Soledad. Ahí sólo podía
experimentar una terrible y profunda soledad. Era una sensación horripilante,
se sentía atrapado, sofocado e incluso respiraba entrecortadamente.
No lograba dejar de
pensar en la reacción que tendría su madre, Bill o sus amigos. Lo iban a matar
en cuanto lo vieran.
El policía encargado de
resguardar la comisaria acababa de marcharse, él le había informado que su
madre iba a llegar en menos de diez minutos, y que para entonces tratarían de
resolver el problema en que Tom había metido. Afortunadamente el policía era
amigo de la infancia de su madre y se conocían desde siempre. Tom albergaba la
esperanza de que ese hombre pudiera hacer algo para ayudarlo, aunque sabía que
tenía que pagar las consecuencias de sus actos.
-No puedo creer lo que
has hecho —Masculló su madre tratando de contener su rabia. Miraba a Tom
acusadoramente a través de las rejas sin creerse aún, que estuviera detenido.
-Lo siento —Murmuró Tom
con la vista en el suelo avergonzado de sí mismo por lo que había hecho y
sobretodo por haber fallado a la confianza que ella siempre le había tenido.
-Si necesitabas dinero
tenías que habérmelo dicho ¡Yo te lo hubiera dado! —Dijo cambiando de tono, a
uno lastimero y apunto de llorar. Tom guardó silencio al no saber que decir — ¿Para
qué querías el dinero? ¿He? —Cuestionó. —Sé que mi trabajo no nos da para muchos
lujos pero hemos vivido bastante bien hasta ahora… —Dijo tratando de comprender
la situación.
-Era demasiado dinero el
que necesitaba…
-¿Pero para qué era?
-Para ayudar a una amiga
—Dijo con dificultad.
-¿Ayudar? ¿Ayudar en
qué?
-Tiene problemas
personales… pero era para eso, para ella.
-¿Quién es? ¿Lina? —Tom
negó. — ¿Any? —Volvió a negar — Qué amiga… yo solo te conoz… —Detuvo el hablar
al descubrir una imagen en su mente — ¿Jane? ¿Fue para ayudar a Jane? —Inquirió,
pero al ver la reacción en Tom supo la respuesta — ¿Robaste para ayudar a esa
chica? ¿Qué fue lo que sucedió para que ella necesitara tanto dinero? —No
recibió respuesta lo cual la hizo enfurecer aún más.
-Tiene muchos problemas…
-¡Eso lo sé de sobra!
¡Lo sabe todo el mundo! ¿Sabes lo que hace en el Bar del muchacho ese, Shane? —Tom
cerró los ojos por un momento. — ¿¡Crees que no me entero de las cosas Thomas!?
El que nunca me inmiscuya con tus amistades no significa que este de acuerdo
con ellas y déjame decirte que siempre sentí que esa Jane no te iba atraer nada
bueno ¡Y ve! ¡A lo que has llegado!
-Basta mamá, yo decidí
hacer esto. Es injusto que culpes a Jane por algo que ni siquiera sabe que
sucedió. —Su madre negó repetidas veces. — Lo hice para ayudarla en un problema
personal que tenía y volvería intentarlo con tal de ayudarla a salir de ese
problema.
-¿Cuántas veces más has
robado tratando de ayudarla? — Cuestionó por cuestionar más que para tratar de
averiguar si había robado anteriormente. Se asombró al descubrir en los ojos de
su hijo que no era la única vez que robaba y que tampoco era la única vez que
lo hacia por Jane.
…
-¿Cómo estas? —Cuestionó
Bill. Llevaba una expresión mucho más relajada que la de su madre aunque Tom
podía ver en sus ojos la decepción. Apareció por el pasillo en que su madre se
había marchado cinco minutos después, sólo que Bill no lo fulminaba con los
ojos.
-Mal, las cosas no
salieron como esperé… ¿Qué han dicho de mi situación? A mi desde que me
trajeron no me han dicho nada.
-Pues mamá pasó a hablar
con el comisario, dijo que iba a tratar de convencerlo que te dejaran salir… o
algo.
-Ojalá pueda. Este lugar
es aterrador.
-Eso debiste pensar
antes de cometer semejante idiotez —Escupió Bill finalmente y la expresión de
relax que tenía al inicio desapareció — ¿Quién era esa amiga a la cual tuviste
que ayudar?
-A nadie.
-¡Era Jane! —Afirmó
elevando la voz — ¿Era ella, no es así? —Tom torció un gesto — ¡No puedo creer
como te tiene de idiota esa zorra!
-No le digas así en mi
presencia. —Gruñó defendiéndola a capa y espada.
-¿Qué no le diga así?
¡Claro que lo digo y sostengo! —Replicó —Y pensar que mientras tu estas
arriesgándote por ayudarla, ella se pasea junto con Shane por todo el pueblo —Tom
frunció el entrecejo. — Ni te atrevas a pensar que miento que yo mismo los he
visto, además Any también los vio escasos treinta minutos y dijo que parecían
muy felices juntos.
-Eso no puede ser
cierto. Ella no haría algo así, seguro que tiene una buena razón para estar
junto a él —Le dijo a su hermano muy convencido, aunque en el fondo estaba
tratando de convencerse a si mismo.
-Sigue justificándola,
sé que te vas a dar cuenta de cuan equivocado estas. O probablemente ya lo
sabes, pero no lo quieres ver —Gruñó Bill muy frustrado.
…
La visita de su hermano
fue la última que recibió de parte de sus conocidos esa tarde. Un guardia le
avisó que permanecería encerrado hasta que su situación se arreglara, lo cual
probablemente sucedería en uno o dos días; así que esa noche estuvo
completamente solo.
Cuando el sueño venció
su cuerpo se sentó en el piso, justo pegado a la pared. Intentó cerrar los ojos
y quedarse dormido pero no lo logró, había tanto en su cabeza que le era
imposible despejar los pensamientos y dejar su cerebro descansar como suplicaba
su cuerpo.
Amar a Jane. Amarla de
esa manera tan estúpida e increíble podría parecer el error con más peso en su
vida, pero no era así. A pesar de todo, a pesar de saberse en ocasiones no
correspondido era lo mejor que le había sucedido y en el momento justo de su
vida.
No podía imaginar sus
días sin haberla conocido, sin haber experimentado la dicha de probar sus
dulces y adictivos labios que le hacían desbocar el corazón, sin haber tenido
el privilegio de contemplar fijamente sus ojos azules, sin haber acariciado su
piel sedosa o haber escuchado su firme voz. Lo que sintió por Jane desde un
principio, cuando aún no se conocían, no era similar a lo que pudo sentir
alguna vez con otra chica, y mucho menos lo fue después de conocerla, cuando se
comenzó a enamorar de ella.
Cuando la veía, cuando
estaba a su lado, sentía deseos de protegerla, de hacerla sonreír sinceramente,
de estar para siempre a su lado, de fundirse eternamente sus brazos, y de ser
feliz mutuamente. Era algo que jamás había experimentado. Era como si algo
dentro de él lo llamara a estar siempre prendido de ella.
Y ahora estaba ahí, solo
y abrumado, tratando de auto convencerse de que esto no era el final definitivo
de su relación.
Estaba encerrada en su
habitación con su clásico cigarro en la mano, tratando de controlar las
inmensas ganas de salir corriendo para ir en su búsqueda. La noticia de que Tom
estaba detenido le había tomado totalmente desprevenida. Y lo más desesperante
de todo que no podía ir a visitarlo como deseaba no después de haberse
enfrentado con Shane.
Valió la pena hablar con
él, aceptar sus términos y negar toda clase de relación que pudo haber
sostenido con Tom, porque estaba convencida que era la única manera de que
Shane no le hiciera daño.
-¡Los vieron besándose! ¡Tengo pruebas! —Gritó Shane.
-Lo sé, no lo voy a negar. Sólo puedo decirte que entre él y yo no hay
nada, ese beso fue una equivocación. Ese día conseguí unas pastillas con él que
su amigo Faber le había dado, y el también andaba tan drogado como yo. Fue sólo
eso.
-¿Estas diciendo la verdad?
-¡Por supuesto! —Dijo con dureza porque si seguía suplicándole que le
creyera iba a descubrirla. — ¿Crees que yo me iba a fijar en alguien como
Kaulitz? —Dijo riendo — Es ridículo que le hayas golpeado porque creíste que él
y yo… ajaja… —Comenzó a reír estrepitosamente, aunque en el fondo sólo quería ponerse
a llorar. — Por favor Shane, creo que has caído muy bajo. No tengo gustos tan
malos y lo sabes. Kaulitz es tan poca cosa. Ni en otra vida él tan siquiera
podría figurar entre mis amigos.
-¿Y no lo eran hasta hace poco? —Replicó él tratando de comprender.
-Sí, pero no como Elena, o los demás. Nada que ver… —Le restó
importancia.
Recordó esa conversación
que sostuvo un día antes con Shane, donde había pisoteado a Tom con sus
palabras, le había escupido y le había dicho cosas tan feas que aún se sentía culpable.
Lo bueno de todo eso era que Shane había creído cada una de ella y cómo no
hacerlo si él solamente conocía el lado obscuro de Jane. Él nunca había sido
capaz de sacar lo poco bueno que había dentro de ella, a diferencia de Tom,
quien poseía esa increíble habilidad de sacarla de su mundo, de sacudirla, de
dejar de lado todos sus prejuicios patéticos y de hacerla sonreír tan
sinceramente como jamás lo hizo alguien antes.
Luego de algunos minutos
tomó su móvil y marcó el número de Elena. Sin embargo, su amiga desconocía lo
que había sucedido con Tom tanto como ella. Elena le prometió que iba a tratar de
averiguar que era lo que había pasado pero que no le prometía nada. Insistió con
Jaime y con Faber pero ninguno respondió su llamado.
Luego de pensar a quien más podría recurrir
pensó en que Any podría estar enterada de algo, ella estaba enamorada de Tom y
seguramente estaba a su lado. Con mucho pesar y por qué no, un poco de celos,
marcó su número.
-¿Hello?
-Any… soy yo, Jane…
-Ey Jane ¿Qué tal? ¿Qué
se te ofrece?
-Nada, sólo quería saludarte…
—Suspiró — No, en realidad quiero preguntarte si sabes algo sobre la situación de
Tom.
Any no respondió al
instante, más bien pensó antes de darle una respuesta.
-Aún no sabemos nada —Respondió
—Estoy acá con la familia de Tom y sus amigos. Pero no se ha resuelto nada, su
madre lleva hablando con el comisario más de una hora…
-¿Qué fue lo que sucedió
exactamente?
-No sé muy bien, pero
tengo entendido que entró a la casa de los Ghilon.
-¿Entró para robar? —Inquirió
asombrada.
-Al parecer…
-Gracias Any… —Agregó
minutos después.
-¿No vas venir acá?
-No puedo —Respondió
cortante.
-¿Por qué? No me digas
que estas con Shane lo suficientemente ocupada como para no preocuparte por él —Ironizó
Any con molestia.
-Lo que yo esté haciendo
no es asunto tuyo, nos vemos. Gracias por la información. —Dijo y colgó. Sintió
la sangre hervirle y quiso golpear y tirar todo lo que estaba a su alrededor. A
cambio de eso saco un cigarro más y comenzó a fumar. Eso no servía de nada pero
al menos le hacia sentir mejor y con ello esperaba encontrar la forma de ir a
verlo, de saber por su propia mano como estaba Tom.
-Continuará.
-Continuará.




OMG! Ese Tom u_u pobeshito! y Luego Jane, también pobre de ella, está atada de manos practicamente :/ Escribe pronto, mujer :B
ResponderEliminarpobrecito Tom, pero en parte se lo merece por tarado, porque no hace bien la cosas, Jane me sigue dando lastima y a la vez algo de rabia, como es posible que sea tan cobarde. bueno espero el proximo >.<
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