sábado, 8 de septiembre de 2012

Capítulo 71: "Nos vieron".




Jane intentaba inhalar y exhalar con calma pero era imposible, sólo podía cuestionarse sobre lo que había sucedido, sobre la razón por la que Shane los había golpeado de esa manera pero no encontraba respuestas claras a nada. Quería que Tom apareciera cuanto antes y que le dijera exactamente qué había pasado. 

Observó a Jaime y a Faber quienes se encontraban sentados en la banquilla azul que estaba enfrente de ella, ellos habían ayudado a llevar a Bill a la clínica del pueblo y sino hubiese sido por ellos lo más seguro es que aún seguirían en aquel callejón. 
-Lina ya viene en camino —Comentó Edgar después de revisar el mensaje que le acababa de llegar. 
Jane se limitó a observar la puerta blanca por la que Tom había desaparecido en compañía del doctor y continuó preguntándose qué pudía haber sucedido. 

… 

-¿¡Cómo está Tom!? —Exclamó Lina al entrar a la clínica. 
-Está bien, ahorita fue a hablar con el doctor —Dijo Faber. Lina respiró profundamente y observó a los demás, inmediatamente captó la presencia de Jane. 
-¿¡Tú que haces aquí!? —Escupió con furia. Jane no respondió nada, sólo le dedicó una corta e inexpresiva mirada. 
-Baja la voz —Regañó Faber. —Estas en una clínica niñita —Lina ignoró el comentario de Faber y se dirigió a Jane. 
-Seguro que tu tienes la culpa de lo que le pasó a Tom y a su hermano, claro igual como pasó con el mio y Faber, que estuvieron internados por tu culpa después de la golpiza que recibieron por estar ayudándote. 
-Cállate Lina —Interfirió Edgar. 
-¡No! Esta tiene la culpa ¿No te da vergüenza estar aquí? —Replicó realmente enojada. 

-Déjala en paz —Insistió su hermano, Lina le dedicó una mirada fulminante, mientras que Jane gruñía en su lugar. No soportaba a Lina y sus estúpidos reclamos y mucho menos soportaba a Edgar y su intento de ser amable. 
-Agradezco lo que hiciste hoy pero no necesito que me defiendas más, Okay —Replicó la rubia, lo que menos deseaba era tener que deberle favores precisamente a él, ya había tenido suficiente y no podía olvidar que la chantajeó alguna vez; lo peor de todo era que sabía que hacia todas cosas buenas sólo para calmar sus sentimientos de culpa. 
Edgar asintió pesadamente después de escucharla y bajó la cabeza. 

… 

-¡Tom! ¡Tom! ¿Qué te dijo el doctor? ¿Cómo está Bill? —Comenzaron a bombardear todos en cuanto lo vieron salir del consultorio principal. Todos se acercaron a él menos Jane quien permaneció de pie en su lugar sin moverse, esperando que fuera él le permitiera estar a su lado. Luego de unos cuantos minutos de explicaciones a sus amigos Tom se acercó a ella. 
-¿Cómo estas? —Preguntó a pesar de haber escuchado a sus amigos preguntarle eso mismo un millón de veces. Tom negó lentamente. No se sentía bien y cómo iba a hacerlo después de todo lo que había sucedido, después de ser testigo de cómo Shane y sus amigos golpeaban a su hermano, de como lo golpeaban a él. 
Tom buscó en sus brazos el confort que necesitaba en esos momentos y que nadie, salvo ella, le podía dar. 
-Está bien, está bien —Susurraba Jane con voz apenas audible para él. 


… 

-El doctor dijo que Bill sufrió muchos golpes internos pero que estará bien… —Informó Kaulitz a sus amigos. 
-Me alegro —Dijo Jane en un murmullo, ya que estaba sentada aún lado de él. 
-Ey Tom —Dijo Jaime — ¿Cómo fue que comenzó todo? 
-La verdad no lo sé, Lamb fue a la escuela a buscarme y me dijo que tenían a Bill, al principio no le creí pero lo decía de una manera… —Apretó los puños y Jane acarició su brazo tratando de tranquilizarlo. 
-¿Por qué crees que lo hicieron? —Preguntó Faber. Jane fijó su mirada en el rostro de Tom con especial atención, esperando con ansias la respuesta. 
-No sé, por molestar como siempre —Dijo, todos asintieron convencidos sin embargo Jane continuó mirándolo fijamente, algo le decía que eso no era totalmente cierto. 

Al comenzar la noche solamente quedaba Jane y Tom en la clínica, el resto se había marchado al escuchar al doctor decir que Bill podría recibir visitas hasta la mañana siguiente. Lina fue quien más insistió en quedarse ya que no quería ver a Jane cerca de su amigo, sin embargo terminó por marcharse al comprender que él necesitaba más la presencia de la rubia que la de ella. 
La madre de Tom llegó poco después de que todos se marcharan, Tom le insistió que no pidiera permiso de salir temprano del trabajo ya que Bill se encontraba en buen estado. A pesar de las palabras tranquilizadoras de su hijo ella no paró de llorar en cuando vio el rostro de Tom y continuó haciéndolo cuando entró a la habitación donde tenían al menor de sus hijos. 
-Te deberías ir a dormir… —Dijo Tom cuando sintió a Jane cabecear sobre su hombro. Ella levantó la mirada y asintió pesadamente —Espera aquí, le diré a mi madre que voy a acompañarte a casa. 
-Vale… —Respondió con voz ronca. Tom se levantó y caminó por el pasillo hasta llegar a la puerta de la habitación donde se encontraba Bill. Luego de algunos minutos volvió con una expresión más tranquila que la que había tenido en todo el rato. 
-Ya está más calmada —Comentó Tom mientras salían de la clínica. 
-Que bueno, la pobre se ha llevado un buen susto. 
-Quiere que los denuncie. 
-¿Y lo harás? 
-No, ya sabes… no serviría de nada. —Jane asintió estando de acuerdo con él, denunciarlo no serviría de nada con toda la gente que controlaba la familia de Shane. 

De camino a casa de Jane hablaron relativamente poco, Jane no quería atormentarlo con preguntas en medio de la calle además que estaba más pendiente de que nadie los viera andando juntos. Afortunadamente su casa no quedaba a más dos cuadras de la clínica así que esperó impacientemente por llegar. 
-¿Quieres pasar? —Le dijo cuando se detuvieron delante del portón de la entrada. 
-No, debo regresar además es mejor que no nos vean juntos… 

-No hay nadie cerca, no te preocupes… —Dijo la rubia estando totalmente segura, la calle estaba vacía y parecía que el alboroto había acabado con el ataque a los Kaulitz —Sé que no es un buen momento pero necesito que hablemos hoy… 
-¿Sobre qué? —Cuestionó él sin comprender, aunque algo en el fondo le decía que estaba relacionado con Shane y la golpiza. 
-Tu sabes sobre qué —Murmuró Jane empezando a molestarse. 
-No lo sé Jane, pero yo también quiero hablar contigo —Jane abrió el portón y Tom no tuvo más remedio que aceptar ya que él también deseaba aclarar todo. 
-¿Quieres algo de cenar? —Preguntó Jane en cuanto estuvieron dentro de la casa. Tom negó lentamente, no podría pasar bocado ni aunque quisiera. Él se sentó en la sala mientras Jane iba a avisarle a su madre que ya había regresado. 
-¿Me vas a decir porqué les hicieron esto? —Cuestionó luego de varios minutos de silencio. Tom permaneció callado. 
Al no ver respuesta Jane se levantó exasperada, estaba convencida de que algo muy malo debía haber pasado para que Tom no le dijera. 
-Es algo muy grave ¿Verdad? Por eso no quieres decirme nada… 
-No, sólo querían molestarnos —Reiteró Tom. 
-¡No es cierto! ¡Sé que es algo grave, sino me lo hubieras dicho desde el principio! ¿Es algo que tiene que ver conmigo? —Tom guardó silencio rotundo ante la pregunta. Vio en sus ojos azules la angustia, ella era demasiado astuta para creerle, además que Tom era realmente malo mintiendo. 
-Nos vieron besándonos en la escuela —Confesó finalmente hablando muy despacio, rendido ante el poder de esa penetrante mirada. 
-¿Qué? —Logró articular con dificultad. Por un momento sintió como todo le daba vueltas, la sangre dejó de fluir por sus venas e incluso creyó que su corazón se había detenido. —¿Cómo, quién? No entiendo… —Dijo respirando entrecortadamente, en ese momento optó por volverse a sentar. 
-Él me lo dijo… que nos habían visto, que sabía que estamos juntos… —Jane comenzó a negar repetidas veces asimilando lo que significaba. 
-No puede ser… joder… —Pronunció con la voz quebrada —Mira como te han dejado… todo ha sido mi culpa… 
-¡No es culpa tuya! —Exclamó molesto —Esto iba a pasar en algún momento. 
-No. 
-¡Jane! ¡Tarde o temprano se iba a saber! —Habló con casi gritando —Es estar juntos y que todos se enteren o terminar y seguir siendo mejores amigos para siempre.  —Jane suspiró abrumada.
-Estoy de acuerdo que se iba a saber pero no era el momento, no con todo lo que está pasando con mi padre… 
-¿Y yo que podía hacer ante eso? Yo no les dije que nos vieran besándonos, joder Jane. 
-Yo sé que no pero… ¡No debimos habernos besado! ¡Joder! ¡Ni siquiera debí creer que esto iba a funcionar! —Se tomó la cabeza con ambas manos. 
-Jane… —Ella continuó con el rostro oculto entre sus manos. — No te pongas así —Suplicó. Jane alzó la mirada y lo contempló con dolor, después notó como la gasa que tenía en la ceja estaba manchada de sangre, seguramente por el esfuerzo. 
-Voy por el botiquín, tu herida está sangrando —Tom asintió pesadamente echando su cuerpo hacia atrás. No sabía que hacer, tenía miedo eso era claro, tanto como lo tenía ella pero no quería rendirse tan fácilmente. No quería perderla ni por Shane ni por nadie en el mundo, aunque eso significaba poner en peligro a su hermano, a ella e incluso a él mismo. 
Jane volvió con una bolsa blanca y se sentó más cerca de Tom de lo que estaba antes. Quitó con cuidado la gasa que cubría herida y sintió pánico al ver la cantidad de sangre. Llenó un algodón con agua alcohol y lo pasó con cuidado sobre la herida. Tom se quejó inmediatamente. 
-Tom quédate quieto —Lo regañó tratando de sonar enérgica pero sonó más como un chillido desgarrado por el dolor. 
-¿No has terminado? —Le preguntó al ver que le echaba un poco más de solución al algodón. 
-Es agua oxigenada, no te arderá —Le dijo sonriendo débilmente al ver su rostro contraído por el miedo. Pasó de nuevo el algodón por las heridas con cuidado, cada centímetro que limpiaba la hacia sentir más y más culpable. Si sólo hubiera sido más consciente del peligro que significaba estar junto a él nunca se habría arriesgado. Y estaba segura qie Tenía que encontrar le mejor forma de solucionarlo, sin tener que dañarlo otra vez. 
-¿Ya está? —Preguntó Tom con cierta impaciencia. 
-No quiero que te hagan esto otra vez Tom… —Musitó con voz rota fijando sus ojos azules en los de él. El tiempo se detuvo al menos un instante cuando sus ojos se clisaron y fue como si todos los problemas hubieran desaparecido al menos por ese instante. 
Jane hizo el intento de levantarse llevando consigo el botiquín pero Tom la sujetó del brazo con fuerza, la poca que quedaba en su cuerpo. 
-Nada va a separarme de ti, ni siquiera Shane ni todos sus amigos —Jane parpadeó al ver como esos ojos la traspasaban y como sus palabras sonaban como una armadura de hierro que los protegería de cualquier peligro.




Quédate a su lado siempre 
Él será capaz de sujetarte muy fuerte, 
Jamás te hará llorar, 
No tengas miedo, puede ser lo que siempre soñaste...




- Continuará...


1 comentario:

  1. Holaaaaa! muchas gracias por pasar! y gracias tambien por avisar sobre eso! la verdad nadie más me avisó! pero bueno no te preocupes! he cambiado el fondo y el tipo de letra! que espero que te gusten! y sobre todo que puedas terminar de leer! si sigues teniendo problemas por favor avisame! cuidate! :)

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