viernes, 1 de marzo de 2013

Capítulo 81: Invitación




En cuanto divisó el bar del padre de Jane, se percató también la presencia del auto de la madre de Faber, una camioneta roja que solía prestarle muy de vez en cuando; pero también miró de una camioneta negra lujosa con rines brillantes. Era de Shane, de eso estaba seguro. 
Detuvo la moto delante del local, en la banqueta, y se bajó. Nunca antes había estado ahí dentro, pero Any le había contado que era un lugar excepcional, con una decoración adecuada y los espacios bien delimitados, una vez entrabas ya no querías salir.
Al entrar, lo primero que notó fue que el lugar estaba completamente vacío, o al menos eso parecía a simple vista. No había nadie atendiendo la caja pero la televisión de pantalla plana que estaba colocada en lo alto de la pared, justo enfrente, se encontraba encendida en un canal de música como si alguien la hubiese estado viendo hacia un segundo. Tom sintió una punzada en el pecho y comenzó a respirar jalando bocanadas de aire.


Extrañado y, por qué no, asustando también, tomó el móvil y marcó con desesperación el número de su amigo, abatido por no saber de qué iba todo lo que estaba presenciando. El timbre se escuchó una sola vez y después se fue directo al buzón, Tom comprobó que definitivamente algo no estaba bien.
Se colocó en el centro del sitio, entre las mesas circulares que generalmente estaban ocupadas, y recorrió todo el lugar con una rápida mirada. Nada parecía estar fuera de lugar, pero no comprendía que era lo que estaba pasando. ¿Por qué Faber le había llamado diciendo que Jane se encontraba mal? ¿Por qué estaba su auto afuera o el de Shane?
Antes de que pudiera continuar analizando la situación una voz armoniosa y seductora se escuchó detrás de él.

-Kaulitz, viejo amigo.
Tom advirtió inmediatamente de quién se trataba antes de girar para verlo.
-¿De qué se va esto? —Cuestionó Tom sin comprender — ¿¡Dónde está Faber!? ¿¡Le has hecho algo!?
Shane sonrió ampliamente complacido.
Una puerta color rojo quemado, que se encontraba al fondo y que Kaulitz no había notado su presencia, se abrió. Lamb fue el primero en salir, seguido de dos chicos más, con apenas quince años. Ellos avanzaron y pasaron por en medio de Shane y Tom y se colocaron delante de la puerta de entrada. Tom supuso que era para impedir que huyera, de cualquier manera no tenía pensado hacerlo sin Faber y Jane.
-¿Dónde están?
Shane sonrió de nuevo, antes de contestar.
-Tu amigo y ella están bien, por ahora.
-¿Qué es lo que quieres decir?
Shane hizo una seña para que Lamb se acercara.
-Explícale —Le ordenó mientras sacaba un cigarro de una cajetilla verde que llevaba entre las manos. Le dio una profunda calada cuando lo tuvo encendido y se dedicó a mirar hacia las ventanas de cristal donde el pueblo parecía seguir su rutina diaria de cualquier día.
-Queremos que te unas a nosotros —Comunicó Lamb con voz cortada.
Tom frunció el ceño sin comprender.  
-¿U-unirme?
Lamb resopló con enfado.
-Sí, unirte ¿Qué no conoces el significado de la palabra unirte? —Replicó rolando los ojos.
-Trabajar para mí —Habló Shane con voz sumamente calmada, Tom se sorprendió tanto por el ofrecimiento y por esa forma de hablar que jamás había escuchado en él.
-¿Quieres que yo trabaje con ustedes? ¿Por qué el interés, no entiendo? ¿Por qué yo?
-Mira Kaulitz, confórmate con comprender que si no aceptas algo muy malo le puede suceder tanto a Fabersito como a Jane. —Escupió Lamb más fastidiado que antes.
-Es que… —Dudó pero Shane lo fulminó con la mirada.
-Es sencillo Kaulitz, mi negocio no está funcionado en el pueblo.
-Jane ya no es rentable, ya nadie está interesado en ella —Dijo Lamb con un gesto en la mano, restándole importancia. Tom sintió la rabia roerle por todo el cuerpo sólo al escuchar su nombre y al saber todo lo que Shane le obligaba a hacer.
-Cállate, Lamb —Lo regañó Shane. —y como decía, necesito que alguien se haga cargo. Sé que de cualquier otra manera jamás aceptarías.
-Y no pienso hacerlo, no pienso trabajar para ti. Me repugnas demasiado —Masculló Tom.
Shane se limitó a sonreír.
-Lo mismo opino de ti.
-Y más porque ahora todo el mundo habla del chico de rastas, Kaulitz, el que entró a robar a casa de los Güilón. Las chicas están locas por ti, joder —Volvió a decir Lamb imprudentemente, la mirada asesina de Shane no se hizo esperar.
-¿De qué lado estas? —Cuestionó Shane realmente enojado.
-Pues del tuyo, sólo que él quería saber…
-No estamos aquí para dar explicaciones Lamb, si Kaulitz le importa un poco la estabilidad física de Faber y Jane tendrá que aceptar sin replicar.
Tom tomó aire llenado sus pulmones, un acto desesperado de tranquilizarse pero no funcionó.

…
Logró respirar con alivio cuando la camioneta negra y lujosa se marchó rechinando las llantas enrabiada en dirección al norte. Cuando pudo reaccionar corrió hacia la puerta por donde había salido Lamb y la abrió de golpe. Sintió como su cuerpo perdía un gran peso de encima al visualizar a Faber y a Jane sentados en el piso. Ambos estaban atados de manos y piernas, pero en mejor estado del que hubiese imaginado. Faber tenía el ojo derecho morado y la nariz no le paraba de sangrar, mientras que a Jane le resaltaban los ojos rojos con maquillaje corrido por las lágrimas, además de que sus mejillas estaban encendidas; Tom supuso que la habían golpeado pues no era el clásico matiz rojo que estas adquirían en una situación vergonzosa.
-¡Tom! —Exclamó Faber al verlo — ¿Y Shane y Lamb?
-Ya se fueron
-¿Pero cómo…?
-¿Se encuentran bien? —Cuestionó agitado e ignorando la pregunta de su amigo. Ambos asintieron. — ¿Qué fue lo que sucedió? —Miró a Jane. Esta le dedicaba una miraba seria, esos ojos fijos y afilados permanecían casi congelados. No vio en sus pupilas la alegría y el alivio que vio en Faber, ella simplemente permaneció con su mirada inexpresiva. Tom supuso en que probablemente sabía algo de la propuesta de Shane, o al menos ella se imaginaba que algo iba peor de lo que parecía.

-Joder —Habló Faber mientras Tom desataba los nudos de las muñecas y de las piernas de Jane —Se me antojó tomarme un cerveza y como nunca había entrado al bar de Jane simplemente ocurrió venir, cuando entré estaban Shane y Lamb. El primero tenía sujetada a Jane del cuello —Faber calló de repente su relato.
-Faber trató de ayudarme pero como veras le fue peor —A completó Jane. Tom le dedicó una mirada antes de ir con su amigo y comenzar a desatarlo.
-Sí, me golpearon y la golpearon a ella también —Tom sintió la rabia roerle dentro — Después me obligaron a que llamarte, me obligaron a decirte que Jane estaba muy mal, no sé porque querían hacer eso. —Tom se tensó — ¿Por qué lo hicieron?
-Querían…
-¿Qué querían? —Insistió Jane con voz seca.
-¿No creen que necesitan ir a clínica para que los revisen?
-Yo me encuentro bien, aunque Faber si lo necesita. Pero no has contestado a nuestra pregunta.
-Cierto —Dijo Faber.
Tom se levantó y contempló a sus amigos mientras se ponían en pie.
-Shane quiere que trabaje para él.
-¿¡Cómo dices!?  —Exclamó Faber.
Jane bajó la mirada sin echar ver asombro, Tom comprobó que ella sabía algo.
-¿Está loco? ¡Joder! —Continuó exclamando Faber — ¿Pero por qué quieren que trabajes para él? No entiendo.
Tom no respondió.
-Porque Tom está en boca de todos y además, que yo ya no le sirvo —Respondió Jane secamente. Avanzó hacia la puerta y salió caminado a paso rápido.
Tom se acercó a Faber y lo ayudó a mantener el equilibrio.

-¿¡Jane!? ¡Jane! —Tom escuchó la voz alterada y angustiada de Elena a lo lejos.
-¿Qué les respondiste? —Cuestionó Faber ignorando el alboroto que se escuchaba fuera.
-Me dijeron que si no aceptaba no los iban  a dejar libre —Hizo una pausa para tratar de hablar con normalidad pero la verdad era que su voz se escuchaba rota — Sé que Shane es capaz de todo y tuve que decirle que aceptaba.
-¡Qué!
-No sabía qué hacer, yo sólo podía pensar en ti y en Jane y en que algo muy malo les había pasado. Y en que tenía que aceptar para que no les pasara nada más.
-No piensas trabajar para ellos ¿Verdad?
Tom negó rápidamente.

Caminaron de vuelta a la entrada, Faber apoyado en Kaulitz pues había recibido una patada en la espinilla que le impedía andar sin sentir dolor.
Vieron a Elena hablando angustiada delante de Jane, con Any y Miguel a un lado con la misma expresión. Tom sintió una punzada más en su pecho recordando cómo había salido corriendo para ayudar a Jane; miró a Any con ansias y pena, deseando que la pelirroja no estuviese enojada como debía estarlo. Tenía todo el derecho, pero él no quería hacerla sufrir, no había pensado en ella durante el recorrido de su casa al pueblo y lo único que había pensado era Jane, Jane y sólo Jane.
-Estoy bien, se los juro —Decía la rubia con insistencia.
-Pero Tom dijo… —Murmuró Any.
-¡Sí, pero ya les dije que fue sólo una falsa alarma! ¡No pasó nada!
-¡Faber! —Exclamó Any cuando se percató de la presencia de ambos y de que este tenia sangre en el rostro. — ¿Qué fue lo que sucedió, Tom?
-Una broma muy pesada de Shane y Lamb —Respondió él. Ni Jane ni Faber desmintieron aquella información.
-Sí, pero estoy bien. Sólo necesito que me den algo para el dolor.
-Y para la hinchazón, lo cual no te vendría nada mal —Replicó Jane.

…
-Son unos verdaderos idiotas —Dijo Any en un susurro dirigiéndose a Tom.
Estaban sentados en la pequeña sala de espera de la clínica, junto a ellos se encontraban Elena y Miguel, mientras que Faber y Jane eran atendidos por la enfermera pues las horas de trabajo del doctor ya habían terminado.
-Lo sé…
Any volvió el rostro y miró a Tom directamente. Este trató de bajar la mirada pero luego de unos segundos desistió de la idea y permaneció manteniendo la conexión de sus ojos.
-Lo siento —Murmuró. Any sonrió de medio lado pero sus ojos la delataron cuando se cristalizaron. Tom acarició su mejilla con las yemas de sus dedos, tratado de reconfortarla.
-Nunca te disculpes por amar a alguien —Dijo haciendo el intento de sonreír mientras apartaba la mirada de sus ojos.

La puerta del consultorio donde estaban siendo atendidos Faber y Jane se abrió de golpe y fue la rubia la que sobresaltó a todos los que ocupaban la sala de espera con el zapatear de sus botas altas.
-¿Cómo te fue? —Preguntó Elena desde su lugar. Jane se encogió de hombros.
-Bien, ya se los había dicho.
Tom observó que llevaba un pequeño parche en la mejilla y uno más grande en el cuello, y se sintió inquieto, no había visto ninguna herida visible ni alarmante cuando la estaba desatando.
-¿Qué te pasó en el cuello y en…? —Dejó la pregunta inconclusa. Jane volvió a verlo sobresaltada, y asimilando el hecho de que él le digiria la palabra. Ya lo había hecho en el bar pero estaba tan aturdida con todo lo que había pasado que ni siquiera se había puesto a pensar en las veces que soñó con ese momento.
-Nada, un aruñón —Se señaló el cuello —Y una pequeña cortada que me hice al caer y golpearme con un mueble —Terminó murmurando. Tom asintió un poco aliviado.
-¿Y a Faber lo están curando? —Preguntó Miguel. Jane asintió simplemente.
El momento de silencio incomodo se postergó hasta que Jane habló  nuevamente dirigiéndose sólo a una persona.
-¿Tom, podemos hablar afuera? —Él asintió inmediatamente y se volvió hacia Any quien mantenía la mirada en sus manos, como si estas fueran realmente interesantes.
-Ahora vengo —Susurró sólo para ella. Any no se movió ni siquiera pestañó, simplemente permaneció en la misma posición.

Jane hizo una mueca de asco cuando comenzó a caminar hacia la puerta cuando  nadie la veía, sabía que estaban juntos. Elena se lo había dicho cuando le habló por teléfono unas cuantas horas atrás; justo antes de que Shane entrara al bar a reclamarle que sus resultados en el trabajo no habían aumentado, antes de que Faber tratara de liberarla y resultara golpeado.

Con el cuerpo temblándole de la impaciencia, de la emoción, de los nervios, caminó unos cuantos pasos más hasta lograr estar lo suficientemente lejos de la clínica como para que alguien pudiera escucharlos o verlos.
Tenía tanto tiempo sin estar tan cerca de él que eso ahora era como un lujo, un privilegio, el cual debía aprovechar.
Tom se detuvo cuando Jane se recargó en la barda alta que pertenecía al local de dulces que se encontraba a un lado de la clínica y que en ese momento estaba cerrado.
-Tanto tiempo sin hablar… —Dijo Tom con voz tranquila.
Jane sonrió de medio lado, luego sacó un cigarro de su chamarra de cuero y comenzó a fumar.
-Lo sé.
Deseaba poder alargar ese momento y permanecer así por muchos siglos, cerca de él. Pero sabía que eso era imposible. La había cagado un sinfín de veces en los meses pasado, se había portado como una zorra, le había herido con las palabras más viles y crueles, y le había demostrado todo menos amor. Lo que menos se merecía de Tom era su perdón.
-¿De qué querías hablar? —Incitó él. El momento terminó más rápido de lo que ella hubiese calculado.
Decepcionada alzó la mirada y contempló por un momento sus hermosos ojos; después, cuando su corazón se sacudió, volteó la mirada hacia un lado.
-¿Vas a aceptar trabajar para Shane?
-No —Respondió. Jane volvió a mirarlo totalmente sorprendida, el antiguo Tom hubiese dicho que sí a la primera. — Le dije que lo haría para que se fueran y los dejaran en paz, pero no pienso hacerlo ¿Sabes el asco que siento por él, por Lamb? —Jane asintió pesadamente. Lo sabía perfectamente, últimamente sentía mucho asco por ellos; aunque claro, era igual al que sentía por sí misma.
-Lo que sea menos huir cobardemente de aquí o aceptar como idiota todas sus amenazas. Estoy cansado de todo eso y pase lo que pase no me doblegaré ante él.
Jane tragó en seco al escuchar sus palabras, él siempre había sido valiente pero ahora se daba cuenta que su cambio no sólo había sido externo o en cuanto a la alegría que profesaba, ahora sabía que todos esos meses sin velo, sin hablarle, le había hecho bien. Tom había crecido, al fin demostraba toda esa fuerza que se encontraba enterrada en él y que le hacía brillar intensamente.
En esos momentos parecía incluso más atractivo, más varonil y fuerte de lo que alguna vez le pareció.
-¿Shane te dijo algo de que quería que trabajara para él? —Jane asintió antes de responder.
-Sí, me dijo que… —Hizo una pausa volviendo su rostro completamente sombrío —Que no le servía para nada. Es irónico porque hace unos meses estaba tan obsesionado conmigo y ahora, que nadie está interesado en mí, me hace a un lado. Y últimamente todos hablan de ti. Escuché un día que Shane le dijo a Lamb que necesitaban a alguien más porque yo ya no atraía ni a las benditas moscas, que necesitaba alguien nuevo, alguien en quien todos confiaran y admiraran. Obviamente no se me ocurrió nadie más que tú, y lo supe porque todos ellos no paraban de hablar de ti. Kaulitz esto, Kaulitz aquello. Pero hacernos esto, a Faber, ha sido demasiado.

-¿Vas a seguir aguantado todo lo que te hace? —Cuestionó Tom sin evitar el dejo de reclamo en la voz.
-Nunca he sabido qué hacer ¿Por qué voy a saberlo ahora? —Replicó. —Tú nunca has entendido. Tienes a tus amigos que darían todo por ti, tienes a gente que te aprecia porque te conoce y saben cómo eres, tienes unos padres excepcionales y un hermano que siempre está contigo aunque esté tan lejos. Tienes una salida.
-Tú también la tienes sólo que no has querido verla.

Jane suspiró botando la colilla de cigarro para después pisarla con el tacón de su bota.

-Creí que la próxima vez que habláramos iba a ser diferente, que iba  a ser especial y que terminaríamos riéndonos.
-Eso no puede pasar justo ahora, y mucho menos después de lo que acaba de suceder.
-¡Tom! —Un grito alarmado rompió su pequeña burbuja reduciendo a nada su conversación —¿¡Donde está Faber!? —Exclamó Jaime aproximándose a ellos.
-Está adentro, lo están curando.
-¿¡Qué Shane golpeo a mi hermano!? —Cuestionó enfurecido.
-Sí y también a Jane —Respondió Tom.
-¿Te encuentras bien? —Cuestionó dirigiéndose a la chica con voz más calmada.
-Sí.
-¿Qué fue lo que sucedió?
-Shane estaba reclamándome unas cosas cuando Faber entró al bar y trató de defenderme. Entonces lo golpearon y también lo obligaron a que le llamara a Tom.
-¿Para qué?
-Shane quiere que trabaje para él.
-¿Qué?
-Eso, Faber me llamó diciendo que Jane se había desmayado y obviamente yo corrí a ver que sucedía, fue cuando me dijeron lo que querían y que si no aceptaba Faber y Jane lo iba a sufrir.
-Maldito hijo de puta —Murmuró Jaime —Me tiene harto.
-Tanto como a mí —Respondió Tom. Jaime lo miró como pensado en algo.
-Tenemos que hacer algo.
-Sí, tenemos que hacerlo —Respondió Tom con toda seguridad,



-Continuará.

3 comentarios:

  1. Any es como demasiado buena para Tom y me da cosa que cosa que el no la valore así, pero que vamos hacer Tom esta enamorado de Jane y como dijo Any, no tiene que pedir perdón por amar.

    ojala que Jaime y Tom logren pararle los pies a Shane, esta vez se ha pasado.

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  2. Yes!!!! Me encanta el giro que ha tomado el fic ohhh tom....destronara a Shane??? espero que si! Ja Tom eres el heroe de mi corazon ansiosa pq subas mas cap.....para poder leer y saber que pasa *.*

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