete —Le dijo Faber. Tom corrió hacia donde su amigo lo esperaba y subió a la moto.
Pasaron varias horas investigando dónde podría estar Jane pero era como si se la hubiera tragado la tierra, Tom estaba ansioso y Faber ya estaba cansado de andar de aquí para allá.
-Le voy a marcar a mi hermano a ver si sabe algo —Dijo Faber de repente como si se le hubiera prendido un foco en la cabeza. Tom asintió rápidamente y miró con impaciencia como su amigo se llevaba el aparato a la oreja.
-Mi hermano me ha dicho que tendrán una fiesta esta noche y que lo más seguro es que Jane esté ahí —Dijo Faber después de colgar el teléfono. Tom se llevó la mano detrás de la nuca y se masajeó pensando en que podría hacer.
…
Shane y sus amigos estaban reunidos en el antro del pueblo. Los chicos bebían y bailaban e incluso uno que otro hacia alguna locura o idiotez.
Jane estaba sentada sobre las piernas de Shane y este la tenía rodeada de la cintura con los brazos. Jane estaba tensa y nerviosa sabia que algo estaba mal y que, aunque Shane aun no le habia dicho nada, no tardaría en ponerse en mal plan.
-¿Shane qué pasa? —Volvió el rostro hacia él. Shane sonrió de medio lado y continuó contemplando a sus locos amigos que hacían estupideces. Jane suspiró frustrada, esa sonrisa le decía que nada estaba bien.
-Sabes qué pasa —Susurró Shane cerca de su oído con voz seductora, Jane se estremeció de miedo. —Pasa que quiero saber con cuantos más me has engañado —Jane tragó en seco. Sabía que detrás de esa “amabilidad” y “seducción” se escondía un monstruo enfurecido.
-¿De-e qué habla-as? —Tartamudeó. Shane le sostuvo unos minutos la mirada para luego sacar el móvil de la bolsa de camisa y marcar un número.
Un “ok” fue lo único que Jane alcanzó a captar de la veloz conversación. Shane la apartó de sus piernas con un movimiento brusco y se puso de pie tomándola del brazo. Jane se quejó mientras era arrastrada por Shane otra vez. A pesar de que intercambio miradas suplicantes con algunos de los que se hacían llamar sus amigos nadie hizo nada por ella, a pesar de que todos o la mayoría podían ver la furia en los ojos de él.
Jane no pudo hacer nada más se resignarse, no estaba bien y por su actitud seca y llena de furia presentía que era peor que cualquier otra vez. Sabía que no podía hacer nada contra él. La tenía en sus manos.
Cruzaron todo el sitio ante la mirada discreta de unos cuantos.
-¡Apresúrate!—Ordenó con voz enfurecida tirando con más fuerza de ella. Jane se estremeció de miedo.
Salieron del antro por la puerta trasera, la de emergencia. La obscuridad y el silencio ensordecedor le hicieron estremecerse y abrazarse a sí misma; y no solo por eso, sino también por un intento desesperado de protegerse de lo que estaba por venir. Se detuvieron a unos cuantos pasos de la puerta, ella no lograba ver nada, solo obscuridad y más obscuridad.
-¡Arg! —Escuchó un quejido estremecedor que le puso la piel de gallina una vez más. Su mente solo pudo pensar en lo peor durante unos segundos hasta que avanzó unos cuantos pasos, más empujada por Shane, logrando identificar de quien se trataba.
Tuvo el impulso de salir corriendo y lo hubiera hecho de no ser porque Shane estaba detrás de ella y la sujetaba con fuerza del brazo.
-Edgar, querido amigo —Soltó Shane con voz aparentemente amigable.
Edgar se encontraba en el suelo de rodillas, era sujetado por uno de los amigos se Shane de los brazos tras la espalda. Temblaba de miedo y se arrepentía del gran error que habia cometido, el de contarle todo a Shane. El despecho habia podido contra la razón, se habia sentido furioso después de que Jane se habia marchado de su casa diciéndole que lo único que podía darle era el dinero que le debía, el obviamente no aceptó cegado por la obsesión que sentía por ella, obsesión que lo habia llevado al sitio en donde estaba ahora.
-Así que… te acostaste con mi chica —Dijo Shane luego de varios minutos, eternos para los otros dos. Jane tragó en seco al darse cuenta de lo que habia pasado, Edgar habia hablado demás. Shane pasó de Jane y se acercó a done esta él —Si tuviste el valor de gritármelo en la cara ten el valor de afrontar las consecuencias y deja de temblar —Edgar se quedó inmóvil, horrorizado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario