El cuerpo de Jane de estremeció al escuchar las palabras de su
padre, pero tenía razón, si permanecía en el pueblo corría riesgo de que Shane
le hiciera algo. Inmediatamente al pensar en esa posibilidad pensó en Tom y
sintió que se le iba el alma del cuerpo. No, a Tom no lo iba a volver a tocar,
de eso se iba a encargar ella. Pero no sólo estaba Tom; también Jaime, Elena,
Edgar, Lina, Faber, los primos York´s, algunos amigos de Jaime.
Jane tomó una bocanada de aire tratando de tranquilizarse.
-Todo va a estar bien mientras estés en la ciudad.
-¿Realmente crees que lo dejen libre? —Cuestionó angustiada. Deseaba
que él le respondiera que no, que le dijera que se iba hacer justicia y todo
iba a marchar bien.
-Sí, Jane. Su familia es demasiado poderosa, seguramente no lo han
dejado en libertad porque están acomodando las cosas de la mejor manera para
que nadie ponga objeción a su liberación.
Jane se llevó las manos a la cara y se las pasó por el cabello,
las mejillas y la frente, con mucha desesperación.
-¿Qué va a pasar con los demás? Sí, yo voy a estar en la ciudad, pero…
¿y Jaime, Faber, Elena, Lina, Edgar... tú papá? ¿Te has puesto a pensar en
ello?
Stefan tragó en seco.
-Sí, lo he pensado, pero yo creo que nosotros estaremos bien. A
todos ellos los protegen sus familiares. Pero yo a ti, Jane, no puedo
protegerte aunque lo intente.
-¡Me ayudaste mucho la última vez! —Le dijo ella recordando la
detención de Shane.
-¡Pero no tengo dinero como ellos, no puedo protegerte así como lo
harán los padres de Faber o Lina! —Escupió muy frustrado.
…
Después de estar con su padre continuó su recorrido por el pueblo.
Caminó cuatro cuadras hacia el norte hasta que el cantó de las gaviotas
despertó una sonrisa en sus labios. Vio el restaurante de la familia de Faber y
se acercó manteniendo la sonrisa.
-Buenas tardes, ¿Cuál será su pedido? —Cuestionó Faber sin
levantar la mirada. Estaba realizando cuentas en una libreta de hojas verdes.
-Faber, soy yo —Dijo Jane. Faber alzó la mirada y abrió los ojos.
-¡Jane! ¡Qué gusto verte! —Exclamó tan efusivo como siempre.
Se levantó de la silla donde estaba sentado y le sacó la vuelta al
mostrador para saludarla. Le dio un fuerte y efusivo abrazo. Jane no esperaba
menos de él.
-¿Cómo estás? —Cuestionó la rubia al separarse.
-¡Estupendamente bien! Aunque los he extrañado demasiado ¿Desde
cuándo estas en el pueblo?
-Llegué esta mañana.
-Woh ¿Y cómo ha ido todo allá en la ciudad? —Preguntó mientras se
sentaba en uno de los taburetes donde la gente solía sentarse para pedir su
orden; le indicó a Jane que se sentara también.
-Muy bien, estoy yendo a la universidad.
-Eso me comentó Tom.
-Sí, y también estoy trabajando en un bar y vivo en un
departamento. La verdad me he adaptado bien, me gusta.
-Qué bueno. —Dijo él sonriendo. —Ni te pregunto por Tom porque sé
no se hablan…
-De hecho esta semana decidimos frecuentarnos más seguido.
-¿De verdad? ¿Y cómo están las cosas entre ustedes? —Inquirió
mirándola con curiosidad.
-Nada ha cambiado. Él con Any… y luego con eso de que está embarazada.
—Faber asintió.
-Sí, me enteré de eso. La verdad creo que es el peor error que
pudieron cometer.
-¿Por qué? Están jóvenes pero no serán los primeros.
-No lo digo por eso —Murmuró Faber.
-¿Cómo?
-Sé lo mucho que te quiso, y créeme, un amor así no se muere de la
noche a la mañana.
-Han pasado muchos meses ya…
-Es que es Tom. Lo sé, tendrías que a verlo visto en esos día. Con
sólo ver su cara podías saber que estaba pensando en ti
-Y luego cuando te veía, eso incluso antes de que se conocieran y
fueran amigos. Te mirada, siempre lo hacía. Cuando alguien hablaba mal de ti o
algo, él ponía mala cara. A mí me decía siempre que tú no eras lo que parecías,
que eras diferente. Él veía cosas buenas en ti, cosas que nadie más podía ver —Le
contó Faber con una expresión tan seria que Jane no tuvo duda que decía la
verdad.
Ella sintió un pinchazo en el corazón y se mordió el labio con
fuerza autocastigándose por haber sido tan estúpida con él.
-¿Tú crees que él aún…?
-Sí, pero quiere olvidarte por todo lo que pasó.
-¿Está utilizando a Any para olvidarme? —Cuestionó Jane asombrada.
Nunca hubiera pensado en algo así.
-No lo sé, Jane. Pero yo creo que sí, sólo que no se ha dado
cuenta.
-Mmm… —Dijo Jane.
Suspiró y miró hacia abajo.
-¿Qué pasa contigo? —Preguntó Faber con suma tranquilidad.
Jane alzó la mirada y contuvo el aliento un segundo.
-Estoy pagando caro todas las cosas que le hice.
-¿Pero qué sientes?
Jane se mordió la comisura del labio inferior con nerviosismo y
contuvo el aliento una vez más.
-Que lo quiero, que lo quiero tanto hasta el grado de sentir que
no lo merezco.
-¡Waoh!
-No le digas nada de esto
por favor —Suplicó.
-No te preocupes, no le diré nada. Será cuestión de tiempo. Está
dolido, y si lo está significa que aún te quiere.
Después de pasar la tarde platicando con Faber fue a casa de
Elena, ahí le informaron que ella había salido y que seguramente no regresaría
hasta tarde. Eran ya pasadas las diez de la noche pero optó por seguir
caminando por la avenida principal donde los ojos la reconocían pero nadie se
acercaba a ella, nadie de los que antes estaban en su círculo de amistad. Decidió
no preocuparse más por ello, era evidente que esa gente se movía por interés y
ella ya no entraba en nada de eso.


Terminó frente a la casa de Jaime, tocó dos veces y esperó a que
le abriera.
-¡Jane, qué sorpresa! —Exclamó él al abrir la puerta.
-Hola, Jaime —Dijo sonriendo. Jaime la recibió con un fuerte
abrazo y la hizo pasar.
Ahora comprendía quienes eran sus verdaderos amigos.
…
-¿Puedo ir a verte? —Escribió
Tom en el móvil y envió el mensaje.
-No Tom, estoy a punto de
quedarme dormida. Mañana tengo que levantarme temprano. —Recibió como
respuesta.
-Mañana es sábado, Any —Escribió
él y lo envió.
-Bueno, entonces tengo
sueño.
Tom suspiró y se dejó de escribir mensajitos y le marcó para
hablar con ella.
-Ey, Tom —Respondió ella con voz apagada.
-Any, necesitamos hablar. Esto no puede seguir así.
-Estoy de acuerdo pero tengo mucho sueño… ¿qué tal si hablamos
mañana? —Dijo sin apartar aquel tono de voz, eso alarmaba más a Tom.
-Pero Any ¿Estas bien? creí que esto era por la presión de la
escuela o lo del embarazo…
-No es nada de eso. Mañana hablamos ¿Vale? —Interrumpió ella.
-Sé qué no es por eso, llevas varios días así, incluso antes de
que sospecharas que estabas embarazada. Any, por favor dime qué pasa, no voy a
poder dormir. —Cuestionó desesperado.
Escuchó como Any suspiraba profundamente.
-Tampoco puede ser por Jane, porque hace unos cuantos días a penas
que ella y yo nos vimos…
-¿Ya no me quieres?
-Más de lo que debería. —Respondió —No es eso…
-Me estas asustando, entonces.
-¿Tom, tú me quieres? —Cuestionó con voz rota. Tom contuvo el
aliento antes de responder.
-Sí, Any. Te quiero.
-Hasta mañana, Tom. Descansa —Dijo y colgó.
Miró la pantalla del aparato sin creer lo que Any había hecho.
¿Qué pasaba con ella? ¿Por qué se comportaba de aquella manera?
Mientras aventaba el móvil a un lado se le cruzó por la mente que
quizá era él el problema. Quizá Any pensaba que aún no había superado su amor
con Jane. Pero sí lo había hecho, y precisamente era gracias a ella.
Suspiró profundamente ¿Había superado realmente a Jane? En ese
momento, sentado en aquel sillón, viendo la pared vacía, experimentó una gran
confusión. Recordó el bar, cuando la fue a buscar. Ella moviéndose sobre aquel
escenario con tal libertad y goce, saboreando la música, experimentando un
éxtasis, parecía un ángel. Ella poseía esa cualidad de seducir con solo una
mirada, con un mínimo gesto.
Volvió la mirada al móvil y lo tomó. Buscó entre las llamadas
realizadas y encontró rápidamente el número de Jane. Le marcó sin pensarlo
mucho y esperó que no estuviera lo suficientemente ocupada con su familia,
amigos o con Edgar.
-Jane soy Tom. ¿Estabas dormida?
-¡Tom, hola! Sí, un poco. Llegué a casa muy
cansada —Dijo con voz somnolienta — ¿Pasó algo?
-No, nada sólo quería saber cómo estabas… ¿Cómo
estaba todo para allá?
-Muy bien, la verdad es que me han recibido muy
bien. Vi a Faber y a Jaime. Estaban muy emocionados y dijeron que nos han
extrañado mucho —Tom sonrió.
-Me imagino, a veces quisiera volver.
-Lo sé, yo también. Quisiera quedarme —Dijo con
voz sonriente — ¿Y cómo estás tú? —Tom suspiró antes de responder.
-Bien.
-Uy, eso no sonó para nada bien.
-Problemas con Any. También para eso te hablaba.
No sé qué hacer.
-¿Qué pasa? ¿Es por el emb…?
-No, no sé. —Dijo antes de que terminara de
pronunciar la palabra —Ha estado muy rara, ha dejado de ser cariñosa.
-¿Es por mí? —Cuestionó Jane. Tom tomó una
bocanada de aire antes de responder.
-En parte creo que sí, pero hay algo más, lo sé…
hoy cuando estuve hablando con ella quise ir a visitarla pero me dijo que
estaba muy cansada y no que más…
-Ajá —Incitpo ella a que continuara hablando pero
Tom realizó un larga pausa dudando si debía decir lo que estaba en la punta de su
lengua.
Finalmente, luego de unos segundos, tomó valor y habló
con dificultad.
-Le pregunté si ya no me quería.
-¿Qué te dijo?
-Que más de lo que debería.
Jane suspiró.
-Ojalá estuvieras aquí —Dijo él de repente con voz apagada y
sintiéndose culpable pues a quien debería estar deseando a su lado era a su
novia no a ella.
-Tom —Replicó Jane sin aliento.
-No quiero estar solo. No hoy.
-No lo estas.
-Jane…
-¿Qué?
-¿Y si aún no me he olvidado de ti?
-Continuará. El capítulo era más largo pero me voy en un rato fuera de la ciudad y vendré el jueves y me parecían muchos días. En fin, es cortito.
-Continuará. El capítulo era más largo pero me voy en un rato fuera de la ciudad y vendré el jueves y me parecían muchos días. En fin, es cortito.




yo pienso lo mismo que Faber, Tom aun sigue enamorado de Jane aunque intente hacerse el occiso... La actitud de Any es muy rara, es como si estuviera escondiendo algo.
ResponderEliminaraasdjfkajdsjadkgjñafdkgjñfdkjgksdfjñgkjdsfñkgjñdfkjgñkdsdsaf! Espero que hayas entendido mi mensaje
ResponderEliminarme encanta!!!! síguela pronto!!!!!
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