miércoles, 5 de junio de 2013

Capítulo 5: sólo quería saludar.




Jane abrió los ojos y al instante la voz de Tom resonó en su cabeza: ¿Y si aún no me he olvidado de ti? Jane no supo que responder a eso y a cambio le dijo que cuando llegara a la ciudad tendrían que hablarlo con calma. Sin embargo, al escucharlo su corazón se había detenido y un segundo después comenzó a brincar de alegría por todos lados. ¿Sería posible que Tom siguiese enamorado de ella? ¿Sería posible que pudiera finalmente iniciar una relación formal?
Jane suspiró profundamente para dejar de pensar en eso, no estaba segura si quería llegar a ese punto con Tom.

Después de pasar la mañana con su mamá, fue al bar con su padre. Estaba sentada a lado de él, viendo como atendía a un cliente. Un hombre mayor que pedía una variedad de bebidas pues tendría una fiesta muy importante.


Su móvil comenzó a sonar una vez más y Estefan se volvió para verla, el cliente ya se había marchado.
Jane dejó el móvil sobre la barra encogiéndose de hombros.
-¿Quién es? —Preguntó Estefan.
-Edgar —Respondió a fuerzas.
-¿Están peleados?
 -No, sólo no quiero hablar con él en este momento. —Estefan alzó la ceja al escucharla.
Jane salió del bar rápidamente. No deseaba escuchar preguntas que no quería contestar. Necesitaba pensar muy bien lo que iba hacer pero su corazón le gritaba una y otra vez el camino que debía tomar.

Anduvo a paso lento por la plaza observando todo a su alrededor, disfrutando de la brisa salda que acariciaba su rostro y del sol intenso que calentaba su cabeza.
Mientras caminaba miró a rostros conocidos como era de esperarse y saludó a algunos amigos de sus padres pero ningún joven se acercó a ella. Nada de eso le sorprendía, era una de las razones por las que disfrutaba vivir en la ciudad.
Después se dirigió a la tienda de sombreros donde había estado con Tom una vez, pasó por el cine y finalmente llegó a la playa donde se sentó en la arena como tantas otras veces. Tom, Tom, Tom. Era lo único que había en su mente. Deseaba tomar el primer autobús que saliera para la ciudad para ir a hablar con él, decirle, suplicarle -si era necesario-, que dejara a Any, que volviera con ella. Pero a la vez pensaba en que probablemente lo haría sufrir otra vez, que él terminaría odiándola y olvidándola para siempre. Era más probable que su amor se consumiera y dejara sólo odio, a que su amor se volvería intenso y eterno.
Jane se llevó las manos al cabello. ¿Cómo era posible que estuviera pensando en eso cuando que él un futuro perfecto a lado de Any? El futuro que se merecía tener. Jane sabía que ella jamás podría llegar a formar una familia y Tom, su Tom, era un chico de hogar. Podía imaginarlo correr detrás de un pequeño de cabello castaño y ojos claros como los de él, abrazarlo con fuerza, decirle cuanto lo amaba, hacerle mimos. Tom podía hacer todo eso. Jane apretó los ojos; ella jamás podría llegar a ese punto.
-¡Jane! —El grito despavorido y alegre de Elena la hizo volver a la realidad. — ¡Te he estado buscando por todos lados! —Gritó de nuevo.
Caminó por la arena muy deprisa hasta que llegó a donde Jane estaba. Se sentó a su lado y se tiró a sus brazos.
-Elena, me vas a matar —Decía Jane entre el abrazo.
-Idiota, te he echado mucho de menos.
-Uff, yo también. No tienes idea de cuánto.
-¿Cómo estás? —Preguntó Elena.
-Bien. Lo único que me pesa un poco son las clases.
-La escuela nunca ha sido lo tuyo —Dijo ella.
Jane asintió y miró hacia el frente donde las olas producían un suave sonido.
-¿Te ha pasado algo?
-Bueno, además de saber que existe la posibilidad de que Shane salga de la cárcel, de que Any puede estar embarazada y de que ayer Tom me dijera que probablemente me sigue queriendo, no me pasa nada.
-¿¡Any qué!? —Exclamó. Era lo único que llamaba su atención. Sabía lo de Shane y le había dicho varias veces a Jane por teléfono que Tom la seguía amando; así Any era lo relevante para ella.
-Eso.
-No puede ser.
-Pues lo es y mira que me ha costado asimilarlo.
-¿Pero ya es oficial?
-No, pero casi como si lo fuera.
-Joder, Jane. Y pensar que te fuiste a la ciudad para estar cerca de Tom.
-Y pensar que hace apenas unos cuantos días cuando nos volvimos hablar. —Elena abrió los ojos.
-¡Ya se hablan!
-Ya le hablo. Estuvo buscándome… —Murmuró Jane.
-Sigue siendo el mismo —Afirmó Elena.
La rubia jamás había estado tan de acuerdo en algo con su amiga.


…
Tom miró cómo su padre daba la vuelta después de despedirse. Se iba de viaje por dos semanas con su nueva novia.
-¿Y bien? —Cuestionó su hermano. Por fin estaban a solas y Bill iniciada rápidamente con los interrogantes.
Kaulitz tomó aire antes de hablar.
-Ayer estuve hablando con Any —Se aproximó a la sala y se sentó —Las cosas siguen igual de mal, creo que peor.
-¿Crees que sea por lo de Jane? —Cuestionó mientras se colocaba a su lado.
-No estoy seguro, Bill. Ya te había dicho que ha estado actuando raro.
-A lo mejor es cosa de esperar que se la pase.
-Quizá. —Murmuró apenas — También pensé en Jane y lo he estado haciendo más desde que fui al bar.
-¿Y? ¿Qué has pensado?
-Bill —suspiró —, anoche le dije algo…
-¿A quién? ¿A Jane? —Tom asintió — ¿Qué le dijiste?
-Que qué pasaba si aún no la he olvidado.
-¡Tom!
-Lo sé, lo sé.
-¿No la has olvidado?
-Quiero hablar con Any —Respondió apenado.
-¿Sobre qué?
-Es mejor que nos tomemos un tiempo.
-¡Pero Tom! —Exclamó su hermano.
-No puedo estar dudando y seguir a su lado.
-¡Para qué dejaste que se ilusionara! ¡Tom, puede estar embarazada!
-Sí —Dijo — Bill, ella también ha tenido un comportamiento extraño.
-Hasta yo tendría una actitud así, es obvio que se da cuenta que no la quieres.
-Pero sí la quiero.
-No como a Jane —Replicó el menor muy enfadado.
-Hoy hablaré con ella.
-Tom, por favor, no le hagas daño. Ella no lo va a soportar y yo jamás te lo perdonaré. Es la mejor chica que pudiste encontrar.
 -Bill, te juro que lo intenté. Hubo momentos que juré amar a Any…
-Y apareció Jane para arruinarlo todo —A completó su hermano más molesto que antes.
Tom no respondió a ello.
-¿Por qué no me la pudo sacar de la cabeza? —Se agachó.
-¡Porque estás enamorado! ¡Porque eres un idiota masoquista! Solo puedes recordar lo bueno que pasaste a su lado, pero olvidas todas las bajezas que te ha hecho. ¿Por qué te empeñas en  creer en ella? Entiéndelo, Any jamás te haría nada de lo que te hizo Jane.
Tom suspiró. 
Se levantó, tomó su chaqueta negra y las llaves del auto. Abrumado, por todas las certeras razones que tenía su hermano para aborrecer a Jane, condujo a casa de su novia tratando de tomar una decisión.  



El auto se detuvo frente a un bar conocido entre los estudiantes de universidad. A Tom no le gustaba demasiado ese lugar, y ninguno que se le pareciera. Había estado ahí un par de ocasiones pero no le encontró sentido. Recordó por qué salía tanto en el pueblo, por qué iba a fiestas y al bar; siempre fue para ver a Jane.
Bufó. ¡No era posible que su mente le estuviese haciendo esa mala pasada! Después de pasar tantos meses sin estar pendiente de Jane, de creer que la había olvidado, ahora no paraba de pensar en ella.

La realidad era que no tenía humor de entrar en aquel lugar y que la chica que acompañaba no había hablado, si acaso tres o cuatro monosílabos para responder a las preguntas que él le hizo.
-Cuando veamos que le fiesta decae salimos a hablar.
-¿Por qué no hablamos ahora mismo? ¿Para qué esperar un minuto más?
-Tom, por favor —Él no respondió con palabras sólo comenzó a caminar.

Después de mirar cómo los amigos de la pelirroja parloteaba y tenían conversaciones donde no existía cabida para él, se levantó por una bebida. Era imposible tener que soportar las miradas de “qué hace alguien como tú con una chica tan inteligente como ella”. Era más de lo que podía hacer por Any. Nunca le había resultado fácil la convivencia y generalmente siempre hacía lo posible por integrarse pero en ese momento era más fuerte el impulso de salir corriendo y dejarla ahí, con todos ellos.
Después de tomarse las dos bebidas que le ofreció una chica morena muy guapa se fijó en el grupo que reía desquiciadamente. Tom suspiró profundamente y ubicó a su novia a una cierta distancia de ellos. Estaba parada, mirando fijamente, casi estupefacta en aquella hacia una dirección que él no lograba ver con claridad. Comenzó a andar hacia allá y con forme se acercaba podía distinguir mejor el rostro desencajado de la pelirroja.
Se acercó a ella muy extrañado y trató de seguir el rumbo de sus ojos.
-¿Qué ves? —Le preguntó con curiosidad.
Any se sobresaltó estrepitosamente y se llevó la mano al pecho.
-¡Me has asustado! —Dijo riendo nerviosa.
-¿Qué mirabas? Te veías muy entretenida. Bueno, más bien parecías asustada…
-Na-nada… no era nada…
Tom volvió la mirada hacia aquel lugar pues la expresión de su novia era entre angustia y nerviosismo. Al mirar de nuevo hacia allá reconoció un rostro familiar. Su mirada fue recibida por un rostro con expresión divertida, unos labios estirados en una sonrisa amplia pero sobretodo sínica, unos ojos de felino llenos de maldad y diversión. Al instante se le fue el aire del pecho y apretó los puños.
-¿Eso mirabas? —Cuestionó con un sonido extraño en su garganta. Any asintió a duras penas.
-Vámonos, Tom. Por favor, vámonos.

Tom la sujetó de la mano y caminaron hacia la salida a paso muy rápido sin siquiera despedirse del grupo de jóvenes que en ningún momento hacia cesado en risas y burlas.
Atravesaron la puerta y pudieron respirar profundamente una vez se encontraron fuera. Había aún mucha gente que deseaba entrar al bar, muchas parejas platicando una fila de auto en la calle.
Tom no podía negar lo alarmado que estaba. Sus dedos temblaban entorno a los de Any y lo único que podía pensar era en cómo es que se encontraron con Lamb ese noche. ¿Qué estaba haciendo Lamb ahí? ¿Los estaba siguiendo? ¿Los vigilaba por orden de Shane?
Ante todos esos cuestionamientos apretó con más fuerza la mano de su chica queriendo encontrar la seguridad que se le estaba yendo de las manos.
-¿Estas bien, Any?
-Sí, vamos al carro.
-¡Kaulitz! ¡Alto ahí! —Escuchó su voz divertida y amistosa. Pero Tom sabía que era todo lo contrario.
Se detuvo y volvió el cuerpo sin dejar de sujetar a su novia.
-¡Quién diría que me encontraría contigo precisamente en este lugar! ¡Ah, pero que pequeño es el mundo!
-¡Déjanos en paz!
-Tranquilo Kaulitz, yo no quiero hacerles daño —Sonrió.
-Hola pelirroja, cuanto tiempo sin verte —Any retrocedió y escondió el rostro detrás de la espalada de Tom.
-¿Qué es lo que quieres?
-Nada Kaulitz, ¿Por qué estás tan agresivo? —Cuestionó como si nunca le hubiese hecho nada. Tom sintió asco sólo de escucharlo — Yo sólo vi a la pelirroja y nada, quise saludarla porque me cae bien.  Ah... y también preguntarle si seguía saliendo contigo.
-¿Para qué querías saber eso?
-Nada, simple curiosidad… siempre creí que no iban a durar. ¡Pero quién lo diría —Tom frunció el ceño sin comprender.
-Any, vámonos.
-Vale, yo también debo entrar —Dijo señalando hacia el bar — Nos vemos luego, un gusto pelirroja —Sonrió. Any no alzó la mirada simplemente permaneció siendo protegida por Tom.




-Continuará. Pido disculpas por tardarme tanto. Pido paciencia u.u

6 comentarios:

  1. Jane se esta quebrando la cabeza por lo que Tom, le dijo.... tengo una duda desde hace mucho, ¿Bill esta interado en Any? digo la defiende a capa y espada y tiene una novia pelirroja¿? .... la actitud de Any me sigue poniendo de nervios, tendra que ver con la presencia de Lamb ¿?

    Leny dejaste un capitulo con muchas dudas para mi pobre cerebro... espero el proximo >.<

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    1. Lo siento Mimiis, pronto se resolveran todas esas dudas :D lo prometo. Y bueno, respecto a Bill hay mucha probabilidad de que esté interesando en Any .__.

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  2. Dios que caos! Gracias por subir lenny y si nto te tendremos paciencia. Me encantó no se por que ahora no me fío de Any!

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    1. De nada Alesh, gracias por leer :D hay que ver si realmente es de fia o no :D

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  3. sigue subiendoooooooo! D: Esto se está poniendo muy bueno :s

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  4. sube sube sube sube cada vez esta mejor!!! :D

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